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Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC-EP, deploran y condenan el asesinato del compatriota , dirigente cívico del Congreso de los Pueblos, defensor de derechos humanos e integrante de la Cumbre Nacional Agraria, Campesina, Étnica y Popular, quien fue encontrado por miembros de la Policía Judicial, sin vida y con señales de violencia, el miércoles 21 de enero de 2015, en un sector despoblado, cerca a Bogotá.
 

Las conversaciones de paz que se desarrollan en La Habana se rigen por el Acuerdo del 26 de agosto de 2012; es decir, por el conjunto indisoluble de su preámbulo, y su Agenda, los cuales constituyen su único Marco Jurídico y conceptual convenido. En consecuencia, todo lo que a la fecha se haya adelantado, acordado o aprobado por las ramas del Estado, por fuera de la agenda de La Habana, no tiene validez para los efectos del proceso. Debe considerarse sin valor alguno, y sin alcances vinculantes.

Recibimos con beneplácito la declaración del Presidente Santos en el sentido de enviar a sus plenipotenciarios a La Habana a discutir inmediatamente el Cese bilateral del Fuego y a convenir con las FARC la activación de la sub comisión técnica que abordará aspectos nodales del punto 3, FIN DEL CONFLICTO.
Entre el 15 y el 18 de enero representantes de las delegaciones del Gobierno de la República de Colombia y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, sostuvieron reuniones para intercambiar visiones iniciales sobre los puntos que faltan por acordar y la metodología de trabajo a seguir en las próximas reuniones.

Informamos al país y al Frente Amplio por la Paz, en su calidad de verificadores de la tregua, que continúa la ofensiva militar contra unidades guerrilleras que se encuentran en cese unilateral de fuegos desde el pasado 20 de diciembre. Esta actitud de insensata hostilidad, en momentos en que desde el mismo gobierno se ha insistido en buscar acuerdos para desescalar el conflicto, además de contradecir el mayoritario clamor nacional de paz, pone en serio riesgo la continuidad de la medida que para evitar nuevas víctimas y amainar los dolores de la guerra, decretaron las FARC-EP.