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El pueblo ucraniano ha sido blanco del fuego cruzado disparado por los Estados Unidos y la Unión Europea, los primeros en su carrera guerrerista de cerco y provocación contra Rusia, y la segunda en su afán de anexionar a Ucrania. Ambos codiciando una ulterior expansión de la OTAN hacia el este y desde luego con el propósito, muy mal disimulado, de adueñarse de los corredores y yacimientos minero-energéticos.

Nadie, en su sano juicio, puede dudar que detrás de las llamadas “revoluciones naranjas” primero, y el golpe de los maydan después, están los lobos imperialistas disfrazados de ovejitas demócratas y defensoras de los derechos humanos.

Dicho golpe ha llevado al poder una camarilla oligárquica con componentes neonazis, que ha desatado una impresionante y violenta cacería de brujas no solamente en contra de los comunistas, sino también de los opositores y pobladores rusófonos en general.

A pesar de la embestida, la respuesta popular se ha agigantado a partir de la resistencia antifascista de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, contra las cuales el gobierno del oligarca Poroshenko, teledirigido por Washington y Bruselas, ha lanzado una operación de cerco y exterminio con todo tipo de armamento y decenas de miles entre soldados y mercenarios. Operación que ha cobrado la vida o ha herido gravemente los cuerpos de miles de personas inocentes, y que fustiga la población civil de la región del Donbáss que los fascistas quieren aniquilar no solamente con bombardeos, sino también con hambre y sed.

En las últimas semanas se ha venido asistiendo a la contraofensiva armada de las milicias antifascistas encabezadas por el Frente Popular de Liberación de Ucrania, Novorosía y los Subcárpatos rusos, cuya lucha por la libertad y la justicia social está propinando duros golpes a los contingentes de Kiev, varios de los cuales terminan en franca desbandada.

Expresamos nuestra solidaridad internacionalista al pueblo ucraniano y a los combatientes antifascistas y antioligárquicos del Donbáss, y llamamos a los pueblos del mundo a movilizarse para contrarrestar todo intento del imperialismo de imponer más guerras neocoloniales y regímenes antidemocráticos.

¡Hoy como ayer, el fascismo no pasará!

Comisión Internacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, FARC-EP

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