Nosotros nos sumamos a las voces de condolencia para los familiares y amigos de los diputados por la infausta pérdida de sus seres queridos. Haremos los esfuerzos pertinentes para coordinar con el Comando Conjunto la pronta entrega de los despojos mortales a los dolientes, cuya concreció n dependerá de la disminución de la confrontación militar en las zona donde sucedieron los hechos, que por estrictas razones de seguridad nos abstenemos de mencionar por ahora.
 
Los pueblos y gobiernos del mundo escuchan perplejos los permanentes gritos del Presidente Álvaro Uribe, instando con vehemencia a sus generales al inmediato rescate militar de los prisioneros, sin ninguna consideraci ón por la vida de las personas retenidas, sin atender las súplicas por el intercambio humanitario de los familiares, del mismo doctor Álvaro Leyva, de los tres países facilitadores, de la Iglesia, entre muchos interesados en concertar con las FARC los acuerdos. Uribe prefiere obstinarse en las aventuras de su eterna guerra antes que pensar en salvar vidas.
 
Nosotros pese a lo sucedido, con independencia de la soberbia de Uribe, insistiremos con ustedes en la exigencia del despeje de los dos municipios como prerrequisito indispensable para dar inicio al encuentro de los voceros de las dos partes en el propósito de evitar nuevas fatalidades originadas en la política de los rescates a sangre y fuego ordenados por el presidente.

Atentamente
 
Montañas de Colombia, junio 28 de 2007
Raúl Reyes