• 1
Pueblo heroico, nuestro pueblo cuenta con una tradición de valiente lucha contra los agresores extranjeros. A lo largo de varios siglos, el pueblo vietnamita ha ido acumulando una gran experiencia en la insurrección popular y en la guerra de todo el pueblo contra ejércitos mucho más poderosos que el nuestro. Desde el nacimiento de la clase obrera vietnamita, guiado por nuestro partido y con la vista fija en los objetivos de la revolución, que son la independencia nacional, la democracia y el socialismo, nuestro pueblo ha exaltado esta tradición de lucha contra la agresión extranjera y ha elevado la insurrección popular y la guerra de todo el pueblo a niveles muy altos. Nuestro pueblo ha vencido al fascismo japonés y al imperialismo francés; nuestro pueblo ha puesto en jaque al imperialismo norteamericano y está a punto de derrotarlo, añadiendo nuevas páginas gloriosas a nuestra historia y contribuyendo dignamente a la obra revolucionaria de los pueblos de Indochina, del sureste asiático y del mundo.
el 28 de octubre 1893
 
Señoras, señores:
CON LA FRENTE CONTRITA DE LOS AMERICANOS QUE NO han podido entrar aún en América; con el sereno conocimiento del puesto y valer reales del gran caraqueño en la obra espontánea y múltiple de la emancipación americana; con el asombro y reverencia de quien ve aún ante sí, demandándole la cuota, a aquel que fue como el sanan de sus llanuras en la pompa y generosidad, y como los hilos que caen atormentados de las cumbres, y como los peñascos que vienen ardiendo, con luz y fragor, de las entrañas de la tierra, traigo el homenaje infeliz de mis palabras, menos profundo y elocuente que el de mi silencio, al que desclavó del Cuzco el gonfalón de Pizarro.
20 de marzo de 1929

Proyecto Original que el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua presenta a los representantes de los Gobiernos de los veintiún Estados Latinoamericanos
Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el cielo, que van por el aire dormido engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar.
Todas las tesis sobre el problema indígena, que ignoran o eluden a éste como problema económico social, son otros tantos estériles ejercicios teoréticos -y a veces sólo verbales- condenados a un absoluto descrédito. No las salva a algunas su buena fe. Prácticamente, todas no han servido sino para ocultar o desfigurar la realidad del problema. La crítica socialista lo descubre y esclarece, porque busca sus causas en la economía del país y no en su mecanismo administrativo, jurídico o eclesiástico, ni en su dualidad o pluralidad de razas, ni en sus condiciones culturales y morales.