Sin embargo, ¿cómo asumir nuestra clandestinidad sin permitir que caigamos en el clandestinaje? Este ha sido uno de los errores recurrentes y difíciles de corregir en algunos militantes; y es un error propio de quienes no han concebido la clandestinidad como estrategia sino como escondite, alguien decía de forma jocosa para referirse a esta situación “ hay compañeros tan clandestinos pero tan bien clandestinos, que no se conocen sino ellos mismos”; aquí habrá que recalcar nuevamente con temor al cansancio o el fastidio: “El clandestino es el movimiento no nosotros; es decir se supone que nadie sabe que somos clandestinos, por lo tanto no hay que actuar en nuestra cotidianidad como si todos lo supieran, con mirada de sospecha o buscando enemigos en todas partes”. Además, las organizaciones en las que participamos o que construimos, son organizaciones legales, por lo tanto hacemos estrictamente el ejercicio de “ciudadanía” – ese es el trabajo del movimiento -, es por eso que podemos estar en todos los escenarios legales y públicos, sin que temamos a ser perseguidos; hay que tener cuidado, desde luego, pero sobre todo cuidado de nosotros mismos: de hablar de más sin tener necesidad, de querer presumir de la militancia , de hacerse pasar por el más revolucionario de los revolucionarios o por el que más conoce de revoluciones, de tener más información o experiencias que el resto, de ser prudentes y no tratar de corroborar o de saber lo que de antemano se sabe que es mejor no saber, de los libros y documentos con los que se sale a la calle, de ver televisión sin exasperarse etc., recuerden que por estos días de elecciones para hacer un buen análisis del sistema político colombiano hay que tener algún buen sentido del humor para no dejarse provocar por el ambiente electoral.


2. Como Movimiento...
Somos además movimiento político, no un partido político, y no somos partido por que aunque tenemos programa de lucha, programa de gobierno y una estructura jerárquica (más aún dada la condición de clandestinidad) no tenemos estatutos, y todo partido debe al menos cumplir con estas características; pero también somos movimiento por que como movimiento construimos al interior una propuesta de amplitud y pluralidad política que no es permitida por una estructura de partido; por ejemplo: en un partido liberal se espera que solo hayan liberales a su interior, en uno conservador solo conservadores, y en uno comunista solo quienes se proclamen comunistas; además de esto, se espera que cada uno cierre filas en defensa de los intereses de su propio partido; en un movimiento político en cambio, pueden tener lugar no solo liberales, conservadores y comunistas, sino muchos otros partidos y muchas otras formas y propuestas organizativas; de allí se sostiene la disposición a la unidad política como uno de nuestros tres principios fundamentales como movimiento; incluso para querer ser más precisos podríamos decir que prácticamente la propuesta de movimiento bolivariano es similar a la propuesta de la desaparecida Unión Patriótica pero clandestina por haber aprendido de la experiencia histórica del terrorismo de Estado en Colombia .


3. La unidad y la pluralidad sobre la base del respeto...
Claro está, esta pluralidad no quiere decir que todo el que quiera puede ser parte de la propuesta de movimiento, también para ello hay criterios; tal vez no criterios partidarios o religiosos por su puesto, pero si criterios basados en que quienes conformen y conforman el movimiento Bolivariano, deben ser espíritus forjadores de transformaciones sociales en nuestro país, espíritus que tengan como vocación su disposición a combatir las múltiples injusticias y desigualdades sociales, y que en ese combate también aparezca la actual naturaleza del Estado colombiano como un impedimento para lograrlo; deben además ser respetuosos de las diferencias ideológicas y políticas para estar dispuesto a tener la diversidad como referente; sin embargo, en lo fundamental, este movimiento esta conformado por prudencias, lealtades y confianzas, que no permitan que la torpeza, la violación del secreto y la traición puedan hacernos daño.


4. Sobre la plataforma...
La plataforma política del movimiento Bolivariano, convertida ya en el programa de gobierno no es una propuesta constituida en tal sentido, constituye lo que alguien de las FARC-EP con una metáfora le definía el carácter de la plataforma a algunos militantes del Movimiento Bolivariano:
“miren, la plataforma del movimiento bolivariano es solo un esqueleto y nada más, ahora a los que les toca ponerle la carne a ese esqueleto es a los sectores populares, a sus organizaciones y a ustedes por su puesto; claro que no es que ustedes se van a sentar y a escribir una propuesta para la plataforma como tal, muy bueno que lo hagan y es muy importante, pero si lo hubiésemos querido hacer así la propuesta la hubiésemos escrito nosotros desde las FARC; no, la plataforma no es para sentarse a construir dizque una propuesta clara para presentarle al pueblo y al país como nos reclaman, la plataforma es para construirla con el pueblo y sus organizaciones, es para que la hagan con lo que ellas conocen y les ha tocado vivir, pero con la actividad constante de lo que hacen y llamando gente para hacerla, no solo con la cabeza; en últimas la plataforma es una convocatoria a construir un proyecto de país – esta plataforma no es comunista, aunque en las FARC-EP sí lo seamos y lo sigamos siendo-; la hicimos con algunos lineamientos o temas gruesos que consideramos importantes a trabajar, por eso los agrupamos en 10, los propusimos para enmarcar una discusión, no para imponerla, para que la gente se animara a participar, por que esto no lo vamos a hacer nosotros solos, esto lo vamos a hacer con los que nunca han podido hacerlo y los que ahora lo quieren hacer.”