UN DOMINGO EN DOÑA JUANA

Doña Juana es una cárcel de alta seguridad, situada  en el Magdalena Medio, aledaña a la ciudad de La Dorada Caldas, donde en tiempo de intenso calor supera los 43 grados. Sobra decir que en este centro de tortura no se nos permite a los internos tener  ventiladores, estos están reservados, solamente, para los carceleros.

Doña Juana es una cárcel de alta seguridad, situada  en el Magdalena Medio, aledaña a la ciudad de La Dorada Caldas, donde en tiempo de intenso calor supera los 43 grados.

Sobra decir que en este centro de tortura no se nos permite a los internos tener  ventiladores, estos están reservados, solamente, para los carceleros.

Hoy es domingo día de visita conyugal, visita que está permitida según el régimen de represión del INPEC, una vez cada mes por 45 minutos, máximo una hora de tiempo.

A las cuatro de la mañana comienza el día, a esa hora empiezan tímidamente a bajar las cisternas de los baños; unos se desperezan y otros putean a los que no están dejando dormir con el ruido desproporcionado que por el silencio de la madrugada se escucha con mayor fuerza por causa del agua al bajar.

Son las 4:45 de la mañana, llega un guardia de marcado estilo maricón a la celda Nº 12 y pregunta al Zarco ¿listo? ¡Nos vamos!, hoy tiene remisión junto a dos internos más, viajan por Medellín a alguna diligencia judicial. ¡Pero hoy es domingo! Dice el Zarco, ¡y tenemos visita conyugal, ayer viajaron desde Medellín nuestras familias para visitarnos hoy! Además, hoy no hay despacho en los juzgados y la diligencia que teníamos fue suspendida ¡Ese no es problema mío, a mi eso no me importa nada!, dijo bravuconamente el guardián.

Por los que se van se formó la algarabía, unos  se despiden, otros les desean buena suerte.

Cae una ligera llovizna acompañada de una brisa arrulladora en este territorio de clima tan caliente, estos pequeños y espontáneos aconteceres son placenteros y se hacen notorios por el cambiar del tiempo.

Ya faltan escasos minutos para las cinco, y se despierta un despistado ¿Qué horas son? Grita a todo pulmón. ¡Son las tres de mañana!, le contesta otro y lo deja más despistado aún. Prenden un radio en Oxigeno (emisora de Honda en el Tolima), se escucha la chancla “melodía de Antonio Aguilar” y un interno se emociona al oírla; precisamente donde dice “ahí te mando tu feo retrato…canta con emoción y sentimiento, pues recuerda que hoy es visita conyugal y la que era su esposa lo ha abandonado, se la llevó un camionero y no sabe donde andará.

Son las 5:45. Llegan los carceleros a abrir celdas y se disponen a realizar las primera contada del día, sigue lo rutinario de siempre, agua tampoco hay y no es de extrañar, es normal en este lugar.

La visita es en la tarde, toda la mañana es dedicado a los preparativos, todo gira alrededor de la expectativa y ansiedad que produce este día. Todos quieren salir bien peluqueados, rasurados y luciendo lo mejor. Unos buscan gaseosas, el expendio está varado, lleva ya casi dos meses de crisis y quiebra total, lo consume la corrupción del INPEC y las medidas que han tomado sirven para empeorar nuestra precaria condición; otros buscan bolso prestado p’a llevar lo necesario. Se confunde en el ambiente las fragancias, olores y aromas de cremas, colonias y talcos, en fin, hoy es día de fiesta y se alistan cuadros, tarjetas con flores, corazones y muñecos tiernos, se prepara lo mejor

Los más fritos, los más vaciados esperan que den el bongo para llevarle a su visita; hoy al almuerzo es sardina extravagante y repugnante, y se complica la situación. Unos hoy tendrán su primera cita con una novia conseguida en esta ciudad, las doradenses tienen eso de particular, son solidarias y afectivas.

Hay muchos extraditados dentro del mismo país, unos de la costa atlántica, otros de la pacífica, el Putumayo, Caquetá o Nariño; otros del Casanare o Arauca, de todas las latitudes y extremos del territorio nacional, sin nadie que los visite. ¿Será esto lo que el Estado llama resocialización?

Para el que no hay visita no hay fiesta y el día sigue siendo “normal” y como lo dijera pero mirando el tiempo pasar y pasar…”otros sencillamente se dedican a jugar parqués, ajedrez, hacer pereza o a engendrar un odio más y vegetar.

Es medio día, llega el listado con los que a visita saldrán. La ansiedad se hace mayor, unos estaban listos y hoy quedaron vestidos y engominados. A “cabeza de novillo” le acaban de dar la noticia que su novia no volverá jamás, y eso que él sólo lleva 15 días por acá.


El día sigue “normal”; el patio es pequeño; la gente camina sin rumbo. Unos vienen otros van, la vida es monótona, si a esto  puede llamarse vida. ¿Han visto un ratón de laboratorio enjaulado? Es igual. De todo pasa y no pasa nada.

Nos cuentan sus historias familiares, de negocios, de amores y desamores, de andanzas. Uno cuenta que estuvo en el Ecuador y fue a un prostíbulo y en medio de la faena amorosa le dijo a su hembra que le hiciera el sexo oral y ella le contesto. “ni porque fuera el presidente Correa”. Otra está muy triste, su esposa le manifiesta que el único sueño que tiene es ser una prostituta.

Todo no puede ser trágico, a David le llegó su luna, nació hace un mes, ese aquel pequeño ser con su inocencia y ternura lo acompaña cada día y lo motiva a continuar adelante.

El domingo termina cuando llega el ocaso con pequeños nubarrones pintados de mil colores y el alegre cantar y revolotear de garzas y alcaravanes que se disponen placenteramente a descansar.


William Zamora


Prisionero de Guerra integrante de las FARC-EP Más de 6 años detenido y sindicado.

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