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JESÚS SANTRICH (J. S.). ¿Luego del ataque a Marquetalia cómo procede la insurgencia?

FERNANDO BUSTOS (F. B). Bueno el ataque se prolonga por varios meses, incluso después de las ceremonias oficiales en que se “entregó” Marquetalia libre de guerrillas, los combates se intensificaron; pero la actividad organizativa también tenía que continuar en todos los sentidos, por eso algunos prestaban seguridad, otros combatían, otros adelantaban tareas en la idea de reunirnos para reorientar el trabajo, etc. Así fue como preparamos, en medio de la guerra, la Asamblea de julio del 64. Este evento duró tres días, con debates y análisis que concluyeron en la elaboración del Programa Agrario de los Guerrilleros y en la distribución del personal para seguir adelante con los planes que de ella surgieron.

Entre las cosas que se acordaron, se dijo que el personal se distribuiría en tres 3 compañías: una saldría con el camarada Marulanda hacia Riochiquito, la otra con el camarada Isaías Pardo hacia el centro del Tolima y la tercera que saldría al mando del camaradaRigoberto Lozada (Joselo) hacia la región del Huila.

Por varias razones Marulanda saldría hacia Rio Chiquito; la idea era fundamentalmente adelantar trabajo político y contactos con los otros destacamentos y acondicionar preparativos para realizar la Primera Conferencia Guerrillera del Bloque Sur. La misión la llevaban los camaradas Marulanda, Jacobo Arenas, Hernando González y Ciro Trujillo. Este último era el anfitrión en el terreno, pero desde el momento en que se juntaron trabajaron hombro a hombro, de manera mancomunada para sacar adelante la tarea y estar atentos a los operativos militares que se veían venir de manera inminente.

El camarada Isaías Pardo partió en el mes de agosto con su grupo. Debíamos pasar cerca de Gaitania, por lugares donde la presencia militar era constante. De ahí que durante todo el tiempo hubo combates permanentes que afortunadamente nos dejaron buenos resultados, incluyendo armas y material de guerra de todo tipo. Por ejemplo, fueron recuperados más de 120 fusiles M-1 y algunas armas de ráfaga como los fusiles ametralladores (F.A).

Esta actividad militar seguía la dinámica que traíamos desde el inicio de los ataques en los que ya habíamos recuperado algún armamento.

J. S. ¿La acción en la que detonaron “La Anastasia” fue antes de partir o durante la marcha?

F. B. Eso fue antes de la salida, incluso antes de la Asamblea del 20 de julio. Recuerde que por la fecha del 18 de junio, los altos mandos de la Operación, ya habían hecho entrega oficial, en presencia de varios ministros, de “Marquetalia” libre de bandoleros. Después de este acto protocolario, vendría otra ceremonia en Bogotá en la que entregarían simbólicamente el territorio al Presidente Guillermo León Valencia. Pero ese festín lo echó a perder el grito ensordecedor de Doña Anastasia, en la tarde de ese mismo 18 de junio.

En esta acción recuperamos una ametralladora punto treinta de proveedor y canana que llamábamos “La Gorgoja”. El arma la recuperamos en el Alto de Trilleras, que fue donde detonamos a Doña Anastasia (una bomba de más o menos 15 arrobas). Ahí roncó tan duro que dejo 30 soldados muertos. También recuperamos en esa acción una metra calibre 45, 20 fusiles M-1 con toda su dotación, municiones, intendencia y comida.

Los camaradas de la Dirección, habían preparado el sitio de la emboscada para cuando el ejército hiciera aproximación bregar a castigarlo duro. Los combatientes que nos emboscamos estábamos bajo el mando de Isaías Paro.

Los camaradas Isaías, Tula, Jaime y Rogelio Díaz, eran el comando de Dirección de la pequeña unidad nuestra. Para el momento las estructuras todas, había sumado más combatientes, lo cual indicaba que la moral de la gente y la simpatía por la guerrilla crecía. Nosotros salimos con mucho entusiasmo, nos tocaba recorrer gran parte del Tolima y Huila por cruces que eran difíciles, pero la determinación nos ayudó a vencer las dificultades.

J. S. ¿Usted sabe cómo fue que murió el camarada Isaías pardo?

F. B. En la guerra, desafortunadamente, los errores se pagan con la vida, y no solo del que comete la falla sino que también se pierde vidas de inocentes o de quienes no tienen culpa alguna de lo que sucede. Y digo esto porque la misión que llevábamos se frustró cuando al llegar a una maloca indígena nos encontramos con que en el sitio habían unos agentes confundidos con la gente de bien de ahí del lugar. Los tipos, al notar nuestra llegada, se fueron sin que nos percatáramos y antes de las seis de la mañana ya habían dado aviso al ejército.

Quizás fue equivocado haber llegado todos al lugar, sin tomar precauciones para que Isaías que era tan conocido, no fuera visto por gente que no fuera de estricta confianza. Pero no, todos lo vieron, incluyendo a los agentes; así, tan pronto estos entregaron la información, salió el operativo. A esto hay que agregarle que a Isaías le tenían muchas ganas de matarlo, él era el segundo después de Marulanda y lo perseguían tanto como al camarada Manuel porque creían que donde estaba el uno andaba el otro. Yo creo que por ahí a las 7 de la mañana ya teníamos 10 helicópteros ametrallando y haciendo desembarcos de tropa, 3 marranos o aviones C-3 bombardeando, 5 aviones de propulsión a chorro, los cuales son muy veloces, también nos sobrevolaban.

El operativo se desenvolvió velozmente porque esa gente estaba en plena actividad contra nosotros y la información les llegó muy fresca y precisa. Los combates comenzaron y se prolongaron por varios días. En la primera embestida no sufrimos daños, salimos bien librados, pero la situación que se generó fue bastante complicada. Eran tiempos de lluvia, y cuando teníamos ocho días de refriegas descubrimos un trillo fresco, marcas claras en el barro, varios precisaron que eran las pisadas recientes del ejército; Tula, hermano de Isaías pasó a la vanguardia y confirmó que el ejército estaba en la ruta, pero Isaías insistió en avanzar, en buscar; él estaba con la sangre para la pelea y tomó la vanguardia, entonces cuando menos pensábamos ya estábamos metidos en la emboscada del enemigo. La plomacera fue intensa, Jaime Guaracas y el camarada Darío Lozano salieron heridos, en medio de la confusión y la espesura del olor a pólvora logramos retirarnos, pero ya no vimos más a Isaías; era 13 de septiembre de 1964.

Es muy confuso todo lo que ocurrió, pero sí fue una emboscada, creo que ellos no nos había ubicado muy bien a todos y por eso no pudieron darnos de manera contundente, y nuestra reacción fue tenaz, decidida. De hecho, cuando descubrimos el trillo del ejército Isaías ya había dividido grupos y orientado avanzar separados a Tula y a Joselo, indicándoles por dónde salirse, y él con Jaime y Darío siguieron tras el rastro del ejército.

J. S. ¿Usted estaba cerca de Isaías cuando lo mataron; vio qué fue lo que ocurrió?

F. B. En aquel momento, los que estuvieron más tiempo y más cerca de Isaías fueron el camarada Jaime Guaracas, Darío Lozano y toda la gente de la vanguardia, porque estaban con la intención de darle plomo a los soldados. Pero ocurrió la tragedia, nos metimos a la emboscada y ahí es donde le pegan un rafagazo en el pecho y lo dejan mal herido a Isaías. Jaime, Darío..., varios de la vanguardia, intentaron sacarlo, pero el cruce de fuego era intenso, y de complemento, tanto Jaime como Darío estaba heridos, uno en un abrazo y el otro en la pierna, lo cual dificultaba mucho la retirada. Y es que en el fragor del combate se dan muchas cosas en muy corto tiempo, y eso fue lo que ocurrió mientras nos retirábamos para reorganizarnos.

Cuando alcanzamos a subir a una pequeña cima, nos detuvimos para observar la situación y decidir que más hacer. La preocupación era rescatar a Isaías, pero vimos que el área estaba copándose por el enemigo; parecía que querían arrimar hasta donde estaba él, pero no podían. Isaías disparaba y disparaba su arma, hasta que se sintió una descarga continua de granadas. Parece que una granada le destrozó la cabeza. No pudimos rescatarlo, fue algo que nos dolió profundamente, porque él era un mando a quien queríamos todos como a un padre y amigo.

Esta operación duro 20 días sin poder prender candela. Llevábamos maíz en pergamino, nos tocaba comerlo crudo. Era lo último que nos quedaba de remeza, en medio de una ofensiva fuerte del ejército. Creo que las consecuencias pudieron ser peores, pero pudimos sortear las dificultades y reorganizar bien las unidades. Al final, el saldo lamentable fue el de la muerte de Isaías y tres camaradas más heridos.

Una vez reorganizados enviamos correo para donde se encontraba el camarada Marulanda. Los camaradas de la Dirección, inmediatamente conocieron la noticia respondieron diciendo que nos devolviéramos lo más pronto posible, tomando todas las medidas. Entonces procedimos a hacer alistamientos para esa marcha que sería bastante larga.

J. S. ¿Para donde partieron?

F. B. Rumbo Rio Chiquito, gastamos 2 meses en jornadas de 7 de la mañana hasta las 4 de la tarde, con descansos pocos y con escasa comida en los equipos. Ibamos en marcha rápida, sólo con lo que teníamos y lo poco que podíamos conseguir de camino, así que nos tocó comer raíces de palo, una que otra yuca, arracacha, zanahorias, maíz con todo y afrecho, hasta que llegamos donde se encontraba el camarada Marulanda, con el resto de Dirección que había. Entre ellos estaban los Camaradas de los otros comandos.

El día 15 de noviembre de 1964, fue el encuentro con los que estaban con el camarada Marulanda. El encuentro fue bastante emotivo; hubo muchas lágrimas de todos los que llegamos. El camarada Marulanda al ver que su hermano, su amigo, su camarada, su cuñado no había llegado, se acongojó notoriamente: “esta ausencia será infinita, Isaías ha quedado muy lejos y no lo volveré a ver más”. Era tanta la tristeza del camarada Manuel que intentó proseguir hablando pero no pudo, se quedó contemplando la distancia, reflejando el dolor que le provocó aquella pérdida. Dijo, entonces, que cuando un hombre llora a un revolucionario es porque sabe bien el valor que tiene como ser humano, como persona capaz de entregar su vida por los demás; es por que se conoce de su valentía, su decisión, su coraje, la amabilidad y el desprendimiento que lo acompañaban, las potencialidades para formar a más hombres y mujeres que abran el camino de la libertad. El camarada Manuel dijo muchas cosas bellas de Isaías. Esto para mi fue muy duro y al mismo tiempo me lleno de mucha enseñanza y ganas de seguir adelante, porque Isaías era un maestro que enseñaba con su ejemplo. Así había sido siempre, desde los tiempos del Davis, y luego cunado junto a los camaradas Charro y Marulanda salieron en busca de otros rumbos, hasta llegar a Marquetalia siguiendo fieles sus principios emancipatorios. Ahí en Marquetalia sentaron las bases de sus esperanzas, hicieron sus fincas, trabajaron la tierra hasta hacerla parir y prosperar. Ahí hicieron sus casas Marulanda, el Charro, Isaías, Líster, los Gonzales, Guaracas y tantos otros llenándose los corazones de fe en la paz. Pero no, hasta ahí también los persiguió la guerra.

Después de la muerte de Isaías, cuando nos juntamos con el camarada Manuel, en adelante nos montaron un operativo descomunal; donde quiera que nos ubicábamos nos llegaban; la lucha que se libraba era a muerte.

J. S. ¿La época que usted describe es la de la realización de la Primera Conferencia del Bloque Sur; usted tiene algún recuerdo de ese acontecimiento?

F. B. Sí, claro, eso fue por los días que estoy comentando. Resulta que inmediatamente después de lo que narré, nos trasladamos para la casa del Camarada Ciro Trujillo, que quedaba cerca al caserío de Rio Chiquito en el Cauca. Allí nos hicieron una fiesta de recibimiento; esta fiesta fue de 3 días de duración; había buena comida, bebida, y muy buenas parejas, por cierto bastante cariñosas y querendonas de la guerrilla. Para nosotros fue una terapia después de 2 meses de caminatas consecutivas. La mayoría conseguimos novia, comenzamos nuevos amoríos, nuevos sueños y más ganas de echar para delante la lucha, con optimismo, con perseverancia. Era como si el reencuentro de alguna manera nos hubiera devuelto a Isaías, y eso se sentía quizás por la presencia del camarada Manuel, que tenía la facultad de darnos seguridad a todos.

En ese momento, a finales de septiembre del 64, se dio inicio a la Primera Conferencia de las guerrillas del Bloque Sur, la cual venía siendo preparada por el Estado Mayor con mucha dedicación. Por los guerrilleros Marquetalianos y de Rio Chiquito participaron 100 delegados en sus deliberaciones; por los otros tres bloques participaron 18 delegados con sus respectivos mandos. En esta primera conferencia, se unificó la táctica de los comandos, se hizo el análisis y respectivo balance de la Operación Marquetalia y se tomó de ella experiencias hacia el futuro. En este evento participaron, por Riochiquito, Ciro como anfitrión, Marulanda por Marquetalia, Alfonso Castañeda por el Pato, José Enoc Diamante por el Guayabero y Placido Aragón por el 26 de Septiembre. De allí resultó como conclusión, que todos los destacamentos debían salir a prestar la solidaridad a Marquetalia, que había sido atacada por el gobierno de Guillermo León Valencia y su amo imperial norteamericano.

Digamos que iniciamos una especie de campaña militar, con el ánimo de la solidaridad, pero también con la decisión de avanzar en la cohesión y la adquisición de más experiencia. Pero en la guerra, que es el camino de la vida o de la muerte, esa experiencia se logra con sacrificio. En esta campaña, entonces, murieron compañeros muy queridos y valiosos como el Camaradas: Alfonso Castañeda (Richard) en el Pato. Él murió en un taller de explosivos; el taller estalló por completo; todavía era 1965. También cayó José Enoc Diamante, en el año de 1967 en un asalto que les hizo el ejército en la región de Natagaima, sobre un campamento denominado La Troja. Ahí también perdieron la vida Placido Aragón y 25 Camaradas más.

Alfonso Castañeda y José Enoc Diamante venían de la resistencia de Villarrica. Ellos estuvieron en la conducción de lo que en los años cincuenta se llamó la Cortina de Villarrica, hasta el momento que la ofensiva del ejército del gobierno de Rojas Pinilla la rompió. Ellos se pusieron entonces al frente de la orientación de los campesinos que se desplazaron al lado de los combatientes en lo que se conoció con el nombre de la Columna de Marcha de la Cordillera Oriental.

J. S. Qué más recuerda de la Conferencia?

F. B. Esta reunión fue de bastante provecho, ya que hacía 6 años no podíamos intercambiar experiencias con la calma y la profundidad que se hizo en aquel evento. De ahí salimos todos a trabajar cada uno en sus respectivas áreas, con sus planes y recursos que podían dar garantía de realización de los mismos. Algunos entramos a un curso político-militar, para luego salir al municipio de Inzá, donde se efectuó una acción militar que es considerada la primera toma guerrillera de las FARC; hicimos la toma y nos fue bien, no tuvimos ni siquiera un herido. De allí salimos por la cordillera occidental, haciendo un cruce hasta Marquetalia, en el que gastamos 2 meses, todo sin novedad.

Al llegar a Marquetalia, como la Dirección vio garantías y condiciones para realizar una emboscada al ejército, se comenzó a preparar la acción. Recuerdo que Luis Pardo (Tula), hermano de Isaías, se hizo el compromiso de que iba a capturar un soldado. Llegó el día de la acción, pero desafortunadamente, al momento de avanzar hacia el enemigo, un soldado que estaba herido, dispara contra Tula hiriéndolo gravemente. Lo sacamos, pero realizaron una contraemboscada y nos quitaron el cuerpo ya sin vida de Luis Pardo. Esto fue en abril de 1965. La verdad es que fue una pelea tremenda, en la que Tula puso todo su esfuerzo y como siempre se destacó por su inmenso valor y arrojo. En esa ocasión le quitamos a la policía 35 armas largas, y hecho eso nos fuimos para Rio Chiquito. No íbamos nada contentos, pues la muerte de Tula nos afectó bastante.

J. S. Tengo entendido que Por el mes de septiembre de 1965 murió Hernando González Acosta. ¿Tiene usted algún recuerdo de ese evento?

F. B. Después del combate que mencioné, al llegar a Riochiquito se metió un fuerte operativo del ejército. Irremediablemente se produjeron combates que se prolongaron hasta septiembre. Entonces, a Hernando González le tocó salir a una misión. Él partió con 15 unidades a hacer un cruce por donde yo me encontraba haciendo comunicaciones. En determinado momento el ejército tomó ese lugar. Yo logré retirarme antes que terminaran de desembarcar. Ahí mismo se emboscaron a eso de la 18:00 horas, y preciso por ese sector pasó Hernando cuando ya regresaba de la misión que había ido a cumplir a un lugar llamado Mazamorras. Me parece que fue e 29 de septiembre el día que fue abatido el camarada Hernando en el filo de Los Inocentes. A él le decíamos Leovigildo, ese era sus seudónimo, y hasta el momento era el único joven universitario de la ciudad que se había vinculado. Si mal no estoy, él tenía unos 24 años.

Estando en esa situación, llegó el correo del Comité Central del Partido diciendo que el Congreso había aprobado que la guerrilla se debía trasladar hacia el Meta. Con esta comunicación que llegó a la Dirección de los 2 comandos que se encontraban trabajando coordinadamente, de inmediato nos reunimos para mirar cómo hacer para la salida con todo el personal sin correr riesgos, pues era evidente que había mucha tropa diseminada y emboscada en la región. Entonces acordamos en salir divididos en cuatro comandos por diferentes rutas.

El primer comando estaba dirigido por el Camarada Marulanda, el segundo por el camarada Miguel Pascuas, y entre ambos llevaban unos 150 guerrilleros. La salida sería por el páramo, y con ellos llevaban más o menos 40 familias para ubicarlas de Gaitania hacia abajo.

Otro comando estaba al mando de Ciro Trujillo y Jaime Guaracas, con 150 guerrilleros y otras 40 familias más, para ubicarlas en Chapinero, en el departamento del Huila. La salida de este personal fue por el Símbula. Y el tercer comando iba comandado por Rogelio y mi persona, también con 150 guerrilleros y otras 40 familias para ubicarlas en Aipe, también en el Huila. La salida de este personal fue por la trocha que hay de escape cruzando por Marquetalia, y luego pasando por el municipio de San Luis, en el Huila. Finalmente nos ubicamos en el municipio de Aipe.

El Cuarto comando quedó comandado por Gilberto López y Martin Cruz, también con 150 guerrilleros, más 40 familias, para ubicarlas en las cercanías de Aipe, desplazándose por Santa María, en el Huila.

Procedimos a la marcha todos los comandos, pactando previamente sitios de encuentro que quedaban ubicados en la región donde se encuentra la familia mía. El reencuentro fue exacto, nadie falló. Pero ya estando en aquel lugar apareció el ejército en un punto muy próximo a donde nosotros estábamos. De inmediato se reunió la Dirección y se acordó salirles al paso. Rápidamente planificamos una emboscada, y una vez ubicados en nuestros sitios demoraron una hora para entrar. El combate se prolongó por espacio de 2 horas, tiempo en le que dominamos la situación: cogimos 34 fusiles, 5 fusiles ametralladoras de ráfaga y parte de su munición. En este combate murió un camarada al que llamábamos “Pajarito” y resultó herido en un brazo el camarada Marulanda. A consecuencia de la herida nos tocó avanzar un poco lentos en la marcha, pero logramos retirarnos sin más contratiempos.

El segundo sitio de encuentro era en El 26 de Septiembre. Hasta ahí llegamos todos los comandos sin ninguna novedad especial. Ya sin la preocupación por alguna persecución seguimos más despacio, con más calma, haciendo varias estaciones hasta que llegamos cerca de Natagaima, ya en la zona del 26 de Septiembre. Allí nos encontramos todos, y nos organizamos para de ahí en adelante hacer marchas nocturna, pues el terreno era más peligroso y complicado. Tendríamos que cruzar la Carretera Central, el rio Magdalena, y otra cantidad de obstáculos, en un trayecto de 150 kilómetros.

Salimos a las 18:30 del sitio de escondite y llegamos a las 8 de la mañana, extenuados, sin piernas, sin salud, sin ánimo de trabajar, ni siquiera para hacer la comida. Reponernos nos tardó casi una semana, pues la jornada había sido de 14 horas continuas, sin descanso, y el sitio al cual llegamos lo llamaban la Cueva de los Chengueles porque sobran de esos bichos, hasta el punto que a nosotros nos mordieron. Ahí nos tocó hacer una espera de 20 días mientras resolvíamos algunos problemas logísticos y nos reponíamos un poco. En general todos estábamos con buena salud y mucho ánimo de seguir hacia adelante. Aparte de la muerte de Pajarito y la herida del camarada Manuel, aquellos días transcurrieron sin percances, con cierta tranquilidad en un área donde la población era bastante afecta a nosotros; nos resolvían asuntos de abastecimiento, nos acompañaban en los cruces, nos ayudaban a hacer las exploraciones sobre las áreas por donde íbamos a hacer los desplazamientos..., el apoyo era total y la actitud de la gente era de ostensible cariño, al punto que nos pedían que no los fuéramos a abandonar. Es de anotar que en esa región habitaba una buena cantidad de amigos y familiares de guerrilleros y con seguridad eso influía en el buen trato, pero era toda, toda la población la que nos trataba excelente.

J. S. Cuando usted hace la narración sobre la Primera Conferencia del Bloque Sur, comentó que de Marquetalia y Riochiquito asistieron 100 combatientes. Pero después, cuando habla del traslado que hacen hacia el Meta, menciona cuatro comandos con 150 combatientes cada uno. ¿Esto quiere decir que el crecimiento tuvo esa dimensión?

F. B. Lo que ocurre es que cuando hablo de 100 combatientes el la Conferencia, estoy hablando de delegados y cuando hablo del traslado hablo de todos los combatientes y muchos milicianos que iban con nosotros. Y claro, en esa época hubo bastante crecimiento. Nuestra movilidad muchas veces se dio con familias, en otras ocasiones nos movíamos solos por extensas regiones vinculando a jóvenes que se entusiasmaban con nuestras ideas. No permanecíamos estáticos; por eso de aquella zona partimos hacia Agua Blanca. El cruce desde el sitio donde estábamos lo hicimos organizados en pequeños comandos y todos logramos pasar sin novedades. Recuerdo que en aquella marcha hubo una pausa al pie del páramo, en un sitio llamado San Rafael. Ahí descansamos ocho días y luego nos adentramos en el páramo, y por cada lugar donde pasábamos el camarada Manuel iba realizando un intenso trabajo político-organizativo.

Nadie conocía el área, pero los comunistas que vivían en la región nos suministraba guías hasta entregarnos a otros compañeros de confianza que conocieran hacia más adelante. En algún momento del recorrido nos encontramos con una comisión de camaradas del Guayabero, que habían llegado a la zona. Los comandos que llegaron al sitio fueron: el del Camarada Marulanda y el del Camarada Rogelio. Descansamos 8 días, hicimos balance de marcha y reunión de partido, sin que se hubiesen presentado novedades. Todo estaba transcurriendo tranquilamente.

J. S. ¿Ustedes sabían por qué se trasladaban hacia esa zona desconocida, y había algún propósito especial para volverse a juntar?

F. B. Sí había un propósito especial, pero las cosas, por compartimentación, se hacían sin preguntar más de la cuenta, cumpliendo las órdenes superiores; la Dirección era la que conocía el detalle de los planes, pero concretamente lo que se estaba preparando era la segunda Conferencia del Bloque Sur, así que el siguiente desplazamos fue hacia las márgenes del rio Sinaí, que era donde se había previsto hacer los contactos con los apoyos que garantizarían el apronte de economía, intendencia y demás cosas necesarias, para aproximadamente 2000 personas.

En este periodo llegaron el resto de los comandos y las delegaciones de las diferentes estructuras que irían a participar en la segunda Conferencia Guerrillera del Bloque Sur, que iniciaría el 25 de abril en la región del Duda. Esa sería la Conferencia Constitutiva de las FARC. El evento se prolongó hasta el 5 de mayo. Corría el año 1966. Los delegados a la Conferencia fueron 250.

J. S. ¿Recuerda detalles sobre cómo transcurrió ese histórico certamen?

F. B. Bueno, la conducción notoriamente era del camarada Manuel, todo en estricto orden y disciplina. Se empezaba trabajo a las 04:00 de la mañana hasta las 20:00 de la noche, el desayuno a las 07:30, luego de las 8:00 continuaban las deliberaciones hasta las 09:30, se hacía un receso para tomar u refrigerio durante media hora, a las 11:30 se repartía el almuerzo y a las 13:00 horas se reanudaba el trabajo hasta las 17:00, en ese momento la gente salía ordenadamente a baño y retornaba a la 18:00 a recibir la cena. A eso de las 19:00 horas se reanudaba la sesión hasta las 21:00; a las 21:30 horas la gente ya estaba en sus camas en silencio total Así fue el itinerario de trabajo durante la Conferencia, y al terminar todas las intervenciones y análisis esperamos que salieran las conclusiones, lo cual se hizo antes que la gente saliera de la región a los sitios que se había señalado en los nuevos planes. Algunos tenían que salir legalmente, otros clandestinamente, y todo eso lo organizó la Dirección.

Esta Conferencia, según la opinión del camarada Jacobo Arenas, trazó lineamientos para desplegar “una lucha prolongada para la toma del poder en unión con la Clase Obrera y todo el pueblo trabajador”. El camarada Manuel Marulanda, por su parte dijo que se abría una nueva fase del desarrollo de la lucha porque Estado Mayor ya no solo regiría a los combatientes de Marquetalia sino a todos los comando que asistieron. En sus palabra, “La Conferencia Constitutivade las FARC sentó las bases para el trabajo respectivo acondicionando la estructura orgánica y la línea político-militar subsiguiente. Nos dimos un reglamento que rige nuestra organización interna y se organizaron nuevos destacamentos con un área territorial de responsabilidad para cada uno y se amplió la acción alcanzando un cubrimiento nacional. También nuestra táctica recibió correcciones consistentes, entre otros muchos movimientos, en obligar al enemigo a enfrentarnos en un teatro de operaciones elegido por nosotros en el que trataríamos de mantener siempre la iniciativa”.

J. S. ¿Para entonces cómo se organizó la fuerza?

F. B. Se organizaron varios comandos: el de Ciro Trujillo salió hacia el Quindío, el del camarada Manuel Marulanda que salió hacia la región del Pato, y el de Joselo que salió hacia el sur del departamento del Tolima.

El camarada Ciro Trujillo, partió para el Quindío con personal suficiente para hacer reconocimiento de terreno y crear condiciones para formar frentes, estructuras de organizaciones de masas, crear Partido, y todo lo que se necesitara para que la guerrilla pudiera arraigarse. Pero ocurrió que en el desarrollo de los planes emanados de esta Conferencia, la organización sufrió un duro revés. Ciro, que era el segundo al mando de las recién creadas FARC, pasando por alto claras disposiciones sobre la movilidad operativa, y sin tener un plan específico, concentró sin explicación alguna la mayoría de los destacamentos, hacia la zona del Quindío donde él se encontraba. Los únicos que quedaron por fuera de aquella determinación fueron los comando de Joselo y Marulanda. Lo que ocurrió luego fue que el enemigo detectó la maniobra que había ordenado Ciro Trujillo y que estaba en ejecución. Entonces, el ejército lanzo un fuerte operativo que causo la desbandada de la guerrilla, quedando como resultado la pérdida del setenta por ciento del material humano y del armamento. Ciro logró refugiarse en Boyacá, donde a los pocos días fue asesinado por el enemigo. Este fue un duro golpe que afectó a las FARC durante varios años.

Por otro lado, los camaradas Rogelio y Gilberto dirigían la comisión de finanzas, sin un área específica para trabajar. La misión que tenían y el área, entonces, era bastante grande porque el límite lo ponían ellos mismos, hasta donde pudieran avanzar. De verdad que estaba haciendo una buena labor cuando y se habían aproximado bastante a la ciudad de Ibagué. Estando en su trabajo, Ciro los había mandado a buscar sin tomar precauciones necesarias, y esto ocasionó que los asaltaran. En el asalto tuvimos 10 muertos, entre ellos Gilberto López, Miriam Narváez y 8 camaradas más. Cuando se logró investigar bien lo ocurrido descubrimos que la comisión de Gilberto y Miriam, para movilizarse le pusieron dos guías que resultaron ser informantes del ejército. Los guías ubicaron a los camaradas en un terreno desfavorable; en realidad los llevaron a una trampa. A las 04:30 de la mañana se produjo el asalto enemigo; de inmediato se pasó a reforzar la seguridades que eran 4 postas y el relevante, pero eso no fue suficiente porque el ataque fue bien planificado. De todas maneras, la reacción fue valiente y fuerte; el Camarada Rogelio Díaz, tomó el mando de la unidad y ordenó romper el cerco, pero salían de uno y los esperaba otro; el asalto los había sorprendido por tres flancos, dejándoles uno solo libre; en total tuvieron que romper tres cercos, afortunadamente sin tener más bajas; los diez camaradas que murieron cayeron masacraron en el sitio donde comenzó el asalto. Esto fue después de la Segunda Conferencia. Los camaradas murieron cerca de la capital del Tolima en 1968.

Estas fueron amargas experiencias que nos hicieron recapacitar, ajustar los planteamientos tácticos; nos propusimos que en adelante debíamos tener más medidas, mas cuidados y procurar que el enemigo se obligue a enfrentarnos en un teatro de operación elegido por nosotros, en el que mantendríamos siempre la iniciativa.

J. S. ¿Por qué el camarada Manuel no estaba con Ciro Trujillo?

F. B. Bueno, el Plan se hizo así, se trataba de copar nuevas áreas, de irle dando alcance nacional al despliegue de la fuerza, y dentro de esa dinámica al camarada Manuel le tocó el Caquetá. Desde 1966, inmediatamente luego de la Conferencia él salió con la misión de rescatar el material humano que se encontraba en ese departamento. Pero esto no era sencillo, aveces no había tiempo de descansar bien porque ya estaba el operativo militar encima. Recuerdo que por entonces, apenas saliendo a la misión nos tocó pelear unas tres veces seguidas, causándole varias bajas a los adversarios.

Transcurrido un tiempo, se hizo una asamblea guerrillera con casi todo el personal que hacía parte del destacamento del camarada Manuel. En todas estas peleas recuperamos una buena cantidad de fusiles durante un recorrido que finalmente nos condujo al Yarí. Ahí nuevamente vinieron las labores de exploración, reconocimiento de terreno y trabajo de organización de masas. Sin duda las condiciones se prestaban por la tranquilidad, pero poco duró tal situación. Cuando el enemigo nos detectó procedió al ataque; lo primero que hicieron fue que en un operativo conjunto de paramilitares y ejército nos asaltaron y mataron tres compañeros y en otro asalto que hizo el ejército perdimos 2 camaradas más. Frente a esa nueva situación en el área nos tocó salir en 4 grupos por rutas diferentes hacia San Vicente en el departamento del Caquetá. Pero allá también nos encontramos con un fuerte operativo que venía en busca de Marulanda.

Asumiendo una movilidad constante para evitar ser golpeados, fuimos pasando por el Bajo Pato, Centro Pato, y Alto Pato, hasta salir a Balsillas. El Camarada Jacobo se encontraba por los lados de la vereda El Toro, en el municipio de Algeciras, departamento del Huila. Con el correr de los días y luego de muchas vicisitudes, llegamos allí un poco maltrechos. Sin dar espera los camaradas se pusieron las pilas para conseguirnos ropa, comida, calzado, dotación completa porque lo habíamos perdido casi todo, menos la moral y las armas. Entonces, lo que le quiero decir es que esos primeros años de actividad política y militar de las FARC no fueron nada fáciles.

J. S. Camarada, pronto se cumple el aniversario 51 de las FARC y por eso tenía especial interés en que tuviéramos lista esta última parte de su entrevista, precisamente recreado aquellos tiempos del surgimiento. ¿Usted podría hacernos otras narraciones de hechos que marcaron esa época?

F. B. Pues así en la forma que lo estoy haciendo puedo narrar otros recuerdos, sin ponerme a profundizar porque como le dije antes, la mayoría de estos echos en lo más trascendental ya están narrados por protagonistas cimeros de la talla del camarada Manuel Marulanda o de Jacobo Arenas. Entonces, yo puedo explicar estos pequeños detalles que ido mencionando y que creo también son importantes para hacerse una idea de la realidad de nuestro origen.

Seguiría contándole, por ejemplo, que después de haber estado unos días en Balsillas, quizás después de unos 20 días de descanso, se apareció una unidad de contra guerrilla compuesta por 50 militares que iban haciendo una travesía desde Guacamayas hacia Algeciras. Al enterarnos de la presencia nos emboscamos. Ellos llegaron al sitio a eso de las 2 horas de estar nosotros en nuestros puestos de combate. Se peleó por espacio de 3 horas, tiempo en que logramos dominar la situación. Casi aniquilamos la patrulla. Como resultado recuperamos 50 armas largas. Nos retiramos hacia la parte alta de Balsillas. Después de eso permanecimos un mes sin mostrarnos mucho y descansamos cerca de un mes. Una parte del personal, bajo el mando del camarada Marulanda partió hacia los lados de Gigante en el departamento del Huila, a cumplir tareas de organización y reconocimiento de terreno. Ya en el área escogida nos encontramos con varios amigos que habían llegado de la región de Marquetalia, de la vereda donde vivía la familia mía. Esto nos permitió avanzar más rápido en el Plan que se había diseñado.

Entre las misiones programadas estaba la de dar un golpe de mano al ejército, pero en el desarrollo de la operación se presentaron dificultades, y como se cumplió el tiempo para la realización de la tercera conferencia, tuvimos que retirarnos de ese sitio.

J. S. Camarada, por favor refiérase ahora a este certamen; lo que usted crea más importante.

F. B. Todas las Conferencias han sido importantes porque en ellas se han trazado las lineas estratégicas de la Organización, y estas primeras se hicieron sin mucha distancia en el tiempo. Esta, se hizo pensando en soluciones a los diversos problemas que habíamos tenido luego de la constitución. Recuerda que nos habían dado fuertes golpes y debíamos hacer un balance preciso que nos permitiera trazar medidas de reconstrucción y de cualificación. Debíamos definir áreas para penetrar, crecer y consolidarnos. Uno de los aspectos centrales a analizar era el fracaso de Ciro Trujillo en el Quindío, mirar donde habían estado los errores, qué era lo que había que corregir. El camarada Manuel concretamente había dicho sobre el caso que aquellos resultados negativos habían sido producto de lapráctica de una guerrilla muy liberal, en el sentido del actuar con poca o relajada disciplina, y que también era el producto de no sin cumplirse los lineamientos de una guerrilla móvil y muy clandestina, que era como debía actuarse.

De ahí salido a retomar las áreas originarias de nuestro trabajo, pero con grupos más pequeños y muy móviles sobre Tolima, Huila y el Cauca. Adicionalmente se comenzaron a crear en el Magdalena Medio las bases para constituir el Cuarto Frente. Todo esto fue aparejado con la organización dela Escuela Nacional de Formación Ideológica y para el estudio de la guerra preventiva y la guerra del pueblo.

J. S. ¿Dónde y cuándo se realizó la Conferencia?

F. B. La Tercera Conferencia se realizó en el Guayabero (Meta) a partir del 18 de Mayo de 1968.En el trascurso de ella fuimos informados ya con detalle de lo sucedido en el Quindío, con Ciro Trujillo.

Luego de este evento a mi me correspondió salir con 80 Camaradas a un curso político militar. Consecutivamente, teníamos la tarea penetrar sobre diversas áreas del Meta, Tolima, Valle, Valle del Cauca y llevábamos la misión de ejecutar la varias otras tareas como la toma de Corinto en el Cauca, Herrera en el Tolima, hacer finanzas, reclutamiento, dar golpes de mano a algunas unidades militares sobre las que se tenía información, hacer presencia en varios caseríos, elaborar propaganda y distribuirla a las masas. De nuestras mismas unidades debía salir personal para trabajar en la creación del Cuarto Frente, partiendo del trabajo que allí realizaban las autodefensas de masas, de lo cual se encargó una escuadra. Ellos debían hacer trabajo de organización, finanzas, consecución de armamento, reconocimiento de áreas, reclutamiento, etc.

Durante ese trabajo, se desplegó una importante labor de relacionamiento con la población de las áreas de influencia de la guerrilla, haciendo una actividad permanente que se prolongó hasta 1970, que fue el año en que se realizó la Cuarta Conferencia. Esto fue a comienzos del año por los lados del Core guaje en la región de El Pato.

J. S. ¿Cómo les fue con el Plan, lograron las metas?

F. B. A mi modo de ver los guerrilleros se esforzaron al máximo. Todos teníamos en mente volver al nivel que teníamos antes del fracasos en el Quindío, y creo que los resultados fueron bastante positivos. Ya por lo menos esta Conferencia no tuvo que balancear fracasos, se notaba crecimiento y la expansión que íbamos logrando; de tal manera que pudimos trazarnos nuevas metas en lo que concierne al reconocimiento de nuevas áreas, nuevas metas en finanzas y en materia de reclutamiento, etc.

La penetración a las nuevas áreas y el crecimiento logrado, nos llevó a la conclusión de que ya habían condiciones para volver a la Cordillera Central, pero ahora la forma de estructura que nos planteábamos era la de Frentes guerrilleros. Esta era la tarea central, la de crear y consolidar los Frentes y en la parte política arreciar la lucha contra la deuda externa. El trabajo político y el militar siempre debían ir de la mano y se decía que una vez creados los Frentes estos se debían desdoblaren las diversas áreas del país, constituyendo nuevas estructuras que habían. Para emprender estas labores con buena conducción una vez echo el balance general de la situación del movimiento, se reajustó el Estado Mayor y la linea de mando haciendo nuevas promocionesy una equilibrada distribución de la fuerza guerrillera según las áreas y las misiones.

J. S. ¿Se puede decir que la crisis generada con el fracaso en el Quindío ya estaba superada?

F. B. No creo que totalmente, pero si había un importante progreso que indicaba que íbamos en acenso, de echo por eso los destacamentosguerrilleros pudieron asumir el carácter de Frentes, con una nueva concepción operacional y de despliegue de la fuerza que ya no dependía como antes de los apoyos civiles. Diría que podíamos valernos por nosotros mismos de los requerimientos fundamentales.

Nosotros nos empeñamos en la formación del personal porque sabíamos que el crecimiento requería de cuadros para la conducción; pensábamos en que las FARC debían convertirse en un auténtico ejército y la meta no podía ser otra que la toma del poder. Eso era lo que nos inculcaba el camarada Manuel pensando siempre en el colectivo. Y me refiero no solamente al colectivo guerrillero sino al conjunto de la sociedad; el discurso de él como constante tenía su referencia a las necesidades de los pobres, a que no debía haber esas diferencias que existían en Colombia donde en medio de tantas riquezas la mayoría vivía en la miseria; el hablaba del derecho a la vida digna para todos, porque Colombia es muy grande y con muchos recursos naturales, con minerales, aguas, faunas, y un sin número más de riquezas que solamente se explotaban para beneficio de las trasnacionales y de un puñado de ricos locales. Con un discurso sencillo, muy directo y entendible para todos, el camarada Manuel forjaba nuestras conciencias y nuestra voluntad de lucha, él no desaprovechaba momento para instruirnos y para el mismo estudiar y aprender nuevas cosas cada día.

Entonces el Cuarto Frente surgió pronto, según los planes que habíamos hecho y procedió a realizar todas la tareas necesarias para su crecimiento y desdoblamiento. En algún momento, en el mismo año 70 a mi me tocó salir con dos unidades más a reforzar ese trabajo que estaban haciendo las unidades

que ya operaban como Cuarto Frente y se desarrollaba aun ritmo bastante rápido. Así. En el año 1972 se pudo decidir el primer desdoblamiento del Frente, entonces surgieron los Frentes Noveno y el Once Frente, cada uno con 150 combatientes, rebasando en esa época el tope de personal propuesto para los Frentes que era de 50 combatientes, y pudimos llegar a departamentos como Santander del Norte, Santander del Sur, parte de Cundinamarca, Caldas, Tolima y Boyacá.

El camarada Marulanda realizó un análisis político de las actividades desarrolladas durante el periodo entre segunda y cuarta conferencia, con una valoración profunda de los aspectos positivos y negativos de todos y cada uno de los sucesos, expresando que Ciro Trujillo no comprendió cabalmente el carácter de la guerra de guerrillas. Recuerdo bien que Marulanda dijo: “yo lo conocí hace 15 años, yo pensé que era el mismo Ciro pero resulta que era otro, con pensamientos diferentes, esa fue la gran equivocación mía, soy autocrítico en este error, la tarea que tenemos todos es no caer nunca en ser seguidistas. Hay que evitar cometer errores, el consejo que yo les puedo dar a todos los camaradas es que estudiemos nuestros materiales y preparémonos en lo político y militar, seamos mejores todos los días, sin incurrir en faltas y delitos, que a eso no fue que venimos a esta organización, que tiene un programa bastante claro y preciso”. Palabras más, palabras menos, esas fueron las ideas que expresó para hacer que todos reflexionáramos en el camino de ser mejores.

Anotaría también que los delegados para esa Conferencia pasaron de 300, mostrando que había un movimiento en armas vivo y que teníamos un programa claro, que tenía como linea central el cambio de un régimen oligárquico por un régimen proletario, que el destino de nuestro país estuviera regido por el pueblo y dentro de un orden social socialista, en el que imperara la justicia social y la libertad.

Recuerdo también que en aquella ocasión se hizo un estudio pormenorizado de las hojas de vida de todos los guerrilleros, para empezar a promocionar con conocimiento mayor de las condiciones, experiencia y capacidades de cada quien, y luego de realizada Conferencia, se enviaron tres camaradas para el reforzar la Dirección del Cuarto Frente: Jaime Guaracas, Ricardo Franco y mi persona. Pronto pudimos destacar una comisión con armas y completa dotación para reforzar el Quinto Frente que ya estaba en proceso de formación. Entonces, usted puede ver que del Cuarto Frente sale el Noveno y el Once y cualquiera pudiera creer que eso se da así porque ya existía los Frentes sexto u octavo, etc. Pero fíjate que ahora es que hablo de la creación del Quinto Frente, porque lo que teníamos eran los proyectos, las ideas y la determinación y convicción de la manera como haríamos los desdoblamientos, y de verdad que paso a paso fuimos logrando la multiplicación y la cualificación de los combatientes; los Frentes se fueron desdoblando, se llegó a la Quinta Conferencia con un balance excelente que le permitió al camada Manuel decir que por fin habíamos superado la crisis que casi nos destruye.

J. S. Bien camarada Fernando, le agradezco mucho su tiempo y sus magníficas enseñanzas. Creo que podremos contar con usted para hablar de las otras Conferencias hasta la Novena que fue la última que realizaron las FARC, hasta llegar a las actuales conversaciones de paz que se adelantan en La Habana. Muchas gracias nuevamente.

F. B. Gracias a usted y siempre a la orden, ahora y siempre con el espíritu colmado de ánimo revolucionario y soñando en la paz con justicia social para todos. ¡Hemos jurado vencer y venceremos !, ¡desde Marquetalia hasta la victoria!

Leer más:

Primera parte: Entrevista con un legendario guerrillero marquetaliano: Fernando Bustos

Segunda parte de la entrevista con Fernando Bustos

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