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“… Tenemos el deber de contribuir a rescatar el espíritu bolivariano de en medio de la hojarasca mentirosa de la interpretación oficial y pro-imperialista de su obra, con el propósito de volver viva su imagen a las masas populares de América. Son ellas las herederas legítimas de su ardiente pensamiento genitor, y el limo fecundo que ha de encarnarlo y multiplicarlo en la hora de ahora y en la historia de los siglos”.
Gilberto Vieira.

El Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia sigue reuniendo pueblo en la clandestinidad, agitando sus blancas banderas de paz y el amarillo, azul y rojo, tremolando en la lucha por la patria del futuro, la que siempre hemos querido en paz, con democracia, con dignidad y con soberanía.

En la Habana también estamos construyendo la nueva historia de Colombia.

Cuánta razón tenía en sus palabras el legendario guerrillero, Manuel Marulanda Vélez, cuando dirigiéndose en aquel abril 29 del año 2.000 a millares de hombres y mujeres y a la juventud congregada, manifestó:

“Este encuentro va a ser histórico en Colombia por el surgimiento de un nuevo Movimiento en donde todos sin distingos políticos, razas o credos, puedan agruparse para defender sus intereses económicos y sociales, con la certeza que estamos abriendo caminos a una nueva democracia, sin el temor a ser asesinados por el Estado, y a la vez luchando contra la intervención de los Estados Unidos en nuestros asuntos internos…”

Y a la vez, el comandante Alfonso Cano, jefe de ese Movimiento Bolivariano que empezaba a desplegar su potencia transformadora, cuando explicó la propuesta política como un instrumento civil, amplio, policlasista, orientado hacia la conquista del poder, hacia el resurgimiento de Colombia bajo un nuevo orden social justo, con unas Fuerzas Armadas inspiradas en el espíritu de nuestro libertador, garantes de la libertad, la soberanía y las conquistas sociales.

“Las prácticas del ejercicio político -decía el comandante Cano en aquella ocasión - deben transformarse, cambiando lo que Gaitán llamó las “viejas costumbres de la pequeña mecánica política” para dar paso al ejercicio de una democracia esencialmente directa, en donde las ejecuciones de los administradores de la cosa pública, se correspondan estrictamente con la voluntad popular. Construir el Cuarto Poder o el Poder Moral, como enseñó nuestro libertador a partir del pueblo, para erradicar la corrupción y señalarle derroteros éticos ciertos a los administradores y a la misma sociedad. Hacer de la libertad de prensa una realidad que impida el monopolio, la manipulación y la desinformación. Revocarle el mandato a todos los politiqueros responsables del caos actual y sentar precedentes ejemplarizantes que erradiquen la impunidad de las tropelías que se han ejercido desde el poder contra la nación entera”.

“…El rostro semioculto de El Libertador Simón Bolívar que hace parte de la presidencia de este acto y que descubre su noble y profunda mirada, -decía el inmolado comandante,- significa que el nuevo Movimiento Político tendrá un funcionamiento clandestino. La amplitud de los objetivos a conquistar no ocultan los peligros que se ciernen sobre su existencia.

No repetiremos la experiencia de la Unión Patriótica en donde la heroicidad de sus integrantes y la generosidad que caracterizó su compromiso, fueron brutalmente abatidas por las Fuerzas Armadas oficiales en traje de civil, hasta prácticamente hacerla desaparecer”.

… Así que todos y cada uno de los integrantes del Nuevo Movimiento, tendrán una actividad dentro del sector social donde viva, trabaje o estudie, sin que sea de público conocimiento su pertenencia política. Como todos los bolivarianos, deberá hacer esfuerzos por colocarse al frente de las luchas por las reivindicaciones del pueblo y solo compartirá su secreto con los pocos compañeros que le sean asignados para trabajar. Nadie más será conocedor de su pertenencia bolivariana”.

“¿Difícil?, se preguntaba el comandante, seguramente sí, pero todos debemos recordar que son los enemigos del pueblo quienes han impuesto las condiciones. Si las circunstancias políticas cambian positivamente por la acción popular o el proceso de diálogos avanza significativamente, o si crecemos hasta ser mayoría actuante y combativa, analizaremos la conveniencia de nuevas formas de trabajo y de organización”.

Dentro de tales lineamientos ha marchado el Movimiento Bolivariano durante estos 15 años, aspirando a poder en algún momento, mostrar su rostro pleno porque se han abierto en Colombia las amplias avenidas de la democracia.

Como dice la Carta de Reunión del MB: esta nueva construcción política alternativa es un movimiento amplio, sin estatutos, reglamentos, ni discriminaciones, con excepción de los enemigos del pueblo. No tiene oficinas y su sede es cualquier lugar de Colombia donde haya inconformes. En el Movimiento Bolivariano caben todos los patriotas que sueñen con la concreción del pensamiento político y social del libertador. “Su base la constituyen millones de colombianos vinculados a los núcleos clandestinos, de múltiples y variadas formas como círculos, juntas, talleres, malokas, familias, uniones, combos, hermandades, lanzas, grupos, clubes, asociaciones, consejos, galladas, parches, barras, mesas de trabajo, mingas, cofradías, comités y todas las formas que a bien tengan sus integrantes adoptar y que, a su juicio, les garantice el secreto de pertenencia y la compartimentación”.

Hoy a 15 años de su lanzamiento allá en el Caguán estamos renovando ese llamamiento:
Todas y todos los que se sientan bolivarianos, vengan con nosotros, que el Movimiento Bolivariano es una inmensa bandera al viento que sigue en construcción y que podría tener en este momento la posibilidad histórica de dar el salto a la lucha política abierta, siempre y cuando, como dijera Alfonso, LAS CONDICIONES LO PERMITAN.

Es necesario entonces sacar adelante este proceso de paz que ha encendido nuevamente la llama de la esperanza.

La unidad nos está diciendo en las movilizaciones populares, y en todos los rincones de la patria inconforme, que es factible un triunfo popular si nos levantamos como un solo puño de indignación frente al mal gobierno.

Colombia puede gobernarse de otra manera. ¿Por qué tienen que regir nuestro destino las mismas castas oligárquicas de siempre?

Estamos hartos de corrupción, de magistrados corruptos, de sistemas electorales fraudulentos,de la entrega de nuestras riquezas y nuestra soberanía a las trasnacionales, de desafueros del poder y de la brutal represión, sí; pero también sabemos que “no hay mejor manera de alcanzar la libertad que luchar por ella”.

Tenemos la certeza en la victoria de la reconciliación de los colombianos, y es por eso que convocamos a la rebeldía de la juventud, a las mujeres descendientes de la Pola, a los campesinos, a los pueblos indígenas y comunidades negras, a los trabajadores y desempleados, a los académicos, a los policías y militares bolivarianos, a los que quieran patria soberana, a todos ellos, los invitamos a reunirnos en este Movimiento que nació hace 15 años en San Vicente de Caguán, como un instrumento de todos y todas para cambiar la política, la economía, la educación, en favor de la justicia social yde lo humano, con el sentimiento de solidaridad que todos llevamos por dentro.
Vamos pues a ponerle nuestro pecho a ese ideal, a la restauración moral de la República, confluyendo en el inmenso raudal de la Constituyente, con su fuerza transformadora que ha de abrirle paso a la materialización del Tratado de Paz que todos anhelamos que le ponga fin a esta guerra, de un tratado de paz que nazca de las manos del pueblo colombiano que es el máximo poder soberano que tiene nuestra nación.

Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia.
La Habana, Cuba, Abril 29 de 2015.
 

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