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A donde iría la humanidad si no se entiende por fin que hay que coexistir con el bosque y con las rocas, a dónde sin la esperanza de las históricas razones que tenemos en nuestra mestiza y nuestra indiana hechura bolivariana. América y el mundo no tendrán futuro sin volver la cara hacia el respeto de la naturaleza; sin el fuego del Popol Vuh y del Quetzalcóatl en la mente; sin el Olmeca fuego mesoamericano…, sin el hombre de mandioca y de maíz, de greda y otomanque palabra, de códices, de jade y de turquesas, el hombre de las raíces hundidas en ese concepto de la tierra como madre y del amor a la vida hoy envenenada por el dólar, los transgénicos y el consumismo. No tendrá destino la humanidad sin las sabias espirituales de los pueblos avasallados por los imperios.

Y ahora resulta, gracias al debate motivado por el relevo en el Ministerio de Defensa y los cambios en la cúpula militar, que el contundente accionar guerrillero en el país en cumplimiento de los planes para la toma del poder con y para el pueblo es el resultado de la protesta de los militares por el mando del Almirante Édgar Cely y por la inmovilidad autoimpuesta para evitarse problemas judiciales. Tamaño despropósito. En cambio silencian maliciosamente el tema de la desmoralización de las tropas.

 

El dúo Álvaro Uribe–Pedro Juan Moreno (Gobernador y Secretario de Gobierno de Antioquia en el último lustro de los 90) propulsó con mayor énfasis que en todos los tiempos el paramilitarismo mediante las llamadas Cooperativas CONVIVIR. Dentro de ese escenario se inició también el terror de Salvatore Mancuso, finquero vecino de “Varito”; y a la cabeza del tétrico proyecto, de la mano de Uribe descollaban el comandante de la Brigada Cuarta con sede en Medellín, general Alfonso Manosalva (ya fallecido), Carlos Alberto Ospina que fue quien lo reemplazó y el comandante de la Decimoséptima Brigada con sede en Urabá, general Rito Alejo del Río. Ellos ampliaron el sendero por donde iba entrando con toda su carga de atrocidades la familia Castaño Gil.

Hermoso destino el tuyo comandante, morir peleando en la trinchera con la mirada fija en la esperanza, defendiendo con tu fusil la idea de libertad, de justicia social, de Patria, que te impulsó a escalar la montaña insurgente y lanzar desde la profundidad de la selva, tu grito: Venceremos
AL COMANDANTE AFONSO CANO, EJEMPLO DE DIGNIDAD Y FIRMEZA....

Ella, indígena Páez, trigueña como la tierra fértil del Cauca, de cabello negro como las noches negras de octubre, de sonrisa cristalina y pura como las primeras aguas del atá. Él, descendiente de los bravíos pijaos, veterano militante de la vida, caminante infatigable de senderos solitarios  o de concurridos caminos veredales.

En el libro Marx en su Tercer Mundo, de principio a fin, el maestro Néstor Kohan va esclareciendo que una cosa es la filosofía del marxismo, tal como la formulaban los manuales soviéticos más clásicos y ortodoxos de la época de Stalin, y otra el marxismo como ciencia social, demoliendo la frecuente presencia de la asimetría entre lo que se hace por muchos en la práctica y lo que se piensa en filosofía haciendo el lugar común de lo que él llama “las mismas fórmulas disecadas de lo más rancio de la burocracia soviética”.
Uribismo: consolidación de la descomposición moral del Estado burgués.
Preguntémonos, para seguir dando argumentos fácticos de esta corruptela criminal que envuelve los procesos electorales en Colombia: ¿desde dónde se definieron las candidaturas parlamentarias de las últimas elecciones, y por qué no habría de ser similar lo de las votaciones Presidenciales? Los capos mayores de la politiquería tradicional procesados por sus vínculos narco-paramilitares, hicieron sus diseños de triunfo desde las cárceles, en gran medida. Y los contrincantes que “no querían tener problemas”, pero aspiraban a curul o cargo burocrático decidieron también cantarle loas a la “Seguridad Democrática” uribista para que los perdonavidas del poder permanente los admitan en el círculo fascista que rodea la institucionalidad colombiana.
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