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Dijo Jorge Eliecer Gaitán refiriéndose a la masacre de las bananeras que los gobernantes en Colombia vivían de rodillas ante el poder del imperialismo norteamericano, y firmes y de pie apuntándole con fusil al pueblo.

Luego de muchas posiciones encontradas en las diferentes esferas de la sociedad colombiana, la Corte Constitucional profirió la prohibición de las llamadas “batidas” y el reconocimiento de la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio. Esto ya es de conocimiento público, y lo es también que poca atención han prestado siempre las Fuerzas Armadas institucionales, a los cuestionamientos que la opinión nacional a hecho alrededor de sus nocivas práctica de reclutamiento forzoso y de mercenarización de sus efectivos. Lo que no se sabe a ciencia cierta es la posición del gobierno colombiano frente a este asunto, pues no se han visto aún argumentos ni de respaldo a la prohibición de la Corte  (lo cual se supone es de su obligatorio cumplimiento), ni de rechazo a las redadas habituales que violan los derechos de los jóvenes, hijos e hijas de las pobrería.

El día 20 de diciembre fue divulgada la noticia en Anorí, acerca de un soldado muerto, en extrañas circunstancias, a manos de otro soldado de quien no se conocía su paradero.

 

Suponemos que el gobierno del Presidente Santos sabe bien lo que está haciendo, aunque no deja de inquietarnos.
 
TLDe acuerdo con lo informado por la gran prensa, a las tres de la tarde del día 5 de febrero tendrá lugar una reunión entre la Unidad Nacional, el alto mando militar colombiano y el ministro de la defensa, en la cual la coalición del gobierno del Presidente Juan Manuel Santos comunicará a la cúpula castrense que las fuerzas armadas oficiales no serán las perdedoras en la firma de un acuerdo final con las FARC, a objeto de tranquilizarlas para que no se opongan al proceso de paz.

“¡Cuba libre! podemos gritar del cañón al terrible estampido”.

Estimados camaradas, amigos y hermanos cubanos, hoy nos hemos levantado temprano escuchando las notas bellas de Oda a la Patria del maestro Fernández, y de verdad que aunque tenemos en nuestros corazones la nostalgia del terruño propio y el orgullo inmenso por nuestra Colombia querida, nos abraza el alma la alegría indescriptible de estar junta a un pueblo heroico, fraterno y solidario como este que nos acoge en la primera mañana de enero de 2015. Infinitamente agradecidos les deseamos un año de victorias y prosperidad.