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Al pueblo de la República Bolivariana de Venezuela.

Y su presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

Palacio de Miraflores, Caracas.


La contundente victoria del pasado tres de diciembre hizo inobjetable la jornada electoral. Nadie pudo esgrimir argumento alguno en su contra y hasta la oposición escuálida vio que su función “el fraude” programada para las 15h00 de ese día en el circo previamente preparado, con toldo y todo se vino a tierra. Triunfó la madurez y la claridad política, roja, rojita, de forma irrefutable.

El pueblo latinoamericano y caribeño, está demostrando que la hora de convertirse en gestor principal de su destino, está llegando. Prueba esto el haber cerrado con broche de oro el ciclo electoral del 2006 en la tierra del Libertador quien nos dice: “Un gobierno firme, poderoso y justo es el grito de la Patria” (A la Convención de Ocaña, febrero 29 de 1828).

El Mundo tuvo los ojos fijos en Venezuela, su pueblo y su Presidente candidato a reelección. Cuando ejerció su derecho al voto en una escuela del Barrio 23 de Enero, había ahí no menos de sesenta observadores de los Cinco Continentes. Vieron al líder de un pueblo que como dice Martí, en su Revolución Bolivariana se ha tornado vibrante y triunfante en ese hombre. Gloria al bravo Pueblo, Gloria al Presidente Chávez!

Fue derrotada una nefasta máquina de propaganda desestabilizadora, mentirosa y golpista orquestada desde la Casa Blanca y el Pentágono. Así fue en el Brasil donde la mega-midia sufrió también el mes pasado una aparatosa derrota y con ella los personeros (escuálidos) del atraso, opuestos a que lo nuevo surja y se consolide.

La jornada lectoral ratificó el proyecto bolivariano en el cual el pueblo participa de manera conciente y con entusiasmo combativo, brindando así un ejemplo que nutre el proceso libertario latinoamericano cuyo factor estratégico es la integración entendida como complementación solidaria y junto a ella la instauración de gobiernos patrióticos y de raigambre popular.

Nos dice Simón Bolívar al respecto:

“Nuestras repúblicas de la América meridional se ligarán de tal modo que no parezcan en calidad de naciones sino de hermanas...”

La lucha por gobiernos construidos y respaldados por el pueblo, enarbola las banderas de la autodeterminación, la independencia, la soberanía, y tienen como objetivo estratégico de nuestro destino común: La Justicia Social, la unidad y la paz, vale decir: El Socialismo.

Las recientes jornadas electorales del Brasil, Nicaragua, Ecuador y Venezuela, entre otras, nos permiten reafirmar la validez de uno de nuestros principios formulado desde cuando surgimos como Fuerza Guerrillera Móvil en 1964: La solución política de las causas que originaron el conflicto económico, social y armado que padece Colombia.

Otra sería la historia si las transformaciones que requiere nuestra Patria se pudieran plasmar en propuestas de gobierno y debatir amplia y abiertamente en campañas electorales entre todos los partidos y movimientos políticos y que el pueblo escogiera de manera libre y soberana la que mejor le pareciera. Pensando en esto ya tenemos lista la Propuesta de un Gobierno de Reconciliación y Reconstrucción Nacional.

Pero no es así porque todos los esfuerzos realizados en función de ese medio ambiente político, incluso garantizado por la actual Constitución, han sido salvajemente ahogados en sangre por la clase dominante empotrada en el poder e instituciones del Estado. Esto se viene presentando desde 1948 cuando con la colaboración de la CIA asesinó al candidato a la presidencia por el Partido Liberal, Jorge Eliécer Gaitán.

Esa clase dominante corrupta se mantiene en el Poder porque aplica el Terroismo de Estado, está aliada al narcotráfico, cuenta con el apoyo yanqui y ha montado el esquema criminal más siniestro contra el pueblo: El paramilitarismo. Pero se está enterrando en su propia lama. Dice Rudofl Holmes, uno de sus mejores exponentes, en el periódico El Tiempo de Bogotá, noviembre 17 del 2006. “Haber subcontratado con los paramilitares la lucha contra la guerrilla, que le correspondía exclusivamente a la Fuerza Pública, ha sido una equivocación trágica de nuestra sociedad pues, aparte de las implicaciones éticas que indudablemente están y estuvieron presentes, a medida que los paramilitares se han fortalecido y han adquirido el poder local y parlamentario que ahora despliegan, cada vez es más factible que terminen dominando al Estado y a la sociedad”

De nuestra parte, nos mantenemos firmes en la voluntad política de realizar el Canje o Intercambio Humanitario y de continuar buscando los diálogos, por ser el escenario político propicio para llegar a Acuerdos que nos conduzcan a la reconciliación y reconstrucción de Colombia, pues “De la paz se debe esperar todos los bienes y de la guerra nada más que desastres” nos dice Bolívar. Y el destino de nuestra Patria no puede ser la guerra civil.

Queremos también conservar las relaciones de amistad y buena vecindad en la frontera con el hermano pueblo bolivariano y todas sus autoridades. No podemos olvidar que tenemos un padre común: El Libertador Simón Bolívar, y también un enemigo común: El Imperialismo con las Oligarquías lacayas.


Fraterno abrazo bolivariano.

FARC EP: Comisión Internacional, Raúl Reyes

Montañas de Colombia, diciembre 10 de 2006




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