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Luego de los duros combates librados en el sur, en el oriente, noroccidente y otros puntos de Colombia, luego de la captura en combate de unos 400 soldados y policías, prisioneros de guerra, es evidente que el conflicto armado en Colombia ha escalado hoy nuevos niveles. La solución militar a la rebeldía popular solo ha cosechado fracasos. Y seguirá fracasando porque las oligarquías no quieren una solución política que implique redistribución del ingreso. Siguen empeñados contra el curso de la historia en acabar a tiros la inconformidad.


Estamos seguros que ustedes entienden que no se podrá derrotar el hambre ni perpetuar la injusticia con nuevas Brigadas y batallones móviles, ni con modernos helicópteros y aviones bombarderos, ni con la intervención norteamericana con sus asesores militares, aviones de inteligencia técnica y sus satélites de detección.


“Esta guerra no es de mi muchacho”, dijo hace algún tiempo la madre de uno de Los soldados de El Billar. Y tiene razón. Si esta guerra no es de Los pobres, sino de los oligarcas en defensa de sus privilegios, que peleen entonces ellos su propia guerra.


Las Fuerzas Militares de Colombia están utilizando a sus soldados como carne de cañón. Los están obligando a defender con su pellejo, o ilusionados con un sueldo de soldado voluntario, las enormes riquezas de Julio Mario Santodomingo, Carlos Ardila Lulle, Luis Carlos Sarmiento Angulo y del Sindicato antioqueño, riquezas amasadas con la explotación de todo un pueblo.


Pero lo más indignante es que esta misma oligarquía no quiera ahora mover ni un solo dedo para aprobar la Ley de Canje permanente que permita la liberación de soldados y policías prisioneros, de esos soldados y policías que vieron morir a sus compañeros en combate, y arriesgaron ellos mismos como ninguno su vida, para defender los intereses económicos de unos avaros y las instituciones podridas de un Estado desagradecido. Oligarquía miserable que solo paga como paga el diablo. ¿Oyeron a los generales? Tampoco están de acuerdo con la Ley de Canje. ¡Claro! A los generales del ejército de los ricos qué les va a importar la suerte de unos pobres soldados. Con sus sueldos multimillonarios, clubes y buenas casas, ¡que lleven del bulto los soldados, los suboficiales y hasta algunos oficiales!
Que nada ni nadie, ni siquiera los famosos lavados de cerebro en los cuarteles, les hagan olvidar, que guerrilleros, soldados y policías somos hijos del mismo pueblo. Los órganos de puntería deben orientarse correctamente; pero en dirección a los responsables de la tragedia colombiana, a aquellos que prefirieron declararle la guerra al pueblo antes que hacer justicia social, a aquellos que desde el poder convirtieron cada día de millones de colombianos en una angustia para conseguir el pan, la educación, el techo. La solución está en nuestras manos. Ustedes y nosotros, junto al pueblo volcado en las calles, seremos la gran fuerza capaz de revolcar este país y ponerlo al derecho como tiene que ser. Si queremos que las cosas cambien, tenemos que montar un nuevo gobierno. Un gobierno dirigido por nosotros mismos. ¿Cómo empezar? Por ahora recomendamos lo siguiente:


Si están próximos a terminar su servicio militar, no se vinculen a ninguna de las Brigadas Móviles/ Con sus "lanzas" de más confianza y que entiendan la situación, realicen sabotajes a depósitos de explosivos, armas y municiones, combustibles y otras dependencias de su cuartel/ Deserten con sus armas, planos de la base o batallón y dispositivo de seguridad y busquen el contacto con nosotros/ Denuncien la presencia de militares gringos en el conflicto interno de Colombia/ Suminístrennos los nombres y datos concretos de generales y coroneles que disfrazan a sus tropas de paramilitares o que trabajan en llave con ellos/ En caso de combate con la guerrilla no dude ni un minuto en entregarse/ Si en algún operativo, retén o allanamiento, descubren algo que tenga relación con la guerrilla y la rebeldía de la gente, no han visto nada. Háganse los de la vista gorda/ Nunca disparen sus armas de dotación contra los campesinos y la gente de los pueblos.


BLOQUES JOSÉ MARÍA CÓRDOVA Y CARIBE DE LAS FARC-EP


Montañas de Colombia, agosto 16 de 1999

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