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El fin del conflicto y la paz se hallan cada vez más cerca. Así que carece completamente de sentido la agresiva y provocadora presencia de tropas en el área rural de un municipio en el que la presencia de las FARC-EP ha sido histórica y permanente. No hay una vereda de su zona rural que no padezca la hostilidad de la tropa desplegada como un ejército de ocupación.

Muchos comandos rojos han de surgir en nombre de Alfonso Cano. Ya han gritado las paredes reivindicando su nombre, ya han coreado las marchas sus consignas de combate por la paz inclaudicable, anunciando el eclipse de las oligarquías que pronto han de sentir la ira de los vejados. No cesa la lucha de clases en Colombia. Va en creciente y apunta a estallar sin más demoras.

 

“¡Oh, Creador, Sol y Trueno, sed jóvenes siempre! ¡Multiplicad los pueblos! ¡Dejad que vivan en paz!”
antigua oración inca.

“Kachkaniraqmi” decimos, “todavía somos” gritamos con la sonoridad del quechua y de todas las lenguas raizales de Nuestra América; “aquí estamos” reafirmamos con certeza para expresar que es necesario materializar sin más demora las viejas reivindicaciones de los valientes pueblos originarios de esta amada tierra. Con las reclamaciones vigentes de siempre…, con las mismas demandas de quienes ahora han marchado y marchan por sus derechos vilipendiados y por el futuro de Colombia:

A cuatro años de su heroica partida

 

Entre la pólvora y el humo del combate justiciero, entre el verde follaje de la selva insurgente, emerge  en  renacer constante la figura inmortal del guerrillero. De sin igual carisma e incomparable valor  en la batalla, ejemplo digno del fariano combatiente, Martin Caballero el insurgente.

¡Cómo mitigar este punzante dolor por su ausencia! ¡Cómo no extrañar su dedicación absoluta a esta causa, su trabajo creador, su tesón, su sacrificio permanente, su convicción en un futuro distinto! Entre bromas solía especular acerca de nuestro trabajo al lograrse un acuerdo de paz.

Diciembre 6 de 2011.
En este día de marchas manipuladas ha fracasado el objetivo militarista polarizador de la sociedad, que el régimen se ha trazado. La campaña especialmente pertinaz contra las FARC-EP, no tuvo acogida por las mayorías empobrecidas de Colombia que no desean más confrontación y desangre, sino la paz.
Ni siquiera el grueso fundamental de quienes salieron a la calle a expresar sus sentimientos de solidaridad con los prisioneros de guerra que permanecen en manos insurgentes se dejaron contagiar del arrebato bélico que tras su falso discurso humanitario transpira ese verdugo goebbeliano del micrófono que es Erwin Hoyos, odre de odios irracionales y mercenario feroz de la guerra mediática, a quien con los más sórdidos y bajos propósitos remuneran los dueños del poder.

 

Definitivamente los policías del ESMAD, como el conjunto de los cuerpos represivos del gobierno de Álvaro Uribe Vélez nos hacen recordar a los esbirros de la Corona española, que con el título de “Adelantados” llegaron a América a conquistar y a subyugar a sus pobladores originarios utilizando los más aberrantes procedimientos de terror y muerte. Lo menos dramático que nos evocan es la imagen repudiable del policía Leonardo Ramírez jalando de la soga con que llevaba arrastrado del cuello al valiente Quintín Lame rumbo hacia Popayán, luego de haberlo arrestado y de haberle destrozado el rostro a patadas. El delito de Lame era el de ser indio y estar en legítima lucha por la tierra.