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Seremos millones y millones en una Nueva Colombia

Jorge Eliécer Gaitán sentenció el 20 de abril de 1944: “…en Colombia hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendidos por el país político. El país político tiene metas diferentes a las del país nacional. ¡Tremendo drama en la historia de un pueblo!”.

 

73 años después esa tragedia sigue viva. Tal y como lo sostenía el caudillo, el Estado sigue representando actualmente los intereses de un grupo minoritario, cuando debiera representar todas las clases y defender especialmente a la que lo necesita, o sea la gran mayoría de los desheredados. Proponemos a Colombia poner fin a tan amarga realidad.

 

Y lo hacemos presentando ante el país y el mundo nuestro partido político, FUERZA ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA DEL COMÚN FARC, en una demostración más de nuestro compromiso con la paz, la democracia y la justicia social para Colombia. Fueron más de 50 los años de resistencia armada, llegados a su fin con la firma de los Acuerdos de La Habana. Dejamos las armas para hacer política por vías pacíficas y legales, queremos construir con todos y todas ustedes un país diferente.

 

Un país en el que en primer término la violencia desaparezca definitivamente del escenario de la política, en el que nadie sea perseguido, asesinado o desaparecido por pensar diferente. Un país en el que ninguno de sus habitantes se vea obligado a tomar las armas para defender su vida, en el que la respuesta a la protesta y la inconformidad social no sea el trato brutal del ESMAD.

 

Un país en el que la tolerancia y el respeto por la diferencia sean la norma, en el que el diálogo y la concertación sean la forma de solucionar los problemas. No queremos una sola gota más de sangre por razones políticas, que ninguna madre vuelva a derramar lágrimas por su hijo o hija violentados. Por ello no vacilamos para extender nuestras manos en señal de perdón y reconciliación, queremos una Colombia sin odios, venimos a profesar la paz y el amor fraternal de compatriotas.

 

Son numerosas las demostraciones cumplidas por nosotros en ese sentido. Cesamos todos los fuegos, nos ubicamos en las zonas y puntos transitorios,  hicimos completa dejación de las armas, entregamos el inventario de nuestra economía de guerra e iniciamos el proceso de entrega de todos nuestros bienes. Damos ahora el paso de nuestra conversión en partido político legal. Ojalá el Estado colombiano hubiera mostrado igual diligencia en el cumplimiento de sus compromisos.

 

No vamos a hacer aquí la defensa de nuestro alzamiento. La búsqueda de la verdad del conflicto y sus víctimas estuvo en el centro de los Acuerdos de La Habana, y los diversos instrumentos pactados se encargarán de revelar lo realmente sucedido. No tememos a la justicia. Por el contrario, clamamos por ella. Por un país en el que la impunidad desaparezca para… Leer más

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