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Pero su torrente narrativo se desborda hacia el mundo de quien lo escucha, sólo de vez en cuando, como si se tratara de una suerte de engaño que le estuviera haciendo a su condición callada de abuelo generoso que guarda en la conciencia infinitas vivencias secuenciadas en un tiempo propio que no cesa de fluir. No son hechos de su pasado sino de su vida misma de combatiente que no ha parado a hacer descanso desde aquellos tiempos en que se vinculó a la lucha en la Cortina de Resistencia en Villarrica. Todo en él está en desarrollo; es el empezar constante de una misma construcción que surge, se accidenta…, resurge, persevera, se mantiene…, es ideal y utopía; el deber ser de su propósito revolucionario, de meta que pareciera a veces próxima, a veces lejana, a veces esquiva…; pero siempre, siempre, la meta irrenunciable de la Colombia Nueva.

 

 

 

La clave para poder pescar en los súbitos torrentes de sus palabras sabias muchas veces impredecibles, es no interrumpirle la inspiración sin importar por cual tema comience a compartir sus experiencias. Bien puede estar reflexionando sobre las aves del monte, como sobre los árboles de una cañada; pensando en las semillas para la próxima cosecha, como en las municiones que se requeriría para un asalto guerrillero. El es hombre de tierra y de trincheras, observador del vuelo de las abejas, de las huellas de las lapas, de las nubes que traerán la lluvia…, de las lunas de invierno y de verano…, de las maneras de servirse del campo y la montaña para que este nos brinde sus dádivas sin que al mismo tiempo perezca. De sencillo saber profundo, Guzmán estuvo hablándonos entonces, de repente, sobre cómo hacer las cancharinas azadas para no gastar tanta manteca…, “hay que economizar, porque uno nunca sabe cuando las cosas se van a poner malucas –decía de manera tranquila-; y así pinten bien uno tiene que enseñar a la gente a que ahorre y se mida porque cuando pasan las épocas buenas la gente está desacostumbrada y entonces sufren más y no aguantan…”

 

 

 

2. LA TROCHA DE LOS RECUERDOS.

 

 

 

Esto decía cuando, sin preaviso, tomó la trocha de los recuerdos que nuevamente lo conducirían a la región del Guayabero: “Yo pienso que lo de Villarrica, aunque tuvimos que salir con tantas penurias y problemas, fue una victoria, porque es que eso reactivó a muchos guerrilleros que habían cesado la lucha armada para dedicarse sí a la organización política, pero metidos un poco en las promesas de la paz de Rojas Pinilla”. Y así, casi sin darnos cuenta nos fue metiendo en esta improvisada narración sobre la Resistencia en la que explicó que, “esas ilusiones sembradas por el dictador que montó el bipartidismo en el gobierno habían deslumbrado a importantes sectores del movimiento armado. Yo no me atrevería a juzgar en que medida, pero también creó muchas expectativas entre los comunistas, porque si bien quizás ya con tanta entrega de la gente de la resistencia no habían muchas condiciones para mantenerse en armas, lo cierto es que propiamente guerrilla comunista activa, como tal la había solamente en cabeza de los camaradas Jacobo Prías y Manuel Marulanda”.

 

 

 

El camarada Guzmán, ya años más tarde, viendo las cosas desde la distancia del tiempo y la madurez que dan los años y las experiencias, recordó que al estudiar  las persecución que los comunistas han tenido en Colombia desde sus orígenes como Partido, la opción obligada de orientar la autodefensa armada, había sido un acierto; que la definición de la vía armada de la revolución era una consecuencia también forzada y necesaria de la historia de nuestro país, en el que  la oligarquía siempre  ha actuado de manera sanguinaria contra el pueblo. En sus palabras, refiriéndose a los tiempos de la resistencia del Davis, dice que “es que lo que se veía era que la misma salida del Davis dejándole el campo libre a los liberales vendidos ya a la oligarquía había servido era para darle tregua al anticomunismo; y qué cosa buena se podía esperar si los partidos de la derecha eran oficial y abiertamente anticomunistas por orden de los gringos. Y después de la desmovilización del Davis, cuando se estaba en el asunto de la convocatoria a la Constituyente, desde el mismo gobierno se presionó para que se declarara fuera de la ley al comunismo. Así que no había campo para la pelea política abierta, legal. Por eso digo, sin duda, que si lo de Villarrica reactivó la resistencia armada, eso fue muy bueno para el proceso revolucionario, y por lo tanto un éxito, porque es que de ahí es de donde se sale a formar los comandos de El Pato y Guayabero…, y entonces ya no van a ser  sólo  los camaradas que salieron p’al Cauca los que van a estar en armas y los que van a tener que soportar solos la persecución militar”.

 

 

 

Luego de la ruptura de la Cortina de Villarrica, por la fuerza militar de gobierno de Rojas, el desplazamiento de combatientes y campesinos dio lugar a lo que se conoció con el nombre de la Columna de Marcha de la Cordillera Oriental, dirigida por Jorge Alfonso Castañeda y por Diamante.

 

 

 

“Es Diamante, el del Tolima, recuerda Guzmán, quien se ubica en Guayabero, y Richard, después de enfrentar a Dúmar Aljure en esa misma región, prosigue hasta El Pato donde instala el nuevo comando de su núcleo armado”.

 

 

 

La persecución militar de la dictadura no cesará contra los revolucionarios; habiendo cooptado a los llamados liberales “limpios”, se acentúa contra los comunistas. Entre estos liberales estaba Mariachi, quien ya ascendido al grado de “general”, en enero del 61, siguiendo órdenes del gobierno de la época, asesinará a Charro Negro cuando el movimiento de resistencia estaba en el desenvolvimiento de un acuerdo de paz. Ciro Trujillo había logrado cruzar el río Magdalena siguiendo hasta el Támaro, para luego pasar hacia el Símbula hasta llegar a Río Chiquito en el Cauca, donde la gente de Marulanda y Charro llevaba más de un año recibiendo en solitario el embate de la fuerza pública. Ciro llegó con tres hombres, tres fusiles y una escopeta como un gran refuerzo para quienes ahí habían continuado la labor de resistencia. La lucha política y militar de los comunistas persistía con mayor ahínco en contra del General Rojas Pinilla, hasta que en 1956 la explosión social contra ese régimen tiránico e insostenible era un hecho irreversible.

 

 

 

Marulanda, en una síntesis de lo que fue esa época de resistencia, explicaría años más tarde refiriéndose específicamente a quienes sortearon la embestida gubernamental al lado Jorge Alfonso castañeda y demás dirigentes agraristas que: “En el oriente del Tolima la actividad comunista es tomada por el gobierno como el motivo central para dirigir hacia Villarrica la represión violenta y ésta se encontró con un movimiento de masas campesinas del cual formaban parte guerrilleros que poco antes habían entrado en forzado receso. Surge aquí una nueva etapa de acciones guerrilleras cuyo teatro de operaciones fue más limitado pero más avanzada políticamente… Una etapa dura, heroica, que contribuyó grandemente al resquebrajamiento de la dictadura militar y en la creación de las condiciones favorables a su derrocamiento”. MMV.

 

 

 

3. LAS VIVENCIAS.

 

Volviendo a las apreciaciones del comandante Guzmán, y ya animados para indagarle sobre sus vivencias, en algún recodo de la montaña andina, remontándose a los tiempos de su infancia  él nos decía que “de niño poco escuchaba yo hablar de los detalles de la confrontación partidista entre liberales y conservadores. Yo era un trabajador, y por esos montes donde andaba se sentía que había conflictos, pero no tenía idea de qué era lo que causaba esos problemas. Yo era muy pequeño, y así, todavía en infancia, fue que me marché de mi casa por una tontería: por que mis padres me reprendieron fuertemente por alguna travesura que hice. Fui a parar a Dolores, en el Tolima, donde estuve trabajando para un ganadero como lechero en una hacienda; todos los días tenía que llevar la leche al pueblo en canecas.

 

 

 

Desde Dolores me fui después para una región que llaman San Pedro también a buscar trabajo en alguna hacienda; trabajando por ahí me encontré con un muchacho andariego que me convidó para Villarrica”.

 

 

 

5. LA ENTREVISTA.

 

 

 

- CRB-VR- ¿El  muchacho del que se hizo amigo lo invitó a coger café?

 

 

 

- E. G. Esa zona se conocía como cafetera y la gente salía para allá a eso, pero lo cierto es que el tipo no me dijo a qué íbamos, sólo me invitó a mirar qué podíamos hacer en una u otra cosa por ahí, pero lo que ocurrió es que ya cuando llegamos estaba era el ambiente de que Villarrica iba a ser atacada por el ejército.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Entonces cuando usted llegó el asunto del ataque a Villarrica ya estaba avanzando?

 

 

 

- E. G. Sí, sí… ya se sentía que ese era el ambiente, lo que pasa es que uno, de recién llegado y aún muchacho, muy joven, sólo se enteraba de lo que era más visible. Entonces me quedé ahí, en las tareas propias de las fincas cafeteras que era la actividad más común, pero al mismo tiempo empecé a hacer las actividades de aliste que estaban haciendo todos por ese asunto de que se venía la guerra.

 

 

 

- CRB-VR. ¿En lo que tiene que ver con las actividades de la resistencia, donde qué jefe llega usted?

 

 

 

- E. G. Llego donde el Camarada Alfonso Castañeda.

 

 

 

- CRBN-VR. ¿Directamente?

 

 

 

- E. G. Sí, directamente. En poco tiempo me tocó comenzar a oír los bombazos y las peleas.

 

 

 

- CRB-VR. De esa época ¿qué recuerda, qué es lo que más tiene en mente, cómo fue esa etapa de la resistencia?

 

 

 

- E. G. A la gente la habían orientado suficientemente sobre aprovisionarse con comida y estar atentos a lo que dijera la Dirección Comunista. Los que podían pelear se habían organizado en lo que llamaban La Cortina, en realidad eran dos cortinas, quizás hasta una tercera. La fundamental era una cortina de guerrilleros larguísima que comprendía varias veredas, y el ejército también estaba en cortina, y entonces todos los días casi habían choques. El pueblo y los caseríos que conformaban aquella región comprendían una extensa zona montañosa, pero el poblado de Villarrica propiamente dicho estaba rodeado de montañas. Desde la misma plaza que era visible por quienes estaban en las montañas como visibles eran estas desde el poblado, lanzaban las bombas las tanquetas que hasta allí habían llegado para ejecutar la agresión. Eso era asunto de todos los días, incesante, y nosotros ahí, pegados al terreno…, decididos en la cortina, durante los seis meses de aquel grande operativo; cada quien en la posición asignada por la Dirección…, concretamente orientados por Richard.

 

 

 

- CRB-VR ¿Con qué se defendían, qué armas usaban?

 

 

 

- E. G. Eran armas de diverso tipo, no muchas hasta donde yo lograba darme cuenta: algunos fusiles, escopetas, revólveres y pistolas.

 

 

 

- CRB-VR. Qué bien, ya tenían fusiles.

 

 

 

- E. G. Claro.

 

 

 

- CRB-VR ¿Y que tipo de fusiles usaban?

 

 

 

- E. G. Habían traído fusiles perilla de por allá del sur del Tolíma; pero también habían muchas escopetas, algunas carabinas y otras armitas cortas. Parte de las armas habían sido traídas desde Viotá y Girardot.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Cuándo ya iban 6 meses en esa resistencia ustedes deciden salir de ahí?

 

 

 

- E. G. Después de 6 mese no fue posible al movimiento armado proseguir ahí la resistencia.

 

 

 

- ¿Habían tenido bajas?

 

 

 

- E. G. Para la dimensión muy grande que tenía la agresión creo que no había tantas bajas; pero entonces el problema allá serio era la escasez de alimentos. Los guerrilleros estaban en las trincheras, peleando, pero la población civil estaba toda en la región, las familias no se habían ido…, estaban ahí en la zona sufriendo los mismos padecimientos.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Las familias de los mismos guerrilleros?

 

 

 

- E. G. Claro, las familias de los civiles que colaboraban en la resistencia y las de los mismos combatientes. Miles de personas estaban involucradas en la operación militar y el hostigamiento pertinaz de la tropa enemiga, tanto por aire como por tierra, padeciendo realmente una situación de necesidad que cada día era mayor. De tal manera que pasados los seis meses la Dirección de Villarrica acuerda irse, retirarse totalmente del área de operaciones, no resistir más ahí en ese lugar, y entonces una cantidad de gente de esa población que creía en el Movimiento se junta con los combatientes y organizan la salida por una trocha que debía conducir a San Rafael, que era un sitio que quedaba en el área de Sumapaz, de donde se suponía que el ejército había salido porque se movió totalmente hacia Villarrica.

 

 

 

- CRB-VR. ¿O sea que la autodefensa, o lo que era el embrión de guerrilla cuando salió en marcha iba también revuelta con población civil?

 

 

 

- E. G. Ahí había gente que estaba de lleno en la resistencia armada; eran combatientes…, pero la mayoría cargaba todavía con sus familias y la población estaba revuelta con la gente armada; así que no podemos decir que era definidamente una guerrilla. Mirando lo que explica el camarada Jacobo de lo que diferencia a un movimiento guerrillero, en cuanto a su movilidad, a su autonomía respecto a las familias por el carácter mismo o de ejército revolucionario que debe estar es en función principalmente de la lucha, en la confrontación con los propósitos políticos superiores, etc. este es un movimiento aún de autodefensa pienso quizás sin equivocarme. Entonces, ese conjunto de población y gente armada de la resistencia que era la que actuaba o estaba involucrada en La Cortina es el que sale en marcha por la trocha hacia san Rafael.

 

 

 

- CRB-BVR. ¿Cuántos salieron…, más o menos, qué cantidad?

 

 

 

- E. G. No tengo una cifra precisa; yo no manejaba dimensiones, no estaba muy atento a la manera como se organizaban los grupos y las cantidades, pero pienso, en lo que yo logré apreciar en la parte en que me correspondía marchar, que no fueron menos de cuatrocientas personas incluyendo  a los combatientes, mujeres y niños.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Cuántos guerrilleros iban en el grupo?

 

 

 

- E. G. Me parece que no éramos más de 100 ó 150…, quizás unos sesenta o setenta en la vanguardia, sesentas más en la retaguardia y otros al centro con el personal civil, con alguna gente de experiencia ayudando en la orientación de la gente.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Se trató de un desplazamiento montaña adentro, abriendo trocha?

 

 

 

- E. G. Montaña adentro algunos camaradas se abrían del grupo principal a explorar y abrir trochas para alguna  emergencia que se presentara, o para encaletar o desencaletar comida o cualquier cosa que estaba por ahí guardada como reserva; se conocía muy bien ese terreno, pero fundamentalmente había una trocha ya abierta que salía a un punto llamado Santana Ramos, en el Huila, un poco más arriba de otro punto llamado Colombia, también en el Huila que tenía la particularidad de ser un poblado en el que vivían sólo conservadores; entonces había que tener cuidado porque eso de las pugnas contra los liberales y los comunistas estaba vivo.

 

 

 

Entonces, repito que era una trocha principal que ya existía, la usaba la gente de la población, pero había desvíos, tramos nuevos que se podían tomar por algunos compañeros que se fueron quedando…

 

 

 

- CRB-VR. ¿La determinación de salir y de marchar me dice usted que la toma la Dirección Comunista?

 

 

 

- E. G. Bueno, yo no era Dirección ni tenía puesto alguno donde pudiera darme cuenta de cómo se tomaban las determinaciones; lo que sí es que yo en el mismo desenvolvimiento de la confrontación en La Cortina también quedé metido como combatiente, así que cuando salimos yo iba entre la gente que iba armada, yo iba ya como combatiente. Yo pedí incluirme…, me dieron algunas vueltas porque todavía era un muchacho, pero al final me aceptaron, y lo cierto es que yo era el más joven de los combatientes. Entonces desde el principio lo que sí me fijé es que Richard no tomaba él sólo las decisiones, siempre estaba hablando con la gente, mirando qué problemas tenían, consultándoles cosas sencillas; la misma gente lo buscaba para plantearle  los problemas y pedirle concejos, y él era muy atento con todos; por eso pienso que sin haber hablado bien con la gente de La Cortina era difícil que esa marcha hubiera podido salir. Pero en todo caso, también la gente estaba muy organizada, había mucho crédito en lo que dijera la Dirección Comunista y la gente confiaba en las orientaciones, y eso era así precisamente porque estaba ahí y siempre la Dirección Consultaba muchas cosas así al final le tocara tomar sola algunas determinaciones. Entonces para partir con todas esas familias lo seguro era que había que ir consultando con ellas porque había también que ver dónde se iban a ubicar unos y otros; no podíamos andar todos amontonados con semejante escasez y con tremenda persecución. De tal manera que la idea era que había que salir de emergencia, luego ubicar las familias sobre la marcha misma y después los combatientes debían continuar para reorganizar la resistencia. Y así en ese sentido más o menos se hicieron las cosas; casi todas las familias se fueron saliendo por rutas diferentes y quedaron con nosotros dispuestas a lo que fuera apenas las familias de algunos comandantes que venían conduciendo la marcha.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Cuántos días duró esa marcha?

 

 

 

- E. G. Ese desplazamiento, lo que fue propiamente la marcha de la Columna  duró alrededor de un mes.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Tuvieron muchas dificultades o todo resultó según lo planificado?

 

 

 

- E. G. Eso se puede mirar de diferentes maneras, pero yo tengo mi propia opinión de todo lo que ocurrió, y es la visión del conjunto y no solo de los sucesos del desplazamiento que en realidad fueron muy traumáticos, muy complicados. Creo que nunca nadie quiere dejar su tierra, abandonarlo todo por motivo de la guerra, y menos dejando muertos y sin saber qué destino le espera. Entonces ese sólo hecho de dejarlo todo, para una familia campesina es algo muy grave, es como dejar un pedazo de la vida ahí tirado; es como dejar pisoteadas las esperanzas, las ilusiones y todo. Y si eso se da en medio de la guerra las cosas se hacen mucho más duras. Quizás para los combatientes y militantes es un poco diferente porque hay otra concepción, o más bien un compromiso mayor de entrega a una causa, y entonces las consecuencias de la guerra se asumen con mentalidad de combatiente y en función sí de lo que ocurre a las familias, a la población a la que uno se debe…, pero se mira también el proyecto político de fondo que al fin de cuentas es un proyecto para el beneficio final del conjunto de la sociedad.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Cómo balancearía usted, entonces, los acontecimientos de Villarrica para uno y otro caso?

 

 

 

- E. G. Como dije, para las familias, para la población civil, eso es algo traumático… Imaginemos nada más a las mujeres embarazadas ahí en la marcha, con frío, con hambre, con cansancio, perseguidos y de pronto con el dolor adelantado del parto, ahí mismo el dolor de barriga de parturienta sin ser el tiempo…; les tocaba acurrucarse ahí mismo, casi en el camino, al lado de un árbol y de una vez malparir. De esos hubo varios casos, como hubo unos tres de mujeres que parieron en la marcha sin perder las crías; y era pariendo o mal pariendo y siga caminando porque no había otra alternativa. Y este es sólo un ejemplo de los tantos problemas que llevábamos. Entonces, entre todos mirando cómo darle la mejor comidita a las paridas, a los enfermos y a los niños, pero no había de donde porque unas poquitas vacas flacas que logramos echar por delante se fueron acabando rápido, y eso por ahí no se encontraba bastimento ni ninguna clase de  comida como p’a tanta gente. Era una región donde se veía que había fincas organizadas en algún tiempo, pero que ahora estaban abandonadas, sin cultivos ni nada, porque es eso lo que deja la sola noticia de la guerra. Con decir nada más que nos tocaba comernos los cueros de los taburetes y de los rejos de enlazar que encontrábamos por donde pasábamos. Todo eso se comía asado, porque definitivamente había una hambruna muy terrible.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Murió gente de hambre en la marcha?

 

 

 

- E. G. Si murió gente de hambre, de debilidad…, todo eso revuelto con las tristezas y la zozobra mata; hay gente que no aguanta.

 

 

 

- ¿Cuánta gente cree usted que pudo haber perecido?

 

 

 

- E. G. No le sabría decir. Por ahí debe haber datos de algunos que hayan estudiado ese período. Yo no conozco que haya libros sobre eso, pero debe haberlos y ahí deben estar los datos, pero no creo que en la prensa ni en ningún medio, porque es que ese asunto como que se ha mantenido en la oscuridad del silencio. Yo propiamente se que murió gente en La Cortina, porque ahí por ejemplo, que mis ojos vieran, murió el hermano de Richard y otros tres compañeros más en diferentes partes... incluso desde un poco antes del ataque en si ya habían matado al camarada Jorge Peñuela en un lugar que llamaban Mercadillo. El ejército le cayó a donde vivía porque lo acusaban de estar con Isaura Yosa armando a la gente. Ahí mismo lo mataron. Y ya en lo que es la Columna de Marcha, varios muchachitos pequeños murieron, yo diría que unos cuatro y algunos adultos. Que yo haya visto también fueron tres o cuatro. Desafortunadamente nunca me detuve a mirar más adelante que balance hacía la organización de esos hechos de Villarrica, en lo que fue el detalle. Porque lo que si había era una idea general del significado de aquella resistencia.  Y en eso es que mi valoración es positiva,  en el sentido en que lo ha dicho el camarada Manuel; es decir, en cuanto a que aún habiendo sido lo de Villarrica una terrible agresión del gobierno que generó devastación y dolor entre muchísimas familias campesinas que se venían  organizando pacíficamente para labrar la tierra y estructurarse políticamente en busca de una opción de justicia, la experiencia organizativa fue productiva. Sobre Villarrica indudablemente el gobierno dirigió con toda su mala fe, una represión muy violentas, pero encontró la respuesta valerosa de un campesinado organizado del que hacían parte los combatientes experimentados que venían del Davis y a los cuales les había tocado forzadamente entrar en receso. Entonces esto que para muchos, con razón, es una experiencia terrible, en el fondo no es una derrota porque lo que hace es reactivar la resistencia armada que sólo estaba sosteniendo el peso de la represión militar en los grupos  de Charro y el camarada Manuel. Por eso es que se piensa que Villarrica es como el símbolo de  una nueva etapa muy importante, tanto como la de Irco o el Davis, entre las etapas de construcción armada que anteceden a la conformación de las FARC. Aquí, el teatro de acciones si bien fue más limitado y tuvo el sabor del fracaso en el aspecto milita,  tenía una maduración política mayor,  más avanzada…Dice el  camarada Manuel,  incluso, que aún siendo una etapa tremendamente dura, fue especialmente heroica  y  contribuyó en gran medida a la caída  de la dictadura militar.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Hasta donde llegó propiamente lo que se conoció como la Columna de Marcha de la Cordillera Oriental?

 

 

 

- E. G. Bueno, muchos se fueron quedando en el camino y tomando rumbos diverso para ubicarse mirando en resguardarse de la arremetida del ejército, otros se regresaron para Villarrica, pero un gran número vinimos a parar a la Hoya de Palacios. La Dirección de la Resistencia tenía planes definidos, pero creo que la situación no se prestaba para que las cosas salieran exactamente según lo previsto. Luego uno se va dando cuenta que mucha gente humilde que venía de recibir golpes y más golpes no quería seguir deambulando perseguido por la zozobra de la guerra; unos no querían salirse de Villarrica, querían era quedarse allá, según sus propios argumentos “buscando las quimbas donde las habían perdido…, buscando las cosas donde las perdieron”, y otros cuantos no quería proseguir en Villarrica, entonces era una gran contradicción porque había razones de peso en cada argumento, y había una desazón con el comportamiento de Martín Camargo, el Comisario Político del Partido. La gente ya no creía mucho en él porque le habían escuchado el argumento de que los combatientes debían seguir en la marcha y la población civil debía arreglárselas de cualquier forma; como quien dice, sálvese el que pueda. Y eso era un juicio que no le gustaba a nadie, ni al mismo camarada Castañeda, quien por esa razón tuvo varios conflictos con Camargo. Pero finalmente al camarada Richard le toca seguir la orientación de movilizarse porque debía llegar al Nudo de la Cordillera Central; mejor dicho hacia los lados de Marquetalia y Riochiquito.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Debía encontrase con otros compañeros o todavía no había coordinación con otros grupos?

 

 

 

- E. G. Creo que es de suponer que la Dirección debía tener contactos con el grupo del camarada Charro y del camarada Marulanda. Ese avance lo hicimos después que el camarada Richard dejó más o menos organizada a la gente que había decidido retornar para Villarrica y los que se iban para otros sitios, porque lo cierto es que cuando la gente se enteró de la partida de Richard hubo mucha decepción y eso terminó de desmoralizar a los que ya iban con poco ánimo. Entonces los que seguíamos con Richard partimos atendiendo sus órdenes, pero no sabíamos todos para dónde nos dirigíamos.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Usted venía a cargo de quién, o quién se encargó de usted?

 

 

 

- E. G. Yo venía como combatiente, como guerrillero…, porque es que ya venía portando arma y me metía a las peleas. Yo insistí mucho y por eso pronto me dieron un fusil.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Entonces, desde esa época está usted combatiendo contra el ejército estatal, desde 1955?

 

 

 

- E. G. Sí, en Villarrica, en La Cortina, fueron mis  primeros combates con el ejército, pero también se peleó contra los paramilitares, porque en esa marcha de retirada de Villarrica, nos vinimos por una zona que era controlada por los  pájaros (paramilitares de la época), y la meta que nos trazamos era pelear con ellos. Ya teníamos una experiencia, los que menos teníamos íbamos con la experiencia de los seis meses de confrontación en Villarrrica. Por ejemplo, nosotros pasamos por cerca de Colombia (en el departamento del Huila), que era un punto caracterizado por la pajarera que ahí había. También pasamos cerca de Potrero Grande, hasta que finalmente entramos a la región del Guayabero que fue donde nos encontramos con un jefe liberal, o sea uno de los Limpios, un vándalo, y con él estaba Dúmar Aljure, quien había estado un tiempo con Guadalupe Salcedo, como mando de algunas unidades de la guerrilla liberal en los llanos orientales, pero que ahora estaba era en actividades que nada tenían que ver con la lucha.

 

 

 

- ¿Usted conoció a Dúmar Aljure?

 

 

 

- E. G. Sí, como digo, ya él estaba en actividades de vándalo también y se expresaba con un sectarismo y un anticomunismo que no permitían ningún tipo de acercamientol, así que tuvimos que combatirlo; correteado salió huido de aquellas tierras embarcándose río Guayabero p’abajo, hacia los llanos. No supimos más de él.

 

 

 

- CRB-VR. ¿Usted estuvo en esa refriega de confrontación con los llamados “Liberales Limpios”?

 

 

 

- E. G. Sí, me tocó una parte, como esa de combatir el sectarismo y el pillaje de Dúmar Aljure; porque cuando llegamos al Guayabero lo que encontramos es que él y su gente estaban posesionados de la región; mantenía en zozobra tanto la zona del Guayabero como sus alrededores; Aljure operaba hacia los lados de Colombia (Huila), hacían los Laureles, Baraya, etc. Entonces, en principio se trató de conversar con él para ver si podíamos hacerlo entrar en razón, pero fue imposible. Recuerdo que instalamos algunas familias en Guayabero y los que éramos propiamente combatientes nos fuimos a buscarlo p’al lado de Laureles. Estuvimos también en Baraya…, entonces de por esos lados nos enviaron un correo y Dúmar Aljure sabiendo ya que era gente nuestra y que nosotros andábamos en son de paz, queriendo arreglar las cosas con él, lo que hizo fue capturarlo y asesinarlo. Eso ya nos indicó que con el tipo no se podía seguir actuando a las buenas, entonces el Camarada Richard envió a unos mandos de nosotros, entre ellos el segundo al mando de él p’al Guayabero a emprender la persecución y a sacarlo de la zona. El hombre era resbaloso, pero tenía sus rutinas en las trochas que salían hacia Colombia (Huila), ellos salían a remesiar  y por ahí en un cruce logramos montarle una emboscada y golpear unas unidades de él. A partir de esa emboscada logramos ubicar bien a su gente. Él andaba con otros 60 hombres más y a todo ese grupo nos le concentramos para golpearlos, hasta que los hicimos huir.

 

 

 

 - CRB-VR. ¿En qué época ocurrieron estos hechos?

 

 

 

- E. G. Esto fue inmediatamente después que salimos de Villarrica, cuando ya habíamos pasado el temporal de la Marcha de la Cordillera Oriental. Digamos que cuando recién llegábamos de la marcha a instalarnos en el Guayabero. Entonces, Dúmar Aljure se embarcó río abajo huyendo con su familia, y un resto de gente que no pudo escapar o que no se ahogó en el río se regresó para el Guayabero;  cuando apenas regresábamos de la misión también comenzaron ellos a aparecer de uno en uno buscando arreglo. Aljure en realidad sólo logró que lo siguieran tres personas, el segundo al mando, la mujer y una niñita que tenía con ella; o sea que lo que era la fuerza militar de Aljure la desbaratamos y los que regresaron al Guayabero derrotados ya llegaron en otra actitud, venían a hacer las paces y se les aceptó.

 

 

 

- CRB-VR. Bien, pero tengo entendido que de la misma Columna de Marcha que sale de Villarrica surge un núcleo armado en El Pato...

 

 

 

- E. G. Sí, así es. El mismo Richard después de todo lo que ocurrió con Dumar Aljure y dejar instalada la gente allí, me parece que bajo el mando de Diamante, salió  para El Pato. Allí  estaba entonces otra guerrilla liberal, estaba Oscar Reyes, también de los liberales pero que en nada seguía las concepciones de gente como los Loaiza o como los llamados Limpios. Ese si no era traicionero. Él andaban como con unos ochenta hombres, pero en realidad eran tres grupos y él dirigía uno; otro guerrillero liberal de nombre Pedro dirigía otro grupo y un tercer grupo estaba dirigido por otro comandante del que no recuerdo su nombre. Era una guerrilla con un comportamiento muy diferente del nuestro, se conducían muy a la libre…; cualquiera de los tres grupos se iban cuando quisiera para donde se le antojara sin consultar ni coordinar con los demás. Mejor dicho, no tenían solidez en su dirección, entonces era un poco complicado ponerse de acuerdo con todos, y lo que nosotros más deseábamos era ver como se definía un acuerdo de unidad.

 

 

 

- CRB-VR. ¿El grupo en el que usted andaba, el grupo que dirigía Richard si tenía unidad, compartían todos las concepciones políticas comunista?

 

 

 

- E. G. No se puede decir que todos los combatientes eran comunistas. En esa época aún el asunto no era como hoy en las FARC, donde todo guerrillero hace parte del Partido Comunista Clandestino, todo guerrillero es un militante comunista. En esa época muchos no éramos comunistas, no estábamos en ninguna célula del Partido; yo por ejemplo no sabía nada de comunismo, de militancia en célula ni nada por el estilo; algunos años después es que ingreso al Partido. Entonces las cosas las manejaban así. Uno sabía sí que la Dirección era comunista y que todo el que iba en la Columna de Marcha atendía sin ningún recelo las orientaciones de esa Dirección; con mayor razón, quienes éramos combatientes atendíamos a esa Dirección, y había unidad, cohesión, orden, disciplina así no se perteneciera a una célula. Pero al mismo tiempo uno después se va dando cuenta que la Dirección hacía un trabajo paciente, muy prudente y reservado entre los combatientes y entre las masas, y poco a poco iba vinculando a la gente a las células del Partido Comunista. Así se manejaban las cosas, poco a poco, nunca bruscamente; pienso que lo que se hacía era una selección. A mi me vincularon al Partido como a los siete años de ser guerrillero; incluso, ya tenía mando en la guerrilla cuando me vinculan al Partido Comunista.

 

 

 

- CRB-VR. Volviendo al tema de la estancia en El Pato, ¿logran ustedes hacer unidad con los guerrilleros liberales que allí estaban?

 

 

 

- E. G.  Se hizo el intento, pero fue pasando el tiempo y no se logró concretar ningún acuerdo. Ahí en El Pato, en esa época hubo tiempo hasta para trabajar la tierra con algo de calma, pero aún habiéndole dedicado bastante esfuerzo al trabajo organizativo en busca de unidad no se encontró deseo en la gente que estaba con Oscar Reyes. El único que quedó con  nosotros fue el propio Oscar Reyes, que era como otra calidad de gente, como que no era un hombre interesado en cosas personales. Él se acogió a las normas de nosotros…, los demás fueron arreglando sus cosas y se marcharon…; continuaron por ahí actuando a voluntad propia y como decía antes, sin ningún orden, sin ninguna perspectiva, entonces a los que no los acabó el ejército, se fueron acabando ellos mismos en la medida en que se disgregaban y cada quien jalaba p’a su lado.

 

 

 

En esa zona estuvimos reencauchándonos un poco y haciendo el trabajo político-organizativo al igual que lo hacía la gente del Guayabero y los que andaban por los lados de Riochiquito, Marquetalia, etc., que en si era lo que había de la resistencia armada comunista hasta que llega la orientación nuevamente del acuerdo con el gobierno que duró más o menos desde finales del 57 hasta cuando asesinan al camarada Jacobo Prías a traición. Ahí va a venir luego un cúmulo de provocaciones más fuertes y la instigación de los voceros del régimen con el cuento de la existencia de las “Repúblicas Independientes”…, vino no solo la provocación sino los ataques armados del ejército y la invasión a Marquetalia y otros lugares. Toda esa situación obligó nuevamente a tomar las armas porque la agresión era contra todas las áreas donde estaba desarrollando se el Movimiento Agrario que dirigían los comunistas: Ríochiquito, Marquetalia, El Pato, Guayabero y también Sumapaz. Pero esta última zona, aunque la declaraban como República independiente no la alcanzaron a agredir. Las cuatro primeras las consideraban zonas guerrilleras. Fue hasta ahí, al Pato donde llegó el camarada Manuel desde Marquetalia con unos 60 guerrilleros a juntarse con nosotros que también éramos unos 60 en ese momento.

 

 

 

- ¿Ya venían de la resistencia de Marquetalia?

 

 

 

-E. G. Ya venían; mejor dicho, estaban saliendo de la operación.

 

 

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