Como en los viejos tiempos en que la población judía fuera conminada a guetos de muerte, el Estado de Israel, con el beneplácito de la mayoría de su población, hoy confina también en guetos de muerte a los palestinos, con el agravante de que ahora no es sólo el hambre lo que ataca a los segregados, sino la poderosa aviación sionista y toda la máquina de guerra mortífera del criminal Estado agresor, el cual día a día desata inclemente ira en busca del derrumbe de la moral y la institucionalidad palestina, contando con el asqueroso colaboracionismo de la mal llamada “Autoridad Palestina” y con la complicidad de un amplio ribete de la llamada “comunidad internacional”, donde con los Estados Unidos se congrega el sumiso rebaño de gobernantes, sobre todo europeos, que hoy más que nunca avergüenzan al mundo con su cinismo anti-árabe.
El Plan sionista está trazado, y todos ellos lo conocen y lo aceptan, porque es el mismo Plan del imperio con el que comulgan:
- Destruir el legítimo gobierno de Hamas.
- Condenar al electorado de Gaza al hambre y a la muerte.
- Debilitar todos los focos de resistencia para finalmente acabar con Palestina como nación.
Cuentan los sionistas, para estos propósitos imperialistas, con todo el poder financiero judío, sobre todo estadounidense, como ocurre con el poderoso Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel.
Dentro de esta estrategia, un inmenso contingente de medios de comunicación, prensa, radio, televisión, internet, y otros medios electrónicos, propiedad de magnates sionistas, habrán de manipular las noticias en favor de Israel, que es lo mismo que decir en favor del imperialismo depredador. El procedimiento, como siempre, es y seguirá siendo el engaño y la desinformación que garanticen la impunidad. No obstante, aún en circunstancias de descaro, será aplicado el guerrerismo absoluto, ejecutando los peores crímenes de lesa humanidad mediante las más avanzadas y destructivas armas.
¿Pero quién es el responsable principal del exterminio?
Claro, están el Estado de Israel y Estado el Yanqui; pero, en ese conjunto, si se trata de juzgar de manera más específica, deberemos precisar que ante los ojos de los pueblos y de la historia hay que enjuiciar al poder sionista estadounidense que está configurado por los presidentes de las organizaciones judías- estadounidenses más importantes que militan en la consigna de “ante todo, Israel”. Se trata de medio centenar de organizaciones con extraordinario poder financiero incrustadas en la vida política y económica estadounidense de manera profunda, cuyo factor fundamental es el llamado Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel, con sus más de 100.000 miembros y 150 operadores que tiene la misión, tiempo completo, de activar en el Congreso de Estados Unidos y en los organismos de gobierno…, en las estructuras del poder permanente, todo lo que tiene que ver con las políticas referidas a Israel, y sobre todo la causa sionista.
Este entramado de organizaciones no gubernamentales y gubernamentales que configuran un control de Estado por parte del sionismo, está manifiesto al menos en la presencia evidente de decenas de congresistas sionistas que propician que el Estado gringo facilite recursos financieros y militares para el fortalecimiento de las políticas guerreristas de Israel, más una recua de funcionarios de Estado pro-israelitas y, naturalmente, también sionistas.
La operatividad de estos elementos se efectúa mediante acciones de Estado, de la mano de campañas mediáticas de propagandización abrumadora, pro-sionista, en la que empeñan poderosos medios de comunicación en función de la impunización de sus crímenes, tanto como de la criminalización de aquello que se les oponga. Ocurre por ejemplo, con la demonización que han hecho de Hamas -y por ende de su gobierno-, en la Franja de Gaza, estigmatizándola como organización terrorista, propalando de ella que su acceso al poder fue mediante la violencia, cuando realmente se produjo mediante elecciones democráticas supervisadas internacionalmente.
No es en nada desdeñable el poder omnímodo del sionismo, el cual ha logrado incluso cooptar a la OLP, por decir lo menos, convirtiéndola en fuerza colaboracionista plegada de manera ominosa a las decisiones de ocupación, a la construcción del muro, al establecimiento de controles de carretera, a la complacencia con la ocupación de colonos respecto a los hogares palestinos de Cisjordania y Jerusalén Este, mientras miran con negligencia absoluta el criminal y genocida bloqueo económico impuesto a Gaza, y apoyan sin rubor iniciativas como el llamado “ plan egipcio para poner fin a las hostilidades”, aún a sabiendas de que antes que bases válidas para llegar a soluciones que beneficien a Palestina, lo que contiene son intenciones de imponer restricciones a la resistencia, y dejar con las manos libres a Israel para que siga desplegando sus abusos de siempre.
Desde el imperio se patrocina el genocidio y exterminio palestino; se defiende desde cada sinagoga y centro sionista el establecimiento de cantones económicos deleznables y la desmembración de la Cisjordania ocupada, sometiendo a sus 4.5 millones de palestinos a las peores vejaciones.
Cuando hablemos de solidaridad con Palestina, entonces, no perdamos nunca de vista el tipo de poder criminal al que se enfrenta su pueblo heroico. Porque nada transparente y honesto tienen aquellos que exigen el cese bilateral de las hostilidades y de la confrontación, cuando está perfectamente claro que es Palestina la agredida, y que quien lo hace es un régimen imperialista que además de cinismo, cuenta con una poderosa máquina destructora que son los F-16, sus helicópteros artillados Apache, las bombas de 500 kilogramos que dejan caer sobre los pocos territorios en los que han confinado al pueblo invadido; es decir, sobre menos del 22 % de lo que poseían antes del crimen de cercenamiento avalado por la ONU en los años cuarenta.
Cuenta el poder sionista, además y principalmente, con medios como el New York Times y el Washington Post, que elaboran diariamente las justificaciones del asalto mortal y las arbitrariedades contra Gaza y contra la Palestina toda.
En justicia hay que decir, entonces, que eso que llaman provocación de Hamas no es sino la acción justa y legítima de la dirigencia palestina digna que lucha por la supervivencia para su pueblo. Pues no puede ser crimen la acción con cohetes artesanales contra las posiciones militares del invasor, de parte de quienes buscan el abastecimiento a través de los túneles que cruzan la frontera egipcia; no puede ser acción terrorista la de aquellos que lo que buscan es obligar al Estado sionista a negociar y poner fin a ese bloqueo maldito que mata más que los hechizos proyectiles de la resistencia. No hay otra opción.
Respecto a esta realidad, la política de la Gran Mentira que beneficia a Israel y por ende al imperialismo, es la que se ha impuesto: la destrucción se ha justificado diciendo que todo lo que existe en los territorios palestinos es mascarón de Hamas, y que siendo los ataques israelíes reacción al estallido de los “misiles” artesanales de Hamas, que caen cerca de ciudades israelíes, entonces toda la destrucción y el genocidio protagonizado por los sionistas es legítimo.
Así lo han propalado y lo sigue pregonando, por ejemplo, el principal medio del cónclave sionista-yanqui The Daily Alert. Este pasquín ha exagerado la amenaza de los “misiles” de Hamas, citando las víctimas israelíes que aunque también sean dolorosa consecuencia de la guerra por Israel, son ínfimas frente a los más de 2.500 palestinos muertos y heridos, los cuales pasa por alto la gran presa sionista, al tiempo que minimiza la apocalíptica destrucción de la infraestructura, de la economía y del tejido social palestino.
Como si fuera poco el encono que Israel imprime a los ataques, a continuación de cada escalada genocida esgrime el argumento de la “legítima defensa”, cuando lo que hay es una ofensiva desproporcionada. Da el Estado sionista, además, grandilocuencia a las declaraciones de los aliados de sus crímenes, en las que se incluyen las “defensas” detestables que hacen quienes llaman a cesar el fuego de parte y parte condenando los “excesos” de Israel en la aplicación de “su defensa”, como si fuera palestina el pueblo agresor. ¡Cínicos!, porque poco o nada dicen de las condenas que salen de todas partes del mundo contra el innegable genocidio perpetrado por los sionistas.
Descaradamente, los grandes medios de la desinformación ayudan a propalar las mentiras del Estado sionista en las que dicen estar actuando con prudencia para no afectar objetivos civiles, contra toda evidencia que muestra el genocidio.
Mucha farsa se compendia y se hace decir a muchos, logrando complicidad a favor del exterminio, contando ahora incluso con la venia discursiva pre y post-electoral del presidente Obama, muñeco del sionismo a toda costa.
Es hora de que el mundo se levante en denuncia y condena pública respecto a los crímenes de Israel. Frente a estos siniestros crímenes contra la humanidad, el silencio es complicidad repudiable.
Palestina no se ha doblegado, su gobierno elegido democráticamente, el de Hamas, resiste junto al pueblo. Seguramente ese es su mayor delito del momento; el delito que los convierte en “terroristas” frente al imperialismo y sus súbditos, tal como convierte en “terroristas” a todos los pueblos que lidian por la emancipación en el mundo.
Así las cosas, neutralizar la configuración del poder sionista implica neutralizar la configuración del poder imperial en cada lugar donde se encuentren sus enclaves neo-colonialistas y los gobiernos cipayos que les apoyan. Sólo así, multiplicando las luchas para dispersar la fuerza del enemigo…; manteniendo firme en uno y otro escenario, por pequeño que parezca, cada emprendimiento de resistencia, mediante cualquier forma de lucha; con una gran resistencia anti-imperialista de connotación global, es que podremos menguar el poder que en cada lugar tiene el imperialismo, y por ende el sionismo.