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Marzo 26 de 2011, día del derecho universal de los pueblos a la rebelión armada.

El austriaco Ernst Hans Gombrich, reconocido historiador y teórico del arte, había escrito que “no existe, realmente, el Arte. Tan sólo hay artistas”, para iniciar una reflexión en la que explicaba de manera muy didáctica el recorrido que a través de los tiempos había hecho la humanidad en desenvolvimiento de su expresión artística: tiempos en que los hombres “cogían tierra coloreada y dibujaban toscamente las formas de un bisonte sobre las paredes de una cueva”, hasta los tiempos en que “compran sus colores y trazan carteles para las estaciones del metro”…

Les invitamos a descubrir o redescubrir las collecciones de Inti Maleywa

"Cada hoy es como un río que tributa sus aguas al pasado…; pero, de alguna manera, no hay ahora sin ayeres y son aguas de la historia las memorias que desembocan al futuro con su cauce"
Jesus Santrich

No es suficiente desearle suerte al agredido. La solidaridad es mucho más que eso. Es la unión desinteresada de esfuerzos y de luchas, expresada, de ser posible, en el terreno mismo de los acontecimientos. En su pintura internacionalista, solidaria, Inti Maleywa expresa ideas que son férreos principios del ejército revolucionario en el  que milita, las FARC-EP, cultivados desde  los orígenes en Marquetalia y llevados a la práctica durante casi medio siglo de resistencia. Así, con asombrosa creatividad envuelve en sus trazos coloridos de amor y respeto por los pueblos que luchan, la gesta heroica de los palestinos, de Euskal Herria, de la Venezuela Bolivariana y de todos los pueblos que combaten por la libertad.

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Un sistema que basa su existencia en la destrucción de la naturaleza y de la humanidad misma, es un sistema decadente y fracasado. El capitalismo es el más grande predador de nuestro tiempo. En la anarquía de su producción, destruye las reservas de bosques y selvas, yacimientos de agua y contamina la tierra con sus desperdicios industriales. Naturaleza muerta o agonía de la naturaleza es la voz de la artista hablando por la tierra, es el grito del planeta agonizante, mortalmente herido de saqueos, desforestación, hambre, contaminación. Es una invitación a marchar tras la utopía de un mundo nuevo.

No existe violencia sin apellido, y la que impera en Colombia, tiene  el sello característico de su oligarquía: Es violencia bipartidista, violencia paramilitar, terrorismo de Estado. En desarrollo de dicha máxima, aplicada como pedagogía del miedo, por más de medio siglo han teñido de rojo los ríos de la patria y convertido a Colombia en una enorme fosa común donde reposan los sueños truncados de miles de colombianos humildes que exigieron del Estado sus derechos. Los colores de la violencia es la denuncia que a través de su mágica pintura hace Inti Maleywa como un retrato de la Colombia que le tocó vivir, es al mismo  tiempo el compromiso con su pueblo, con la Colombia nueva que  lleva en sus colores y que renace constantemente en cada trazo de su pintura subversiva.