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Tomado de un correo del 29 Frente

El arrume que hicimos con el material recuperado tras el combate fue considerable. Los muchachos ponían al final una cosa sobre otra con cuidado, para que no fuera a derrumbarse la montaña. Cuatro equipos de guerra, un chaleco, dos cascos, doscientos cincuenta mil pesos en efectivo, dos jarros, tres sillas, cuatro cantimploras, la bengala, dos celulares, un visor diurno, el fusil Taour con sus cinco proveedores, un cañón para ametralladora 2.23, dos cananas para 2.23 más doscientos tiros sueltos, y coronando todo, la pistola CZ de 9 milímetros. A fe cierta, sabemos que tuvieron dos soldados muertos y que hubo muchos más heridos, aunque el número de estos últimos no podríamos precisarlo con exactitud.

Al Cabo decidimos entregarlo cuanto antes, estaba herido y después de todo se trataba de un hombre del pueblo, con una familia de bajos recursos. Otra cosa si fuera un coronel o general de esos, aquí vería llegar numerosas navidades, hasta que nos cansáramos de la alharaca de la prensa sobre sus derechos humanos y su drama personal. Como si cada una de las víctimas de la violencia del Estado, cada familia de uno de los colombianos molidos a bolillo, intoxicado con gases o muerto a tiros por la Policía o la tropa no sufriera tragedias mucho más terribles sin que ningún periódico, cadena radial o noticiero de televisión se preocupe lo más mínimo por ellos. Lo que afecta de algún modo a uno solo de arriba es escándalo, a miles y miles de abajo es silencio.

El Ejército no quiso que fuera a saberse nada de lo ocurrido. Pero por lo del Cabo y la Cruz Roja Internacional no pudieron evitarlo finalmente. Como ocurre últimamente por todos lados, tienen la válvula de la información completamente cerrada, no quieren que nadie se entere de la real situación de la guerra. Con tal de vender la idea de que las FARC estamos acabadas y todo ese cuento del posconflicto, ninguna de nuestras acciones contra ellos es publicada. Este agarrón ocurrió el día 11 de septiembre, a partir de las 13:30 horas, contra los comandos de las fuerzas especiales urbanas y rurales AFEUR, adscritos a la Sexta División. Cayeron como buitres a asaltar una unidad nuestra en el corregimiento El Vergel, municipio La Llanada, Nariño.

Pero les fue como a perros en  misa. Los enfrentamos durante cuatro horas y tuvieron que replegarse vencidos. Por aquí la guerra ha estado bien caliente. Y ellos saben bien que con nosotros la cuestión es dura. Si bien los altos mandos se empecinan en decir que el 29 Frente de las FARC está desmantelado por sus continuos bombardeos y desembarcos, las tropas en el campo de batalla saben bien que las cosas son muy distintas. Nosotros estamos claros de algo, el Ejército, con todo y el apoyo de la Fuerza Aérea y la Armada ya no pudo contra las FARC. Son muchos años en esto, mucha la plata, el equipamiento, los esfuerzos y las vidas que han derrochado. Y todo para terminar siempre estrellados contra esta muralla que se llama FARC-EP.

Abrácenos desde aquí a toda esa guerrillerada. Muy bien por todo lo que están haciendo en todas partes. Y en especial a los camaradas que están en La Habana. Deben saber que aquí no aflojamos un milímetro, nadie está vencido y por tanto nada podrán imponernos. Nuestro mensaje por la paz es que debe ser el producto de acuerdos, de grandes reformas a las instituciones del Estado y la economía del país. Todos estamos por lo mismo.

ESTADO MAYOR 29 FRENTE DE LAS FARC-EP

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