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Desde su independencia de España, nuestro país ha estado sometido por la oligarquía criolla a la violencia como método para adueñarse del poder, mantener sus privilegios, apoderarse de los dineros públicos, de las riquezas naturales, y auspiciar las guerras internas a costa del empobrecimiento y marginalidad de la mayoría de los colombianos. Fue Simón Bolívar con su ejército de libertadores quien visionó que antes que las rivalidades entre nosotros mismos, era necesaria la unidad de los estados y pueblos para enfrentar la amenaza de la reconquista, anteponiendo la independencia de nuestras naciones a los intereses personales y ambiciones económicas.

En las montañas de Colombia, en la exuberante y complice belleza de la gran estepa verde que cobija sueños y esperanzas de Socialismo y Patria Grande, fue realizado el II Encuentro Juvenil Bolivariano llamadó "Antonio José de Sucre", en honor al gran Mariscal de Ayacucho que con su ejemplo ha inspirado a los jovenes de la patria colombiana, para segir batallando sin descanso por la conquista de la segunda y definitiva independencia.  De este encuentro insurge un nuevo grito de libertad conocido como la Declaración de la Sierra Nevada; mensaje bolivariano que habrá de vibrar en los oidos receptivos de quienes se apresten a obtener la gloria de ser llamados libertadores de la patria y hacedores de una Colombia Nueva .

 

¡Oh, no! En calma no se puede hablar de aquel que no vivió jamás en ella: ¡De Bolívar se puede hablar con una montaña por tribuna o entre relámpagos y rayos, o con un manojo de pueblos libres en el puño, y la tiranía descabezada a los pies...!

José Martí (Discurso en honor a Simón Bolívar)

 

Luchamos por una Nueva Colombia, en paz con justicia social.  Porque nos negamos a ser simples engranajes de la maquina capitalista que produce muerte.  El Movimiento Juvenil Bolivariano consagra su existencia a luchar por la Vida y por la libertad de nuestro pueblo, por la dignidad de la especie humana y por el bienestar colectivo de quienes habitan este planeta.

Sentimos en nuestro pecho el honor de ser continuadores de la gesta bolivariana y realizadores del sueño supremo del Libertador: La Patria Grande. 

Un hombre que habitaba en el futuro decidió visitar nuestro presente.  No era un dios ni un gran mago, era sencillamente un hombre de aquellos que habitarán los tiempos en que los pueblos del mundo, habrán borrado de su presente el hambre y el miedo.   Llegó con su amor de hombre nuevo a las sabanas de Bolívar y Sucre.  En medio de matarratones y pequeñas aromeras fue tejiendo la escalera que lo habría de llevar de regreso a su tiempo.  Su brazo de fusil castigaba la injusticia, sus palabra borraba las tinieblas de los jornaleros, sus piernas lo hacían invisible ante la mirada asechadora  de los asesinos de la esperanza, su cariño, su risa y su temple de acero le procuraban cientos de guerreros que morirían sin temor por él, por la libertad de nuestro pueblo, por la dignidad de nuestra patria.