Desde las FARC-EP, vemos con alegría los avances en el crecimiento y consolidación del barrismo colombiano como un movimiento social de masas, cada vez más grande y con características transformadoras. A través del aguante y del amor a los colores del club se canalizan las profundas desigualdades que aquejan a los barrios de nuestros país. En las tribunas populares se manifiesta el carácter rebelde de las juventudes colombianas: el rechazo al autoritarismo, los deseos de cambio, la altivez de los que luchan.

Sabemos que hay grandes enemigos en el camino del barrismo: el fútbol-negocio que quiere hacer de nuestra pasión una mercancía, el Estado policivo que reprime las expresiones del pueblo, los empresarios del crimen que pretenden convertir las barras en mafias desvinculadas de sus orígenes populares.

Hay un enemigo particularmente peligroso: la violencia que artificialmente nos imponen a los fanáticos del fútbol. En un país con un conflicto social tan exacerbado como el nuestro, resulta inconcebible que entre las mismas hinchadas se generen muertos y heridos. Desde las FARC-EP llamamos a la paz entre barras, y a fortalecer los procesos de unidad y lucha en contra de la estigmatización del sentimiento futbolero y de las organizaciones juveniles.

En nuestra opinión las barras son expresiones del pueblo, y como tales, deben estar del lado del pueblo y luchando con el pueblo.


Les enviamos un saludo de hermanos y compañeros.

 


Delegación de Paz de las FARC-EP

La Habana, Cuba, 3 de agosto de 2013.