• 1

En éste documento haremos un breve y esquemático repaso de la política anti-drogas, en especial de la cacareada y derrotada Política de Seguridad Democrática. Cabe anotar que en los presupuestos anuales no se desglosan las partidas contra el narcotráfico. Todo es seguridad y defensa del Estado y de las multinacionales. Mostraremos con las cifras oficiales, que los resultados son pírricos, con los cuales se podría concluir: la política antidrogas es un fracaso. Pero el verdadero fracaso es no haber derrotado a las FARC y al ELN, propósito central de la política. Retomando las palabras del camarada Timoshenko, había que crear un enemigo que justificara el enorme aparataje bélico y las políticas injerencistas.

El acto fue, ante todo, muestra del sentimiento que despierta en la guerrillerada y en los pobres de Colombia y la Patria Grande, la figura del Comandante Cano, su inmarcesible legado y obra constructora, su desprendimiento y sacrificio. Este sentimiento que despierta Alfonso, que se desbordó este cuatro de noviembre como el río que nos da de beber y comer, se une a los sentimientos inspiradores de los demás héroes caídos, sentimientos que se expresan a través de la cultura que germina en los campamentos guerrilleros y que aflorará en la sociedad cuando no haya explotación, cuando la solidaridad se impregne en la piel y el ser humano y su sentir sea el centro neurálgico del nuevo sistema.

Luego de la firma del Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, entre gobierno nacional y las FARC EP hace más de un año,  se siguen escuchando las voces más reaccionarias de la oligarquía nacional, que a cualquier precio pretende negar el carácter político de la lucha militar adelantada hace 50 años por parte de las FARC-EP en compañía de amplios sectores del pueblo colombiano; y no es para menos, pues los más férreos guerreristas, no sólo se han visto desafiados por los fusiles revolucionarios en manos del pueblo, sino que hoy en día, también se ven en la mira de múltiples y cada vez crecientes manifestaciones de dignidad de los explotados en Colombia, que al parecer van templando con más fuerza las riendas que pueden direccionar el país hacia un nuevo proyecto de sociedad.

La ampliación de la representación de lo nacional, del ser colombiano, pasa necesariamente por la estructuración del Estado colombiano que se refleje en una nueva Constitución Nacional. Una nueva constitución en el que se inscriba el empoderamiento de los pueblos, la participación real de las regiones. Colombia es un país de regiones. Es necesario un replanteamiento de la política cultural de Estado y  la ampliación de la representación de lo nacional. Es necesario que la Colombia profunda tenga su espacio en la construcción y reproducción del imaginario nacional, donde el indígena, el afro, el campesino, el desplazado, el guerrillero, el artista y el raizal hagan su aporte en aras de un desarrollo orientado al buen vivir y la Nueva Colombia.

El ministro Juan Carlos Pinzón no descansa de hacer el ridículo. Repite como lorito los datos suministrados por un ejército con muchas razones para mentir sobre las FARC. A su vez, los medios de comunicación se suman al coro de cotorras publicando datos sin analizar los informes oficiales, donde encontrarían gran cantidad de inconsistencias. A ellos se suman los congresistas, negados a realizar control político, convirtiendo la rendición de cuentas del ministerio de guerra, en un culto más al dejar hacer dejar pasar la corrupción. Si fuera por las cifras de desmovilización, sumadas a las de capturas y asesinatos de guerrilleros, concluiríamos que a las FARC las han acabado y estas han vuelto a nacer no solo una sino dos veces.

Videos