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PRESENTACIÓN:

Los historiadores, fundamentan sus narraciones orales o escritas, basándose en datos previamente investigados o argumentos ya escrutados y verificados por alguien anteriormente, siempre acudiendo a fuentes que entrecruzan, observan con ojo crítico y valoran con juicio, hasta hallar lo que objetivamente más se acerque a la realidad. De ahí que la ciencia histórica se trace por propósito la fijación fidedigna de los hechos, construyendo conocimientos que se basan en evidencias o “creencias epistemológicamente verdaderas”, que no son otra cosa que los hechos y la circunstancias de las que se tiene certeza clara, manifiesta, indudable.

Pero, cuando quien escribe ha vivido con la experiencia propia los hechos o acontecimientos, al momento de hacer la narración estos se muestran más reales que si se tratara de situaciones que simplemente se conocen por terceros. En la memoria se guardan momentos particulares, algunos muy generales y otros especiales y en detalle, que podrían haber pasado desapercibidos por cualquier otro testigo. La vivencia de los hechos, entonces, deja un marca muy fuerte que hace posible que se puedan traer al presente, recordarlos, reflexionar sobre ellos, sobre las causalidades y consecuencias, de tal manera que podamos contribuir, también, a la delineación de la historia.

El presente texto, es un documento sencillo, de rememoraciones que precisamente, busca dejar plasmados en el papel los recuerdos que ayuden a esa delineación mencionada. Se trata de un ejercicio de reto al olvido, intentado por uno de los humildes protagonistas de la epopeya de Marquetalia, que dio origen a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC-EP). En él se busca graficar en grandes trazos, el proceso de surgimiento y desarrollo de la insurgencia colombiana, yendo de la mano de personajes a quien su protagonista, Fernando Marquetalia, describe acudiendo a fechas, sucesos, lugares, anécdotas, desde la perspectiva de un joven campesino, que al no tener otra alternativa que las que imponían las circunstancias de miseria y desigualdad que imperan en Colombia, y en medio del juego dialéctico de la lucha de clases, opta por tomar las armas como única forma de garantizar su vida, entregándose estoicamente, hasta hoy, medio siglo, a la resistencia y la lucha clandestina guerrillera en pos de la justicia social y la democracia verdadera.

Presentamos, entonces, este modesto trabajo, que parte de algunas preguntas básicas que luego se complementaron con otras orientadas a precisar datos generales. El camarada Fernando, Marquetalia las responde como testimonio de vida como uno de los protagonistas primeros de la gesta fariana, reconstruyendo algunas cuantas verdades aún desconocidas,

del conflicto colombiano, pero sobre todo refiriéndose a la vida del comandante Manuel Marulanda Vélez, figura cimera del movimiento insurgente, en cuya historia se condensa gran parte de la historia contemporánea de nuestro país, y sin duda el trasegar de nuestra organización rebelde.

PEDRO ANTONIO MARIN, "Manuel Marulanda Vélez".

Unas primeras palabras para antes de comenzar.

(Por Fernando Bustos).

Hablar del camarada Manuel Marulanda Vélez, es hablar de la historia de nuestro país, de la historia de nuestro pueblo, de la historia de nuestras familias y de la historia de cada uno de nosotros, porque Manuel, sencillamente, está reflejado en nuestras vidas.

He querido escribir estos recuerdos de Manuel Marulanda, remontándome a mis años de infancia, al contexto en el cual se fue formando en mi conciencia y en la de otros compañeros contemporáneos, la necesidad de luchar y como fue llegando la influencia en nuestra formación revolucionaria de cuadros políticos destacados del pueblo, como Charro Negro y Manuel Marulanda Vélez.

Trataré de contextualizar los hechos, y hablar un poco de mi vida, antes de meterme a hablar específicamente del comandante Manuel, que es lo que más interesa en esta entrevista.

De mi infancia recuerdo lo siguiente: era muy inquieto, travieso al igual que la gran mayoría de niños, pero a pesar de mis travesuras era aplicado y obediente. De mis aventuras infantiles, recuerdo por ejemplo que yo veía a mi papá fumando un tabaco que llamaban calilla y notaba que él lo fumaba con mucho agrado, entonces le plantee a mis 2 hermanos que eran más pequeños, que fumáramos así como lo hacía mi papá; y lo hicimos, conseguí un tabaco y nos fuimos a un potrero los tres; prendimos el tabaco y nos emborrachamos totalmente, al punto que el hermano más pequeño empezó a vomitar, y claro, mi mamá se dio cuenta que algo extraño estaba sucediendo. Nos preguntaba qué había pasado y nosotros le intentamos ocultar, pero ella nos sintió el olor a tabaco, y buscando descubrió la calilla.

Mis padres eran músicos, tocaban sus instrumentos, yyo con mis hermanitos bailábamos. Eramos pequeños, felices y nos gustaba mucho el baile, digamos que yo particularmente era muy bailarín. La verdad es que a mí y a mis hermanos nos gustaba participar de las fiestas y nos enojábamos cuando nos dejaban en casa. Las fiestas más importantes y que nosotros más teníamos en cuenta eran las decembrinas, y las de San Juan y San Pedro.

Recuerdo que en una de esas fiestas, con los otros niños, encontramos una botella con unos sorbos de trago y cometimos la picardía de tomárnosla y, desde luego, nuevamente nos embriagamos hasta tal punto que vomitamos todo lo que nos habíamos comido. Desde aquello, tengo la convicción de que las borracheras son muy feas.

Este era el entorno que nos rodeaba a mí y a mis hermanitos; se trataba de un ambiente muy cálido, festivo, lleno de cariño, donde ante todo primaban valores familiares y comunales como el respeto y el cariño entre mayores y los niños, como algo que se reproducía en el conjunto de la comunidad de la que hacíamos parte. Había una decencia en toda la población, y no precisamente porque fueran supremamente religiosos, que era una característica notoria, sino porque en la gente había una educación hogareña de mucha tradición solidaria y bondadosa. La vida, en medio de las necesidades propias de la pobreza que padece la mayor parte de la gente del campo, era tranquila, sin sobresaltos y nos tratábamos entre vecinos como si fuéramos una gran familia. Nos respetábamos y cuidábamos mutuamente. Allá las casas podían quedar solas por varios días y nunca se escuchaba un cuento sobre que se había perdido algo o que alguna cosa o animal, o lo que sea, había sido usada arbitrariamente, no; definitivamente cuidábamos entre todos las cosas propias y las de los demás, y nos cuidábamos los unos a los otros.

Con mis hermanos la relación era maravillosa; éramos muy niños, aún inocentes y hasta ingenuos y teníamos la fortuna de que, aunque la confianza entre los integrantes de la comunidad era total, nuestros padres procuraban no dejarnos solos. Ellos nos querían mucho se preocupaban en extremo porque estuviéramos bien, porque no nos faltara la comida, el vestido, el estudio..., todo muy humildemente, a lo pobre, pero de buena manera, con buen trato. Y esto era así en la casa y también en la escuela; los profesores eran sumamente respetuoso, cariñosos, amables y muy decentes.

La entrevista con el camarada Fernando.

Escuchado este relato del camarada Fernando Bustos, más popularmente conocido como Fernando Marquetalia, paso a hacerle algunas preguntas que nos permitan desarrollar sus vivencias, sus experiencias y su visión de lo que ha sido la larga lucha de las FARTC-EP por la Colombia Nueva.

Jesús Santrich. ¿Usted cuándo nació?

Fernando Bustos. Nací el 28 de julio de 1950, en una familia preciosa, muy buena que la integraban mis padres y mis cuatro hermanos.

J. S. ¿Sus estudios donde los hizo?

F. M. Yo estudié en el mismo pueblo donde nací, ahí aprendí a leer, a escribir, aprendí las cuatro operaciones; 2 Años estudie en Ibagué matemática y lo básico para tratar de defenderme en la cotidianidad, que como ya dije era muy tranquila, en medio de mucha cordialidad, porque de paso debo decir que ahí mismo vivían todos los hermanos de mi mamá que eran cuatro y de mi papá, con sus hogares. Imagínese que los hermanos de mi papá eran catorce, entonces ya podrá calcular la cantidad de primos que no era poca cosa y la dimensión de ese familión. Entonces había mucha confianza, todos ellos tenían sus fincas con café, caña y cacao y ganado que eran los productos que identificaban la economía de esa región.

J. S. ¿Usted, sus hermanos, sus primos, estudiaban y trabajaban?

F. M. No, particularmente yo no podía trabajar, bueno apenas tenía seis años y el estudio era jornada continua. Entrabamos a la escuela a las ocho de la mañana y salíamos a las tres de la tarde, todos los días, todas las semanas. El descanso era el sábado a partir del mediodía y el domingo. Y este descanso lo hacíamos en la casa, no había hábito de salir de la vereda, que era un lugar extenso, bastante poblado cercano a una región de gente adepta al partido conservador, pero como ya dije era una zona muy tranquila. Ahí propiamente no se sentía la violencia que en otros lugares se decía que había.

En algún momento, se empezó a ver andar gente que no era conocida, lo cual no era normal en la región. Tendría yo de cinco a siete años. Pero antes por ahí no llegaba nadie que no estuviera recomendado por los mismos lugareños, y eso cuando ocurría era porque se trataba de parientes, pero los extraños que comenzaron a verse esporádicamente no eran del área ni estaban recomendados por nadie, pero era gente que se portaba bien, como muy respetuosos también y fraternales. Digamos que eso era lo primero del mundo exterior que yo comencé a ver; pero ese mundo exterior a mi vereda, paradójicamente lo conocí sin salir de ella.

Con las caras nuevas vinieron también rumores, comentarios. Y esto lo digo trasladándome a mi mentalidad de niño. Seguramente los mayores sabían que ocurría, pero en mi mundo infantil la presencia de aquellas personas era algo totalmente inexpugnable; aunque los adultos comentaban entre murmuraciones y palabras blanditas, que en el país hay guerra, que están matando mucha gente, que muchos campesinos están huyendo de unas regiones a otras para librarse de sus perseguidores y que los tiros ya no andaban muy lejos. Yasí, entonces, el rumor fue el primer rostro que yo vi de la guerra.

Efectivamente, al poco tiempo comencé a ver transitar gente armada; algunas personas de esas, incluso llegaban a la casa, conversaban con mi papá y se notaba mucha confianza y familiaridad. Cualquier día se quedaron en casa, y luego otra vez más, hasta que esas escenas se hicieron parte de la cotidianidad.

Nosotros les preguntábamos a nuestros padres quienes eran ellos, y para despistarnos nos decían que era el ejército, pero después de vueltas y mentiras piadosas, ya fue difícil que nos ocultaran que se trataba de la guerrilla.

J. S. ¿Estos acontecimientos que nos narra, de cuando vio a la guerrilla por primera vez, en qué año ocurrieron?

F. M. Bueno, ya habían matado a Charro Negro; pero él había sido el organizador de la región, el profesor casi se puede decir que semanalmente, en acuerdo con la profesora, instruía a la gente de la zona. Uno de los primeros hombres de la guerrilla que llegaron a la zona fue el camarada Charro Negro con una buena parte de guerrilleros, trabajaron como unos 8 años en organización y cuando ellos salieron de la región quedó un encargado del trabajo que había hecho Charro. A él, a Charro, lo matan el 11 de enero de 1960; lo hicieron los mariachistas, concretamente José María Oviedo, pero por orden del gobierno.

Yo empecé a estudiar a los cinco años de edad. Cursé toda mi primaria, seis años en total que era lo dispuesto en esa época. Después de terminar esa etapa de mi formación acompañé dos años más a mis padres, y al cumplir trece años me vinculé al movimiento armado, a uno de varios grupos que era el de los comunistas. El grupo al que entré era el que estaba dirigido por Charro Negro, el camarada Manuel e Isaías Pardo.

Cuando a Charro lo matan, quien queda al frente de todo es el camarada Manuel. Eso, como ya dije, es a partir del 60, en enero, en Gaitania. A él lo había invitado a una reunión este grupo dirigido por José María Oviedo, con el pretexto de arreglar unos problemas que había. Esta es una historia conocida, un crimen que lo cometieron tiroteando por la espalda a Charro Negro, quien era el máximo dirigente del Movimiento Agrario de Marquetalia, en momento en que se supone que había una tregua.

Desde esa fecha el camarada Marulanda, fue nombrado como primero en la jefatura de la organización, como responsable político militar, como segundo al mando fue nombrado el camarada Isaías Pardo, tercero el camarada Rigoberto Losada, cuarto el camarada Rogelio Días y quinto el Camarada Luis Pardo, esto fuera de algunas suplencias y otras responsabilidades que ya existían. Estas definiciones las tomaron en una reunión que se realizó después del asesinato de Charro; se hizo una especie de pleno de la dirigencia que había y ese pleno hizo las designaciones. Ahí fue que yo conocí los cuadros más connotados que por entonces tenía el movimiento.

J. S. Bueno usted nació en 1950 y el asesinato de Jacobo Prías fue en 1960; o sea que usted andaba entre los nueve ó diez años de edad. A la escuela entró a los seis años, y cuando tenía siete u ocho ya había llegado la guerrilla a la región donde vivía con su familia; ¿entonces cundo muere Charro usted ya tenía unos dos años de conocer a la guerrilla, verdad?

F. B. Sí, porque yo soy del año 1950, del 28 de julio, y entonces resulta que en esos años que van desde el 57, finales seguramente, y enero de 1960, la guerrilla estaba en tregua y por eso lo que existía era el Movimiento Agrario de Marquetalia, y lo que hacían los guerrilleros era actividad política y organizativa en paz, y al Charro lo liquidan estando supuestamente en paz. Entonces yo conozco la guerrilla es en esa época. Y lo cierto es que desde que conocí la guerrilla yo pasé rápido de la curiosidad a la admiración. El comportamiento entre ellos y la población civil era magnífico; la decencia que ellos tenían con los campesinos y con todo el mundo era ostensible. Entonces ellos habían logrado calar mucho entre la gente y habían materializado un amplio trabajo organizativo en los que estaban incluidos mis padres.

Yo me di cuenta muy pronto que mi papá y mi mamá ya hacían parte de algo, de algún tipo de junta, entonces cuando iban a las reuniones yo me colaba, y como estaba pequeñito me dejaban, no me prestaban mucha atención y yo me quedaba poniendo cuidado a lo que decían. El camarada Charro era el que daba las conferencias; él nos daba las charlas en el aula con permiso de la profesora. Cuando yo estaba estudiando, nos daba clase sobre la guerrilla, y nos mostraba películas, eso nos sirvió mucho porque fuimos entendiendo como era la guerrilla, como eran las autodefensas de masas, y el Partido. Se preocupaba mucho Charro por inculcarnos que debíamos estar organizados porque las promesas de paz que hacía el gobierno eran poco creíbles, pues por ahí se oía que seguían matando gente amnistiada que ya no estaba en guerra.

Ese fue un periodo bastante complejo de la vida política nacional porque se salía de la dictadura de Rojas Pinilla, había transcurrido la Asamblea Constituyente, la Junta Militar y la disolución de la Asamblea Constituyente, pactos y conspiraciones por un lado y otro, los comunistas ilegalisados, la amnistía en vilo, y luego la imposición del Frente Nacional liberal-conservador, como sistema paritario excluyente el año 1958 y durante 16 años. Con este pacto político de las élites oligárquicas el Partido Liberal y el Partido Conservador formaron una coalición que supuestamente pondría fin a la violencia, pero que lo que hizo fue ahorcar la democracia.

El Charro advertía, entonces, de lo que podía ocurrir y por eso decía que no se podía confiar solo en palabras, en promesas del los oligarcas. Yo no tenía mucha conciencia de lo que se decía y se explicaba, pero algo entendía y me hacía sentir admiración por Charro, por Marulanda, por los dirigentes que conocíamos en la región. Por todo esto pienso que mi infancia, a pesar de las necesidades y penurias que uno tiene que pasar como pobre, fue muy buena. Mis padre, más amor no pudieron brindarnos. Ellos eran extraordinariamente cariñosos, cuidadosos y comprensivos, preocupados porque tuviéramos una buena crianza. Eso tengo que agradecérselo a ellos; es lo único que le queda a uno y el orgullo de haber podido vivir y compartir con hombres de la talla de Charro y Marulanda, dos personas excepcionales, muy humanas y visionarias. Lamento que cuando ingresé a la guerrilla al camarada Charro ya lo habían asesinado.

Un poco más sobre Manuel Marulanda y su época.

J. S. Habíamos hablado de rememorar un poco las vivencias con el camarada Manuel. ¿Que recuerdas del legendario comandante guerrillero?

M. P. Sí. Me adentraré ahora en esa narración.

De su propia boca se que nació en Génova, departamento del Quindío, el 13 de Mayo de 1930. Él era hijo de una familia de origen campesino, agricultores todos. Con mucho trabajo y esfuerzo había hecho un pequeño capital de 40.000 pesos. Fue aserrador, trabajaba en arriería, y comerciaba queso. Tenía contrato para la venta de la mercancía, en la zona. En sus ratos libres tocaba agradablemente el violín. Por sus múltiples cualidades y en excelente forma de ser, la población lo quería mucho.

Bien hablado y políticamente informado; él y su familia eran liberales. En esa época era un delito ser liberal, y mucho más ser comunista. Los conservadores, aliados con la policía y el ejército eran los enemigos número uno de los campesinos liberales. Militar o simpatizar con el liberalismo o con el comunismo era firmar la pena de muerte, pues los conservadores estaban en el poder y lo utilizaban de forma criminal. Con los asesinatos a sangre fría de liberales y comunistas, fue que empezó la violencia en Colombia, pero claro, todo eso tenía un trasfondo económico que no es del caso analizar ahora. Recordemos que en la raíz de esta larga confrontación, el problema de la de la tenencia y uso de la tierra está siempre latente y aún sin solución.

J. S. ¿La región donde usted vivía en qué momento se comienza a sentir la violencia?

F. B. Bueno, yo vivía en una región donde eran liberales, pero en las veredas vecinas eran conservadores. Todo era muy tranquilo hasta cuando aparece como traída de fuera la violencia partidista. Los conservadores se unieron con la policía para perseguir a los liberales hasta exterminarlos. En ese proceso llega la guerrilla a esas regiones, empiezan los combates, y la población civil en su mayoría se tiene que organizar en autodefensa de masas. Eso fue en 1952.

J. S. Usted dice que la violencia les llega de fuera, ¿ pero a su modo de ver qué la originó?

F. B. Eso se desata después del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán; ahí comienzan a tildar a los liberales de “nueve abrileños”, sobre todo por lo que había ocurrido en la capital el nueve de abril del 48 a raíz de ese crimen. Bogotá se levantó, y a esa revuelta popular enorme es a lo que llamaron el Bogotazo, con repercusión en todo el país. En medio de eso por ahí por Ceilán y esas zonas también se comienza a perseguir a los “nueveabrileños”. Ya adentrado el año 1950, integrantes de la familia Marín se levantaron en armas para defender sus vidas. Los tíos, primos, hermanos y otros amigos, fueron los que formaron el grupo. Ángel, el tío de Pedro Antonio Marín, era el jefe del grupo; este se sostuvo por 1 año sin la presencia del camarada Marulanada, porque él duró andando en el Valle, en el Cauca, en Caldas para ver si podía ubicarse a trabajar, pero la persecución política también lo agarró a él. Es entonces cuando toma la decisión de viajar a donde se encontraba el grupo ya en armas, todos de origen liberal.

Marulanda fue bien recibido y por su talento como líder innato, de inmediato lo eligieron jefe. Y ese papel de dirigente, de conductor, de guía, lo tuvo hasta su muerte.

J. S. ¿Entonces, Marulanda, aún como Pedro Antonio Marín, se vincula es a la autodefensa liberal?

F. B. Claro, a una estructura de autodefensa liberal, la de sus primos, pero bajo su liderazgo, y así se conservó como tal alrededor de dos años, en medio de una violencia que cobraba muertos de todos los lados; fue una época de zozobra, sumamente terrible. Y dentro de aquella vorágine de sucesos, como al común de los campesinos perseguidos, a Pedro Antonio Marín también lo asediaban los padecimientos de la persecución de las fuerzas armadas del Estado y de sus grupos de asesinos. La asechanza de la muerte era una constante. Gobernaban los godos, y la política que aplicaban con toda la saña del mundo, era la de “tierra arrasada” contra las regiones de origen liberal. Y claro, dentro de esas circunstancia el grupo armado encabezado por Pedro Antonio Marín, el cual abiertamente no compartía con los abusos de las bandas conservadoras, ni con los desmanes de varios de los grupos liberales, era mal visto y tenido como enemigo a muerte. De echo, ya en la mentalidad de Pedro Antonio Marín, aparte de su legítima resistencia como autodefesa, se advertían ya ideales que reivindicaban el bienestar para las pobrerías independientemente de que estas fueran de uno u otro color político; él constantemente hablaba de luchar por la igualdad de derechos para todos sin excepciones, con asistencia médica, con educación, vivienda, derecho al trabajo, a una buena alimentación, un buen vestido; es decir, con lo necesario para vivir y producir en condiciones dignas, lo cual se ubicaba dentro de una forma de pensar y de actuar que perfectamente podríamos identificar con lo que conocemos como pensamiento socialista y revolucionario.

J. S. ¿Entonces cuándo es que Pedro Antonio Marín pasa a ser comunista, y cuándo es que pasa a ser Manuel Marulanda?

F. B. Entre esa época queva de 1951 a 1953Pedro Antonio Marín y Jacobo Prías Alape o Charro Negro, en el desenvolvimiento de su actividad política y militar tienen contacto y aproximación intensas con dirigentes del Partido Comunista, cuyas autodefensas también operaban por la misma región; y ese relacionamiento e identidad fue tal que terminan pidiendo vinculación orgánica a éste partido. Esto sucedió después de haber participado en un curso de filosofía y economía política al que habían sido invitados. Y no solamente pidieron el ingreso ellos, sino todo el personal de los dos grupos que dirigían cada cual por separado y que por entonces se encontraban en la zona, más un buen número de familias que estaban siendo evacuadas por los camaradas, entre las que se contaban sus propias familias. Eso en definitiva creo que es en el 53, y en el mismo curso toma el nombre de Manuel Marulanda Vélez, en homenaje a un dirigente sindical antioqueño que había sido capturado y torturado hasta la muerte por las autoridades.

En aquel momento, se encontraban en el lugar tres miembros del comité central del Partido Comunista, que eran Pedro Vásquez, Martin Camargo y Olimpo. Y es en esa época cuando se deterioraron las relaciones entre los Loizas y los Marín, los cuales eran parientes y hacían parte todos de las autodefensas liberales.

J. S. ¿Entonces esto lo deslinda del liberalismo?

Bueno, no es tan simple, fue un proceso en el que los hechos tuvieron ese desenlace de ruptura en contra de un deseo de los comunistas que era el de mantener la unidad con los liberales. Y esa ruptura, por la forma que se dio, fue supremamente dolorosa. Aquella época fue también muy crítica, con el agravante de que las desavenencias políticas terminaron en tiros entre personal que durante largo rato habían compartido ideales y sueños, casi como en familia y de repente no logran superar los desencuentros de manera pacífica en mucho por el influjo externo nocivo que la Dirección Libera tenía sobre los Loaiza, especialmente sobre Gerardo, y que luego acentuó para atizar desconfianzas y odios. Las contradicciones terminaron en una cruenta guerra que nos costó la vida de valiosos compañeros y amigos, perdiéndose un ingente capital humano que incluyó a experimentados dirigentes. Como estábamos en minoría y teníamos un grupo grande de familias que proteger y alimentar, resolvimos retirarnos de la región. Es cuando acordamos irnos de ahí, de ese mismo lugar donde antes los liberales habían acogido a los comunistas y juntos habían enfrentado la persecución conservadora en esa región del Saldaña, entre el Cambrín y La Ocasión. De ahí tuvimos que partir hacia la vereda El Socorro, evitando más combates y muertos en una confrontación que no veíamos justa porque en últimas no era contra el enemigo de clase sino entre misma gente humilde del pueblo. Y en verdad no se trataba de que Marulanda rompía con Gerardo Loaiza; pues era este, Gerardo Loaiza, quien había decidido de cualquier manera y por instigación de su Directorio, romper con los comunistas y declararles la guerra para hacerle el juego a los arreglos bipartidistas que ya se venían cuajando en el seno de la oligarquía. Lo que ocurre con Marulanda y Charro Negro es que deciden no participar de esa política porque, según sus propias argumentaciones, ellos no se habían alzado en armas para asesinar comunistas ni gente pobre. Entonces, a este distanciamiento se agrega la amistad y la identidad que tenían con lo comunistas por la forma más ordenada y sensata como actuaban. Entre los comunistas la política no era matar conservadores por el sólo hecho de tener esa afiliación que por lo general ni siquiera era ideológica. Entonces eso también hace que el Charro y Marulanda decidan vincularse al Partido Comunista.

J. S. ¿Qué otros factores cree que incidieron en esa determinación de ambos, de Marulanda y del Charro?

F. B. Bueno, hasta donde yo se fundamentalmente es esto que comento, pero en una circunstancia de ese tipo, con tantas complejidades políticas pudo haber mucho más, hasta factores también de la cotidianidad y de la vida personal. Fíjese que cuando llegaron a la vereda El Socorro, las cosas se agravaron más, el deterioro de las relaciones se hizo irreversible por la muerte del hermano de Charro Negro, un hombre muy trabajador, era arriero y todo el producido de su trabajo lo dedicaba a su familia, a su esposa e hijos. Los Loaiza lo detuvieron y lo ultimaron; entonces, debido a esta situación Charro se dirige a preguntar por qué habían hecho esto, por qué habían asesinado su hermano, y la respuesta que le dieron fueque para él también había; “para usted también hay”, le dijeron directamente sin contemplaciones y procedieron a detenerlo y amarrarlo. Pero por coincidencia el camarada Pedro Antonio Marín llegó al sitio y lo encontró en esas condiciones. Extrañado le preguntó por qué lo tenían en esas condiciones, y él respondió explicando lo que había sucedido con su hermano, agregando que eso era una injusticia, porque su hermano era una persona amable solo dedicada a trabajar para el sustento de su familia.

Marulanda era consciente de eso y se incomodó mucho, entonces ordenó que lo soltaran de inmediato.

J. S. ¿Ya Pedro Antonio Marín tenía autoridad suficiente para intervenir de esa manera en el incidente?

F. B. Sí, claro, suficiente autoridad como para que lo escucharan, pero lo otro que hay que mirar es que entre los Loaiza y los Marines había parentesco; ellos eran familiarmente cercanos, eran primos, y por eso mismo las relaciones que tenían no eran malas. Pero a partir de las decisiones políticas de los Loaiza y la suma del incidente grave que mencioné, entre otros, las relaciones entre los grupos se fueron agravando, al punto que la determinación que toma Gerardo y su gente era que la proximidad entre el grupo de Charro con el de Pedro Antonio Marín no convenía. Entonces sacaron la consigna de ir acabando con los grupos pequeños hasta que quedaran solamente los Loaiza con el control de la región.

J. S. ¿Y los comunistas?

F. B. De todas maneras, y seguramente también como consecuencia de las circunstancias, la cercanía entre Charro y Pedro Antonio, y entre estos y los comunista se afianzó, lo cual incomodó mucho más a Gerardo Loaiza, quien decide declararles la guerra abiertamente.

Lo cierto es que de parte de los Marines, Charros y los comunistas, siempre se trató de evitar la guerra con los liberales, pero al final eso no se pudo impedir y la confrontación se desató generándose un gran número de bajas de uno y otro lado. Pero nosotros éramos minoría, y donde quiera que nos hacíamos nos encontraban; por eso resolvimos más bien irnos retirando de esas áreas, primero para evitar el enfrentamiento entre gentes que se conocían los unos con los otros desde hacía ya bastante tiempo, y en segundo lugar porque no queríamos que las familias que protegíamos sufrieran los contratiempos de esa confrontación fratricida.

J. S. ¿Para dónde se fueron?

F. B. Bueno, esa fue una correría larga porque primero nos retiramos para los lados de Planadas, pero allí también nos llegaron, y aunque la situación era bastante delicada por el asunto de la carencia de alimentación, medicamentos y demás insumos de subsistencia, la moral de los nuestros era muy elevada. Sin embargo teníamos una responsabilidad muy grande y de bastante cuidado, y eran las familias que se encontraban con nosotros. Eso también nos obligó a seguir evadiendo las hostilidades y a afianzar el planteamiento de que no podíamos desgastarnos peleando contra gente humilde como nosotros, así estuvieran equivocados. Nuestra lucha era contra el ejército, la policía, y la chulavita que también nos perseguían.

Luego nos retiramos para el Tamaro, que era un territorio que ya estaba habitado por algunas comunidades indígenas. En este lugar fundamos el cuartel general, recogimos las familias y nos pusimos en la tarea de reorganizarnos. Pero resulta que de ahí también nos tocó salir porque hasta allá llegó la persecución. No nos quedó otra que retornar al Cambrín.

J. S. ¿No hubo forma de hablar con la jefatura liberal para resolver el problema?

F. B. Es que quizás eso no dependía solamente de una decisión de los Loaiza; eso hacía parte de la estrategia de los liberales para romper con los comunistas y continuar sus arreglo con los conservadores. En el tiempo en que se van dando estos sucesos en el Davis y sus alrededores, en otras partes se están dando otros acontecimientos de guerra. A mitad del año 1952, por ejemploel gobierno interino de Roberto Urdaneta envió tropas a “pacificar” los Llanos Orientales y reforzar la presencia militar en el sur del Tolima.

Y esto se da, obviamente, con la intensificación de las acciones contra-guerrilleras que se extendían desde Natagaima y Chaparral y desde Neiva hacia lo más profundo de las zonas rurales, y entonces los que estaban en armas tienen que enfrentar esta situación. Entre ellos estaban Marulanda, Charro y Richard, enfrentando los operativos del área de Gaitania. Al mismo tiempo continúa la labor organizativa, pero también el choque con los los liberales. Y aquí, me permito recordar un detalle que demuestra esta afirmación de que la solución al problema no dependía de la voluntad de los Loaiza. Y es que resulta que Gerardo Loaiza había enviado un mensajero para hablar con Olimpo, que era uno de los integrantes de la Dirección del Davis. Cuando logran encontrarse, lo primero que hace es mostrarle a Olimpo una carta que había enviado supuestamente la Dirección Liberal Departamental en la que le dice que no debe seguir en alianza con el Partido Comunista, al que consideraban enemigo de un gobierno democrático, y “lacayo de la URRSS”.

A este tipo de situaciones de grueso calibre político se suman los otros hechos que mencioné, y una serie de intrigas y calumnias de la Dirección que encabezaban los propios Loaiza hasta que se dio el rompimiento definitivo, porque recordemos que antes hasta se había logró establecer una Dirección Unificada para enfrentar el desenfreno de los conservadores.

Alrededor de todo esto, insistiría en que Charro y Pedro Antonio Marín no estuvieron de acuerdo con los Loaiza y abiertamente se opusieron a enfrentarse con los comunistas. No sólo se niegan a participar de la decisión de confrontación contra los comunistas, sino que además se apartan del lado de los Loaiza, argumentando que su deber era combatir a los chulavitas y no a los comunistas.

Pero las muertes vinieron, hubo un incidente aquí, otro allá, un malentendido por un fusil que recuperaron en combate y entonces un guerrillero liberal lo tomó como trofeo personal, vinieron más contradicciones, la gente se alinderó de uno y otro lado y la ruptura apareció.

Es por esos tiempos que Charro y Marulanda entran a un curso de economía política y filosofía que organizaba el Partido Comunista, y es en la clausura de este curso que le plantean a Pedro Antonio, que él debería de llevar el nombre de Manuel Marulanda Vélez, en homenaje al nombre del líder dirigente de la clase obrera que fue asesinado en Bogotá, en el Cantón Norte de la ciudad, en las instalaciones del servicio de inteligencia. Desde ahí en adelante es cuando dice: “si me cambian el nombre de Tiro Fijo, entonces si lo acepto”; entonces lo siguieron llamando Manuel Marulanda Vélez.

J. S. Pero bien, el gobierno de Urdaneta es breve, quizás de no tanta repercusión, pero luego viene el gobierno de Rojas Pinilla. ¿Como influye la llegada de Rojas en todos estos hechos?

F. B. Urdaneta entra a la Presidencia de la República como designado porque Laureano Gómez tuvo algunas afecciones de salud que le impedían ejercer el cargo, pero cuando Laureano se prepara para reasumir y Urdaneta le va a entregar es que se produce el golpe de Estado que pone el poder en manos del General Rojas Pinilla el 13 de junio de 1953, teniendo sin duda el respaldo de la burguesía liberal y conservadora, y la asesoría norteamericana que ya intervenía con mucha fuerza en los asunto internos de Colombia.

Entonces lo que se produce en el mandato de Rojas es una supuesta amnistía para que los guerrilleros se entregaran con sus armas. Para ello, argumentaban que se les garantizaría la vida y que vendría un período de paz con garantías y beneficios para todos, y estas palabras endulzan el oído de no pocos combatientes que de verdad querían tranquilidad para sus familias y se confiaron en las promesas del dictador. Lo cierto es que tales promesas tuvieron un impacto en los alzados en armas y terminaron generando división.

J. S. ¿Qué ocurrió concretamente entre los Loaiza, Pedro Antonio Marín y Charro Negro?

Bueno ya hice un relato de hechos que se suscitaron en esta época convulsa, pero agregaría que la guerrilla de los Loayza, guerrilla liberal, que era en la que de una u otra forma estaban Pedro Antonio Marín y Jacobo Prías Alape, se dividió y el sector encabezado por Gerardo Loaiza y los García, pasó a tomar la denominación de “los limpios”, en alusión a que no tenían “contaminación” de ideas comunistas. Y entonces, al tiempo que toman ese nombre, pasan a estigmatizar a los demás con el nombre de “los sucios”, y emprenden su persecución, la cual sobre todo se da contra los comunistas y, claro, contra quienes desde los alzados liberales, por las circunstancias ya explicadas, habían pasado a aproximarse o unirse con los comunistas. Entre estos cuadros valiosos se encontraban Charro y Pedro Antonio, que venían de la guerrilla liberal, y por otra parte se encontraba Lister (Isauro Llosa), que conducía al movimiento de autodefensa de los comunistas en aquella zona. Este ya tenía 2 grupos conformados en autodefensas de masas. Un grupo lo había reclutado en El Cambrín, y el otro en La Profunda. Este último también era comunista, y la orientación política la recibían de los 3 miembros del comité central del Partido Comunista, que mencioné antes: Pedro Vásquez, Martin Camargo y Olimpo.

Decía, entonces, que “los limpios” empezaron a llamar a los comunistas con el remoquete de: “los sucios”; aquellos se pliegan al gobierno pero sin desarmarse porque en realidad comienzan a jugar un papel como paramilitares en contra de aquellos que no se someten. Por otro lado, las más importantes agrupaciones guerrilleras existentes en el país como la de Guadalupe Salcedo en los llanos orientales y la de Rangel en Santander, también se acogieron a la propuesta de Rojas Pinilla, que terminó de mostrar sus verdaderas intenciones cunado se produce en Bogotá el asesinato de Guadalupe Salcedo, quien había confiado en el proceso de pacificación.

J. S. ¿Puede referirse un poco al caso de Guadalupe Salcedo, cómo se produjo su desmovilización y su muerte?

F. B. La verdad es que yo no manejo el detalle de ese proceso sino sus generalidades, que son quizás las que conoce el mundo político colombiano, porque se trató de un momento de la historia muy estudiado y narrado por los académicos. Sin embargo le doy mi versión:

Estas guerrillas liberales surgen por la represión que desatan los conservadores en el poder, sobre todo mediante la acción de la policía Chulavita, los llamados “Pájaros” que venían arrasando con las zonas rurales donde habitaban campesinos liberales, y que especialmente se ensañaron contra el Casanare.

Sin duda la guerrilla de Guadalupe Salcedo logró un desarrollo importante en los Llanos Orientales, tanto en el campo militar como en el político, incluyendo el relacionamiento con las comunidades, lo cual les permitió un manejo territorial bastante considerable.

Por entonces, en la región de Viotá, en Cundinamarca, se había celebrado la Convención Nacional del Movimiento Guerrillero que pretendía forjar una alternativa política que enfrentara al bipartidismo liberal-conservador y el grueso del movimiento se sentía en progreso por la existencia cierta de un territorio más o menos controlado por las guerrillas del llano.

Con todo esto, no se hasta donde podía tener impacto en el gobierno la dimensión que había tomado la lucha guerrillera, pero si había una sensación de que el régimen tenía incapacidad de vencer militarmente a las guerrillas.

J. S. ¿Quién promovía la convención guerrillera y cuál era el propósito?

F. M. La Convención de agosto de 1952 tenía el apoyo de los grupos armados que asistieron, pero había un apoyo solidario fundamental del Partido Comunista Colombiano. Esta es la llamada Conferencia de Boyacá o Primera Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional, a la que asistieron comunistas y guerrilleros liberales de Antioquia, Santander, Cundinamarca y oriente del Tolima, pero sin contar con los delegados de los Loaiza, que era el comando de La Ocasión, con quienes los problemas se venían agudizando. El Partido Liberal también había prohibido enviar delegados a la convención. Entonces, si bien era un evento que buscaba fortalecer la unidad del movimiento guerrillero, los comunistas se ven en la necesidad de desenmascarar al Partido Liberal en sus intenciones de quitarles piso a sus propios guerrilleros en el Llano y demás sitios donde hubiera presencia. De hecho, el Partido Liberal comienza a condenar todo el movimiento guerrillero, incluyendo a los del Llano. La situación era bastante complicada porque había fortaleza guerrillera, pero al mismo tiempo se incubaba una división que la alentaba un Partido Liberal que ya tenía la decisión de deshacerse de sus guerrilleros.

La Conferencia, en el ánimo de mantener la unidad exaltó el papel de la insurgencia y la necesidad de mantener la unidad para continuar empuñando las armas y ampliando el movimiento de masas obrero-campesino.

Pero a todas estas, ya un segmento importante de las guerrillas liberales se habían comenzado a llamar “Limpios” y a atacar militarmente a los comunistas, a los “sucios” o “comunes”, que fue la designación que les pusieron al colocarlos en la condición de enemigos y centrar un asedio constante sobre El Davis.

J. S. Bien, entiendo que son muchos sucesos y circunstancias que incluyen decisiones del partido liberal, rompimiento de la unidad, confrontación entre liberales y comunistas, etc. Tenemos que por motivos de salud, Laureano Gómez había sido relevado por Urdaneta, quien había iniciado la llamada pacificación del Llano; pero que luego, cuando asume Rojas Pinilla tras el golpe, se da la iniciativa de la amnistía que impacta en el conjunto de la insurgencia. Entonces retomemos esta parte, el impacto sobre Guadalupe Salcedo.

 

F. B. Sí, el contexto es más o menos el que usted resume. Entonces Gustavo Rojas Pinilla da el golpe de Estado del 13 de junio de 1953, con el apoyo de la dirigencia liberal más connotada y de los mismos conservadores que veían que la presencia de Laureano Gómez nuevamente en el gobierno generaba rechazos. Entonces, lo que hacen es colocar el tema de la pacificación como central para que Rojas tenga acogida de la población. La consigna era “restaurar el orden” en la nación, proceder con el cese al fuego unilateral de las fuerzas armadas y ofrecer paz a los grupos alzados en armas.

Esto, mezclado con la decisión que ya tenían los liberales de arreglarse con los conservadores y desarticular sus autodefensas, tiene sus efectos traducidos en las desmovilizaciones que se dan.

Concretamente, al mes del ascenso de Rojas, el 22 de julio, las guerrillas liberales ordenaron el cese de hostilidades, y en la primera semana de septiembre Guadalupe Salcedo se presentó con 300 combatientes a un puesto del ejército en Casanare; esto fue en un punto llamado Monterrey, y hasta allí llevaron su pliego de peticiones de 24 puntos.

Consecutivamente, el 15 de septiembre del 53, se firma la paz entre el gobierno y Guadalupe Salcedo, sin que éste hubiera contado con el apoyo de gran parte de la base insurgente. Como consecuencia, las críticas fuertes de sus propios compañeros, comandantes incluidos, y de gente de otros grupos que no se hicieron esperar. Algunos lo trataron de traidor de la causa guerrillera y otros de ingenuo por no haber exigido garantías suficientes para él y sus combatientes y por no haber pactado nada en materia de soluciones para los problemas sociales de las comunidades y de las familias de los guerrilleros. Se suponía por parte de los no desmovilizados que al firmarse un acuerdo de desmovilización en la forma como lo hizo Guadalupe Salcedo, esto quitaría piso a las exigencias de las fuerzas insurgentes que no se habían amnistiado.

Bueno, después, a mediados del 54, cuando se suponía que las hostilidades habían cesado, el gobierno declaró la amnistía para todos los delitos políticos cometidos antes del año 53 incluido, tratando de cobijar los hechos y los actores de la violencia partidista.

Guadalupe Salcedo se entregó con su gente, todos entregaron las armas, luego de lo cual fueron cobijados por el indulto que ofreció el gobierno nacional. Entonces cada quien tomó su propio rumbo; particularmente Guadalupe Salcedo se fue para su tierra; hasta donde se sabe, se retiró hacia Orocué (Casanare); él era de allá y ahí tenía una finca llamada Guariamena. En esa región tenía mucho renombre Guadalupe Salcedo, tanto por su trabajo político organizativo como por el hecho de que ahí, en 1952, estuvo al frente de una emboscada contra el ejército en un sitio llamado El Turipal. En esa acción murieron algo más de 90 soldados que estaban dirigidos por un mando asesino que había matado muchos liberales y se había ganado el odio de la gente. Eso le dio mucha fama y prestigio a Guadalupe.

Pero bueno, el hecho es que la vida tranquila que buscaba Guadalupe se le volvió esquiva; tenía tres años de haberse amnistiado y cuatro de haber firmado la paz cuando fue asesinado. Los hechos ocurrieron en Bogotá el 6 de junio de 1957. No tengo detalle de lo que ocurrió, pero lo concreto es que lo mató la policía en un operativo en el que Guadalupe tuvo tiempo de identificarse, decir que era él y salir con los brazos en alto; pero eso no basto para que la policía no abriera fuego contra su existencia. Así mismo murieron muchos otros dirigentes guerrilleros liberales dejando en la historia el carácter traicionero de los gobernantes que han prometido garantías para los rebeldes que opten por un camino de reconciliación.

J. S. ¿Entonces las guerrillas comunistas, al contrario de las dirigidas por los liberales no se desmovilizan?

F. B. Recordemos que estos eran grupos de autodefensa campesina, no se trataba de gente que andaba buscando confrontación sino hacer una vida tranquila con sus familias y comunidades, pero la dinámica de la guerra se les impuso desde el establecimiento, incluyendo la confrontación misma que se alentó entre liberales y comunistas; de tal manera que era difícil que desde este sector se pudiera creer en la palabra del gobierno de forma que se pudiera proceder a una desmovilización contando con la sola palabra de los representantes del régimen. De hecho, “los limpios” digamos que cesaron su confrontación contra los conservadores, pero se pusieron al servicio del Estado para hacerle la guerra a los comunistas.

A la gente de Marulanda y del Charro, que ya hacían parte de las Dirección de las estructuras de los comunistas, les toca asumir la resistencia enfrentando al ejército y a los “pájaros”.

El Davis tuvieron que abandonarlo por la hostilidad de los Loaiza y los García, y aún en el marco de la confrontación crearon otros comandos como el caso del comando del Davis II, al que también denominaron Seúl.

Al respecto, debo decir que con la llegada de Marulanda y Charro, a pesar de las adversidades, los núcleos armados comunistas tomaron una dinámica organizativa y política mayor, se cualifican y establecen un Comando único y móvil con una mejor capacidad defensiva y ofensiva, aunque valga reiterar que a toda costa se trató de evitar la pelea con los liberales. Solo se procedió cuando los choques se hicieron inevitables, tal como ocurrió en uno de los ataques a El Davis, en el que mueren hijos de Gerardo Loaiza y otros combatientes de los Loaiza que hacían parte de la Dirección del Comando de La Ocasión. Y toda esta situación lo que iba era produciendo un desgaste que al único que le convenía era al gobierno, el cual aprovecha para hacer un despliegue del ejército en profundidad con el propósito de aniquilar a los comunistas, pero que en definitiva termina golpeando también unidades de los liberales.

En desenvolvimiento de estas vicisitudes es que el Partido Comunista envía a Martín Camargo y a Pedro Vásquez Rincón como asesores políticos, con la particularidad de que no lograron jugar un buen papel, en la medida en que sus determinaciones muchas veces no tomaron en cuenta la Dirección colectiva ni los puntos de vista de los combatientes del área, que eran los que conocían a ciencia cierta lo que ocurría.

En todo caso, ya disuelto el Davis y con la arremetida del ejército y de los “Limpios” convertidos en sus paramilitares la resistencia armada comunista continúa con la conducción de Jacobo Prías y Marulanda Vélez, quienes juntos comienzan a plantearse la posibilidad de construir algo más que una autodefensa.

J. S. Alguna vez escuché que entre los motivos de la unidad de autodefensas liberales y comunistas, también estaba el hecho de que Gerardo Loaiza pensaba que los comunistas querían tomar solos todo el control de la región y quitarles sus militantes. ¿Qué piensa de esa afirmación?

F. M. Bueno, los comunistas, como era apenas lógico, hacían su propio trabajo organizativo, y trataban de crecer y consolidarse como fuerza, pero eso se hacía respetando los espacios de Gerardo Loaiza y de grupos que no fueran de los limpios. Por eso lo central en todo esto está en que la Dirección Nacional liberal ya había tomado la determinación de acabar con la autodefensa armada contraria al gobierno y poner fin a la alianza con los comunistas, para lo cual no ahorraban en sembrar cizaña a partir de cualquier incidente o mal entendido.

Una de las excusas más visibles para el rompimiento, fue por un curso que dio el Partido Comunista en el campamento del Davis, a través de los tres comisarios políticos que ya antes mencioné: Pedro Vásquez, Martin Camargo y Olimpo. Y el florero de Llorente, o el detonante fue un carnet de militante que se le perdió a un combatiente y lo encontraron los liberales limpios. A ellos ya les molestaba que hasta la gente del Davis apareciera con carnet de militante comunista. Entonces con esa excusa prendieron la pelea que ya no se pudo remediar de ninguna forma. Cuando se prendió la balacera ya como en serio, los comunistas se fueron desplegando hacia el Cambrín, más arriba de La Profunda de Rio Blanco; así era el despliegue que fueron haciendo pero juntados ya con los seguidores de Marulanda y Jacobo Prías Alape, junto con las familias que andaban con ellos, hasta llegar al socorro más abajo del Tamaro, que fue el lugar donde se pudieron equipar con mejores armas y municiones.

Entonces, la verdad es que el rompimiento se veía venir, y aunque Isauro Llosa y Richard, por parte de los comunistas trataron de aplacar las contradicciones, ya nadie entendía razones. Gerardo Loayza había dicho que ya era como bueno separar las casas y que cada quien actuara por su cuenta.

Entonces procedió a demarcar las áreas de influencia señalando que en territorios liberales no podían entrar “influencias extrañas”. Pero quizás lo que más les incomodó fue que el Partido difundió los puntos del Programa que había aprobado la Primera Conferencia Nacional del Movimiento donde no participaron delegados de la guerrilla de los Loaiza, aunque fueron invitados. Esta conferencia fue convocada por el Partido Comunista.

Tratando de resolver problemas incluso se hizo una Conferencia en Horizontes, pero no, definitivamente cada quien cogió su rumbo. Esto fue después de la división en el Davis. Nunca más hubo relaciones fraternales. Los comunistas, se retiran para la zona del centro del Tolima y el Huila donde tenían muy buena acogida por parte de las masas.

J. S. ¿Este proceso en el que algunos de los liberales más consecuente se quedan con los comunistas, como se produce ya en detalle?

F. M. Bueno ya le he ido dando razones de fondo y explicando que habían relaciones de confianza construidas. La gente se conocía bien, sabían qué pensaba y como se comportaba cada quien. El trabajo de los comunistas era serio, disciplinado, entonces con la ruptura, varios de los buenos combatientes liberales que no se dejan arrastrar por las falsedades de sus colegas, dan el paso; así ocurrió con con varios guerrilleros que no estaban de acuerdo con que hubieran enfrentamiento entre los dos grupos quien en esas circunstancias reconfirman su adhesión a las filas comunistas; Fidel Rico y Arnulfo Villa hacen esto que señalo aquí; ellos fueron los que iniciaron el grupo. Charro Negro y Marulanda. Luego un tiempo, se vinculan también al Davis; llegaron ya conformados en guerrilla. Pedro Antonio Marín, pese a sus aproximaciones con el comando comunista, se mantiene prudentemente reflexionando sobre la inconveniencia para ambos bandos de esta confrontación. Incluso algunos llegan a pensar que está del lado contrario y por ello en alguna ocasión le hicieron un hostigamiento en El Socorro.

Este hostigamiento lo hizo un grupo de autodefensa que se encontraba ubicado en una vereda llamado San Miguel; pero el Camarada Pedro Antonio no responde, más bien se retiró para no confrontar. Pero luego los dos grupos se ponen nuevamente en contacto y los que hostigaron al camarada terminan pidiéndole perdón peor lo ocurrido, y así se arreglaron las cosas.

J. S. Háblenos un poco de la Conferencia Guerrillera Nacional de 1952.

F. M. Bueno ya le había hecho una pequeña explicación sobre quién y para que se convocó ese evento. Pero le agregaría que habiendo sido un certamen para impulsar la unidad, la difusión de sus puntos cayó en el abismo del rompimiento con los Loayza. Con esta gente los comunistas bregaron para que no se perdiera ese material humano que era bastante valioso, pero ellos no estuvieron de acuerdo, de todas maneras se alcanzaron a hacer unas accione en juntas como fue la de Órganos y San Luis.

A partir de ahí, Gerardo Loayza dijo que había llegado momento de “poner punto final al comunismo” y comenzó a regar todas las mentiras que se construían en los batallones contra los comunistas, como eso de que se iban a colectivizar hasta las mujeres de los campesinos. Con todos estos argumentos mentirosos y perversos, Gerardo Loayza dijo que se hacía indispensable la lucha contra los comunistas, aclarando por su propia boca que en esto lo respaldaban los directorios liberales de Ibagué, Cali y Neiva y la Dirección Nacional. Libera, además de altos mandos militares. Al final, entonces, se aprobó por la gente de Loayza, con una mayoría muy escasa y sin el visto bueno de Pedro Antonio Marín ni de Charro, la guerra contra los comunistas, desalojarlos de El Davis y acabar totalmente con ellos. Ese fue el acuerdo.

Ya más adelante, cunado Charro y Marulanda estaban juntos y como parte del comando comunista de Irco, entonces se repartió el trabajo por áreas y Alfonso Castañeda (Richard) salió hacia el Pato, José Enoc Diamante hacia el Guayabero, Placido Aragón hacia al centro del Tolima, zona que después se llamó 26 de septiembre por la masacre que hizo el ejército en el periodo del Frente Nacional. Los “limpios” atacaron la fuerza comunista que quedó en el Támaro, la cual estaba al mando del camarada Jacobo Prías Alape (Charro Negro) y el Camarada Manuel. Este, tras fuertes combates, se desplazó hacia El Simbula para ir creando condiciones para hacer el retiro de todos, para el caso de que el enemigo los sacara definitivamente del Támaro. A todas estas, el camarada Marulanda ya conocía bien el territorio y eso le facilitaba sus desplazamientos.

Al mismo tiempo, el ejército lanzo un operativo sobre la región de Villa Rica, pero los camaradas que se desplazaban, al llegar a su lugar de destino fueron descubiertos por el enemigo; entonces, el ejército les lanzó un duro ataque apoyado por la Fuerza Aérea. Ahí la gente nuestra derribó una avioneta y logró la recuperación de varias armas, entre ellas una ametralladora punto 30 con toda su dotaciones, y se recuperó fusilería tomada en combate por parte de la guerrilla a medida que iba haciendo el recorrido de desplazamiento.

J. S. Bien, los acontecimiento de la Conferencia se dieron durante el breve gobierno de Urdaneta, luego vendría el de Rojas a partir del 53. ¿Como les va al momento del arribo de éste?

F. B. Esta es una etapa dura, recordemos que él se viene con el cuento de la amnistía y lo que ocurre es que contra los comunistas lo que se desata es un persecución a la que se le suma toda esta jauría de liberales convertidos en paramilitares, por que tal como lo advirtió el camarada Manuel, terminaron de gobiernistas.

Por ahí hasta el 57 fueron años espcialmente duros para nosotros porque entramos en una etapa de clandestinidad extrema, que no sabíamos casi de nada de lo que ocurría en el mundo, por eso de esta etapa preliminar del nacimiento de las FARC, se puede decir que no tiene ningún color de rosas. Fue de sufrimientos, de dolor y mucho sacrificio. En el año de 1954, por ejemplo, fue capturado el líder comunista Isauro Yosa, en Villarrica Tolima, a manos de las fuerzas militares y sólo 4 años después fue liberado gracias a la amnistía del Frente Nacional.

Con los comunistas se había vinculado también Ciro Trujillo, y el ayudó mucho a impulsar elpooryecto político revolucionarios.

Ciro, ya en filas comunistas, en algún momento hizo la travesía hasta ubicarse en Rio Chiquito, donde se encontraba el Camarada Marulanda, y a la vez, esto le sirvió al grupo que se encontraba en el Símbula como apoyo y para coordinar la operatividad.

Luego cae la dictadura de Rojas Pinilla en 1957, y la burguesía instaura una junta militar compuesta por cinco generales y que duró un año...

J. S. Camarada Fernando, por favor deténgase un poco en el papel de Ciro antes de la caída de Rojas Pinilla.

F. B. Bien, voy a tratar de abreviar porque este es un período muy complejo y lo que he querido es pasar un poco por encima. Pero bueno, entonces, lo que ocurrió fue que con la llegada a poder de Rojas por vías de facto, Ciro estaba en Villarrica y desde allá se traslada en marcha hasta el Cauca con dos o tres guerrilleros pasando por el oriente del Tolima donde habían estado casi un año también acosados porque no había creído en la amnistía del dictador.

Ya por ahí a finales del 53 ellos venían haciendo trabajo organizativo para irle sacando el cuerpo al aislamiento, pero se tenía el problema de que los guerrilleros liberales que se habían entregado al gobierno actuaban ya como paramilitares persiguiendo a los que no lo habían hecho, o al menos delatándolos; entonces todos los que no se habían desmovilizado, además de cuidarse de la persecución del ejército y la policía tenían que cuidarse de los sapos. Y uno de esos perseguidores de los no desmovilizados era Leopoldo García, que es el mismo General Peligro, el que actuaba aveces solo y también en compañía con el ejército.

Entonces, en el campo la persecución era intensa, y en la ciudad Rojas había ilegalizado el comunismo: Pero está ilegalización estaba acompañada con una orden práctica de exterminar todo lo que oliera a comunismo, y esto no era retórica, pues la ofensiva contra Villarrica se desató de manera feroz utilizando tropas oficiales, con artillería y aviación, según decían los mismos campesinos que venían huyendo de esa región. Ellos decían que había una decisión de la tropa de acabar con el movimiento agrario.

A esas alturas, cada grupo de los no desmovilizados sobrevivía refundido en la montaña, entonces de Ciro nadie sabía y hasta se escucharon voces de que también se había entregado; pero no, él estaba moviéndose, también sorteando la persecución.

Después de muchas dificultades, Ciro llegó muy desmejorado, casi sin ropa y sin provisiones hasta donde estaba Charro, por allá en Riochiquito. Por ahí también estaba el camarada Manuel. Juntos estaban estudiando el terreno en el Cauca y se dieron a la tarea de fundar en el Támaro, el comando de Marquetalia. El lugar no estaba muy lejos del Destacamento de San Miguel-Peñarrica.

Con la presencia de Ciro se creció un poco más el trabajo organizativo apuntando a crear y fortalecer un movimiento agrario en el Cauca, contando en principio con las familias de guerrilleros no desmovilizados y gente del área que fundamentalmente era indígena. Pero la idea era expandir el movimiento, hacerlo crecer, con proyección regional y hasta más.

En esos inicios, luego del apoyo de Charro y del camarada Manuel, cuando estos partieron para su comando, Ciro continuó la tarea organizativa, aprovechando las bases construidas desde principios de los cincuenta en que se comenzó a hacer el trabajo de aproximaciones a la gente del Cauca.

Por entonces, la necesidad apremiante era la de la defensa; en mucho, todos no concentrábamos en forjar la unidad y fortalecer la defensa con el trabajo organizativo, para protegernos de la persecución del ejército y los grupos “desmovilizados”, pero que estaban al servicio del régimen como paramilitares, y que tenían el apoyo de los latifundistas y de la misma curia de Belalcazar y Popayán que era y sigue siendo la capital del Cauca.

En ese trabajo organizativo era principal, por el área donde estábamos, levantar las banderas de los pueblos indígenas, las banderas de la lucha por la tierra...; y eso nos ayudó a ganar el corazón de la gente empobrecida y a ligar las causas de los indígenas con las de los campesinos. Había muchas prevenciones entre unos y otros y esas asperezas se fueron esfumando, y eso ayudó a que el movimiento agrario que se anhelaba logró desplegarse, y eso se dio de manera muy eficiente, creando el sentido de autogobierno y de cooperación comunitaria.

Y bueno, finalmente cae el gobierno de Rojas, se dan ciertos cambios políticos que algunos valoran como de finalización de la llamada “violencia”, pero en realidad lo que continúa es un largo período bipartidista paritario, de exclusión política y de permanencia del anticomunismo.

J. S. ¿Usted podría hacernos un breve balance de ese período denominado “violencia”?

F. B. Eso está bastante estudiado y hay puntos de vista divergentes en el análisis, pero lo que yo le he narrado le puede dar una idea de las raíces del problema, pues esto no fue como se generaliza decir, una etapa de confrontación entre liberales y conservadores solamente. Es obvio que la carrera anticomunista continúa y se profundiza.

Recuerde que entre entre 1950 y el 56, más o menos el macartismo hacía su agosto en los mismos Estados Unidos. Las acusaciones por supuesta “subversión o traición a la patria” eran pan de cada día, y para ello no se molestaban en buscar pruebas; si no las había las inventaban. Imagínese, el solo hecho de criminalizar a alguien por ser comunista ya es una aberración.

En esto el nombre del senador Joseph McCarthy es sinónimos de la instauración de las acusaciones infundadas y de las delaciones con los subsiguientes interrogatorios y procesos contra los acusados de ser comunistas, que operaban contra gente demócrata dentro de circunstancias que fueron denunciadas como "caza de brujas". Me parece que eso está bien graficado en la obra de Arthur Miller titulada Las brujas de Salem, escrita o más bien publicada en el 53.

Estas prácticas fueron tomadas de la peor manera por el régimen colombiano contra sus oponentes políticos; entonces esto atropelló a liberales y comunistas mientras estuvo la contradicción con los conservadores, pero cuando aquellos se arreglaron para establecer el Frente Nacional, la persecución por ambos partidos tradicionales se centró en los comunistas y en la gente de abajo que no comulgaba con ese acuerdo antidemocrático que se instauró y evidentemente no respetaba los derechos civiles argumentando el mismo cuento de estar defendiendo la seguridad nacional.

Entonces, tomando ya propiamente el asunto de la “violencia”, entre finales de los cuarenta y el ascenso de Rojas en 1953, efectivamente había un enfrentamiento abierto entre el Partido Liberal y Partido Conservador, en dimensiones de guerra, yo diría que de guerra sucia con todas sus consecuencias sobre todo para el campo, que por entonces albergaba la mayor parte de la población. En ese tiempo se desbocaron la persecución, los asesinatos atroces, la destrucción de los bienes de uno u otro bando, habiendo sido el asesinato del candidato liberal progresista Jorge Eliécer Gaitán, un factor que agravó sustancialmente el conflicto.

Esto se produjo el 9 de abril del 48, provocando el levantamiento popular con visos de rebelión. Las protestas violentas se dieron en todo el país, pero con especial connotación en la capital. Ahí se desató, como ya lo dije antes, lo que se conoce como el Bogotazó, con muertes, destrucción de bienes, incendios...; mejor dicho, el caos. Pero todo esto estaba alimentado también por una inconformidad acumulada que se originaba en los problemas económicos de la gente, en las restricciones para la participación política que había impuesto el conservatismo, y en la misma concepción anticomunista que ya estaba generalizada en la práctica política de los gobernantes y de las élites.

Esta situación obligó a la creación de las autodefensas liberales y las comunistas para defenderse de la política de tierra arrasada que estaba oficializada. Pero vale aclarar que los métodos de terror del régimen ya venían andando desde antes del asesinato de Gaitán, y precisamente cuando este caudillo popular convoca a principios del 48 la Marcha del Silencio, lo hace para denunciar y detener las matanzas que se venían produciendo en el campo colombiano. Gaitán, unos meses antes ya había sido proclamado Jefe del Partido Liberal, y una de las razones que lo motivan a convocar la marcha fue la masacre de liberales que se venía dando en diferentes puntos del país, pero lo hace hablando en nombre del pueblo liberal y del pueblo conservador humilde que indiscriminadamente venía sufriendo las políticas gubernamentales, la miseria, la desigualdad, los problemas que hoy persisten. Entonces Gaitán elevó una plegaria al Presidente Ospina, en la que clama por que cese la violencia. Se dice que esta marcha fue estremecedora porque efectivamente no se escuchaba sino el murmullo de las banderas mecidas por el viento.

J. B. ¿Podemos afirmar tajantemente que antes de la muerte de Gaitán la violencia ya azotaba los campos de Colombia?

F. B. Sí, es lo que estoy afirmando, y me explico. La llamada República Liberal se prolonga desde 1930 hasta 1942, con la particularidad que Alfonso López Pumarejo (liberal), no concluye su segundo período de gobierno; el, después de muchas críticas salidas de sus propio partido le sede el paso al designado, quien termina convocando nuevas elecciones en junio de 1946. Una serie de líos internos del liberalismo degeneraron en su división entre Turbayistas y Gaitanistas, y esto contribuye a que los conservadores, ausentes del gobierno desde 1930, unifiquen sus posiciones alrededor de Mariano Ospina Pérez, para enfrentar en las elecciones al Partido Liberal.

La división de sus huestes, le trajo al liberalismo la pérdida de las elecciones. Desde mediados del 45 la Dirección Nacional de éste partido, había escogido como candidato oficial a Gabriel Turbay, dejando al Gaitanismo como una tendencia independiente. La consecuencia fue que Mariano Ospina los derrotó en las elecciones presidenciales de 1946. Y este aunque, llamó a hacer un gobierno de unidad nacional con los sectores derrotados al fin de cuentas tomó el control de los principales ministerios, mientras en el campo el latifundismo conservador creciente entraba en contradicción con los comerciantes liberales, aparte de que es durante su gobierno que se desatan las acciones de terror anti-liberal y anticomunista con respaldo oficial que, como ya dije, alcanzó un punto de exacerbación con el asesinato de Gaitán.

Las contradicciones entre liberales y conservadores eran tales que en algún momento la representación parlamentaria liberal intentó hacer un juicio político a Ospina en el Congreso. La reacción del Partido Conservador fue la de cerrar el parlamento, esto en 1949, y de inmediato surgieron medidas autoritarias que profundizaron la persecución y a la represión estatal.

Entonces, el asesinato de Gaitán, mas la violencia partidista, mas la persecución gubernamental e inconformidad popular por la miseria y las injusticias de todo orden, fueron factores que propiciaron el surgimiento de las autodefensas armadas que después se convierten en guerrillas.

 

Con toda esta situación, los liberales consideran que no hay garantías políticas y deciden retirarse del gobierno y no participar en elecciones, lo cual posibilita que Laureano Gómez, godo, conservador ultra-reaccionario, gane las elecciones presidenciales para el período del 50 al 54, sin oposición de nadie. Él, por problemas de salud , gobierna hasta el 51, que es cuando entra como designado Roberto Urdaneta hasta junio del 53.

En 1950, cuando Ospina es relevado por Laureano Gómez, la violencia ya había tomado visos de barbarie. La Marcha del Silencio convocada por Gaitán a principios del 48, no pudo detener su propia muerte ordenada por la oligarquía que lo había comenzado a ver como un enemigo y un peligro, ya no para los conservadores o para los liberales, sino para el establecimiento. Gaitán había dicho en algunos de sus discursos de verbo encendido algo que pareció un detonante en la mente de la gente que le seguía: “Si avanza, seguidme. Si me detengo empujadme. Si os traiciono, matadme. Si muero, vengadme”; y así ocurrió, el estallido de ira en Bogotá fue un verdadero baño de sangre. La caída del líder popular, por muchos llamado “el jefe”, impidió que se hicieran realidad sus consignas por la restauración moral, por la derrota de la oligarquía y por la victoria moral, respecto a lo cual siempre lanzaba su grito de batalla que era ¡a la carga!

Las atrocidades que vendrían por cuenta de la violencia política son de espanto, con un número de muertos que algunos dicen que fueron 200 mil y otros dicen que 300 mil. Lo cierto es que mucha de la gente que moría en el campo jamás era registrada, y esto dura así, al menos entre liberales y conservadores hasta el año en que Rojas toma el poder en

acuerdo con las castas bipartidistas tradicionales. Rojas ofrece “pacificar el país” y otorgar una amnistía a los alzados en armas. Con esta medida, por ahí como a los tres meses de tomarse el poder, logró desmovilizar cerca de cinco mil guerrilleros liberales, muchos de los cuales voltearon sus fusiles contra los comunistas poniéndose al servicio del régimen.

Se suponía que Rojas gobernaría para lo que quedaba del período presidencial hasta agosto de 54, pero por entonces en junio del 53, mediante un Acto Legislativo establecen la "...La Asamblea Nacional Constituyente” con funciones tan elevadas como las de Senado de la República. Esta instancia legaliza al mandatario y se vuelve una especie de organismo de bolsillo que luego lo reelige para el siguiente periodo dictatorial con el beneplácito de amplios sectores conservadores y liberales.

Los hechos dictatoriales se agudizan con el asesinato del dirigente estudiantil Uriel Gutiérrez el 8 de junio de 1954, en el marco de la conmemoración del aniversario de la muerte de Gonzalo Bravo Pérez, otro líder estudiantil asesinado 25 años atrás. Esta vez los estudiantes fueron atacados por veteranos de la Guerra de Corea pertenecientes al Batallón Colombia. En total fueron asesinados 12 estudiantes, y el régimen se trató de lavar las manos diciendo que el crimen era obra de los comunistas, lo mismo que ocurrió cuando mataron a Gaitán, solo que ahora también le echaban la culpa a la oposición laureanista. Pero, para entonces, la configuración de un régimen dictatorial era clara, pues Rojas, además de adelantar su campaña anticomunista y desatar la guerra contra los campesinos de Villarrica, el Sumapaz y todo el oriente del Tolima; también decide censurar la prensa, clausurar algunos diarios y aumentar la represión contra la inconformidad que ya no se disimulaba por la gente. En la misma plaza de toros Santamaría en Bogotá, las fuerzas de seguridad aplastaron a palos una rechifla contra la familia de Rojas Pinilla causando muertos y heridos, y por otro lado, mucho de los lideres guerrilleros que se habían amnistiado son asesinados.

La oligarquía veía que el desprestigio del General estaba creciendo y su figura al frente del gobierno era insostenible, entonces, así como lo subieron al poder -porque eso fue producto de un acuerdo entre liberales y conservadores no laureanistas-, al ver su impopularidad también lo bajaron. Lo cierto es que es el mismo bipartidismo el que organiza las movilizaciones de mayo del 57 que le quitan el piso a su gobierno abriéndole paso a la Junta Militar como factor de tránsito al Frente Nacional o sistema paritario liberal-conservador, que se prolongará propiamente como tal durante 16 años, hasta 1974. Y este esto, entonces, es el producto ya no solo del acuerdo de Laureano Gómez o de Ospina Pérez por separado con los liberales, pues aquí son los dos partidos, sus direcciones, las que acuerdan. Con Lleras Camargo que era el dirigente liberal más notable primero habla Laureano Gómez y esas conversaciones las continuó Mariano Ospina, en busca del arreglo político que venían haciendo desde mediados del 56 cuando se entrevistaron en Benidorm, en España. Allí asumen conjuntamente la responsabilidad por la confrontación y deciden restablecer la democracia a su manera, para ellos solamente. Después, a principios, como en marzo del 57, en Sitge, también en España, toman la decisión de oponerse a la reelección de Rojas y declaran que se repartirán el poder alternándose en la presidencia cada cuatro años. Con Lareano Gómez se arreglan totalmente a finales del 57 en lo que llamaron el Pacto de San Carlos.

Ahora, con motivo de los diálogos de La Habana, la comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas ha sacado unos informes muy interesantes donde se logra ver en la mayoría de los trabajos académicos unas explicaciones bastante claras de los orígenes y desarrollos de estas confrontaciones políticas y sociales que hacen parte de la guerra que vive Colombia por más de medio siglo. Creo que esos materiales ayudan mucho a entender mejor lo que pasó, pero el Frente Nacional significó un acuerdo realmente andidemocrático en el que los dos partidos presidenciales apoyaban a un mismo candidato presidencial del bando que le correspondía para uno u otro cuatrienio. El primero fue el liberal Alberto Lleras Camargo, entre 1958-1962; el segundo fue el conservador Guillermo León Valencia, entre 1962-1966; le siguió Carlos Lleras Restrepo, liberal, entre 1966-1970 y finalmente le correspondió a Misael Pastrana Borrero, conservador, entre 1970-1974, y para cada período los cargos estatales se repartían meticulosamente, mitad para liberales, y mitad para conservadores.

Con la llegada de Lleras Camargo a la Presidencia volvieron las promesa de amnistías y de pacificación. En este período los Loayza se entregan a trabajar de lleno con el gobierno y a perseguir a los comunistas en el Tolima, en el Huila y el Valle.

J. S. Le agradezco este resumen y sus visión sobre cómo fueron los hechos políticos de la etapa de violencia anterior al Frente Nacional. Pero me gustaría que agregara algo referido directamente a la visión que el camarada Manuel tenía de ese momentos, lo que a usted o a los compañeros que luego andaban con él les manifestó. ¿Puede decirnos algo sobre eso?

F. B. Lo que pasa es que lo que el camarada Marulanda pensaba de aquellas épocas ya lo ha dicho él mismo en varios libros biográficos que existen. Entonces eso ahí está bien claro y suficiente, ¿no le parece?

J. S. Pues sí, es correcto, pero me refiero a si él solía hacer algunos análisis que en concreto hubiese manejado con ustedes directamente. ¿Hay algo en particular que usted recuerde?

F. M. Bueno, claro, él si comentaba, narraba las experiencias positivas y negativas, pues él era un maestro y siempre estaba haciendo los balances de los echos con quienes habían sido partícipes de los mismos, y de ahí sacaba conclusiones que compartía con los demás guerrilleros para transmitir las enseñanzas que dejaba cada acción o cada hecho político, sobre todo si eran echos históricos, de nuestro surgimiento, de nuestro desarrollo, etc.

Y particularmente sobre esa época de violencia a la que me referí, podría agregar ya hablando del camarada Manuel, que a él la muerte de Gaitán lo agarró siendo aún un muchacho, un joven, por allá en un punto llamado Ceilán que hace parte de una región mas grande llamada Puerto Valle. Él andaba haciéndole unas diligencias a un tío y por allá lo agarró la noticia del asesinato y todo ese sentimiento de indignación de la gente. Ahí en Ceilán la mayoría era gente liberal y de una vez se alzaron y tomaron el control del pueblo, incluyendo la policía. Pero para Marulanda eso se convirtió en deambular de un lado para otro porque la violencia comenzó a perseguirlo en todas parte. Ceilán se convirtió en sitio de peleas y disputas con los “pájaros” del conservatismo que comenzaron a asesinar al que se les atravesara. Él decía que en todo el Valle se había generalizado la persecución y que era evidente que había una decisión de aniquilar a los liberales, pero esa guerra sucia se extendió a Caldas, y hasta allá lo persiguió el terror conservador con el grito de “Viva la virgen María, viva Cristo Rey, viva Laureano Gómez y abajo el partido liberal”, con las respectiva carga de muerte. Y entonces fue allá en Génova y bajo esas circunstancias de persecución, siendo liberal y tildado de “nueve abrileño”, que se juntó con sus primos y con personas como Modesto Ávila y sus hijos y con otro señor de apellido González para organizar la autodefensa; pero eso al principio fue sin armas. Lo que organizaron rápido fue un grupo de cincuenta hombres con la sola determinación de pelear para no dejarse matar de los conservadores, pero armas no existían, había que quitárselas a los mismos conservadores, y creo que cuando ya eran como cien, les cayeron; tuvieron un primer agarrón con la policía de Génova y fue cuando se hicieron a sus primeros dos fusiles, más dos pistolas, y así comenzó ese largo camino de vicisitudes y la historia de la vida guerrillera del camarada Manuel.

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