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En 2005 los paramilitares abandonaron la Comuna 13 en sus vehículos para desmovilizarse. Unos días después volvieron en los mismos vehículos, vestidos de civiles, para seguir controlando el barrio. Toda la ciudad ha vivido el mismo fenómeno –lo mismo que numerosas regiones del país donde ya actúan, con los mismos modos operativos que en el pasado, las «bandas criminales emergentes» (BACRIM)-. En el corazón de Medellín, en las calles peatonales, centros comerciales y espacios públicos, pululan guardias uniformados de compañías privadas de seguridad: la mayoría son paramilitares «reinsertados».

Sobrepasar los distintos planes contrainsurgente frente a la alta tecnología de punta  en el aspecto militar, ha servido a la creación de otra generación de combatientes, altamente cualificados en el terreno militar. Resultado que el alto mando colombiano no esperaba, introduciendo  dentro del seno del enemigo una multiplicidad de planteamientos no solo en el orden táctico y estratégico; pues concomitantemente se ha sumado el auge de la protesta con alcance de organicidad en todo el territorio con un pliego programático.

El paro del campesinado del Catatumbo logró ocupar brevemente las páginas del New York Times. La fotografìa que el diario estadounidense publicitó de dicha movilización mostraba a un joven campesinado plantado frente a un terrorífico grupo de policías del ESMAD, resistiendo a los gases lacrimógenos y las granadas de aturdimiento. Lo curioso era la camiseta del manifestante: la de la selección nacional de fútbol con el rostro de un James Rodríguez sonriente que contrastaba con el dramatismo del momento.

Tengo el privilegio de participar en este evento gracias a la invitación personal que me ha hecho mi dilecto amigo Miguel Ángel Beltrán, lo cual para mí es un honor y una responsabilidad solidaria. Un honor que yo pueda dirigir unas palabras sobre su nuevo libro, y una responsabilidad, porque los profesores de la universidad pública estamos siendo amenazados y es un deber y una obligación oponernos a los designios de quienes representan a los pregoneros de la guerra y el odio. En esta ocasión quiero referirme de manera breve y panorámica a tres cuestiones: al autor, a la obra, y a la cárcel.

Hoy, la Selección Colombia puede definir su paso al mundial Brasil 2014. El país se concentra en el partido ante Ecuador en Barranquilla y olvida que ayer no más cuatro campesinos caucanos inermes fueron asesinados por el ESMAD en un peregrino lugar llamado Mojarras. Olvida también a las víctimas del Catatumbo, a las de Boyacá, a los jóvenes agricultores cundinamarqueses asesinados por rechazar el Tratado de Libre Comercio. Y se olvida también de Jhonatan Sepúlveda Moreno, de Oscar Sandino, de Juan David Atehortua, de Juan Sabogal, de todos los barristas muertos que seguramente hoy tendrían puesta la camiseta amarilla.

Desde La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz con el gobierno colombiano, la Delegación de Paz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, FARC-EP, les hace llegar un cordial, fraternal y revolucionario saludo a todos los camaradas y asistentes a la fiesta Ogiditis de los Jóvenes Comunistas Griegos.

Amigos y amigas asistentes al foro Juventudes, fútbol y sociedad:


La Delegación de Paz de las FARC-EP quiere hacerles llegar un saludo fraterno extensivo a todos los barristas de la capital y de Colombia entera. Les deseamos éxitos y victorias en este importante evento.

La juventud crítica de Colombia resiste día a día la estigmatización y represión en su contra por parte de un Estado excluyente. Ser jóven y organizarse es hoy un delito en Colombia. Es por esto que la resistencia cultural de los barristas cobra mayor vigencia hoy en día.