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CAMARADASAS MESA DIRECTIVA DEL XI CONGRESO DE LA JUVENTUD COMUNISTA VENEZOLANA

CARACAS, REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.

Desde los páramos, valles, selvas, ríos y montañas; desde la clandestinidad de campos y ciudades ; desde el luminoso recuerdo y la Compañía de nuestro  Comandante en Jefe Manuel Marulanda Vélez, de Raúl Reyes, Iván Ríos y cada uno de nuestros combatientes caídos en combate y de quienes resistimos la más grande operación militar contra movimiento guerrillero alguno en el hemisferio occidental; desde las  fecundas entrañas del pueblo colombiano donde  nacieron y se nutren las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC-EP); les hacemos llegar nuestro fraterno, revolucionario y bolivariano saludo, a la vez que les deseamos éxitos rotundos en las deliberaciones del XI Congreso de la Juventud Comunista Venezolana.

Como organización política-militar amparada por el derecho universal que legitima la rebelión armada contra regímenes oprobiosos y tiránicos, nos dirigimos a la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR, y a la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América, ALBA, con la esperanza de participarles nuestro punto de vista en torno a la tensión generada por la instalación de bases militares estadounidenses en territorio colombiano.
La alharaca del presidente Uribe de hace unos días ante la orden de captura contra el ex ministro Juan Manuel Santos, librada por el juez de Sucumbíos, tiene que ver con el espanto de mirarse en su propio espejo futuro. De inmediato salió a decir que ese era un ataque contra el país. ¿Desde cuándo el ministro de los “falsos positivos” y del terrorismo de estado se convirtió en la encarnación de Colombia? No señores. Santos debe responder por el homicidio de Franklin Aisalia. El ciudadano ecuatoriano fue capturado vivo en su propio país y traído a Colombia luego de ser asesinado a golpes con objeto contundente, como lo determinó la experticia de la Fiscalía de la hermana nación.
En octubre de 2007, veinte espartanos de las FARC entregaron su sangre enfrentando a una jauría de 6.000 efectivos de las Fuerzas Armadas del régimen narco-paramilitar de Uribe, que actuó con apoyo de tecnología militar suministrada por el gobierno de los Estados Unidos.
En una proporción de un guerrillero contra 300 adversarios, artillería pesada y aviación. Se había desatado uno de los combates más sangrientos de esta región del país que sólo sabe de la presencia del Estado cuando se desenvuelven las terroristas operaciones militares y para-militares de tierra arrasada, azotando a humildes pobladores que en el nombre de Martín Caballero y sus guerreros, había encontrado la esperanza de la vindicta y la sobrevivencia en busca de un mejor futuro.

La invasión militar gringa.

Montañas de Colombia, agosto de 2009 DENUNCIA: El 59 Frente Resistencia Guajira de las FARC-EP, denuncia y condena los actos de guerra sucia y tierra arrasada que unidades del ejército estatal uribista han desatado a lo largo y ancho de la costa Caribe colombiana generando desolación, muerte, desplazamientos forzado y zozobra, sobre todo en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.
1. La autorización presidencial para instalar 5 nuevas bases militares estadounidenses en territorio colombiano es un acto de alta traición a la patria, una afrenta a la dignidad nacional y a la memoria de todos los mártires del ejército libertador de Bolívar que entregaron su vida luchando contra el yugo del imperio colonial y por la independencia.

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