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La Paz será la Victoria

 

 

 

La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz,  junio 24 de 2015.

 

En el día de ayer rendimos un tributo a la paz, que constituye el más grande y significativo paso que permitirá hacer realidad el deseo nacional de terminar la guerra.

Se ha suscrito con el gobierno de Colombia, un armisticio que crea nuevas condiciones para poner fin a la confrontación y que habrá de conducirnos en este año 2016, al Acuerdo Final de Paz, si se cumple con la Hoja de Ruta que convinimos trazar conjuntamente.

Acompaña la entrada en vigor del Armisticio, el Acuerdo de Dejación de Armas, rubricado hace apenas unas horas. Su contenido se explica por sí mismo. Para nosotros, además de lo señalado, significa la proscripción del uso de las armas para hacer política.

Luego de medio siglo de una confrontación terrible que cobró nuevas víctimas cada día, pareciera que estamos a las puertas de dar inicio al proceso del fin del conflicto, de manera tal, que ya no sea necesario el obligado recurso de la rebelión.

Para ello necesitamos sembrar en los campos y ciudades de Colombia, Justicia social, democracia verdadera, soberanía, inclusión… No más el ayer de lutos y dolores. Entre todos, respetando nuestras ideas y tolerando al otro, debemos encaminarnos hacia la superación de la marginalidad, la desigualdad y la pobreza; hacia el bienestar general y la defensa anticipada de los derechos de quienes están por nacer.

Hemos suscrito, entonces, un acuerdo de cese de fuegos y hostilidades, bilateral y definitivo, y un acuerdo sobre garantías de seguridad y no más paramilitarismo; lo cual implica, además del silenciamiento de las armas, no más guerra sucia, no más falsos positivos, no más amenazas ni asesinatos contra dirigentes populares, defensores de derechos humanos y reclamantes de tierras, no más crímenes o mirar para otro lado pretextando la defensa de la ley y del orden; no más criminalización de quienes han trabajado arduamente por la paz como ha ocurrido con Carlos Velandia y los cuatro jóvenes de Neiva condenados por participar en la protesta social.

También hemos firmado un acuerdo de Dejación de Armas, cuyo proceso de mutuas responsabilidades, irá acompañado de la más amplia amnistía tal como lo contemplan las Convenciones de Ginebra, en un escenario en que la implementación del conjunto del acuerdo de paz al que lleguemos, abra los caminos de la reincorporación de la insurgencia a la vida legal y se comiencen a hacer realidad los compromisos de beneficio social y político para las mayorías excluidas.

Necesitamos reconstruir el país entre todos y todas, aún con quienes han sido reacios a reconocer todavía, que estamos en el albor de una enorme posibilidad de cambio. Queremos verles antes de la firma del Acuerdo Final. Queremos escucharles y encontrar salidas para avanzar hacia el nuevo horizonte nacional.

Reiteramos que las víctimas, son la razón de mucho de lo que se ha logrado hasta la hora presente. Su memoria y sacrificio nos llevan a hacer el compromiso de un “NUNCA MÁS”. La No Repetición debe ser un compromiso cierto y una obligación moral donde no tienen lugar las reticencias.

Finalmente, decimos que aspiramos a llegar pronto a un acuerdo sobre refrendación que permita la máxima participación popular en la definición de los destinos de país, así como deseamos poder materializar acuerdos precisos y garantizados de implementación y reincorporación. La Hoja de Ruta para llegar al acuerdo final, y que contiene todo lo que hace falta por acordar, no puede quedar atrapada en enredaderas jurídicas inventadas por “gente muy inteligente” que no ha logrado entender que la paz es el bien superior, el derecho síntesis, sin el cual no es posible la aplicación de ningún otro derecho. Llegar a ella requiere mucho sentido común.

Estamos cerca de nuestra reconciliación. Debemos aferrarnos con todas nuestras fuerzas a la esperanza que ha destellado con extraordinario brillo ayer en La Habana. No podemos dejar pasar esta oportunidad. ¡El constituyente primario debe tomar la vanguardia!

A todos les decimos: gracias por creer, gracias por ayudar, gracias por escuchar y gracias por persistir.

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP

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