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“¡Guerrilla ataca población civil en Caldono, Cauca!” “¡Ejército encontró diez cilindros que iban a ser utilizados en contra de población civil!” Diariamente escuchamos este tipo de noticias por la radio y televisión aquí en Colombia. Sin embargo, la realidad nos muestra un panorama completamente distinto…

'Holocausto' en la sabana

 Los mitos de la sabana de los que hablaron los ancestros, desaparecen como los morichales, las lagunas y los caños donde anidaron las garzas y gabanes. Del Silbón se oye tan solo su lamento, pidiéndole al espíritu de Colombia se compadezca del arisco territorio donde yacen insepultas miles de osamentas de chigüiros, babillas, vacas, caballos y venados.

Hacia la patria de nuestros mártires y de nuestros sueños.

    «Cuando el poder constituido vaya de la mano del poder soberano, que es el pueblo, no habrá quien detenga la gigantesca marcha hacia el desarrollo y la felicidad social, bajo el influjo de las poderosas fuerzas de la democracia»

Una nueva ola, la del poder constituyente, va tomando fuerza en el país. Se mueve al vapor de la conciencia tomada sobre la responsabilidad del poder constituido en esta crisis social, económica, política, ambiental, cultural y moral. Surge como apremiante necesidad ante la ilegitimidad del régimen, en franca etapa de descenso por la necrosis y las divergencias del bloque de poder dominante.

Atacar las acciones implementadas por el capital en cada uno de los países es responsabilidad directa de los respectivos pueblos nacionales, sin embargo, el principio de solidaridad y el reconocimiento de la lucha contra el capital como una lucha de clases, nos exige acompañar las luchas revolucionarias, aunando esfuerzos para acabar con la barbarie y construir las bases para el socialismo.

Estimados compatriotas
CARLOS ALBERTO VALDERRAMA
MAURICIO SERNA

Cordial saludo,

Nos alegra poderles escribir con ocasión de la paz de Colombia, pues somos fieles admiradores de las proezas que Ustedes protagonizaron en las distintas canchas de nuestro país y el mundo.

Con el mayor de los gustos nos hemos enterado de las afirmaciones que realizaron el pasado 29 de noviembre al diario El Tiempo. Nos alegra particularmente el compromiso que manifiestan con las víctimas en particular y con la paz de Colombia en general. Sabemos que comparten dicho interés con el gremio de los futbolistas y con toda la afición del balompié de nuestro país.

Definir los límites del conflicto social y de la guerra interna, en verdad parece bastante complicado cuando son esencia del desenlace de una realidad surgida de la desigualdad, la pobreza y la disputa de intereses antagónicos en el contexto de la lucha de clases.


Pasan los días, se acerca el Mundial y el sistema vuelve a relucir las cosas más horribles del fútbol. Los empresarios, los dirigentes y los futbolistas-estrella se vuelven materia diaria de cubrimiento mediático en esta suerte de “circo del rock and roll” que es el fútbol-negocio. ¿Alguien habla de innovaciones técnicas, de cambios en la táctica y en la forma de jugar? ¿alguien resalta aquella jugada hermosa, aquel sacrificio heroico, este regate espectacular, la atrapada de dicho arquero? Nada, un enorme silencio en torno al juego en sí, y una bullaranga en torno a lo que lo rodea: cuánto podrá ganar este jugador, qué jeque compró qué nuevo club, la nueva camiseta de Adidas o los nuevos guayos de Puma.