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1. No piense en blanco y negro.

La guerra en Colombia es el resultado de un permanente conflicto social político y armado entre el Estado que siempre ha protegido los intereses de un puñado de privilegiados y los sectores organizados del pueblo que defienden los intereses de las mayorías.

La información que se presenta sobre cualquier aspecto del conflicto social – no solo el armado - está orientada a influenciar la opinión en favor del poder y hacia el desprestigio de los sectores populares. Se constituye en un arma más de la guerra, dentro de la concepción de la teoría de la seguridad nacional. Informarse realmente implica entonces, no se quede con la versión noticiosa oficial. Adquiera la buena costumbre de siempre preguntar a quién beneficiá esta información y cuál es la intención real de la noticia. En otros términos, siempre averigue más y no juzgue sin elementos de comparación.

2. Busque la información, los distintos puntos de vista y fuentes directamente implicadas.

Con este propósito se han creados una multitud de medios alternativos quienes dan la palabra a la gente del común y rompen con el lenguaje oficial, para exponer un punto de vista diferente. Las organizaciones insurgentes también comunican y opinan; pero para aprovechar lo que enseñen es necesario despojarse de los temores y prejuicios que tantas ofensivas mediáticas han impuesto.

3. Analice los hechos de forma desapasionada:

En efecto, el bombardeo de noticias desgarradoras donde se presentan a la guerrilla como la culpable, omitiendo todo elemento que permitiera entender el por qué del hecho o plantear dudas sobre lo ocurrido, ha sembrado en muchas personas un sentimiento de animadversión que impide todo análisis racional de la situación. El propósito de esta guerra mediática es implantar el miedo y odio hacia la insurgencia para polarizar la opinión e impedir que la gente piense de forma diferente.

4. No le tenga miedo al debate:

Esta imposición del pensamiento único ha moldeado tanto el comportamiento de la gran mayoría de las y los colombianos que no solamente toman como hecho cierto la opinión de cualquier periodista al servicio del sistema que habla por radio o televisión, sino que además han implementado un miedo insidioso a ser diferentes, opinar en contravía de la institucionalidad es percibido como peligroso. El conformismo creado por los medios ha permitido reforzar los métodos de control y represión. Pero la única forma de resistir es pensar y el vínculo de este pensamiento en la sociedad es la opinión propia y critica. Si no se atreve a opinar, no tendrá influencia en su entorno y no será participe de los cambios. Opinar con elementos de juicio equilibrados es el primer e indispensable paso para romper el pensamiento único que perpetra el circulo de odio y mantiene el estado de guerra.

5. Difunda los mensajes de paz:

Resulta contradictorio encontrar que la gente que tiene un pensamiento pacifico, progresista o sencillamente equilibrado se autocensure en el momento de difundir sus ideas, tanto en las redes sociales como en la calle. Es comprensible el temor de compartir un documento firmado por la guerrilla u opinar positivamente sobre el mismo, pues la herencia de la política uribista de “Seguridad Democrática” nos acostumbró al señalamiento de toda opinión progresista como un acto de complicidad hacia la insurgencia que puede traer graves consecuencias para su emisor. Es cierto pero no habrá paz sin verdadera libertad de expresión. No deje que pocos mercenarios de la opinión reaccionaria, intransigentes y retardatorios enemigos de la paz, secuestren la opinión. Aporte su granito de arena participando en la reconstrucción de la verdad, la comprensión profunda de los eventos y la dinámica política y social del país. Escriban, opinen, compartan y comparen.

6. Defienda la paz en todos los escenarios.

Hoy, la tribuna natural de la ciudadanía se ha volcado en las redes sociales. Cuando está bien utilizada es una fuente amplia de informaciones y una inmensa posibilidad de expresión. Aprovéchelas, pero no descuide sus círculos familiares, sus amigos, colegas y porque no, las colas del supermercado.

7. Organizase:

Cuando más se avanza en la elaboración de una opinión propia, cuando más se lee, se comparte, se debate, surge la necesidad de la organización. Pues solo juntando esfuerzos entre todos se puede incidir en las decisiones del poder. En los movimientos sociales y/o políticos de la izquierda colombiana encontrará una amplia gama de organizaciones en las cuales te puedes identificar. Cada Una tiene objetivos propios, pero en este momento, la mayoría le apuesta a la paz. Tomar parte activa en la búsqueda de la paz le aportará una gran satisfacción personal al tiempo que hará progresar el país en el camino hacia una sociedad realmente democrática, participativa, y por consecuente, en paz.

 

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