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Les decimos a nuestros camaradas en las cárceles de Colombia y de estados unidos, y por ustedes y todo el pueblo que están en miseria, por eso son nuestras protestas, estudiantiles, protestas indígenas, y por todos los presos, que son víctimas de montajes judiciales al igual que los presos políticos, que son condenados sin un debido proceso. Por todo esto es nuestra lucha, desde los campamentos de las FARC, en cada hora cultural en cada documento que leemos siempre están presentes.

 

La democracia colombiana es tan intolerante y violenta, que trabajar de manera consecuente por la paz y la reconciliación ha sido elevado a oprobio, linda con las páginas del código penal. Por eso fue privada de sus derechos políticos la senadora Piedad Córdoba. Y por eso, pese a sus más de treinta años de lucha por hacer posible una solución política al conflicto colombiano, se pone en la picota pública al doctor Álvaro Leiva. Creí escuchar que la politóloga y periodista Claudia López salió a toda prisa del país. ¿Imagina por qué?

 

“Persistiremos en nuestros esfuerzos por alcanzar la Paz democrática por las vías civilizadas del diálogo… Nuestra palabra la respaldamos con lapráctica diaria, en el crisol de la lucha cotidiana. Así nos lo enseñaron Bolívar, Manuel, Jacobo y todos los próceres y héroes de la historia patria. Hemos comprometido nuestra honra y vida en este empeño porque estamos seguros de la justeza y posibilidad real de materializar el sueño de una nueva Colombia.”
Alfonso Cano, junio de 2008.

La conocí el día de mi llegada a San Vicente. Iván Ríos me había recogido en la casa que se conocía como la sede de las FARC y me llevaba consigo al campamento de Raúl Reyes. Él guiaba un campero de color blanco que le habían dotado para sus movimientos, y a su lado viajaba sentada Yurley, la muchacha con quien a la sazón compartía amores.

Nunca conocí al cura Manuel Pérez, pero tengo de él la imagen afable, fraterna y carismática, descrita por los guerrilleros y guerrilleras de las FARC-EP que compartieron con él en Casa Verde, en la época de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. Tampoco conocí al cura Camilo Torres, pero me llegan los ecos de su espíritu de combate, su amor por el pueblo y por las luchas populares, y la consecuencia de su pensar con su accionar, por lo que entregó su vida.
A finales del mes de marzo, precisamente cuando conmemorábamos el primer aniversario de la partida del Héroe Insurgente de la Colombia de Bolívar, Manuel Marulanda Vélez, legendario guerrillero fundador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, llegó a nuestras manos, superando las dificultades que implica el tránsito clandestino por la cordillera andina, el ejemplar número 49 de la Revista Cultural de Venezuela, A Plena Voz.

El ministro del interior declaró que el tiempo de las FARC se agota y que si no aprovechan esta ocasión que se presenta en La Habana nunca volverán a tener otra oportunidad. Haciendo el esfuerzo de interpretar sus palabras del modo más desapasionado posible, se entiende que lo que está diciéndonos es que no se puede pensar en otra posibilidad de diálogos de paz en un futuro, que ésta será la última.