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El Gobierno Nacional y las FARC-EP, al término del ciclo 34 de conversaciones, informamos que:

1. Durante la reunión del grupo técnico para la coordinación de la primera operación de la limpieza y descontaminación de Minas Antipersonal (MAP), Artefactos Explosivos Improvisados (AEI) y Municiones sin Explotar (MUSE) o Restos Explosivos de Guerra (REG), recibimos la visita de la Agencia Popular Noruega (APN) y acordamos:

Al cierre del ciclo 34 de las conversaciones de paz de La Habana, queremos precisar cuatro temas que consideramos de la mayor importancia para alcanzar un acuerdo final de paz.

El primero, es el relativo a la responsabilidad del Estado. No en vano el informe entregado por la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas a la Mesa, apunta a que el Estado es el gran responsable de lo ocurrido durante más de seis décadas de conflicto social y armado en Colombia.

Colombia demanda un análisis a fondo sobre lo que está ocurriendo con el desacreditado sistema judicial, vergüenza de la nación. Necesita urgentes cambios institucionales que no podrán venir sino de una Asamblea Nacional Constituyente. El país no merece tener un presidente de la Corte Constitucional como el señor Pretelt, corrupto magistrado que refleja la degradación de la institucionalidad colombiana, de un sistema que se autodenomina Estado de Derecho, cuando está plagado de corrupción, sobornos enmermelados, a favor de intereses privados, mafiosos y violentos.

Las conversaciones de paz en La Habana avanzan y se han concretado acuerdos importantes que permitirían atacar las causas de la confrontación de más de medio siglo que padece Colombia y se han expuesto visiones que serán útiles para los desarrollos futuros en favor de la reconciliación. Pero en lenguaje sencillo y coloquial, podemos decir que hemos avanzado como nunca, pero aún hay mucha tela por cortar, comenzando por recordar, que tanto hay temas cruciales en los puntos 5 y 3 que se están discutiendo, como los hay en el conjunto de las 28 salvedades que permanecen en el congelador, esperando el momento para que se vuelva por ellos. Seguramente, si se quiere acelerar la marcha, ya va siendo hora de hacerlo.

En el Acuerdo General para la terminación del conflicto de agosto de 2012, está estipulado que “el respeto de los derechos humanos en todos los confines del territorio nacional es un fin del Estado que debe promoverse”.