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La policía local con asistencia de la CIA  capturó a Trinidad en Quito, Ecuador en 2004.  Él había estado ahí para contactar al oficial de las Naciones Unidas para negociar la liberación de los prisioneros de las FARC. Después de su extradición a Colombia, autoridades estadounidenses lo transportaron a Washington. El gobierno de los Estados Unidos lo llevó a juicio cuatro veces entre 2006 y 2008.

Camaradas prisioneros políticos y de guerra,  a pesar de los debates  y dificultades presentadas en los últimos días  en La Mesa,  tenemos como principio ineludible la salida de las cárceles de todos nuestros camaradas y civiles prisioneros sindicados o condenados por colaborar con las FARC EP, seguimos insistiendo que la amnistía es un indispensable para la paz estable y duradera.

Solo hay una cárcel donde Robinson no ha estado recluido: la cárcel de Jamundí (Valle del Cauca). En 22 años de presidio, varios traslados injustificados, y otros producto de intentos de fuga casi logrados, lo llevaron a un recorrido por distintos centros penitenciarios donde hoy es reconocido como un líder que lucha por los derechos de los prisioneros, sin importar su condición política o social.

Les expresamos nuestro reconocimiento y admiración por su firmeza y temple revolucionario, manteniendo siempre los principios ante un régimen que trató por todos los medios de doblegar su moral, sometiéndolos a las condiciones más indignas, degradantes e inhumanas, buscando con ello eliminar su alzamiento y lucha contra el corrupto y criminal Estado colombiano.

El día que llegaron, hubo abrazos, lágrimas y vivas a las Farc y hasta les aseguraron un encuentro con la prensa. Dentro de los más conocidos estaban dos líderes del frente 22, Hugo y Robinson. También estaba Márbel Zamora, alias Chucho, quien tuvo dos entradas a la cárcel. La primera en junio de 1996, cuando fue capturado en Bogotá, acusado de ser el autor de un atentado contra el CAI de Kennedy.