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A LOS POLICÍAS Y SOLDADOS DE COLOMBIA.

Parar la guerra exige la voluntad total de los combatientes, de policías soldados y guerrilleros; sin dudas, una decisión opuesta al egoísmo de la clase gobernante que amasa fortunas a costa de la sangre derramada por los colombianos más pobres, que exponen la vida en el campo de batalla.


La estrategia de la oligarquía colombiana de causarle el mayor número de bajas a la guerrilla, con la ilusión de obligarla a firmar en la mesa de diálogos un vergonzoso acuerdo  que deje intacto los privilegios acumulados por décadas a través del terrorismo de Estado y el engaño, ha resultado un rotundo fracaso institucional. Tras ese propósito, la oligarquía colombiana ha utilizado como carne de cañón a policías y soldados, que obligados por la necesidad o bajo el engaño, son empujados a los teatros de operaciones donde muchos terminan lisiados o pierden la vida.


Al caer en desgracia, el Estado los abandona a ustedes y a sus familias a una suerte miserable e indolente. Cada soldado o policía caído en combate, o lisiado por las heridas de guerra, es remplazado por otros jóvenes colombianos, también desempleados, que empuñan las armas del Estado para escapar de las necesidades económicas y la pobreza social. Las miles de bajas que origina el conflicto son remplazadas como fusibles a costa del presupuesto de la nación.


En la mesa de dialogo, las FARC-EP,   hemos presentado centenares de propuestas en beneficio de toda la población colombiana, incluyendo a los policías y soldados y por supuesto a su núcleo familiar. Estas propuestas están relacionadas con acceso y uso de la tierra y el territorio, participación política, derechos de las víctimas, salud, educación y vivienda. Apuntan a la terminación del conflicto social y armado en Colombia en el marco de la firma de una paz con justicia social. Ninguna de esas propuestas han sido inspiradas por el egoísmo y la ambición personal, ni van en beneficio particular de nuestra organización insurgente; todo lo contrario, buscan cambios  sociales y políticos profundos en la Colombia de hoy, acabar con la exclusión política, la eliminación física de los contradictores políticos, reclamantes de tierras y defensores de derechos humanos.


Los soldados y policías de Colombia no pueden ser indiferentes a las necesidades sociales que vive la población que los rodea. En cada pueblo que habitan, por cada barrio o vereda que transitan encuentran miseria y desolación producto del abandono estatal. La paz que espera Colombia no será el producto de operaciones militares de aniquilamiento de la insurgencia, sino de la instauración de la Justicia Social.


Las FARC-EP declaramos desde El pasado mes de diciembre un Cese Unilateral e indefinido del fuego, como un gesto con las víctimas del conflicto y en el deseo de crear las condiciones y el ambiente que nos conduzca a la firma de un Cese al fuego Bilateral, que evite la pérdida de vidas valiosas en el campo de combate. Vidas de soldados y policías, que en su mayoría provienen de familias humildes, y por supuesto vidas de guerrilleros y guerrilleras que también tienen familias que sufren por su suerte.


Sin embargo la absurda decisión del gobierno y sus altos mandos de continuar las operaciones militares contrainsurgentes, que  hasta ahora dejan un saldo de más de veinte camaradas nuestros asesinados, sin mencionar los heridos y capturados, nos han obligado a dar respuesta armada a las provocaciones y agresiones dirigidas contra nuestras estructuras guerrilleras. En ese contexto se enmarcan los recientes y dolorosos sucesos de Buenos Aires Cauca, que provocaron un parte abultado de muertos y heridos del ejército. Esas tropas iban en nuestra búsqueda para asesinarnos. También en ese contexto se enmarcan nuestras más recientes acciones de carácter ofensivo.


Abrazados al clamor de este pueblo que anhela la paz, seguiremos alzando la bandera de Cese al Fuego Bilateral y Asamblea Nacional Constituyente. A esta causa justa y urgente invitamos a los soldados y policías de Colombia, a sus familiares y amigos; a sumarse a la ola de paz y cambios sociales que se agita en el país.

Bloque Martin Caballero de las FARC-EP, JUNIO DE 2015

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