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Mi llamado es a que se nieguen de servir de verdugos de su propio pueblo. El futuro de Colombia no puede ser de guerra indefinida, porque esta solo beneficia los intereses de los gobernantes y ustedes y nosotros estamos retardados en dirimir nuestras diferencias mediante diálogos hacia la solución de la problemática nacional para bien de las futuras generaciones de compatriotas.
A Colombianas y Colombianos por la Paz, a los partidos y movimientos de oposición democrática, al movimiento social, a las centrales de trabajadores, al campesinado, al estudiantado, a los indígenas, a los afro descendientes, a las minorías étnicas, periodistas, militares patriotas y desplazados.
Compatriotas: A partir de la llegada al gobierno de Álvaro Uribe Vélez, en Colombia surgió una NUEVA DERECHA, neoliberal y antidemocrática que pretende perpetuarse en el poder, se presenta sin careta y esgrime abiertamente sus propósitos de gobernar para los más ricos sin esconder sus intenciones anti populares de arrebatar y desmontar una a una, todas las conquistas sociales alcanzadas por la clase obrera y los trabajadores a lo largo de históricas jornadas de lucha.
Mientras el tiempo pasa y la confrontación se agudiza en toda Colombia, donde soldados y guerrilleros son las principales víctimas de la guerra, así como las ONG y la población civil padecen calumnias y masivas detenciones arbitrarias por supuestos vínculos con la guerrilla.
Está llegando el momento histórico del encuentro del ejército institucional con las FARC y con el pueblo y sus organizaciones político-sociales, poderosos factores de cambio y nuevo poder, que unidos podrán corregir el rumbo del país hacia la democracia verdadera, la justicia social, y el destino señalado por el Libertador.
Cinco décadas perdidas, cientos de miles de muertos, miseria, soberanía mancillada, dependencia y falsa democracia, han sido el resultado del terco empeño de aniquilar por la vía de las armas la inconformidad del pueblo.