• 1

En reconocimiento al valor de las prisioneras políticas y de guerra en Colombia, cuya lucha se resume en la rebeldía de Marinely Hernández, “La Mona Rubiela”, combatiente fariana condenada a 40 años de cárcel, declarada en “Ruptura” contra el Estado Terrorista Colombiano.


En homenaje a la mujer guerrillera; a las María Cano que desde el movimiento obrero construyen espacios de esperanzas; a las Juanas y Manuelas, que en nuestra vida guerrillera bien pueden llamarse Deisy,  Mariana Páez, Susana Téllez, Narly, Stella, o Lucero Palmera. A todas aquellas conocidas o anónimas, que durante más de seis décadas han caído en el campo de batalla, ofrendando con dignidad y valor su vida, con la certeza de que la victoria será nuestra, como será de nuestro pueblo el disfrute de las garantías políticas y sociales.


Una flor, una canción, un beso o un abrazo, una serenata en la madrugada, unos versos de Neruda o del poeta Jorge Artel, son buenos detalles para agasajar a la mujer en este día. Pero no son suficientes, porque la fecha representa en la historia mundial, un referente de luchas y reivindicaciones sociales; porque sus orígenes traen a la memoria la resistencia heroica de valerosas mujeres que rompieron con prejuicios sociales y trabas culturales, y sin pedir permiso a nadie, irrumpieron en la escena política ocupando un destacado lugar en la trinchera, para sembrar de ejemplos de heroísmo la historia de las luchas de los oprimidos, por justicia y libertad.


No se trata de un problema semántico, los o las no hace la diferencia. Tampoco se trata de dispersar las luchas con consignas y banderas que se distancian mezquinamente del conjunto de las tumultuosas manifestaciones de inconformidad y rebeldía  de un definido carácter anti neoliberal, anticapitalista y anti imperialista que hoy estremecen al mundo, y que en Colombia tienen un sello especial de patriotismo.


En esta fecha memorable, en esta época de definiciones y ofensivas, si queremos cantarle a la mujer sin que nuestro canto desentone ante la esplendida armonía de voces del común que le cantan a la Patria, a la  libertad a la justicia social, debemos  hacer como el cantor popular que levanta su voz en las tribunas, por los que sufren, por los que no tienen esperanza distinta a la que se deriva de la lucha revolucionaria.


Espoleemos  un momento  los ijares de la memoria para invocar el recuerdo más vivo y entusiasta de aquellas guerreras que han partido hacia lo eterno con la esperanza de que habrá una Colombia Nueva. A  Narly, le rendimos homenaje en este día,  a ella que murió con las manos aferradas al fusil el pasado 17 de enero. A la inolvidable y entrañable Stella, bella flor perijareña, entusiasta y alegre,  de probado valor y temple en el combate, también a ella le rendimos honores. Y por supuesto a ese luminoso “lucerito Caribe” que soñando entre palmeras sabía penetrar en silencio en la celda de su amado Simón, quien con orgullo fariano la definió ante los carceleros de las tinieblas,  como “la bellísima Lucero”. A Tania, guerrillera y madre, que no satisfecha con aportar su juventud a la lucha, aportó también sus dos hijos a la causa del pueblo. Todas ellas, orgullosas guerrilleras farianas.


Al nombrarlas nuestro corazón guerrillero se agiganta de sentimiento patriótico. Son innumerables los nombres de mujeres valerosas, de verdaderas heroínas de la Nueva historia, que desde la lucha de las FARC-EP brillan con luz propia en la memoria de nuestro pueblo. 8 de marzo es combate, explosión de la inconformidad popular. Esperanza de la Colombia Nueva.


En las FARC-EP hemos aprendido a descifrar el acertijo. La lucha de la mujer es  la lucha de toda la gente del común, es la lucha en unidad dialéctica y revolucionaria por los cambios estructurales. Y para no dejarnos distraer ni confundir con falsas banderas, nuestras normas y principios  han consagrado los derechos de la mujer guerrillera en condiciones de igualdad. Derechos  que han sido ganados y reafirmados con meritos por ellas, en la brega diaria, en la cotidianidad guerrillera, en el combate, en la conducción de tropas, en la mística y sacrificio para cumplir misiones importantes. La mujer en las FARC es libre y libertaria. La lucha por los derechos de la mujer, es la lucha por la Nueva Colombia, la Patria Grande y el socialismo.







Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Videos