A propósito de un muerto más.

El 22 de agosto en horas de la madrugada fue asesinado en el centro-sur de Santiago de Cali un joven de 26 años. Se trataba de Jhonatan Sepúlveda Moreno, integrante de la barra Barón Rojo Sur, barrista, hincha del América, obrero, grafitero, padre de familia y activista social del barrio Alto Menga en la ladera noroccidental de la capital vallecaucana. Jhonatan acababa de terminar con sus amigos de barra un mural dedicado al club de sus amores. Fue herido y perseguido por hombres armados que finalmente lo remataron en plena calle.

Una nueva víctima de la violencia que a los hinchas nos impone los que se adueñaron del balón y de la pasión. Un nuevo compañero que buscaba un nuevo país, un nuevo fútbol, un  barrio digno, una Colombia en paz. Esta vez la camiseta era roja, ayer quizá fue azul o amarilla, mañana podría ser blanca, naranja, a rayas, cardenal o tiburona. Son ya casi tres décadas de barrismo colombiano y aún no aprendemos la lección de que el enemigo no está en la casaca rival, de que hay intereses más altos que nos pretenden manipular.

La actual coyuntura nos muestra el camino. Barras de Santa Fe, Millonarios, Bucaramanga, Medellín, Deportivo Cali, Nacional, Deportes Tolima, Atlético Huila, y muchos más, se han sumado desde sus diversos escenarios a apoyar las jornadas de lucha del campesinado colombiano. Miles de chicos, como vos, como yo, se lanzaron a pintar trapos de solidaridad con el paro, se sumaron a las marchas y cacerolazos, se metieron al tropel, se le plantaron a la represión, hicieron de la indignación su bandera y le encontraron un nuevo sentido a la palabra aguante.

Hoy, la Selección Colombia puede definir su paso al mundial Brasil 2014. El país se concentra en el partido ante Ecuador en Barranquilla y olvida que ayer no más cuatro campesinos caucanos inermes fueron asesinados por el ESMAD en un peregrino lugar llamado Mojarras. Olvida también a las víctimas del Catatumbo, a las de Boyacá, a los jóvenes agricultores cundinamarqueses asesinados por rechazar el Tratado de Libre Comercio. Y se olvida también de Jhonatan Sepúlveda Moreno, de Oscar Sandino, de Juan David Atehortua, de Juan Sabogal, de todos los barristas muertos que seguramente hoy tendrían puesta la camiseta amarilla.

Paremos la muerte inútil de los integrantes del barrismo colombiano. Organicemos un gran movimiento social contra el fútbol-negocio y por la Nueva Colombia.