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Pero esta vez el Embajador de esta potencia imperial en República Dominicana, Mr. Hans Hertell (ciudadano estadounidense de origen puertorriqueño, abogado de la familia Bush, recolector de fondos y socio en múltiples negocios turbios de los halcones de Washington), convocó el pasado 22 de agosto una rueda de prensa en la Capital dominicana para anunciar un plan contra ciertos "bombardeos" indeseables para la actual Administración estadounidense.

Se refirió a los "bombardeos" de drogas en la región Este de República Dominicana, supuestamente llevados a cabo desde Venezuela.

Paralelamente, varios periódicos dominicanos "colaron" la información de que el gobierno de Bush se disponía a "darle auxilio" al gobierno dominicano, instrumentando un plan de inteligencia destinados a enfrentar el "auge del narcotráfico en el Este del país"

Ambos hechos periodísticos van de la mano y lucen manejados desde un mismo centro informativo.

Hertell habló con el desparpajo que generalmente se gasta un auténtico procónsul de la corona gringa en un país donde el Presidente de la República no alcanza a ser algo más que un moderno, o postmoderno, Gobernador de Colonia.

Recurrió- a nombre del país que ilegaliza y clandestiniza el tráfico y consumo de ciertas drogas (para cotizar mejor el negocio),que mas beneficios recibe del lavado, que más sustancias narcóticas consume en la faz del planeta y que más articulaciones mafiosas tienen sus autoridades con los cárteles del ramo- a la denuncia de ese tipo de bombardeo para intentar justificar su creciente intervención militar en el país.

Y habló de la supuesta procedencia venezolana de esos "bombardeos", para retomar la línea de agresión miliar contra la Revolución Bolivariana liderada por el Comandante Hugo Chávez; recurriendo esta vez a una nueva modalidad en materia de campaña de descrédito contra ese proceso revolucionario.

Es muy conocido como en Bolivia, Colombia y otros países suramericanos, el tema del narcotráfico es empleado por los gobernantes de EEUU para ampliar su intervención militar directa y sus planes de contrainsurgencia.

Venezuela no es conocida como productora de coca, marihuana y otros cultivos matrices de estupefacientes, pero EEUU esta empeñado ahora en sindicarla como "gran país puente", para ubicarla entre sus próximos "blancos de ataque".

Y no hay que dudar que con eso fines, para "probar su acusación", cuente con los "buenos oficios" del actual Gobernador del Estado de Zulia, candidato a la presidencia de la "contra" venezolana, aliado de Álvaro Uribe Vélez y de los EEUU, y socio de los carteles de las drogas controlados por los paramilitares.

No olvidemos que uno de los planes gringos de invasión militar a Venezuela cuenta con el rol de Uribe Vélez, con el accionar de los paramilitares colombianos y con el programa separatista de la ultra derecha zuliana; todo esto relacionado con las enormes reservas de petróleo ubicadas en ese Estado fronterizo con Colombia (lago Maracaibo y zonas aledañas).

No es un secreto la infiltración paramilitar colombiana en Zulia y otros Estados venezolanos, a partir de la supuesta desmovilización de sus fuerzas militares en Colombia. Como tampoco lo es que las organizaciones paramilitares, histórica y actualmente vinculadas al Estado colombiano y al propio presidente Álvaro Uribe (uno de los preferidos de Washington), han reemplazado los cárteles tradicionales de la droga.

Por eso llama la atención la referencia de Hans Hertell a Venezuela al referirse a esos "bombardeos" y al anunciar un plan de inteligencia militar a cargo de los EEUU, utilizando como base de operaciones la República Dominicana.

Algo grande están tramando estos señores contra la Venezuela bolivariana, utilizando nuestro país como punto de apoyo.

Ya antes se denunció que los entrenamientos de soldados estadounidenses en Barahona estaban dirigidos a futuras operaciones en Colombia y contra Venezuela (Operaciones Nuevos Horizontes).

Igual también la maniobra militar del Pentágono "Confraternidad con las Americas" y otras que le sucedieron, evidentemente constituyeron mediciones y ensayos de futuras acciones destinadas a agredir la Revolución Venezolana y a controlar militarmente áreas de Amazonía.

Lo grave dentro de la gravedad de esas intenciones es que un gobierno beneficiario de Petrocaribe y de la generosa cooperación venezolana de inspiración chavista, le otorgue licencia, tolere y proteja las maniobras publicitarias y los planes del Embajador Hertell destinados a favorecer la agresión estadounidense contra ese país hermano.

Después de estos hechos, incluido el tipo de relación de Leonel Fernández con el magnate de la contrarrevolución venezolana, Gustavo Cisneros, no hay dudas sobre su gran hipocresía en todo lo relativo a su supuesta amistad con la Venezuela de Chávez.

A otro pez con esa carnada.

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