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Cada vez son menos los discursos conservadores y timoratos contra la acción política de los estudiantes. Son emitidos por el gobierno, los aparatos de represión y los opinadores prepago. No es extraño que arremetan contra cualquier movilización popular en contra del neoliberalismo y que reclame derechos. Sin embargo, no deja de asombrar que desde algunos sectores académicos se cuestionen erróneamente las acciones de los estudiantes y del pueblo en general.

 

El PARO es una forma de lucha legítima de los trabajadores, los campesinos, los mineros, los indígenas, las comunidades urbanas y los estudiantes. Actualmente se ha incremento su uso, combinado con otras acciones, en las cuales se incluye una esperanzadora articulación y unidad. No son pocas las señales de preocupación por parte del régimen.

 

En Colombia, y lo estamos observando por todo el planeta, la institucionalidad decadente no ofrece mecanismos para canalizar expectativas con una sociedad distinta. La subordinación del Estado a los dictámenes del capitalismo y la sintonía de la oligarquía con los intereses del imperialismo, niegan toda posibilidad de diálogo con el pueblo que plantea alternativas de bienestar. Mantener los privilegios de los ricos no es negociable para ellos.

 

La actual coyuntura no es la excepción. El gobierno de Santos considera que maquillando la legislación logra engañar a los estudiantes. No abre espacios de participación real y posa de democrático. Dice respetar la movilización pero rodea las marchas con miles de policías. Y no siendo suficiente, infiltra sus agentes, detiene y procesa judicialmente los estudiantes, en una muestra más de la penalización de la protesta. Les llama vándalos y terroristas a los estudiantes. Ya hay muertos entre los manifestantes. Recurre a la política sistemática del régimen de terror que elimina la oposición. Y así pretende el oportunista vicepresidente que dejemos el uso de la CAPUCHA. La policía “denuncia” la participación de las FARC, con lo cual se contradicen pues es constante el discurso del fin del fin y de una insurgencia arrinconada en las selvas que no realiza actividad política alguna.


Pero si bien lo anterior no sorprende, no deja de ser desconcertante que algunos analistas políticos continúen cumpliendo un triste papel en la Universidad de Antioquia. Primero contra el TROPEL y ahora contra el PARO. Un camino más equivocado no van a encontrar los investigadores. Convocar a estrategias dilatorias es seguir el juego al viejo poder. Regresar a clases por regresar a clases, no es una convocatoria consecuente con el momento que vive el país y Nuestra América. Es lamentable que caigan ingenuamente en argumentos señaladores y simplistas. Es lamentable que acudan al mismo tono gubernamental para cuestionar, y de paso deslegitimar los mecanismos de lucha popular. No está bien tirar flechas para todas partes.

 

1. Rechazamos que en su comunicado, caigan en señalamientos cuando consideran “desconcertante y preocupante la actuación de un sector de los estudiantes”. Favorece el terrorismo de Estado empeñado en ubicar las “manzanas podridas” para eliminarlas. Es el recurrente tono del gobierno de “unos pocos”. Señala e intenta aislar a las personas que asumen el compromiso de la convocatoria. Desconoce la legitimidad y la autonomía de la Asamblea de Estudiantes. Pero sobre todo, desconoce la articulación local, regional y nacional alcanzada por el movimiento estudiantil.

 

2. El comunicado del Claustro de los estudiosos de la política, es reduccionista al decir que “el paro indefinido, afecta a los estudiantes de pregrado”, como si poco estuvieran perjudicados con el estado actual de las cosas. Reduce el problema al interior de las mayas de la Universidad y no reconoce que está vacía por factores estructurales que dejan por fuera más de un millón de jóvenes, solo en Antioquia. Entendemos que el PARO no solo reivindica los matriculados.

 

3. Decir que el PARO “aplaza el debate” muestra una ignorancia ilustrada, ya que desconoce el proceso organizativo y las discusiones entre los estudiantes. Hacen eco estruendoso de las palabras de la encopetada ministra, quien dice que los estudiantes protestan por estar “desinformados”. Desconocen el proceso cuando recomiendan “no olvidar que la acción política hoy (y siempre) busca disputar los contenidos de la ley”. Hay propuestas, pero seguro los contenidos de la iniciativa estudiantil no son del gusto del gobierno.

 

4. Pensar que el PARO “facilita que avancen propuestas adversas al espíritu de una educación pública incluyente”, es olvidar que son precisamente estos mecanismos lo que han logrado, a través de la historia, frenar algunas políticas antipopulares, impuestas solo a través de la tiranía. Por el contrario, la apatía y la pasividad son las actitudes que más favorecen las medidas contra el Pueblo.

 

5. El Claustro de profesores del aun respetado y apresurado Instituto, raya con el irrespeto al movimiento estudiantil. Afirma que el PARO produce “la impresión de que la oposición es a la reforma por la reforma”. Repetimos: desconocen el proceso de organización, el congreso, las mesas, la construcción colectiva y la disposición al diálogo con un gobierno neoliberal que no está dispuesto a escuchar, y mucho menos a ceder ante las alternativas propuestas por los estudiantes.

 

6. Continúan con la ignorancia ilustrada cuando sostienen que “la constitución de una fuerza política que pueda lograr un mayor compromiso estatal para brindar educación pública… demanda coaliciones entre los distintos miembros de las comunidades universitarias…” En eso estamos de acuerdo y trabajando para que así sea. Pero no esperamos que ni el para político Luis Alfredo Ramos, ni los profesores que asesoran el fascismo y el paramilitarismo cierren filas con nosotros. Y a esto preguntamos: ¿no ven, o no quieren ver las más de 40 universidades públicas y privadas articuladas como pocas veces puede reseñar la historia de Colombia? A la movilización se han integrado instituciones de segundaría y asociaciones de docentes. También de trabajadores y otros intelectuales. Así las cosas, ¿no hay coalición? Seguramente seguirá creciendo. De hecho, esperamos incluso su vinculación.

 

7. Están bastante equivocados cuando sostienen que es responsabilidad de los estudiantes “desmovilizar” al grueso de la comunidad universitaria. ¿Qué pensarán, por ejemplo, del efecto “desmovilizador” del PARO, cuando ven miles de estudiantes en la calle? ¿Les parece que están desmotivados? Mejor dicho: ¿los ven?

 

8. Hay que ser claros: no son los estudiantes los que cierran la Universidad. Es irresponsable señalar a éste movimiento de las medidas que unilateralmente toman las directivas de la de Antioquia. De hecho cuando el estudiantado intenta abrir las puertas para continuar el debate, que tanto les preocupa a los analistas para una “buena cultura política”, se ve obligado al TROPEL con los sabuesos del ESMAD.

 

9. Es de resaltar, que son esas mismas fuerzas de la oligarquía, las que se infiltran en las movilizaciones para servir de agentes provocadores y luego, culpar y condenar la legítima defensa, el derecho universal de los pueblos a la rebelión.

 

10. El PARO no es parálisis por análisis. La Universidad está activa. La Universidad no es solo para estudiar. De los estudiantes y de la juventud se espera mucho más. Más generosidad dijo Camilo Torres. Y decimos con Salvador Allende (1972), que “se requiere un profesional comprometido con el cambio social… se necesitan profesionales que no busquen engordar en los puestos públicos”. Y la Universidad tiene la responsabilidad de que así sea.

 

El PARO es un mecanismo legítimo de lucha, mientras la tecnocracia pretenda implementar sus políticas neoliberales y el gobierno cipayo no se disponga a escuchar y emprender alternativas. El PARO se justifica no solo por el rechazo de las actuales condiciones de la educación superior, también por la reivindicación de la Universidad de puertas abiertas a las mayorías empobrecidas. El PARO se justifica contra una política de préstamos para supuestamente ampliar la cobertura, mientras se esconde un vulgar negocio de Estado. El PARO se justifica por la falta de presupuesto para la ciencia y la tecnología. El PARO demuestra el compromiso de los estudiantes con ellos mismos y con el Pueblo. El PARO hace parte del crecimiento del movimiento hacia objetivos mucho más grandes que mantener la posibilidad de ir a clase.

 

Profesores y profesoras, estudiosos de la política: les invitamos a cantar de nuevo con Violeta Parra: ¡Que vivan los estudiantes, jardín de las alegrías! Son aves que no se asustan de animal ni policía, y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría/Me gustan los estudiantes porque son la levadura del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura, para la boca del pobre que come con amargura/Me gustan los estudiantes que marchan sobre la ruina. Con las banderas en alto va toda la estudiantina/Me gustan los estudiantes que van al laboratorio, descubren lo que se esconde adentro del confesorio. Ya tienen un gran carrito que llegó hasta el Purgatorio.

 

 

MOVIMIENTO BOLIVARIANO POR LA NUEVA COLOMBIA

MEDELLÍN, ANTIOQUIA

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