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La comunidad de Taganga, habitada por más de 6000 personas, ha manifestado públicamente su rechazo a la construcción de la obra, porque sabe que además de la pesca y el turismo, está afectaría las costumbres, la vida marina, los ecosistemas de los parques naturales y pondría a la población en riesgo de desplazamiento. 

 

La guerra es un negocio macabro para los que detentan el poder, enriqueciéndose a costa de los pobres, que son quienes ponen los muertos, llámense policía, soldados, guerrilleros o civiles.

 

A propósito de las elecciones parlamentarias celebradas el pasado 11 de marzo, la FUERZA ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA DEL COMÚN,

DECLARA:

 

Hace más de un año decidimos en Colombia dejar atrás la guerra e intentar avanzar hacia la democracia, con sus miles de fragilidades. Es una forma de amar a la paz, a la convivencia, aún imperfecta, que es mil veces preferible a cualquiera de las formas de la guerra. 

 

 Las gentes del común contarán en el Congreso de la República con una bancada robusta que trabajará sin descanso por los propósitos de la paz democrática con justicia social.

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