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Señores
Coroneles del Ejército colombiano
Divisiones, Brigadas y Batallones


En sus despachos

En los meses de marzo y abril del año en curso, me dirigí mediante dos cartas públicas a los señores Generales de la República, con la finalidad de expresarles mi interés en convenir con ellos una entrevista destinada a buscar acuerdos conducentes a parar la confrontación militar iniciada por el bipartidismo liberal conservador a partir de 1948, continuada con las FARC por más de 39 años. Ya han transcurrido cinco meses de enviadas mis cartas, pero infortunadamente quedaron sin respuesta, en el olvido, seguramente por diversas ocupaciones de los destinatarios.

Conocemos que los Generales dada su responsabilidad administrativa desde las oficinas del Comando General, ya no tienen muchos riesgos en el campo de combate con las guerrillas. Este riesgo sí lo enfrentan ustedes personalmente con los demás mandos operativos en las distintas regiones de la Patria.

Mientras el tiempo pasa y la confrontación se agudiza en toda Colombia, donde soldados y guerrilleros son las principales víctimas de la guerra, así como las ONG y la población civil padecen calumnias y masivas detenciones arbitrarias por supuestos vínculos con la guerrilla.

Observamos que el señor Presidente Álvaro Uribe Vélez emplea injustas amonestaciones en privado y en público no solo hacia algunos Generales, sino particularmente contra los mandos operativos encargados de controlar el orden público a costa de exponer su propia vida, empezando por los Coroneles, Mayores y Capitanes.

Nosotros mantenemos invariable nuestro llamado urgente a los mandos militares patriotas y bolivarianos a que se nieguen definitivamente a servir de verdugos de su propio pueblo, por defender los intereses y privilegios de los politiqueros, corruptos, mafiosos y oligarcas de este país que tanto daño han causado y seguirán causando mientras permanezcan en el poder apoyados en su Ejército.


El futuro de Colombia no puede ser de guerra indefinida, ni de expoliación de las riquezas de la patria, ni puede continuar la vergonzosa entrega de nuestra soberanía a la voracidad de las políticas imperiales del gobierno de los Estados Unidos. Ustedes y nosotros estamos en mora de sentarnos a conversar en serio para dirimir nuestras diferencias mediante el intercambio civilizado de opiniones hacia la solución definitiva de las causas políticas, económicas y sociales generadoras del conflicto interno para bien de las futuras generaciones de nuestros compatriotas.

Por las anteriores consideraciones, ahora acudo a ustedes y quedo pendiente de su respuesta.

Atentamente,
 
Montañas de Colombia, 19 de diciembre de 2003 
 
Manuel Marulanda Vélez


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