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No sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero en la Cuarta Guerra Mundial usarán palos y piedras".
Albert Einstein.

 

1. Cuando se contabilizan las ganancias de las empresas del sector minas e hidrocarburos, así como los aportes al Estado, aunque parezca increíble entre camaradas, resulta difícil argumentar la renuncia a estos ingresos y el reemplazo del sector con el fin de proteger la naturaleza y las comunidades afectadas. Buena parte del discurso que justifica el extractivismo en América Latina –tanto en la derecha como en la izquierda-, se monta sobre la base de los multimillonarios ingresos al Estado requeridos en la financiación de la política social.

En el caso de Colombia, el componente minas e hidrocarburos representa el 7.7% del PIB; el Ministerio de Minas y Energía ha calculado que el sector contribuye con el 21% de los ingresos del Gobierno Nacional, siendo el mayor aportante de recursos fiscales en toda la economía del país. En el Congreso Internacional de Minería y Petróleo (mayo de 2014), el presidente Santos dijo que “Tan solo en regalías, el año pasado se causaron casi 10 billones de pesos y, si contamos desde el 2010, estamos hablando de un aporte de 37 billones de pesos por concepto solamente de regalías.” Hace un año, en la versión anterior del Congreso, Santos dijo que los aportes del sector alcanzaron 31,7 billones de pesos en 2012, entre regalías, impuestos y dividendos.

Veamos algunos ejemplos de las empresas más representativas. ECOPETROL es la empresa más grande de Colombia, el Estado es el accionista mayoritario y representa el 60% de la producción petrolera del país; el total de las transferencias que realizó a la Nación en compras de crudo a la ANH, regalías, dividendos e impuestos ascendió en 2013 a $33,7 billones, la cifra más alta en toda la historia de la compañía. (Reporte Integrado de Gestión Sostenible, 2013). En ese mismo año,  ECOPETROL reportó ganancias por 13.35 billones de pesos y el pago de dividendos suma un total de 11.89 billones de los cuales 10,69 billones van para el gobierno y 1,23 billones entre los accionistas minoritarios. (Caracol, 25 de febrero de 2014)

En materia de carboneras, El Cerrejón ocupa el primer lugar y es de propiedad de multinacionales; en 2013 pagó impuestos y regalías por 1.1 billones de pesos; Drummond es la segunda y “Entre 1995 y 2012, la multinacional estadounidense pagó en impuestos, tasas y contribuciones 1.234 millones de dólares. Otros 1.758 millones se han girado al Gobierno por concepto de regalías.” Es decir, cerca 3 mil millones de dólares, unos 6 billones de pesos en 17 años; 350 mil millones de pesos anuales en promedio.   

El Sector Minería a Gran Escala presentó sus cuentas en “Minería responsable: aliada del desarrollo en Colombia”; esta versión oficial del SMGE, sostiene que “Entre los años 2000 y 2013, la minería a gran escala aportó más de $33.3 billones por concepto de impuesto de renta, regalías, cánones superficiarios, compensaciones y parafiscales, entre otros. La minería hoy representa el 2% del PIB.” 33.3 billones en 13 años es igual a 2.5 billones anuales en promedio.

En el caso particular de las Regalías, la liquidación para 2013 y 2014 tiene un monto de 17.7 billones de pesos (Ministerio de Hacienda, octubre de 2012). Las regalías producto de la explotación de hidrocarburos y minerales sumaron 46.6 billones de pesos entre 2000 y 2011; entre 2012 y 2022 se esperan 98 billones de pesos; para 2013 y 2014, el presupuesto de regalías por concepto de hidrocarburos suman 14.5 billones y por concepto de minerales 3.2 billones; los mayores aportes los hace el petróleo en el caso de hidrocarburos y el carbón en el caso de los minerales: 12.8 billones el primero y 2.5 billones el segundo.


2. Quienes desde la izquierda defienden el extractivismo se apoyan además en la idea según la cual, otra sería nuestra historia si la propiedad de las empresas del sector fuera colectiva o pública o estatal y no de las multinacionales. Sin embargo, de nada sirve cambiar de propietarios si igual aportará al calentamiento global y al deterioro de las regiones. Y no se trata solo de producción verde y limpia pues igual esos combustibles se consumen aportando al calentamiento global. Pero en el caso de que esas empresas fueran nuestras, ¿la revolución en Colombia priorizará los recursos que obtenga de otros sectores productivos para invertirlos en el minero energético? ¿Acudirá a la banca internacional para endeudarse aún más?

La pertinencia de la pregunta obedece a que extraer los recursos naturales requiere sumas multimillonarias y no podemos olvidar que la inversión extranjera (que difícilmente se obtiene de fuentes nacionales) exige garantías expresadas en seguridad, gabelas y exenciones tributarias y otras variables competitivas, léase de manera especial, mano de obra barata, seguridad y derechos al capital y cero limitaciones ambientales.

Minas y petróleo, según el presidente Santos, sumaron ocho mil millones de dólares, la mitad de la IED en 2013. El sector de hidrocarburos (petróleo y gas) representa aproximadamente el 35% de la IED en Colombia (ANH, 2013) y solo la minería el 17,5% (SMGE, 2014). Basta con el anuncio de una política con tímidas restricciones ambientales, garantías laborales y beneficios sociales, para que las multinacionales amenacen con traslado de sus capitales a otros países. Cuando no, argumentan su salida con los temores generados por leves variaciones en los precios internacionales. No es fácil reemplazar la inversión extranjera a menos que se piense que hay multinacionales buenas y otras malas.

Ellas no vienen si no hay gabelas. En 2012, la DIAN divulgó el estudio ‘El gasto tributario en Colombia. Principales beneficios en el impuesto sobre la renta, IVA e importaciones’; allí se concluye que “la minería no es el único sector privilegiado con los beneficios tributarios, pero si es el que abre el mayor boquete en el gasto que hace el Estado para incentivar la inversión extranjera, renovar la industria, crear mejores condiciones de competitividad, incentivar el empleo y en general promover el desarrollo económico y social a punta de gabelas.”

Así las cosas, el “Buen momento minero no se refleja en los impuestos. La bonanza minero energética aumentó las esperanzas de un beneficio más visible. El Ministerio de Minas estimó que para la década 2010 - 2020, el país recibirá 360 billones de pesos de parte del sector minero e hidrocarburos. De esta cuantía 260 billones serán aportados a través de los impuestos y 100 billones por la vía de las regalías. Sin embargo, hasta el momento los impuestos están lejos de llegar a los 26 billones de pesos anuales esperados.” (El Tiempo.com, febrero 21 de 2012)

Y un elemento adicional. En el Congreso Internacional de Minería y Petróleo Sergio Clavijo, Director de ANIF (Asociación Nacional de Instituciones Financieras) presentó una ponencia titulada “Auge minero-energético de Colombia: ¿Hasta Cuándo?”. Además de la incertidumbre sobre el sector y su papel en la economía, Clavijo presentó proyecciones en las cuales la inversión extranjera se verá reducida en los próximos 10 años. Si bien en 2013 representó casi el 50%, en el 2025 solo representaría en 21%. En ese escenario se requiere mayor inversión pública y eso significa mayor endeudamiento o menos inversión social.


3. A propósito de esto último, si el compromiso con la Tierra no es suficiente, valdría la pena que quienes cuentan con los ingresos del extractivismo esperanzados en que la explotación minero energética “nos sacará de pobres” en la revolución, examinaran dos cuestiones más en sus proyecciones con el negocio. La primera es la información sobre los recursos naturales, cuestión que trabajamos en otra reflexión preguntándonos ¿Quién conoce a ciencia cierta qué recursos naturales tenemos, dónde están y cuánto queda? (Ver La información sobre recursos naturales. 2013.) Y la segunda, es la emisión constante de mensajes contradictorios frente al sector minero energético.

Sobre esta segunda cuestión encontramos discursos de tecnócratas y organismos multilaterales generando expectativas al punto de calificar a Colombia como una potencia energética; así, el gobierno promueve un país competitivo con seguridad inversionista, las calificadoras de riesgo aprueban y respaldan las condiciones favorables para el saqueo y las empresas proyectan metas ambiciosas de producción. Y en otras ocasiones, esos mismos tecnócratas ponen en cuestión el BOOM del negocio, la necesidad de no caer en dependencia de los hidrocarburos y pensar en la diversificación de la inversión y la producción.

Entonces, si el desastre natural no es suficiente para considerar el abandono del extractivismo, , deberían considerar también los límites y las posibilidades reales de continuar su explotación, pues el BOON puede agotarse; en tal sentido se refirió el ministro de Hacienda, pues “Está claro que el momento de los hidrocarburos y la minería en el país no durará toda la vida, por eso desde ya hay que plantear qué sector tomará la batuta en el futuro.” Y Carlos Gustavo Cano del Banco de la República se preguntó: ¿Se esfuma el BOOM minero energético? Y se responde: “Parece que sí”. (2013)
 

4. El gobierno y las empresas explican la reducción en la producción de petróleo y carbón, con las huelgas de los trabajadores, las sanciones ambientales, las protestas sociales y las acciones de las FARC y el ELN. Sin embargo desde abajo la cosa se lee distinto; pues entendemos el rechazo del Pueblo a las consecuencias de esta supuesta riqueza; las razones de la inconformidad y la protesta popular, son las precarias condiciones laborales, los daños ambientales, el desplazamiento de población y el despojo, el saqueo imperialista, el cambio de vocación productiva a la fuerza entre otros problemas generados con este negocio.  

El Pueblo ha dicho No Más y considera esto un asunto de vida y de vida digna. Así se puede constatar en la resistencia de las comunidades convocando consultas populares y generalizando protestas. La lista es larga y algo de esta fue resumida por la comisión de Paz de las FARC en Oslo, Noruega. O cómo leer las acciones ejemplares de los trabajadores de Pacific Rubiales, los pobladores del Quimbo, de Marmato, la resistencia indígena y campesina del Cauca, los defensores de Santurbán; la primera consulta popular sobre estos temas en Colombia, se realizó en el municipio de Piedras, Tolima; tuvo como resultado un claro y contundente NO a la explotación minera de la multinacional Anglo Gold Ashanti.

Y es que la situación ambiental de Colombia no aguanta dudas o medias tintas en la lucha contra el extractivismo imperialista: se reducen los glaciares, se incrementa el nivel del mar, se incrementa la afectación de los páramos; los problemas con el agua son más notables con el fenómeno del niño; el hambre en La Guajira producto de la pobreza se ve incrementado con la sequía no importando la propaganda que el gobierno emite con las regalías; tenemos aún en la retina las imágenes de la catástrofe de Casanare donde murieron más de 20 mil animales mientras el agua se utiliza en la explotación de petróleo; su capital Yopal acaba de vivir un paro por la falta de acueducto y es una de las regiones que mayores regalías recibe; así mismo se utiliza el agua para enfriamiento del acero en Paz del Rio mientras desocupan las ciénagas fuente hídrica en Boyacá.


5. Hay alternativas a las finanzas del Estado aportadas por el extractivismo, por ejemplo, que la burguesía pague más impuestos. Está demostrado hasta la saciedad que la estructura tributaria es regresiva y el país es uno de los que presenta mayores beneficios al capital, con lo cual una parte importante de la economía no está pagando impuestos. Por cuenta de los privilegios, en 2011 el fisco renunció a recaudar 27 billones de pesos en tributos. La explicación es  que las empresas en Colombia (y sus dueños como personas naturales) pagan una tasa efectiva de solo el 2% de sus ingresos brutos como impuesto sobre la renta, mientras que los asalariados pagan el 4,8% brecha hace evidente la regresividad del impuesto sobre la renta en Colombia (La reforma tributaria: maniqueísmo versus pacto fiscal, 8 de Octubre de 2012) (La Política Fiscal en Colombia Aprovechamiento de su potencial para lograr una sociedad más equitativa. Estudio del Banco Mundial. Bogotá, 17 de Mayo, 2012). Para el exdirector de la DIAN, Juan Ricardo Ortega, "el robo del impuesto del IVA" en Colombia, alcanza anualmente los 12 billones de pesos. El funcionario dijo en 2011 que la evasión estaba por los 20 o 25 billones de pesos y no toda la economía está tributando.

Según el informe de la DIAN, “sólo en las declaraciones del impuesto sobre la renta del año gravable 2010, los beneficios tributarios ascendieron a 33,1 billones de pesos. El principal favorecido con las rentas exentas fue el sector financiero, que junto con la actividad señalada en el estudio como otros servicios, obtuvieron una participación del 79,1 por ciento de este incentivo. El sector minero, en esta modalidad de beneficios, que representó un gasto de 1,3% PIB, sólo alcanzó un 2% del total, pero en cambio, se llevó una buena parte de la deducción por inversión en activos fijos, que en el 2010, representó el mayor gasto tributario para Colombia. 50 actividades económicas lo recibieron, pero dentro de los cinco primeros, la lista la encabeza la extracción de petróleo crudo y gas natural, que obtuvo 3,6 billones de pesos de los 11,6 billones que Colombia destinó a este beneficio. Le siguieron la generación, captación y distribución de energía eléctrica; la construcción de obras de ingeniería civil, los servicios telefónicos y el transporte por tuberías. (Minería es el sector con más beneficios tributarios. Portafolio.co, marzo 20 de 2012)

Y cuando se insinúa algún cambio hacia una política tributaria progresiva, la burguesía se atrinchera y responde con un mismo discurso. Bruce Mac Master, presidente Andi, sostiene que “al sector privado hay que cuidarlo porque si no estamos matando a la gallina de los huevos de oro… (“Hay que poner a pagar impuestos a más gente”. Dinero, 20/02/2014) En igual sentido se refirió el hombre de los 14 mil 200 millones de dólares: “Casi 24 horas después de que el FMI le recomendó al Gobierno adelantar una nueva reforma tributaria que le ayude al país a no depender tanto de los ingresos petroleros, Luis Carlos Sarmiento Angulo advirtió que el país debe estudiar con mucho cuidado cómo aplica o concibe la tributación para lograr los recursos que necesita sin matar la gallina de los huevos de oro.”(14/03/2014). El banquero opinó en el marco de la asamblea del Banco de Bogotá donde se reportaron utilidades por más de 1,4 billones para el año 2013.

Hay diferentes fuentes de ingresos para la justicia social que deben ser explorados, pero sin duda una reforma tributaria progresiva donde los ricos paguen más será una política de avanzada. Para 2014 se esperan ingresos tributarios por 113.819 billones de pesos, según consta en el presupuesto general de la nación que suma 203 billones. El Gobierno quiere pasar a 124,2 billones en el 2015. Pero si tenemos en cuenta  la evasión y las gabelas que no son solo al minero energético, podemos ir sembrando lo que será una nueva economía compatible con la vida en la cual crecerá el presupuesto y el recaudo.

6. Otro tema fuente de recursos para la justicia social será objetar la Deuda externa. De un presupuesto nacional para 2014 de 203 billones de pesos, el servicio de la deuda se lleva  43,2 billones. Esta cifra supera con creces los aportes del sector minero energético. Recuérdese que la deuda externa de Colombia ya superó los 92 mil millones de dólares, siendo EEUU el principal acreedor con el 39%. En tal sentido, la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia, propone facilitar la cancelación de la deuda social, y para ello se debe objetar el pago de la deuda externa en aquellos préstamos viciados de dolo. Para los otros casos se planteará una moratoria en el servicio. Estaremos atentos del desenlace de la hermana República de Argentina y su caso con los fondos buitres.

En esta misma dirección, es decir, sumar recursos para la justicia social, hemos realizado trabajos sobre Gobierno Barato donde afirmamos que es posible reducir radicalmente los gastos burocráticos. Y así podríamos enlistar los sectores que reemplazarán el extractivismo y propuestas para una sociedad distinta. Otro ejemplo lo encontramos en la agricultura y la soberanía alimentaria esbozadas en las 100 propuestas de desarrollo agrario elaboradas por las FARC. Dicho sea de paso, no todo será resuelto con dinero, pues la revolución también implementará nuevos enfoques en la solución de los problemas sociales y en consecuencia nuevos satisfactores a las necesidades. Está abierta la discusión pero luces hay. Socialista el futuro será.

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