La situación de los presos que sobreviven en esa prisión es tan insoportable que han convocado una huelga de hambre y algunos se han cosido la boca para afirmar su decisión de no ceder hasta que no se ponga fin a la injusticia que padecen.
 
Es necesario apoyar y popularizar esa huelga y que les llegue a nuestros hermanos el calor de nuestra solidaridad.
 
La brutalidad que sufren los presos y sus familias es una conculcación de los Derechos Humanos incompatible con los valores de nuestro tiempo y la dignidad de las personas.
 
No podemos cruzarnos de brazos. Hay que mover hasta las piedras para poner fin a esa situación que recuerda las prácticas siniestras del nazismo.
 
Madrid a 1 de diciembre 2014
Siempre en la lucha
 
Marcos Ana