Jesús Santrich: Es la fecha en que fue asesinado el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, terrible acontecimiento que marcó para siempre la historia de Colombia y precipitó al país por un tortuoso sendero de violencia en el que la oligarquía ha actuado meticulosamente como victimaria de las inmensas mayorías de un pueblo sometido al terror y a la miseria.

Los hechos del nueve de abril son un antecedente fundamental para entender las causas del alzamiento armado de las pobrerías en Colombia, porque una de las razones principalísimas por las que el camarada Manuel Marulanda y miles de campesinos humildes empuñaron las armas fue la pertinaz persecución que el gobierno conservador de la época sostenía contra liberales y comunistas y que precisamente Gaitán denunciaba con encendido  verbo, clamando paz y organizando a los más desfavorecidos de uno u otro color partidario, para buscar una alternativa política anti- oligárquica que sentara las bases de la justicia social en nuestro país.

En síntesis, el nueve de abril simboliza la indignación y la furia justa de un pueblo...; de lo que es capaz de hacer ese pueblo tranquilo y amoroso cuando se siente vilipendiado, pisoteado y dolido en las fibras más profundas de sus sentimientos y anhelos. Nosotros, las FARC-EP,  somos consecuencia de los abusos del poder oligárquico, somos parte de la indignación del pueblo colombiano que se ha alzado en armas clamando justicia social y democracia para que por fin germine La Paz.

CRB-VR: En el día de hoy, por iniciativa del Movimiento Marcha Patriótica y otros convocantes como el alcalde de Bogotá e incluso el gobierno nacional, se realizará en Colombia una especie de reedición de la Marcha del Silencio conducida por Jorge Eliécer Gaitán poco antes de ser asesinado; los organizadores han expresado a través de los medios de comunicación que se trata de una  marcha de apoyo al proceso de diálogos por La Paz que se desarrolla en la Habana. ¿Apoyan las FARC esta iniciativa?

J. S: Hace pocos días, en el foro de paz organizado por la Universidad del Atlántico expresé que todas las movilizaciones que nuestros compatriotas están realizando con mucho fervor a lo largo y ancho del país merecen nuestro respeto y admiración porque se trata de la gente humilde reclamando sus derechos conculcados; dije que el gobierno en vez de estigmatizar y criminalizar a quienes se movilizan expresando sus necesidades y aspiraciones, debe escuchar y actuar en favorecimiento del soberano que es el pueblo. Ahora reitero eso y también lo que dije en cuanto a que esta magnífica iniciativa de juntar esfuerzos múltiples, diversos para movilizarse en respaldo de la salida dialogada al conflicto político, social y armado que padece Colombia debiera tener el apoyo de todos quienes realmente amamos la patria.

Al respecto, anoche la Delegación de Paz de las FARC-EP, a través del camarada Pablo Catatumbo, integrante del Secretariado de nuestra organización que ha entrado a hacer parte del equipo de diálogos, dirigió un saludo afectuoso para todas y cada una de las personas que han  llegado desde los cuatro puntos cardinales a la capital de la República a manifestar su profundo deseo de que nuestro país logre una paz justa, democrática y duradera para todos sus habitantes.

CRB-VR: ¿Usted cree que el gobierno al sumarse a esta convocatoria está realmente expresando voluntad de paz?

J.S.: Bueno, si estamos en la Habana dialogando es porque tenemos esperanza en que esta vez el gobierno entienda que La Paz no consiste en que la insurgencia entregue las armas, en que se silencien los fusiles. Lo esencial son los profundos cambios que generen justicia social. En el saludo leído por el camarada Pablo decimos claramente que todos debemos elevarnos  por encima de cualquier mezquindad personal, de cualquier sórdido cálculo politiquero y avanzar decididamente hacia la construcción de una Colombia nueva. Esa es una tarea de todos y para beneficio de todos, hemos manifestado, pero evidentemente que es a las élites que controlan el poder, devolver lo que le ha quitado al pueblo, comenzando por derechos básicos como el derecho a una vida digna.

CRB-VR: ¿No cree que es hora de acabar la guerra?

J. S.: De alguna manera ya te he respondido, pero voy a repetir con mucha convicción nuestro compromiso de concordia recordando una frase de Jorge Eliécer Gaitán, de quien las FARC también recogen su legado de lucha. Gaitán decía: "Nada más cruel e inhumano que una guerra. Nada más deseable que la paz. Pero la paz tiene sus causas, es un efecto. El efecto del respeto a los mutuos derechos". Ese efecto tenemos que conquistarlo, y eso ya es un clamor generalizada, de ahí que en el mensaje de ayer digamos que la manifestación de hoy, la masiva movilización es la expresión de ese espíritu colectivo, de esa gran aspiración nacional con la que debemos identificarnos todos los que amamos a Colombia. Hemos dicho que entendemos el hecho como un gran clamor de paz y que nuestra vinculación a ese gran torrente nacional la hacemos sin la menor vacilación.

CRB-VR: ¿Nos puede hablar un poco de lo que fue la Marcha del Silencio de Gaitán y de las diferencias y similitudes que puede tener con la de hoy?

J.S.: Bueno, yo no tengo conocimiento si la marcha de hoy transcurrirá en silencio o con consignas como comúnmente se hace en nuestro país. Aquel ejercicio de disciplina política, aquel ejemplo de fervor por La Paz, aquella manifestación cuyo silencio era un verdadero grito multitudinario clamando justicia fue realmente excepcional, pero pienso que el espíritu de ambas  marchas es el mismo.

La Marcha del Silencio de 1948 fue una gigantesca movilización política que se da como respuesta a la inclemente persecución que el gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez venía practicando con terror contra la oposición, y en especial contra los gaitanistas y los comunistas. Específicamente Gaitán  organiza la marcha en protesta por los crímenes que la policía política "Popol" de estado venía ejecutando. La convocatoria fue para el 7 de febrero de 1948 y se calcula que desde todas las regiones del país llegaron alrededor de 100.000 persona o algo más. Tomemos en cuanta que para entonces Bogotá no alcanzaba a tener siquiera medio millón de habitantes.

Además de multitudinaria, la Marcha tenía la particularidad de que todos los participantes debían permanecer en silencio absoluto en expresión de luto por los asesinados. Y así fue, como dijo Gaitán en su discurso, los vítores y los aplausos desaparecieron para que sólo se escuchara el rumor emocionado  de los millares de banderas negras que la gente había llevado para recordar a los hombres villanamente asesinados.

Entonces, hoy, repito, más allá de sí es o no en silencio esta Marcha habla por el país entero victimizado  durante décadas tanto por el terrorismo de Estado como por las políticas económicas, asuntos que van de la mano miserabilizando a las mayorías solamente para que se beneficien las trasnacionales y un puñado de familias avarientas y apátridas que son las que no quieren La Paz porque se lucran de la guerra, y porque desafortunadamente aún, como bien lo expresó el caudillo "En este país el gobierno tiene para los colombianos la metralla y una temblorosa rodilla en tierra para el oro americano". Peor aún, de rodillas están entregando el oro, el petróleo, el carbón, las riquezas todas, la soberanía a sus amos imperiales. Esperemos que esto cambie.

CRB-VR: ¿Hay algunos aspectos del pensamiento de Gaitán que tengan especial vigencia en el presente?

J. S.: Muchísimos, sobre todo sus posiciones anti-oligárquicas, su visión de confianza absoluta en las capacidades transformadoras de las masas, incluso discursos completos como el de la Oración por La Paz, creo que se podría leer sin cambios para expresar lo que el país marginado y explotado anhela frente a la barbarie militarista que le atropella. Sin duda en los corazones de la Colombia profunda, en esa que integran los más de 30 millones de pobres que hay en el territorio, hoy se debe estar escuchando el golpe de la emoción, y está el convencimiento  de que "durante  las grandes tempestades la fuerza subterránea es mucho más poderosa, y ésta tiene el poder de imponer la paz cuando quienes están obligados a imponerla no la imponen". El mundo entero debe estar consciente que esa inmensa muchedumbre de desposeídos y desterrados, de desplazados y enlutados, de ofendidos y sojuzgados, si se moviliza, "porque hay algo grave, y no por triviales razones". Que si ha decidido marchar es porque de verdad desea con fervor evitar que la sangre siga derramándose.

Esperemos que a este clamor de justicia y de paz no se responda como en el 48; es decir, que no resuciten los  Laureano Gómez y elementos reaccionarios del bipartidismo, con sus campañas guerreristas; esperemos  que cesen las masacres  horripilantes, los asesinatos de dirigentes sociales, campesinos, estudiantes, sindicalistas o gente del común como ha ocurrido con los llamados "falsos positivos". Desafortunadamente seguimos viviendo un clima como el de los años cuarenta, de persecuciones  implacables contra los dirigente populares, asesinatos por parte de los pájaros y chulavitas de hoy que el Estado ha organizado en bandas paramilitares, o en Bacrim o como las quieran llamar. En aquel entonces estaba en su apogeo La Guerra Fría y Colombia también sentía su rigor en las campañas de la ultraderecha contra las fuerzas progresistas. Así las cosas, a Gaitán lo miraban las élites como un peligro, no lo aceptaban como propio, despectivamente lo llamaban el indio o el negro. Claramente las élites lo odiaban y en el marco de la política de confrontación global impuesta por el norte; el destino que le trazaron fue el de la muerte. Esa fue la respuesta a su Oración del 7 de febrero, la muerte y la guerra contra los pobres que aún persiste con los horrores y odios que la caracterizan. De ahí que podamos repetir sin duda, con plena vigencia hoy para quienes marchan por la reconciliación, a fin de que no se tergiverse con el poder de manipulación de los grandes medios de comunicación el verdadero clamor de paz de las mayorías: "Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!"

El grito mudo de los corazones del pueblo clamando paz y justicia no puede ser desoído.

CRB-VR: Una pregunta final, hablando de Gaitán: ¿Cuál es la frase de su oratoria que más le impacta y le gusta?

J.S.: El conjunto de los discursos de Gaitán es un cúmulo de piezas oratorias excelentes por su contenido que describe la realidad nacional y por la forma decorosa y precisa que tiene para llegarle al pueblo, eso sumado a la manera en que Gaitán hablaba, sin duda constituye un todo de embrujo para las muchedumbres anhelantes de ser reconocidas, escuchadas, interpretadas. Pero, bien, hay algunas frases que impactan por lo premonitoria en cuanto a lo que ocurrió como consecuencia de lo que él pensaba de la posibilidad de que lo asesinaran. La oligarquía sí fue capaz de asesinarlo y lo que prosiguió es la guerra que nos azota. Me refiero a la frase en que Gaitán expresa: "Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me mata, porque sabe que si lo hace el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal". Ya han transcurrido 65 años y las aguas siguen tempestuosas.

En otros contextos, me agrada mucho también el sentimiento de identidad con nuestras raíces aborígenes y su orgullo patrio, como cuando dice "...nos sentimos muy orgullosos de esta vieja raza indígena!, ¡y odiamos a la oligarquía que nos ignora!", y en otro discurso manifiesta con vehemencia: "Jamás de los jamases sobre nuestro suelo sagrado ha de pisar insolente la planta invasora porque nuestro orgullo lo impide porque las naves del invasor para llegar a la presa de sus designios tendrán que navegar sobre la púrpura encendida de nuestra sangre joven."

Y finalmente cerraría con una frase que nos deja una especial enseñanza respecto a lo que es una revolución: "Oídme bien: Revolución no significa demagogia y desorden, sino método, ponderación, equilibrio y avance. Nuestras masas siempre heroicas han iniciado la marcha de la victoria y nada ni nadie será capaz de detenerla. Desde el fondo de los hogares que anhelan una educación fecunda y científica de la que hasta ahora han carecido, desde la universidad, donde cada estudiante aspira a cambiar de raíz los viejos sistemas rutinarios, desde el surco agrario donde el labrador todo lo entrega a la patria y nada le reclama, desde el taller y el hogar donde hombres y mujeres piden leyes nuevas que los liberen de la esclavitud en que los colocaron las instituciones conservadoras, hasta la organización de las finanzas de la carrera administrativa y carrera judicial, todo clama a gritos en este país porque se lleve a cabo una revolución fundamental, una transformación rotunda”. »

Es una definición que prioriza el papel de las masas del pueblo, y con una confianza total en las capacidades de esas masas, una confianza en ellas y en la posibilidad del objetivo si la lucha se hace con determinación absoluta: "Esta avalancha humana librará una batalla: vencerá a la oligarquía liberal y aplastará a la oligarquía conservadora. En pie vosotros, los oprimidos y engañados de siempre. En pie vosotros, los burlados de todas las horas. En pie vosotros, los que sabéis sentir y no tenéis la frialdad dolosa de los académicos. En pie vosotros, que yo os juro que en el momento de peligro, cuando la orden de batalla haya que darla, yo no me quedaré en mi biblioteca. Sabed que el signo de esa batalla será mi presencia en las calles a la cabeza de vosotros".

CRB-VR: Gracias por el tiempo que nos ha dedicado para este especial referido a la fecha del 9 de abril y el significado de Jorge Eliécer Gaitán.

J. S.: Gracias a ustedes, a la Cadena Radial Bolivariana, Voz de la Resistencia por su labor de enseñanza y difusión.

La Habana abril 09 de 2013.

Aniversario 65 del asesinato del Tribuno del Pueblo Jorge Eliécer Gaitán.