• 1

En la vereda Tierra Grata, municipio Manaure, departamento del Cesar, se está formando una comunidad como producto del Acuerdo de Paz entre el Estado y las FARC EP. Llegamos 162 hombres y mujeres y ahora somos 305; reportamos 22 nacimientos y un total de 67 menores, todo esto resultado de la reintegración familiar. La vereda sirvió de punto de agrupamiento de las guerrillas, luego vino el desarme y ahora la reincorporación a la vida civil. Hasta el 15 de agosto sirvió de ETCR y el Concejo Municipal la integró al ordenamiento territorial. No tenemos donde ir, aquí tenemos planificado vivir y está todo por hacer.

Entre los integrantes de la comunidad tenemos 37 personas con origen étnico. Al respecto, la Mesa Étnica de Tierra Grata deja claro que en ningún momento se ha planteado crear un Resguardo Indígena en la Serranía del Perijá. La idea de nuestros integrantes con origen Kankuamo, Kogui, Arhuaco, Yukpa, Wiwa, Barí y Wuayuu, es mantener las buenas relaciones con sus comunidades de origen, promocionar sus valores, sus costumbres, su cosmovisión y gestionar sus proyectos productivos. La forma orgánica es la Mesa Étnica y no un Resguardo Indígena. Entre nosotros se respeta su cosmovisión como igual respetamos la de todos los Pueblos.

Saludamos con un fraterno estrechón de manos al pueblo Yukpa, a sus gobernadores y autoridades. Estamos trabajando en esclarecer sus preocupaciones. Encontramos en la lucha del pueblo Yukpa, una lucha legítima con todos sus antecedentes históricos. Su llamado de atención sobre la minería en la Serranía del Perijá debe ser factor de unidad indígena-campesina-afro y popular. Unidad entre quienes luchamos por el territorio, el bienestar y el derecho a la tierra. Esta debería ser una lucha del Cesar. La comunidad de Tierra Grata tiene más identidad con el pueblo Yukpa que factores de divergencia que nos separen de un proyecto de reconciliación, convivencia y buen vivir en la Serranía. No tenemos ningún conflicto con el pueblo Yukpa.

Hemos insistido en que el Estado atienda seriamente la problemática de la Serranía del Perijá. No puede ser que continúen muriendo 45 bebés Yukpa al año, según denuncian sus autoridades. El problema no es la creación de la ZVTN y luego el ETCR: por el contrario la Implementación del Acuerdo de Paz es una oportunidad para la reparación del territorio y de su población víctima del conflicto armado, incluido el pueblo Yukpa. Tierras para el pueblo empobrecido está acordado en La Habana y eso es precisamente lo que reclaman todas las comunidades sin distingo de su origen.

Tenemos que construir un consenso sobre la Serranía del Perijá. Queremos sumar a la Unidad y no servir de más división entre el Pueblo que sigue disperso. Proponemos un diálogo entre las comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes y populares para la defensa de la Serranía. La comunidad en proceso de reincorporación está lista para continuar en este propósito.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Videos