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En primer lugar que hay un acumulado malestar contra la clase política tradicional asociada al crimen y a la incapacidad de solucionar los graves problemas del país. Se entiende que tienen  intereses ligados al narcotráfico, al latifundio, a la gran empresa, a la depredadora inversión extranjera, a los mercados internacionales, a la especulación financiera y a la guerra que desangra al país. Si la izquierda y las fuerzas democráticas superan sus diferencias , podrán canalizar esa enorme inconformidad social. De esa convergencia puede surgir una verdadera alternativa política que renueve el sistema político y lo oriente  hacia las transformaciones económicas y sociales necesarias para lograr la paz.

En la conmemoración  del bicentenario de la Campaña Admirable, rendimos homenaje a las mujeres y los hombres que lucharon por darnos patria y nuestra primera independencia, esta epopeya engrandece el orgullo por nuestra historia y además nos compromete con el presente y con el futuro de nuestra patria. Bien vale la pena  parafrasear a Fidel, quien refiriéndose a los artífices de la primera independencia, y al lazo invisible pero inquebrantable que le da continuidad a la lucha de los patriotas de aquel tiempo con los revolucionarios de Patria Grande y Socialismo de hoy, afirmara que: nosotros entonces hubiésemos sido como ellos, ellos hoy serían como nosotros.
¡Hemos jurado vencer y venceremos!

A donde iría la humanidad si no se entiende por fin que hay que coexistir con el bosque y con las rocas, a dónde sin la esperanza de las históricas razones que tenemos en nuestra mestiza y nuestra indiana hechura bolivariana. América y el mundo no tendrán futuro sin volver la cara hacia el respeto de la naturaleza; sin el fuego del Popol Vuh y del Quetzalcóatl en la mente; sin el Olmeca fuego mesoamericano…, sin el hombre de mandioca y de maíz, de greda y otomanque palabra, de códices, de jade y de turquesas, el hombre de las raíces hundidas en ese concepto de la tierra como madre y del amor a la vida hoy envenenada por el dólar, los transgénicos y el consumismo. No tendrá destino la humanidad sin las sabias espirituales de los pueblos avasallados por los imperios.

 

“Persistiremos en nuestros esfuerzos por alcanzar la Paz democrática por las vías civilizadas del diálogo… Nuestra palabra la respaldamos con lapráctica diaria, en el crisol de la lucha cotidiana. Así nos lo enseñaron Bolívar, Manuel, Jacobo y todos los próceres y héroes de la historia patria. Hemos comprometido nuestra honra y vida en este empeño porque estamos seguros de la justeza y posibilidad real de materializar el sueño de una nueva Colombia.”
Alfonso Cano, junio de 2008.

La democracia colombiana es tan intolerante y violenta, que trabajar de manera consecuente por la paz y la reconciliación ha sido elevado a oprobio, linda con las páginas del código penal. Por eso fue privada de sus derechos políticos la senadora Piedad Córdoba. Y por eso, pese a sus más de treinta años de lucha por hacer posible una solución política al conflicto colombiano, se pone en la picota pública al doctor Álvaro Leiva. Creí escuchar que la politóloga y periodista Claudia López salió a toda prisa del país. ¿Imagina por qué?

DESBROZANDO IDEAS (II)

La pregunta en torno a quiénes están realmente cansados con el proceso de paz, mueve en verdad a importantes reflexiones. Una de ellas corresponde al comienzo mismo de las conversaciones entre el gobierno nacional y las FARC-EP. ¿Por qué se inició el proceso? Tras los ocho años de guerra total practicados por Uribe, ¿qué movió a Santos a dar el giro?

Por eso asesinaron a Gaitan y a más de 300 mil colombianos. Al campesino no le quedó otra opción: El alzamiento armado en defensa de la vida. Entonces el grito del pueblo se fue moldeando y organizando, se fue trasladando a la montaña, para preservarse del enemigo, mostrando su impulso transformador; forjando en la lucha dirigentes como Manuel Marulanda, Jacobo Prías Alape, Jacobo Arenas y Hernando Gonzáles Acosta. Y adoptó la forma de FARC- EP, hija del partido comunista, integrada por hombres y mujeres quienes decidieron asumir la forma más elevada de lucha política, por una Colombia sin explotados ni explotadores.