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Presentamos a ustedes el tercer capítulo del libro de DAx Toscano y Alexandra Villacís a cerca de la estrategia mediática contrainsurgente como uno de los principales obstáculos para el proceso de paz en Colombia.

TERRORISMO MEDIÁTICO CONTRA LAS FARC-EP

3.1    La “guerra cultural de baja intensidad” para estigmatizar la imagen de las FARC-EP

La guerra criminal que el imperialismo yanqui y la oligarquía santanderista llevan adelante contra el pueblo colombiano, tiene lugar también en el escenario mediático.

 “Monopolizando el aparato mediático, el imperialismo y sus oligarquías, en el presente más que en cualquier otra época, penetran la conciencia ciudadana para imponer su visión del mundo, cercenando por completo el libre pensamiento y la expresión verdaderamente democrática”,  señalan acertadamente los Comandantes Rodrigo Granda y Jesús Santrich.

Imponer una idea errónea, falsificada sobre el mundo para hacerla pasar como verdadera y real, es el objetivo de la industria mediática al servicio del imperialismo y los grupos oligárquicos colombianos.

Mientras denigran la lucha del pueblo y sus organizaciones revolucionarias, levantadas en armas o no, las acciones que ellos llevan adelante son presentadas como necesarias y positivas para el bienestar de la colectividad y el mantenimiento de la tranquilidad y el orden social. 

Lo que ocultan es que ese orden social es el que conviene a sus intereses para mantener, mediante el uso de la fuerza y la manipulación mediática, el régimen de explotación basado en la propiedad privada capitalista.

La realidad se presenta, de esta manera, en forma invertida, a decir de Marx. 

Para lograr este objetivo, la industria mediática del imperialismo yanqui y la oligarquía colombiana, conjuntamente con los aparatos de propaganda del ejército y policía colombiana, se han valido de un sinnúmero de mecanismos con el objetivo de alienar y manipular la mente de las personas.

Contra el movimiento popular y revolucionario colombiano se lleva adelante una verdadera “guerra cultural de baja intensidad”.

El filósofo cubano, Pedro Luis Sotolongo dice que:

La funcionalidad estratégica de semejante ‘guerra-cultural-de-baja intensidad’ es la de contrarrestar la resistencia contra aquélla explotación por parte de “los más rebeldes” con la apatía de “los más conformes” y la de neutralizar la exclusión de las mayorías “invisivilizándola” tras la apariencia de “incluirlas” culturalmente y tras la inclusión real de las minorías-élites en cada lugar; minorías que pasan a pensar, sentir y vivir como primer-mundistas, impasibles ante el mar de miseria y exclusión de sus coterráneos (de quiénes ya no se sienten tales, pues ellos “están incluidos”) que les rodea. 

Iñaki Gil de San Vicente cita a Francisco Sierra Caballero, quien sostiene que:

La guerra de baja intensidad se definirá aquí como el arte y la ciencia de utilización del poder político, económico, psicológico y militar de un gobierno, incluyendo a la policía y a las fuerzas internas de seguridad, para evitar o vencer a la insurgencia, más allá o por encima de la oposición política y de la opinión pública nacional e internacional.

El autor citado por Iñaki señala además que:

Si la guerra de baja intensidad se caracteriza por ser en cierto modo una forma renovada de guerra sucia encubierta que se destaca por permanecer oculta a la opinión pública, es necesario igualmente destacar la naturaleza de esta doctrina contrainsurgente como una estrategia de guerra prolongada -esto es, la doctrina de la guerra de baja intensidad viene siendo, en realidad, una guerra total y permanente-, en la que se emplean todo tipo de medios psicológicos y de persuasión para la derrota político-militar de las tropas y ejércitos insurgentes. En otras palabras, la guerra de baja intensidad puede considerarse una variante militar de intervención política basada en la propaganda y la guerra psicológica. Es más aún, la guerra y la propaganda son aquí una y la misma cosa. Pues la guerra psicológica constituye actualmente el factor político-militar decisivo para la victoria en la estrategia de guerra de baja intensidad. En ella se integran numerosas actividades de tipo militar, político, ideológico, cultural e informativo.

La alienación y la manipulación mental son los mecanismos que, como parte de esta guerra cultural de baja intensidad, utilizan los propagandistas del imperialismo y la oligarquía Colombia para engañar a la población respecto de los objetivos que persiguen las FARC-EP a través de su lucha revolucionaria, así como de su imagen como organización guerrillera.
“La alienación es la amputación de la conciencia de sí imprescindible para la autoactividad” , dice Iñaki Gil de San Vicente.  El ser humano alienado no piensa por sí mismo, si no que reproduce en el plano de las ideas y también en su actividad práctica inmediata, lo que otros le imponen ya sea en forma directa o sutilmente. Iñaki cita al pensador venezolano Ludovico Silva quien señala que “[l]a alienación, en su sentido más general y filosófico, es una pérdida del propio ser, que es sustituido por un ser que no es el que en propiedad ontológica le corresponde al sujeto”.

Vicente Romano indica que la manipulación no es otra cosa que “la comunicación de los pocos orientada al dominio de los muchos.”  Romano manifiesta que:

La manipulación espiritual, como comunicación orientada al dominio ideológico, busca adaptar todo lo posible al sistema social vigente la conciencia y las actividades, incluidas las de su tiempo libre, de la mayoría de la población, en contra de sus intereses objetivos y, por consiguiente, subordinarlas a los intereses minoritarios. Los más deben someter su imagen del mundo, su comprensión de las cosas, sus hábitos de pensamiento, sus sentimientos, sus gustos, en suma, su forma de vida, a los intereses de los menos. 

El autor de “La formación de la mentalidad sumisa” explica como los detentadores del poder utilizan un sinnúmero de técnicas para lograr la manipulación de las mentes de las personas, las mismas que están relacionadas con la generación de angustias, miedos, ansiedades producidas a través de lo que el comunicólogo alemán, Harry Pross define como la “violencia simbólica”, es decir “el poder para imponer la validez de significados mediante signos y símbolos de una manera tan efectiva que la gente se identifique con esos significados.”

De esta forma, durante ya cincuenta años, ha trabajado el imperialismo yanqui y la oligarquía colombiana para desprestigiar la lucha que lleva adelante las FARC-EP.

3.2    El ataque mediático de Falsimedia made in Colombia, con patente estadounidense, contra las FARC-EP

La industria mediática tiene como objetivo central la “domesticación del rebaño desconcertado” y la anulación de la capacidad crítica de los pueblos frente a la realidad en la que viven.
Los medios de “comunicación”, en la sociedad capitalista, se presentan a sí mismos como la voz de los colectivos, cuando en realidad representan y expresan las ideas de la clase dominante y de los grupos de poder político y económico, que son quienes control, precisamente, esta industria dedicada a la mentira.

La hegemonía burguesa se construye mediante la interiorización de los valores de la cultura dominante y la constitución de un sujeto domesticado, dice Néstor Kohan.  Por ello, los medios producen y reproducen todo tipo de informaciones banales, superficiales, mientras los hechos que son resultado de diversos procesos sociales, son tergiversados y sacados de contexto. A eso es lo que llaman “libertad de expresión”:

(…) los medios monopólicos de comunicación masiva, (…) son sin duda las más portentosos contingentes enemigos en el campo de la guerra ideológica; sus batallones, brigadas y divisiones mercenarias tiene el encargo de construir y sostener el llamado consenso de masas en favor del capitalismo, implantando en la conciencia colectiva la concepción del mundo burgués hasta convertirla en la base del sentido común; que es como decir el ensamblaje más profundo de los valores de la cultura dominante. Una masa en consenso de este tipo es en síntesis, una grey domesticada e impedida para los cambios revolucionarios, pues la propaganda de la ideología burguesa ha anonadado su mente y su corazón.

Esta falsificación de la realidad no se da exclusivamente a través de las informaciones noticiosas, sino por medio de la diversidad de programas que produce en general la industria mediática para alienar y manipular la mente de las personas.

Las novelas de fabricación colombiana se han convertido en instrumentos para penetrar en la mente de la población nacional e internacional, por medio de imágenes, ideas y estereotipos que, por un lado, exaltan las condiciones y los niveles de vida de la clase media y de los ricos, ya sea cualesquiera la forma en que hayan adquirido su riqueza y, por otro lado, denigran a la insurgencia, glorificando el papel del ejército y la policía al servicio del Estado. Por supuesto, la labor de estos aparatos represivos, se presenta como puesta al servicio de la sociedad colombiana, y no del Estado oligárquico:

Una mención especial merece también la telenovela “Francisco el matemático” en la cual se han combinado dos elementos: La distracción de las mentes de la “chusma” y la propaganda directa al ejército nacional. En la novela, las escenas sobre los problemas cotidianos de los jóvenes (estrato 5 y 6 por supuesto) son intercaladas con escenas sobre jóvenes soldados, y – oh, qué sorpresa- resultan tener los mismos problemas, alegrías y tristezas. El espectador se va poco a poco identificando con los Héroes del Ejército Nacional, y ahí radica la clave.

La novela “A corazón abierto”, de la cadena de televisión RCN, va en igual sentido, cuando en el capítulo 63 de la segunda temporada,  médicos del “Hospital Universitario Santa María” son “secuestrados” por guerrilleros que demuestran su “degradación moral”, su “brutalidad” y su comportamiento “inhumano”, para luego ser rescatados por miembros del Ejército colombiano, a los que se los presenta como “héroes”.

Las narconovelas, a más de exaltar la vida de los traquetos y de predisponer a la juventud en la búsqueda del “éxito” y “placeres” que tienen los millonarios, incluso por medio del negocio del narcotráfico y la prostitución, colocan al Ejército y a la Policía colombiana en un pedestal de honor al presentarlas como instituciones dedicadas a combatir a los narcos y a sus negocios ilícitos.

La realidad demuestra hasta la saciedad que el Ejército y la Policía de Colombia, más allá de combatir estos negocios, está inmersa en los mismos, con relaciones estrechas con los carteles de la droga: El 13 de diciembre de 2012, en un avión Hércules del Ejército colombiano que aterrizó en la base militar de Tolemaida, fueron encontrados 25 kilos de marihuana. Seis soldados activos fueron involucrados en el tráfico de la droga. Cinco días más tarde, el mayor del Ejército Edison Javier García fue arrestado en la carretera del Valle, transportando 79 kilos de marihuana.

Los voceros oficiales de las instituciones militares y policiales, así como del gobierno, conjuntamente con los medios de comunicación, tienden a culpabilizar a los individuos de estos delitos, mientras exculpan al Ejército y a la Policía de Colombia, mediante un lavado de imagen, de cualquier responsabilidad. 

La industria mediática colombiana ha creado así una matriz de opinión desfavorable a la insurgencia, fundamentalmente contra las FARC-EP:  

(…) esa industria mediática tiene una finalidad que es la de generar matrices de opinión que no tienen que ver propiamente con llevar el conocimiento, la aprehensión real del mundo y de las sociedades, sino la aprehensión de falacias que convengan para mantener a las oligarquías en el poder.  Dentro de esa línea está todo lo que ellos hacen.
Cualquier matriz de opinión que se genera es para fortalecerse ellos en el poder y para aplastar todo lo que los amenace.

Todas las desinformaciones que se lanzan sobre la insurgencia colombiana tienen que ver con la descalificación de su lucha, de las causas que la han generado y de los propósitos que se buscan. 

Según Jesús Santrich “la industria mediática es una máquina de hacer mentiras. Es una máquina de distorsión de la realidad que (…) tiene como propósitos, como finalidad, posicionar a la oligarquía y descalificar a lo que le haga oposición o resistencia”. 

Contra las FARC-EP y, en general, contra el movimiento revolucionario colombiano, se da no solo una cruenta guerra asimétrica a nivel militar, sino también a nivel mediático. La propaganda no es otra cosa que la continuación de la guerra por otros medios, se podría decir, parafraseando a diría Karl Von Clausewitz.

Los medios de comunicación en Colombia son propiedad de poderosos grupos políticos y económicos que, a través de los mismos, reproducen las ideas favorables al injusto y explotador sistema capitalista, presentándolo como un orden idílico. Estos medios, dice Jesús Santrich, criminalizan la protesta social, a la vez que son cómplices del terrorismo de Estado, entendido este no solo como el empleo de políticas represivas contra el pueblo, sino también como la aplicación  de medidas destinadas a la expoliación y saqueo de los recursos de la nación, así como a la apropiación del trabajo realizado por obreros, campesinos, amas de casa.

¿Quiénes son los propietarios de los medios en Colombia?

•    Grupo Español Prisa, al que pertenece el Grupo Latino de Radio, propietario de Caracol Radio y W Radio.

•    Grupo Santodomingo, socio mayoritario de Caracol TV, propietario del periódico El Espectador, de la revista Cromos y de siete emisoras, las FM BLU Radio.

•    Grupo Sarmiento Angulo, propietario del periódico El Tiempo, del cual también es accionista la familia del presidente Juan Manuel Santos. Entre sus publicaciones sobresale Semana, Dinero y Jet Set. Forman parte de este grupo los periódicos El Colombiano y El País de Medellín y Cali respectivamente. Este grupo es, además, socio de la cadena de cines “Cinemark” y de la tienda de libros, música y videos “Tower Records”. Posee también el canal local “Bogotá CityTV”. 
•    Grupo Ardila Lülle dueño de Radio Cadena Nacional (RCN). En 1995 irrumpe en la televisión con RCNTV. Posee más de 80 emisoras emisoras como Antena 2, La Mega y Rumba. El Grupo es propietario de Sonolux, una de las mayores casas discográficas colombianas.

•    Grupo Nacional de Medios. Creado en 2007. Pertenecen a él los periódicos Vanguardia Liberal, El Colombiano, El País, El Universal y La República. Estos medios son gestores de la agencia de noticias Colprensa y son accionistas de la firma Periódicos Asociados que se dedica a la edición de revistas y publicaciones de prensa. También forman parte del GNM los periódicos “populares” Q’Hubo, La Chiva y Nuestro Diario. 

•    Grupo CLARO, del mexicano Carlos  Slim. Comcel y Telmex unificaron sus marcas con CLARO en Colombia. Este grupo mantiene un fuerte control sobre la telefonía celular y el servicio de Internet. CLARO acapara el 63% de la telefonía móvil en Colombia.

A través del control mediático, la oligarquía Colombia intoxica la mente de la población con  mensajes alienantes, mediante los cuales denigran a quienes luchan contra el sistema que representan. 

Las FARC-EP han sido objeto de los más brutales ataques por parte de los propagandistas del imperialismo yanqui y la oligarquía santanderista.

Todos los males que vive Colombia han sido atribuidos, sin ningún sustento, a la existencia de las FARC-EP, mientras los medios de comunicación exaltan las políticas criminales que los grupos de poder económico toman contra el pueblo.

Los empresarios de la comunicación, además, dice Iván Márquez, tienen la función de lavar la imagen de las transnacionales que saquean los recursos del país.  No se puede esperar otra cosa de estos personajes que tienen estrechos vínculos con estas grandes empresas capitalistas y que sirven a sus intereses como Francisco Solé, quien ejerció las funciones de vicepresidente de la Casa Editorial El Tiempo y presidente del Canal 3 Televisión de Colombia, y hoy ocupa un puesto en la Junta Directiva de la empresa canadiense Pacific Rubiales, transnacional dedicada al saqueo de los recursos mineros de Colombia y a la explotación de la clase trabajadora:
Las descomunales ganancias que reporta la empresa petrolera Pacific Rubiales son el fruto de las condiciones laborales de semi-esclavitud en las que mantiene a sus 12.400 trabajadores. En primer lugar hay que mencionar que sólo 1.400 tienen empleos directos mientras 11.000 son contratados a través de contratistas o cooperativas de trabajo asociado, con salarios por debajo de la media del sector, sin prestaciones y sin estabilidad.

Estos trabajadores que producen 225.000 barriles de crudo diario –25% de la producción nacional– laboran 21 días continuos por 7 de descanso, las jornadas empiezan a las cuatro de la mañana (hora en la que suena la diana para compartir 40 duchas entre 1.400 hombres y un sanitario por cada 40). El regreso de los pozos es a las seis de la tarde y no se les reconoce horas extras. Los trabajadores tienes doble gasto pues viven alejados de sus familias a las que deben sostener. Adicional a esto deben compartir en carpas por 140 trabajadores, estas condiciones insalubres son apenas comparables con la falta de seguridad industrial que existe en los pozos, lo que se corrobora por la alta accidentalidad.

A este panorama se le suma la inestabilidad laboral. Muchos de los trabajadores accidentados no son enganchados nuevamente. Lo mismo ocurre con aquellos a los que se les daña el equipo o pierden alguna de sus herramientas. No sólo se les descuenta de su salario sino que pierden el empleo.

La industria mediática colombiana ha sido responsable de la guerra sucia que el Estado gansteril lleva adelante contra el pueblo, desde hace más de cincuenta años. En ella aparecen los azuzadores de la guerra, los enemigos de la paz, los estigmatizadores de la lucha social lanzando diatribas contra la insurgencia colombiana, mientras ensalzan al ejército y a la policía.

En un editorial publicado por el periódico El Tiempo, del 22 de mayo de 2012 se ataca a las FARC-EP, se incita a la guerra y a dar el respaldo legal a las Fuerzas Militares para que continúen su accionar:

A las Farc, hay que decirlo una y mil veces, porque eso es lo que demuestran, no parece importarles el camino de la paz. En esta hora y en estas condiciones, como dijo el Presidente, se necesita redoblar la ofensiva. La culebra está viva y ha cambiado su forma de hacer la guerra. Hoy el país se enfrenta a una guerrilla de claro tinte terrorista. Por ello es urgente, no solo no bajar la guardia, sino desarrollar plenamente la nueva estrategia militar. Se nos antoja que si, como dicen algunos sectores, hay zonas del país en las que los uniformados no están a la ofensiva plena, tal vez por temor a una injusta judicialización, las tropas deben recibir un mensaje anímico y de respaldo jurídico.

Los militares libran una lucha llena de trampas ante un enemigo despiadado, que no da tregua. Por ello requieren un marco legal para su juzgamiento y una reestructuración de la justicia penal militar, sin que haya impunidad.

Por lo pronto, las Fuerzas Militares cuentan con el respaldo nacional para combatir al sanguinario enemigo, que lo único que hace es granjearse el odio y obligar a mantener la puerta del diálogo cerrada y con llave.

Cuando se produjo el bombardeo contra el campamento del Comandante Raúl Reyes, el 1 de marzo de 2008, ubicado en territorio ecuatoriano, Clara Elvira Ospino, quien fuera directora de Radio Cadena Nacional de Colombia (RCN) dejó en claro la postura de la industria mediática de ese país, cuando señaló en la reunión de la SIP, que se celebró en Venezuela en ese mismo mes y año, que “los medios y la opinión pública apoyaron sin fisuras la posición del gobierno de Uribe sobre ese ataque”, para lo cual esgrimieron “el derecho a la legítima defensa”, a la vez que expresaban “el peligro que representa el respaldo que países vecinos dan a un grupo que tanta sangre les ha costado”.

No se equivocó Manuel Marulanda cuando señaló que los medios de comunicación “tienen una deudita con el pueblo colombiano.”

Esta industria de la mentira cuenta también con el apoyo de falsimedia en el mundo entero.

El periódico Hoy de Ecuador, dirigido por el actual presidente de la SIP, Jaime Mantilla Anderson, constantemente lanza sus diatribas contra las FARC-EP. En un “análisis” del periódico publicado el 8 de noviembre de 2011, bajo el título “¿Cuándo se debilitaron las FARC?”, se leen un sinnúmero de acusaciones emitidas sin ningún sustento contra la insurgencia colombiana y que forman parte del discurso oficial del Estado oligárquico de ese país, así como de sus aparatos de propaganda:

El discurso reivindicador de las FARC suena ahora a retórica barata, porque no solo protege, sino que también alimenta con droga a los sanguinarios carteles de México que matan, despellejan, decapitan y descuartizan a sus víctimas. La violencia que ha sembrado en su país la ha exportado a otros países con el narcotráfico. Y el Ecuador no se ha librado de eso, porque el territorio ha sido utilizado como corredor para sacar su droga y meter armas.

Las FARC perdieron su rumbo porque se dedicaron a sembrar terror y odio; porque, bajo el cartel de la lucha del pueblo, escondieron a los carteles de la droga, del sicariato, del tráfico de armas y de blancas, los delitos más execrables que la humanidad es capaz de soportar. Y fue en uno de esos tantos momentos cuando se debilitaron.

Las opiniones banales emitidas por los empresarios de la comunicación a través de sus medios, pretenden convertirse en verdades absolutas. Ninguna prueba para demostrar lo dicho, ninguna investigación seria en la que se respalden para realizar dichas afirmaciones. Sin embargo, sin ningún sonrojo, las acusaciones falsas se publican como hechos concretos.

Sicarios de la palabra, especialistas en el engaño, amparados en ampulosos títulos universitarios obtenidos en las universidades al servicio del establishment, se dedican a escribir por el mundo cualquier injuria contra las FARC-EP. Sin siquiera haber pisado algún barrio pobre,  mucho menos la zona campesina y rural colombiana y peor la zona selvática y montañosa de ese país donde la guerrilla tiene presencia, se atreven a escribir sobre el conflicto armado y a inventar historias que solo pueden salir del basurero ideológico al que representan y defienden.

Edurne Uriarte, politóloga, periodista, catedrática de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, columnista del periódico falangista ABC, escribe, seguramente desde su cubículo académico del que no habrá salido jamás para investigar sobre la realidad que vive Colombia, un sinnúmero de epítetos contra la guerrillera Tanja Nijmeijer (Alexandra Nariño) a la que no duda en llamar terrorista. Por supuesto, Edurne no pierde la oportunidad de atacar a los revolucionarios vascos, fundamentalmente de ETA. “De como glorificar a una terrorista de las FARC” es el título de su calumnia, publicada el 25 de noviembre de 2012.

El colmo del absurdo llega al punto de acusar a las FARC-EP de haber buscado material radioactivo para fabricar una bomba. Mientras falsimedia calla o minimiza que los criminales de la OTAN hayan empleado bombas con uranio empobrecido en Irak y que los sionistas del Estado de Israel masacren al pueblo palestino utilizando bombas con fósforo blanco, mienten sobre el hecho de que las FARC-EP supuestamente hayan buscado uranio para fabricar una “bomba sucia”, “denuncia” hecha nada más y nada menos que por el ex vicepresidente de Colombia Francisco Santos, vinculado al paramilitarismo. “FARC tiene uranio para bomba sucia”, publicó en primera plana el Diario de las Américas de EEUU, el 5 de marzo de 2008. 

Así funciona la canalla mediática contra las FARC-EP.
 
3.3    Propaganda gobbeliana al servicio del imperialismo yanqui y la oligarquía santanderista para fabricar una imagen negativa de las FARC-EP

Diversas son las técnicas que los propagandistas al servicio de EEUU, del Estado gansteril colombiano y de los grupos de poder político y económico de este país, utilizan para conquistar la mente de las personas y así conseguir su objetivo fundamental de denigrar a las FARC-EP.

Algunas de estas técnicas de manipulación aplicadas como parte de la guerra mediática contra las FARC-EP son:

•    La selección y difusión de ciertas informaciones que satisfacen exclusivamente los intereses de quienes las emiten. En los medios colombianos es común que se publiquen las declaraciones de “especialistas” sobre el conflicto, los mismos que se encargan, por un lado, de responsabilizar fundamentalmente a las FARC-EP de la violencia, de los crímenes y atropellos contra la población y, por otro, de verla como una organización en estado de descomposición militar y moral.

El 17 de septiembre de 2012, el periódico El País de Colombia, publica una noticia con el titular: “Las Farc sí son uno de los mayores carteles de la droga, dicen analistas”. En el cuerpo de la noticia se cita al “especialista” Alfredo Rangel, agente pago del Ejército colombiano, quien dice que las FARC son “el primer cartel productor y comercializador de cocaína a nivel internacional”. Caracol Radio, en su página Web, el 16 de enero de 2009, publica en igual sentido las declaraciones del narcoparamilitar Álvaro Uribe que acusa a las FARC de ser uno de los mayores carteles de la droga en el mundo. 

¿Por qué los grandes medios, en vez de lanzar este tipo de acusaciones basadas en declaraciones de estos personajes, no se atreven a publicar las estrechas relaciones existentes entre Uribe y el capo de la droga Pablo Escobar, así como con el narcoparamilitarismo?

Afirmaciones de este tipo contra las FARC-EP, que no tienen base fáctica y que son objetadas por la realidad, son constantes en los medios colombianos e internacionales. Forman parte de la propaganda del imperialismo yanqui y la oligarquía colombiana para desprestigiar a la organización insurgente.
Cuando el periodista francés Roméo Langlois fue hecho prisionero por las FARC-EP tras un combate en las selvas del Caquetá con el Ejército colombiano al que acompañaba en una de sus misiones, las declaraciones “oficiales” indicaron que las fuerzas militares tenían como objetivo la destrucción de un “laboratorio” donde la guerrilla estaba procesando 400 kilos de cocaína. De estas aseveraciones se hizo eco la “Gran Prensa” en Colombia. El periódico El Espectador, el 8 de mayo de 2012, publicó una noticia con el titular: “Las fallas tras el rapto de Roméo Langlois”, en la que se dice:

El día del enfrentamiento, Rodríguez bajó del helicóptero que transportaba a 30 soldados, mientras Langlois filmaba. La destrucción del primer laboratorio terminó con éxito. Una hora y media después, un soldado encontró una “cocina” que tenía aproximadamente 400 kilos de base de cocaína. Las fuerzas de seguridad y Langlois se trasladaron hasta allí. Al llegar, empezaron los enfrentamientos con por lo menos 150 guerrilleros de las Farc. El combate siguió durante casi 10 horas. El apoyo aéreo tardó debido al mal tiempo y a que el operador de radio fue uno de los primeros soldados en morir. Al parecer, no había un plan de apoyo.

El propio Langlois, se encargó más adelante de desmentir dichas patrañas: “era un modesto laboratorio como muchos que se destruyen de manera repetida… era un modesto laboratorio de un campesino que contaba con esto para sobrevivir… alrededor de todo eso se han dicho muchas cosas que son inexactas” , dijo Roméo Langlois tras ser liberado por guerrilleros de las FARC-EP. El periodista francés indicó además que se trataba de:

un laboratorio bastante pequeño, casero, artesanal… lo que sí puedo decir es que yo escuché miembros del comando diciendo que esto había 400 kilos de coca líquida en esto, otro dijo pero no hay tanto, otro dijo pero vamos a quemar, a quien le importa… realmente parece, y eso lo sabía antes de presenciar esto, que hay una gran manipulación de cifras, manipulación de hechos, de factos (sic) en esta supuesta guerra contra el narcotráfico, que es un gran fracaso.

Otro de los “entendidos” sobre el conflicto colombiano es el columnista de El Tiempo, León Valencia, un ex guerrillero del ELN, Director de la Corporación Nuevo Arco Iris. Gabriel Ángel, guerrillero de las FARC-EP escribe:

Mención especial merece la llamada Corporación Nuevo Arco Iris, una de esas oenegés puestas de moda recientemente por los monopolios informativos. Pese a que sus estudios especializados son financiados con cuantiosos recursos externos, como en el caso de la famosa investigación sobre la parapolítica que convirtiera en estrella fugaz a Claudia López, salta a la vista la pobreza científica de sus conclusiones. Tanto en ese, como en sus demás vacuos estudios, jamás se realiza un examen objetivo e imparcial sobre el papel de los intereses económicos de clase en la problemática analizada.

Es así como la parapolítica terminó siendo una especie de cáncer que afectó una porción del Estado, debido a la intromisión de la mafia narcotraficante empeñada en consolidar un poder regional con algunas redes nacionales, y a la que había que denunciar y combatir, curiosamente tras comenzar su retroceso por los virajes uribistas hacia la desmovilización. Nada tenía que ver el paramilitarismo con el Estado colombiano, ni con su modelo de democracia, ni con su tradicional política de seguridad. Tampoco con las políticas norteamericanas de dominación e intervención en América Latina y Colombia en particular. En resumen, un fenómeno accesorio y temporal de corrupción.

Como miran también al conflicto armado colombiano. Una lucha entre un Estado que se excede a veces en su labor represiva, y unas guerrillas insensatas que sólo contribuyen al crecimiento de la espiral violenta. Es decir un conflicto sin raíces sociales ni políticas, un conflicto sin historia, sin vinculaciones con la lucha de los campesinos por la tierra o los trabajadores por mejores condiciones de vida. Un conflicto situado por fuera del régimen terrorista que impera en Colombia, que nada tiene que ver con la ausencia de democracia ni la persecución política. Un conflicto que puede solucionarse mediante una simple desmovilización negociada si las guerrillas acceden por fin a ella.

El dudoso prestigio que le confiere a esta corporación la gran prensa, la anima a lanzar periódicamente especies a las que otorga un certificado de veracidad, sin tener ningún tipo de comprobación real, muy al estilo de la labor de propaganda negra o guerra sicológica que emplea la inteligencia militar. No en vano León Valencia sustituyó en sus columnas en varios medios a Alfredo Rangel, probado agente pago del Ejército colombiano. La falsa versión de Arco Iris sobre  el fusilamiento de Grannobles a manos de las FARC por no sé cuántos pillajes, constituye apenas su más reciente infamia, la cual pone nuevamente en evidencia su papel provocador. Lástima por aquellos que alguna vez le atribuyeron seriedad.

•    El silenciamiento de algunas informaciones que no son convenientes para los detentadores del poder. Esto tiene que ver a su vez con la censura que puede ser establecida desde instancias estatales y gubernamentales o directamente por los propietarios de los medios que, a través de diversos mecanismos de presión y chantaje, autodisciplinan a las y los periodistas para que se autocensuren.

El pasado 18 de octubre de 2012, en el acto de instalación de los diálogos de paz entre las FARC-EP y el gobierno colombiano, celebrado en Oslo, Noruega,  la televisión colombiana, que había emitido sin interrupción las declaraciones de los delegados del gobierno de Juan Manuel Santos, cortaron abruptamente la exposición hecha por el Comandante de las FARC-EP, Iván Márquez. La Delegación de Paz de las FARC-EP ha dejado clara su posición sobre este aspecto al declarar:

El cubrimiento del evento de instalación por parte de la Cadena Radial Colombiana Caracol y de la Radio Cadena Nacional RCN, en Colombia, es una muestra nauseabunda de lo que son estas empresas de difusión, que actúan en favor no de los intereses sociales sino de los intereses capitalistas empresariales. Sobre un proceso que es de interés nacional, se actuó impidiendo que el país escuchara los puntos de vista de la insurgencia en la misma dimensión en que lo permitió al gobierno.

La revista Semana, publicó el 18 de octubre de 2012, en su sección Confidenciales una nota en la que decía:

Un hecho que llamó la atención en el inicio de las conversaciones de paz fue la manera casi simultánea en que buena parte de los canales de televisión cortaron la señal desde Oslo, Noruega, para ir a comerciales. Las palabras del jefe de negociadores del Gobierno, Humberto de la Calle, fueron transmitidas en su totalidad por los canales privados, los regionales y los locales. Igual hizo la radio. Cuando les tocó el turno a las Farc, casi todos argumentaron que tenían compromisos comerciales y en algunos casos justificaron que ya llevaban tres horas de transmisión continua. En la radio pasó lo mismo. Los únicos medios que mantuvieron la señal en directo fueron Telesur, en el ámbito internacional, y Cablenoticias, Canal Capital y ET Canal El Tiempo, en el país.

•    La creación de mitos, como la supuesta existencia de un Estado neutral, que se encarga de “regular” los conflictos entre actores sociales con intereses contrarios o de evitar que alguno de esos actores ponga en riesgo la “armonía social” latente en la sociedad capitalista. De igual manera, el mito que  niega la lucha de clases, amparado en las teorías sociológicas del positivismo y funcionalismo que se limitan a hablar de la disfuncionalidad social. O el mito de la paz burguesa, que significa la aceptación del orden social vigente y, por ende, la condena de todas y todos aquellos que se levanten contra el mismo.

Los medios colombianos no señalan al Estado oligárquico y mafioso como uno de los responsables en la creación y desarrollo de las fuerzas paramilitares. Por el contrario, lo proclaman como el defensor de la sociedad frente a la criminalidad ejecutada por paras y guerrilleros. La existencia de un “tercer actor” que pone en vilo a la sociedad colombiana, al igual que las guerrillas, no es otra cosa que una invención del Estado mafioso colombiano para ocultar los crímenes que comete bajo el camuflaje del paramilitarismo.

La industria de la mentira de fabricación yanqui y santanderista, acusa a las FARC-EP de ser una organización sin principios, más preocupada de hacer dinero, que de luchar por sus ideales. “Sesudos análisis” como el de Joaquín Villalobos, un ex Comandante del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) del Salvador, ex guerrillero, ex comunista, si alguna vez realmente lo fue, implicado en el asesinato del poeta Roque Dalton, colaborador del ex presidente Uribe, son publicados en los medios para atacar a la insurgencia fariana. “Las Farc han sustituido la moral combativa por el dinero y la política por la droga”, ha dicho este asesor del uribismo, disfrazado de intelectual “progre” en un extenso artículo publicado en la revista Semana el 7 de julio de 2003: “No queda duda de que el gran error de la guerrilla colombiana no ha sido político, ni militar, de eso quizá se habrían salvado. El error fue romper con su propia ética, entrar en el narcotráfico y dejar que el dinero los esté llevando a perder la guerra, la ideología, la cabeza y el corazón.”

Lo único que cabe a las guerrillas es entregar las armas porque en Colombia, la lucha armada no tiene sentido, cacarean hasta el cansancio.

En Octubre de 2012, el presidente Obama declaró con total cinismo, en entrevista realizada por la emisora W, que “las Farc deben dejar las armas y resolver sus diferencias con el gobierno a través de la vía política”, a la vez que señaló que “el gobierno de EEUU ha trabajado con el de Colombia durante años para traer la paz a ese país.” De no ser tan serio el asunto, causaría risa estas palabras. El conflicto colombiano, que tiene causas profundas, se reduce para Obama a “diferencias” entre las partes, ocultando así que se trata de un problema que tiene su origen en la existencia de un sistema explotador y represivo que defiende la propiedad privada de la oligarquía santanderista y de las transnacionales capitalistas. Por otro lado, esas declaraciones, tan ensalzadas por falsimedia, dejan de lado el papel que EEUU ha jugado en defensa de la guerra criminal desatada contra el pueblo colombiano.

Las declaraciones de los defensores de la paz burguesa, sin justicia social, representantes de partidos socialistas o socialdemócratas, políticamente correctos para la gran industria mediática, que hacen llamados a la insurgencia a que entreguen las armas, también son publicitadas reiteradamente por falsimedia.

•    La fragmentación de la realidad que impide la comprensión adecuada de la causalidad de los problemas sociales. Esto tiene que ver con la descontextualización de los hechos que suceden en el entorno social y la manipulación mediática para impedir que la gente comprenda los procesos sociales y solamente los vea como sucesos o acontecimientos aislados. “Sin contexto no hay significado”, dice Vicente Romano: “Una cosa es por las demás, decía Hegel. Si no se nos presenta las relaciones que hay entre los acontecimientos y los estados de cosas, no podemos entender lo que pasa”. 

A partir del discurso dado por el Comandante de las FARC-EP, Iván Márquez, el 18 de octubre de 2012, en Oslo, Noruega, la industria mediática condenó sus palabras y emprendió una campaña de desprestigio de las intenciones de la insurgencia en los Diálogos de Paz. No hubo ningún análisis sobre el contenido de la intervención de Iván Márquez. Solo epítetos negativos y expresiones cuya intención era la descontextualizar el mensaje dado por las FARC-EP. Algunos ejemplos evidencian esto:

En un artículo de opinión publicado el 20 de octubre de 2012 en la revista Semana, Daniel Coronell dice:

La verdad es que esto arrancó mal. Las Farc llevaron a Oslo el mismo discurso del Caguán, de Tlaxcala y de Caracas. Pretenden imponer en la mesa lo que nunca lograron ganar con las armas. El larguísimo memorial de peticiones irredentas y la negación de cualquier responsabilidad por parte de la guerrilla, no permiten pensar que esta vez sí vayan en serio.

Coronell habla de “responsabilidades” de la guerrilla, mas no de responsabilidades del Estado colombiano, habla de peticiones “irredentas” a las denuncias hechas por la insurgencia, las mismas que tienen que ver con la necesidad de buscar solución a los problemas sociales que vive la mayoría del pueblo colombiano.

Víctor G. Ricardo, ex comisionado de paz durante el gobierno de Andrés Pastrana, en entrevista con Caracol Radio señaló: “Yo esperaba el discurso que pronunciaron. Que nos suene irrespetuoso, grosero, enmarcado en viejos preceptos es cierto, pero no se nos debe olvidar que estamos hablando con la guerrilla y ella piensan así”. 

¿Acaso decir la verdad sin tapujos implica ser irrespetuoso y grosero?

“No se puede encadenar este proceso a una política enfocada exclusivamente en la obtención desaforada de ganancias para unos pocos capitalistas a los que no les importa para nada la pobreza que abate al 70% de la población” , dijo Iván Márquez en su intervención. Eso, ante los oídos de los políticos del establishment, resulta “irrespetuoso”, que se evidencie que la oligarquía solo tiene ansias de ganancia, es una “grosería”.

El ex presidente César Gaviria, en declaraciones dadas a RCN manifestó que el discurso de las FARC en Oslo fue “discordante y alejado de la agenda de negociación”.

¿Qué significa discordante? Que discrepa, que está en desacuerdo, que no está conforme.

En este sentido las FARC-EP por supuesto que discrepan del discurso oficial que pretende reducir los diálogos a una “negociación” en la que la guerrilla debe desmovilizarse y entregar las armas. Para las FARC-EP la paz no pasa por eso, si no por dar solución a los problemas que están señalados en la propia agenda que se estableció entre las partes y que Gaviria parece no haber leído o que la leyó superficialmente.

En esa agenda se señala que se buscarán los mecanismos para encontrar una solución de los problemas agrario, de la participación política del pueblo, del conflicto militar, del narcotráfico y de las víctimas. Pero la solución pasa por atacar las causas y eso fue precisamente lo que señaló Iván Márquez:

Aquello que fue causa esencial del alzamiento armado y de una heroica resistencia campesina, a lo largo del tiempo se ha agudizado. La geofagia de los latifundistas acentuó la desequilibrada e injusta estructura de la tenencia de la tierra. El coeficiente GINI en el campo alcanza el 0,89. ¡Espantosa desigualdad! Los mismos datos oficiales dan cuenta de que las fincas de más de 500 hectáreas corresponden al 0.4% de los propietarios que controlan el 61.2% de la superficie agrícola. Se trata de una acumulación por desposesión, cuya más reciente referencia habla de 8 millones de hectáreas arrebatadas a sangre y fuego a través de masacres paramilitares, fosas comunes, desapariciones y desplazamiento forzoso, crímenes de lesa humanidad, acentuados durante los 8 años de gobierno de Uribe, todos ellos componentes del terrorismo de Estado en Colombia.

El Comandante de las FARC-EP expresó además que “una paz que no aborde la solución de los problemas económicos, políticos y sociales generadores del conflicto, es una veleidad y equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia”.

En un artículo titulado: “La ‘despachada’ de ‘Iván Márquez’ agitó las aguas”, publicado en la revista Semana el 18 de octubre de 2012, se dice: “Analistas coinciden en que el vocero de las FARC en las negociaciones de paz se mostró más duro de la cuenta frente al tono conciliador del Gobierno y que los señalamientos personales que hizo dejaron algo más que un simple mal sabor de boca.”  Desde el inicio de los Diálogos de Paz se ha ido creando una matriz de opinión para presentar a la guerrilla como la que se cierra a encontrar una solución, mientras, por el contrario, el gobierno quiere lograr un acuerdo.

Así miente a Colombia y al mundo la gran industria mediática.
 
3.3.1    Recursos propagandísticos para estigmatizar a las FARC-EP

El comunicólogo Vicente Romano sostiene que:

En el contexto de la intoxicación lingüística, la propaganda se entiende como producción y difusión de mensajes dirigidos a influir en la conciencia y el comportamiento de un público determinado o de todo un público. La tarea de la propaganda estriba en imponer valoraciones e interpretaciones hasta el punto de que las personas se identifiquen con ellas y, así, adquieran validez social. Es, pues, una aplicación de la violencia simbólica. Pretende hacer creer algo, persuadir de algo. Tiene más carácter apelativo que discursivo. Es, en alto grado, de índole monológica, no dialógica, contrapuesta al diálogo. 

Lo que se dice sobre las FARC-EP no es otra cosa que propaganda para desacreditarla.

En este sentido, la manipulación por medio del uso del lenguaje es vital para engañar a la población.

Vicente Romano explica el manejo psicológico  del lenguaje:

El lenguaje, como el terrorismo, va dirigido a los civiles y genera miedo, ejerce violencia simbólica o psicológica. Produce efectos más allá del significado. Las palabras son como minúsculas dosis de veneno que pueden tragarse sin darse uno cuenta. A primera vista parecen no tener efecto y luego, al poco tiempo, se manifiesta la reacción tóxica (…) El arma más letal es el lenguaje. Sin palabras no hay guerra.

Como parte de la guerra de baja intensidad que se lleva adelante contra las FARC-EP por parte del imperialismo yanqui y la oligarquía colombiana, está el desarrollo de Operaciones Psicológicas a través de las cuales se genera, fundamentalmente por medio de la propaganda, ansiedades, angustias y miedos en la población, para mantenerla controlada sicológicamente:

El miedo es la sensación que se sufre cuando se sabe la hora en la que van a empezar a caer bombas sobre la cabeza de uno mismo. La ansiedad es cuando se sospecha, se intuye, se imagina que puede empezar el bombardeo pero se desconoce el momento de su inicio. El susto es cuanto estallan al lado sin tener ninguna sospecha de que podía suceder. La angustia es la sensación que domina cuando nada hace presagiar un bombardeo pero la persona teme esa posibilidad o cualquier otra desgracia. 

La generación de una atmósfera de miedo apunta a provocar en la población la búsqueda de “seguridad”, de “protección”, frente a lo cual, el Estado acude gustoso a proporcionarla mediante el reforzamiento de los mecanismos de control, vigilancia y represión.

El Estado debe producir un “capital de miedo” en la población, a decir de Enrique González Duro.

El objetivo de la OPSIC es influir en las emociones, actitudes, motivos, percepciones, razonamientos y fundamentalmente en la conducta de las personas para producir en ellas zozobra, intranquilidad, en definitiva, miedo.
La manera más efectiva para ocultar los actos de violencia psicológica y física de un sistema social que genera angustias, incertidumbre por el futuro, precariedad en el empleo, discriminación de todo tipo, etc., es crear un discurso que mantenga el miedo y haga creer a la población que no hay otra alternativa que la resignación. Es decir, el discurso de la mentira y del engaño. Como ya apuntó G. Orwell, los actos de violencia pueden hacerse más aceptables mediante eufemismos como “seguridad”, “libertad”, “democracia”, “guerra limpia”, etc. El lenguaje se convierte así en una especie de placebo, la gente se siente mejor. 

Esto conduce a la pasividad de la población, que prefiere vivir en una situación de “normalidad”, que verse inmersa en procesos de cambio y transformación revolucionaria. De esta manera se pretende naturalizar el orden social impuesto por las clases detentadoras del poder como el único aceptable, el único válido. 

Las acusaciones lanzadas contra las FARC-EP de ser una agrupación “terrorista”, que “siembra el terror en Colombia”, van en este sentido.

“El monopolio de los grandes medios informativos en Colombia, tan vinculados de una y otra manera con los gobiernos arrodillados ante el imperialismo, ha jugado un papel determinante en la estigmatización de las FARC ente el mundo. Las operaciones sicológicas hacen parte de la guerra contrainsurgente” , ha señalado Timoleón Jiménez, Comandante de las FARC-EP. 

La fabricación propagandística de la imagen de las FARC-EP como una organización “criminal”, “peligrosa”, “macabra”, “siniestra”, “que atenta contra la paz”, “que secuestra”, ha posibilitado al imperialismo yanqui y a la oligarquía santanderista, que en algunos sectores de la población colombiana, así como a nivel internacional, haya un rechazo al accionar de la insurgencia.

“FARC siembran el terror en el cerro de Patascoy” (El Tiempo, 22 de diciembre de 1997), “Milicianos de las FARC siembran terror en el Sur” (El Tiempo, 2 de febrero de 2000), “El terrorismo de las FARC y la Unión Europea” (El Tiempo, 17 de junio de 2002), “FARC: Cum laude en terrorismo” (El Tiempo, 21 de abril de 2002), “Las FARC son terroristas con T mayúscula” (El Tiempo, 8 de julio de 2008), “FARC planeaban atentados terroristas en Bogotá” (El Espectador, 18 de enero de 2013), “FARC torturan campesino que se negó a poner ‘burro bomba’” (El Espectador, 24 de febrero de 2012) son algunos de los titulares que la prensa colombiana difunde para desacreditar a las FARC-EP ante el mundo. 

Las OPSIC están dirigidas, además, a menoscabar la moral de combate de las y los guerrilleros, para así provocar divisiones y deserciones en el seno de la organización insurgente.

La agencia británica, con sede en Colombia, Lowe and Partners (Lowe SSP3), conjuntamente con los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad colombianas, con el aval del Estado oligárquico, han puesto en ejecución, desde hace seis años atrás, un sinnúmero de campañas con el propósito de que las y los combatientes guerrilleros farianos deserten de las filas de la insurgencia. Como parte de la guerra psicológica que se lleva adelante contra las FARC-EP, están las operaciones de propaganda “Ríos de Luz”, “Navidad” y “Belén”. La colocación de luces, de adhesivos que brillan en la oscuridad, en los pueblos y las zonas selváticas donde actúa la guerrilla, con mensajes alusivos a la “libertad” y al reencuentro de las y los guerrilleros con sus familias para que vivan en “paz”, son algunos de los instrumentos que se utilizan para actuar sobre la psiquis de las y los combatientes farianos. El mensaje de finales del año 2012 fue: “Guerrilla: sigue la luz esta Navidad, te guiará para que encuentres a tu familia y tu libertad. Desmovilízate. Todo es posible en Navidad”.

El gobierno colombiano se ha valido de guerrilleras y guerrilleros desmovilizados, para incitar a los que continúan en el combate revolucionario para que acepten las propuestas hechas por el régimen. “Volver a la Selva” es el nombre de la campaña llevada a cabo por el ejército colombiano en este sentido. Karina, quien fuera jefa del frente 47 de las FARC-EP, ha sido utilizada con el objetivo de servir de ejemplo a sus excompañeros de lucha, para que se desmovilicen. Juan Carlos Pinzón ha dicho: “La moral de la guerrilla está baja porque todos los días pierden hombres, porque hay maltrato en sus filas, porque abusan de las mujeres, porque se vuelan ellos mismos y ya no aguantan más ese terrorismo”.

Los Comandantes Jesús Santrich y Rodrigo Granda respecto a esa conducta fétida de quienes traicionan al pueblo para venderse al poder, han expresado:

Nunca faltan los Judas, que se dejan sobornar por unas cuantas monedas de oro o por dádivas y promesas de cualquier tipo. Pero lo fundamental es que la codicia siempre será tenida como un asco entre los verdaderos revolucionarios.

Es preferible sin duda mantenerse en una guerra de resistencia por la dignidad, la justicia y la libertad que mantenerse sumiso a la tiranía que como bien lo expresó Bolívar es el compendio de todas las guerras.
Y añaden:

Nada nos detendrá, ni las calumnias, ni el concejo del apaciguamiento, ni las posturas derrotistas, ni las intrigas, desconsideraciones y felonías de los ingratos, desleales y traidores.

Sabemos que tenemos que batallar contra el imperio pero también deberemos sortear las emboscadas de los perjurios y las defecciones que se suelen dar en el escenario de algunos de nuestros propios aliados de causa, y que es en las adversidades cuando mejor se puede identificar la firmeza de los propios y la verdadera amistad, como también dentro de ellas es cuando más se desbocan los insidiosos, pues bien sabido es que “más hace un intrigante en un día que cien hombres de bien en un mes”. De tal forma que no solo tendremos que sobreponernos a traiciones, insolidaridad de muchos y obstrucción de otros sino que deberemos incluso, seguramente, escuchar las ignominias del imperio en boca de no pocos de los que se dicen nuestros amigos.

Traidoras como Elda Neyis Mosquera, conocida como “Karina”, convertida por el régimen colombiano en “gestora de paz”, quien luego de venderse a los enemigos del pueblo colombiano, ha denigrado a la organización a la que perteneció durante 24 años para terminar manifestando en una entrevista realizada en marzo de 2009 por Norbey Quevedo H., del periódico El Espectador, que si tuviera la posibilidad de votar por Uribe, lo haría.

Jesús Santrich, frente a la campaña que habla del desmoronamiento y derrumbe moral de las FARC-EP por las traiciones de algunos de sus integrantes y por las desmovilizaciones de guerrilleros, ha sido contundente al señalar que:

La característica de la organización revolucionaria FARC- EP la dan personalidades como Manuel Marulanda Vélez que durante más de 60 años entregó su vida no a un proyecto personal, sino a un proyecto altruista como es el de la construcción de la Nueva Colombia. La dan personajes como Iván Ríos que también entregó su vida en ese mismo propósito o como Simón Trinidad que pese a las calumnias, a todo tipo de chantajes que han querido hacerle se mantiene incólume, preso, condenado a estar en un encierro de por vida, violentando el imperio y la oligarquía hasta su misma institucionalidad jurídica.
Eso es lo que da la característica a nuestra organización.

Y los miles y miles de combatientes que con todo tipo de privacidades se mantienen en este proyecto, sin ganar un salario, sin lograr nada personal para sí, ni para sus familias, sino entregándolo todo por ese propósito bolivariano de una sociedad justa, donde no haya explotadores ni explotados. En síntesis: por la construcción marxista leninista, bolivariana de la Patria Grande y del socialismo.

Eso es lo que le da la verdadera característica a nuestra organización, y no las traiciones que se pueden producir operando determinadas situaciones psicológicas en alguna personalidad en particular. 

El comandante Jorge Briceño dijo: “En las FARC no tenemos almas de traidores, sino de patriotas y revolucionarios, hemos luchado y continuaremos haciéndolo con valor, entrega y sacrificio por derrocar este régimen podrido de las oligarquías y construir otro orden social”.

“La primera víctima de la guerra es la verdad”, señaló el senador norteamericano Hiram Johnson en 1917.

En Colombia, gracias al uso de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, al desarrollo de las OPSIC y al uso de la propaganda se ha fabricado, por medio de mentiras repetidas hasta el cansancio, la imagen de las FARC-EP como una organización sin principios, relacionado con los peores actos criminales, desgastada moralmente, corrompida hasta la médula:

•    Las FARC-EP son presentadas como el enemigo fundamental del pueblo colombiano. En este sentido es que se han llevado a cabo campañas nacionales e internacionales, desarrolladas y financiadas por los servicios de inteligencia colombianos y por los grupos de poder político y económico de ese país, con el objetivo de crear la idea de que toda Colombia y el mundo rechazan a la insurgencia.

A partir del 4 de febrero de 2008 se llevaron a cabo en Colombia, y el algunos países del mundo, un conjunto de marchas con el nombre “Un millón de voces contra las FARC”, cuyo lema fue el de “Colombia soy yo”. Estas marchas contaron con el respaldo del gobierno de Álvaro Uribe, quien a través de las mismas, buscaba un espaldarazo a su accionar militar contra las FARC-EP.  Los medios aprovecharon de la ocasión para continuar con la estigmatización de las FARC-EP. Además ocultaron que muchas de las personas que marcharon, no lo hicieron directamente contra las FARC-EP, si no que alzaron su voz para exigir la libertad de los prisioneros en manos de la insurgencia, pero también para rechazar la política del régimen uribista y el accionar criminal de militares y paramilitares. El periódico El Tiempo, en su página Web, publicó en aquella ocasión un especial multimedia con el título “Colombia marcha contra las FARC” (http://www.eltiempo.com/Multimedia/especiales/marchascontrafarc/). Ni una palabra en dicho especial de las voces que se levantaron contra el paramilitarismo y el gobierno de Uribe. Previo a las marchas, el mismo periódico, en un editorial titulado “Es contra las FARC” hacia llamados para que la gente marche y se pronuncie contra las FARC-EP y respalde la política de Uribe:

Hay quienes no entienden, o se niegan a aceptar por oportunismo político o simple mezquindad, que el primordial objetivo de la marcha, su verdadero sentido, es que es expresamente contra las Farc. Por todo lo que estas representan como principales responsables del secuestro en Colombia. No se trata, pues, de que la gran movilización del próximo lunes se disperse en consignas genéricas contra la violencia o a favor del acuerdo humanitario.

Se trata de enviarles un mensaje concreto y explícito a las Farc; de hacerles sentir de manera directa el inmenso repudio que siente el pueblo colombiano por sus acciones; de presionarlas para que liberen a sus más de 700 secuestrados.

Uno de los organizadores de dicha marcha fue el empresario Pierre Gonzaga R., partidario del uribismo y candidato al senado en el año 2010 por el partido de la U. Rosa Cristina Parra Lozano, consultora y asesora en comunicación estratégica, hoy directora de la Asociación Colombia Soy Yo, fue otra de las organizadoras. Empresarios y estrategas de la comunicación unidos para desprestigiar a las FARC. Óscar Andrés Morales Guevara, otro de los involucrados en esta marcha, no ha dudado en hacer pública su simpatía por el ex presidente George W. Bush, con el que aparece sonriente en algunas fotografías publicadas en la Internet.

El Comercio de Ecuador, el 5 de diciembre de 2011, publicó una noticia con el titular: “Colombia marcha mañana contra la barbarie de las FARC”, a propósito de la convocatoria que se hizo bajo el lema: “Por la libertad de todos los secuestrados”. “Barbarie”, “secuestrados” son los términos utilizados para generar en los lectores una imagen de repudio hacia las FARC-EP.

Juan Manuel Santos expresó en ese entonces: “El país entero rechaza a las FARC, rechaza sus métodos terroristas y su persistencia en la violencia, y por eso vamos a marchar todos, como un solo cuerpo, como una sola nación, el próximo 6 de diciembre para manifestar ese rechazo”. 

En las noticias también se presentan informaciones descontextualizadas, tergiversadas en las que además acuden al sentimiento nacional, patriotero para hacer aparecer que las FARC-EP son rechazadas unánimemente en Colombia. No obstante toda la campaña mediática para llevar adelante la marcha del 6 de diciembre de 2011, la misma fue un fracaso.

¿No saben acaso que el secuestro es un fenómeno en Colombia del que mayoritariamente participa la delincuencia común, en gran medida con el involucramiento de la fuerza pública, y que un capturado en combate es un prisionero de guerra? ¿No logran asimilar que quienes caen en nuestras manos como retenidos, siendo dirigentes políticos de derecha, es porque instigan la guerra que nos desangra? Con seguridad ellos tienen más responsabilidad en el conflicto que los mismos soldados que actúan con sus fusiles por órdenes de sus comandantes.

Sus vocinglerías no las elevan nunca a favor de los desplazados, por ejemplo, ni para convocar la indignación contra los victimarios de este fenómeno que está claramente en la órbita del régimen. No se les ocurre por un instante exigir del gobierno que esclarezca el paradero de millares de luchadores populares a los que ha desaparecido el régimen durante décadas de represión.  No elevan por un instante sus voces para mostrar indignación contra las miles de fosas comunes diseminadas a lo largo y ancho de la patria, por cuenta de unas fuerzas militares y paramilitares que atienden claramente a una política macabra de terrorismo de Estado, cuya filosofía se diseña en Washington. Nada dicen por los más de 8 mil presos políticos, que en deplorables condiciones de hacinamiento, atestan las cárceles de Colombia viviendo un día a día, en el que estos y los presos sociales sufren inenarrables violaciones a sus derechos más elementales…

El 6 de marzo de 2008, el senador Iván Cepeda Castro organizó una marcha para protestar contra la violencia paramilitar y los crímenes cometidos por agentes del Estado colombiano. Miles de personas asistieron a la misma. Sin embargo, falsimedia no le dio el mismo tratamiento mediático que a la marcha convocada por ellos mismos contra las FARC-EP y, más bien, a través de sus sicarios de tinta, acusó a sus organizadores de estar relacionados con la insurgencia. Cosa extraña, puesto que si toda Colombia está contra las FARC-EP, cómo puede existir alguien entonces que las apoye. José Obdulio Gaviria inculpó a Cepeda de estar vinculado a las FARC-EP y, de inmediato, las paramilitares Águilas Negras, empezaron a amenazar a quienes identificaron como participantes de la misma. 

•    La demonización de las FARC-EP, ha sido uno de los elementos que la propaganda del imperialismo yanqui y la oligarquía santanderista han usado contra esta organización revolucionaria, a la que, además, se le responsabiliza de todos los males que pasan en Colombia. Para que esto surta efecto, los enemigos de la insurgencia, mediante la repetición incansable de ideas negativas han pretendido posicionar en la mente de las personas la imagen de una guerrilla “cruel, desalmada, inhumana, sádica, violenta”. El principio de Goebbels de que “una mentira repetida mil veces, acaba por convertirse en verdad”, se aplica fielmente contra las FARC-EP.

“Terroristas” es el término utilizado fundamentalmente para catalogar a la insurgencia fariana.

¿Quiénes han masacrado al pueblo colombiano? ¿Quiénes han sido responsables del desplazamiento forzoso de miles de campesinos colombianos? ¿Quiénes han torturado en las cárceles colombianas? ¿Quiénes han asesinado a sindicalistas? ¿Quiénes han bombardeado poblaciones enteras?

Han sido las fuerzas militares y policiales al servicio del Estado colombiano, amparados con el accionar criminal de los paramilitares y sus motosierras, quienes han producido estos crímenes. Ellos son los terroristas. No la insurgencia fariana:

No somos causa sino respuesta a la violencia del Estado, que es quien debe someterse a un marco jurídico para que responda por sus atrocidades y crímenes de lesa humanidad como los 300 mil muertos de la denominada época de la violencia en los años cincuenta, que responda por los 5 mil militantes y dirigentes de la Unión Patriótica asesinados, por el paramilitarismo como estrategia contrainsurgente del Estado, por el desplazamiento de cerca de 6 millones de campesinos, por los más de 50 mil casos de desaparición forzada, por las masacres y los falsos positivos, por las torturas, por los abusos de poder que significan las detenciones masivas, por la dramática crisis social y humanitaria; en síntesis que responda por el terrorismo de Estado. 

Falsimedia ha sido complaciente con el terrorismo de Estado. Y con el paramilitarismo, que ha provocado el asesinato de 200 mil personas, no ha tenido el ensañamiento que con la insurgencia, claro está, por obvias razones.

La lucha de los débiles frente al poder que oprime y explota, no puede ser catalogada de terrorista. Los pueblos tienen derecho no solo a resistir, sino también a rebelarse frente a sus opresores.

El terrorismo de Estado no es presentado como tal.  Por el contrario, militares y policías son considerados los héroes de Colombia.
“Los héroes en Colombia sí existen”, dice un lema del Ejército de ese país.

El 17 de julio de 2012, indígenas del norte del Cauca se concentraron en la base militar de la Torre, cercana al municipio de Toribío para exigir la salida del Ejército y la consecuente desmilitarización de la zona. Los militares reprimieron con violencia las expresiones de rechazo a su presencia. Sin embargo, los medios colombianos se hicieron eco de las declaraciones de las autoridades de la zona de que el Ejército había actuado pacíficamente, a la vez que reproducían las acusaciones del Comandante Alejandro Navas de que las comunidades estaban infiltradas por las FARC.

Fueron los militares los que armaron un montaje, para quedar ante los medios como víctimas de la “agresión” indígena. “Así fue la agresión indígena que hizo llorar al sargento García”, publicó el periódico El Tiempo el 17 de julio de 2012. Frente a la oposición de seis militares de retirarse de un lugar considerado sagrado para los indígenas nasas, como es el cerro Berlín, estos optaron por cargarlos para sacarlos del lugar. Entre estos militares estaba el sargento Rodrigo García que, posterior a esta acción, derramó unas lágrimas que sirvieron para que falsimedia hable de la “humillación” que los indígenas le provocaron. “De indignación lloró soldado ante agresión de indígenas en el Cauca” publicó el portal web de Noticias Caracol, el 17 de julio de 2012.

Falsimedia habló de indignación “nacional” por este hecho. Una vez más sus opiniones se hacen pasar como la voz de todas y todos los colombianos. Por supuesto, los medios colombianos, jamás hablaron de la indignación indígena nasa ante la presencia militar que pone en riesgo a sus comunidades.

El periódico La Nación publicó:

El sargento García  fue considerado un héroe y se convirtió en símbolo de las contradicciones del conflicto armado colombiano, pues pese a que ese día contaba con un fusil, varias granadas y gases lacrimógenos, resolvió armarse de valor y humildad para resistirse a las pretensiones de la turba de indígenas que lo sacaron contra su voluntad.  

La industria mediática colombiana, que mira con ternura a los “inocentes” miembros del ejército, “humillados” por los indígenas, no solo olvida más de 500 años de explotación hacia los pueblos originarios, si no el saqueo de los recursos de las comunidades por parte de las transnacionales, así como la brutal represión y asesinatos que han cometido el ejército y las fuerzas paramilitares al servicio del Estado gansteril colombiano contra los indígenas.

¿Acaso los medios no recuerdan que en 2008, bajo el gobierno del narcoparamilitar Álvaro Uribe Vélez, los “angelicales” militares y policías colombianos reprimieron brutalmente “La Minga indígena y popular por la resistencia”, provocando incluso la muerte de personas?

Ni las causas que originan los conflictos, ni el derecho de los pueblos a rebelarse contra las injusticias cuentan para los medios. Estos defienden el orden establecido y aquellos que se oponen a ese orden, basado en la defensa de la propiedad privada, son vistos como “malos”.

Dice Vicente Romano:

Para llegar a todos es necesario simplificar el lenguaje. De ahí que la simplificación sea una de las técnicas fundamentales. No se trata de argumentar diferencias, sino de establecer dicotomías claras: positivo o negativo, el bien o el mal, amigo o enemigo, amor u odio, verdad o mentira. Así se aplica esta directriz básica: afirmaciones categóricas en vez de demostraciones, persuasión en vez de conocimiento. 

Otro de las acusaciones que ha utilizado para satanizar a las FARC-EP, es la de que esta organización se dedica al secuestro.

En marzo de 2000, las FARC-EP establecieron la “Ley 002: Sobre la tributación”, en la que resolvieron “cobrar el impuesto para la paz a aquellas personas naturales o jurídicas, cuyo patrimonio sea superior al millón de dólares USA”.  En el mismo cuerpo legal, las FARC-EP dispusieron en el artículo tercero que “quienes no atiendan este requerimiento, serán retenidos. Su liberación dependerá del pago que se determine”. 

La decisión tomada por las FARC-EP fue la respuesta que la organización guerrillera dio al recrudecimiento de las agresiones militares por parte del Estado colombiano contra el pueblo y la intervención gringa a través del Plan Colombia. De igual manera, la “Ley de Tributación” era un llamado de atención a los grandes empresarios capitalistas y a las transnacionales imperialistas que, a más de saquear los recursos del pueblo colombiano, tributaban y tributan al Estado gansteril para que continúe haciendo la guerra contra el pueblo.

El 26 de febrero de 2012 en un comunicado del Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP, la organización guerrillera anunció que la Ley 002 quedaba derogada:

Mucho se ha hablado acerca de las retenciones de personas, hombres o mujeres de la población civil, que con fines financieros efectuamos las FARC a objeto de sostener nuestra lucha. Con la misma voluntad indicada arriba, anunciamos también que a partir de la fecha proscribimos la práctica de ellas en nuestra actuación revolucionaria. La parte pertinente de la ley 002 expedida por nuestro Pleno de Estado Mayor del año 2000 queda por consiguiente derogada. Es hora de que se comience a aclarar quiénes y con qué propósitos secuestran hoy en Colombia. 

A partir de ese comunicado, hasta la presente fecha, el Estado colombiano no ha respondido con seriedad sobre quiénes y con qué propósitos secuestran en Colombia, eludiendo su responsabilidad sobre este tema. Los medios, pese a que las FARC-EP públicamente han señalado que no tienen personas retenidas por motivos económicos, continúan la estigmatización de la insurgencia fariana a partir de este tema.

La operación de desprestigio de las FARC-EP a partir de este tema, inicia con la sustitución de unos términos por otros.

Secuestro sustituye a la palabra retención. El primer término tiene una carga emocional más fuerte, por tanto genera reacciones negativas en las personas hacia quien realiza este tipo de prácticas. En este sentido, y con la clara finalidad de deshonrar la imagen de las FARC-EP, los medios han hecho un manejo interesado sobre este tema.

Sin ningún análisis de la realidad concreta que vive Colombia, sin tomar en cuenta que el país vive un conflicto armado como resultado de las contradicciones sociales existentes, las mismas que tienen que ver con la pobreza en la que está sumida la mayoría de la población, así como de la brutal represión ejercida por el Estado gansteril contra el pueblo, los medios estigmatizan las prácticas de la insurgencia, juzgándolas como criminales, deleznables.

Los medios condenan las formas de lucha de los pueblos y sus organizaciones, pero callan ante las prácticas que ejercen los poderosos contra el pueblo.

Mientras hacen referencia a los “secuestros” de las FARC-EP, callan sobre los secuestros del Estado colombiano ejecutados por fuerzas militares, policiales y paramilitares contra las y los luchadores sociales.

Hacen llamados contra el secuestro y por el respeto a la vida para mover el sentimiento de un amplio número de oyentes que se tocan con esas consignas. Exponen argumentos que los vuelven convincentes en tanto los visten de un supuesto humanismo desinteresado. Pero atendiendo a las estrategias de la guerra mediática que les traza el alto mando militar, pasan a un grito de “no más FARC” que imprime impúdicamente todo el sesgo político que favorezca al gobierno.

El 13 de diciembre de 2004, Rodrigo Granda, Comandante de las FARC-EP, fue secuestrado en pleno centro de Caracas por agentes colombianos, en complicidad con corruptos miembros de la guardia civil venezolana. Las órdenes se emitieron desde el Palacio de Nariño, cuando en ese entonces era presidente Álvaro Uribe Vélez. Los medios colombianos jamás hablaron de secuestro, sino de una captura. 

Por qué los medios de comunicación colombianos no hablan de secuestros, cuando son capturados ilegalmente y luego desaparecidos luchadoras y luchadores sociales. Por qué no ponen el mismo énfasis informativo cuando los delincuentes al servicio del Estado colombiano han secuestrado a las y los opositores al régimen político y económico oligárquico en Colombia.

El acoso y secuestro de familiares de guerrilleras y guerrilleros para chantajearlos emocionalmente, ha sido constante por parte del aparato de seguridad colombiano. Los paramilitares han jugo un rol fundamental en este sentido. En el año 1996 los paramilitares secuestraron a Ricardo Sáenz Vargas, hermano del Comandante Alfonso Cano.

En ese mismo año los paramilitares secuestraron a la hermana del Comandante Pablo Catatumbo, Janeth Torres Victoria. Los medios hablaron de una “estrategia paramilitar”, mas no de una política llevada a cabo por el paramilitarismo en complicidad con el estado. Una vez más, la falsimedia made in Colombia, reforzaba el mito del “tercer actor”.
El 13 de noviembre de 2012, el Estado Mayor Central de las FARC-EP, denunció públicamente el acoso contra la familia de la guerrillera Mireya, cuyo objetivo es el de lograr la localización geográfica del Comandante Francisco González, jefe del Bloque Occidental Comandante Alfonso Cano:

Sabemos que el uso repetido de este tipo de artimañas a lo largo y ancho del país, forma parte de la doctrina y la formación antipatriótica de los organismos de seguridad del Estado, que se pretende ahora convertir en norma constitucional, mediante la ampliación del fuero militar, nada distinto a la consagración de la impunidad para los crímenes cometidos por la fuerza pública.

Todo este andamiaje constituye la expresión de un Estado policivo, donde todo vale en pos de la represión y de la lucha contrainsurgente. Son, pues, expresiones de un modelo de Estado que nuestro pueblo rechaza. 

Los medios colombianos y sus voceros que tanto han clamado por los “secuestrados” de la guerrilla, a quienes constantemente los presentan como víctimas del “grupo terrorista” que les provocó sufrimiento, no tienen el mismo tratamiento mediático cuando las víctimas están del otro lado o no son funcionales a la propaganda contra la insurgencia revolucionaria. 

Por qué no han tenido el mismo énfasis para recordar al mundo, como lo hacen constantemente con el caso de Ingrid Betancourt o de Clara Rojas, los sufrimientos que ha padecido la luchadora social Piedad Córdoba a lo largo de su vida política.

Las FARC-EP, enfrentada al imperialismo yanqui y a las fuerzas militares al servicio de la oligarquía santanderista y las transnacionales capitalistas, como parte de sus acciones militares han tenido que realizar retenciones de personajes directamente relacionados con el aparato político colombiano, debido a que son los que desde las altas esferas del poder, han estado, de una u otra manera, relacionados con las decisiones políticas para explotar y continuar la guerra contra el pueblo.

El 23 de febrero de 2002, Íngrid Betancourt Pulecio, conjuntamente con su acompañante Clara Rojas, fue retenida por las FARC-EP en una zona bajo control de la guerrilla, en la que imprudentemente penetró la entonces candidata a la presidencia de Colombia. A partir de esa fecha, hasta el 2 de julio de 2008, la industria mediática y los aparatos de propaganda al servicio de las fuerzas militares y policiales de Colombia armaron una campaña internacional para demonizar a las FARC-EP, exigir la liberación de Betancourt y más adelante hablar de las condiciones terribles en que supuestamente ella y los demás retenidos se encontraban.

No hay mejor ejemplo de manipulación mediática que lo que se hizo alrededor de la retención de Íngrid Betancourt por parte de las FARC-EP.
 
Expertos en rumorología, la industria mediática colombiana y los servicios de inteligencia colombianos fabricaron un sinnúmero de informaciones para, por un lado golpear la imagen de las FARC-EP y, por otro, movilizar a miles de personas a nivel mundial para presionar a la insurgencia que libere a los retenidos en su poder. 

Varios medios colombianos difundieron el rumor de que debido a las condiciones infrahumanas en las que se encontraba Íngrid Betancourt, ella habría muerto. El Diario de Huilas afirmó que Ingrid “habría fallecido en un centro asistencial de San Vicente del Caguán o San Vicente de la Fragua, en los límites del Caquetá con Putumayo, por una Hepatitis C.”

Otros medios se hicieron eco de las declaraciones hechas por el defensor del pueblo en ese entonces, Vólmar Pérez que afirmó que “la situación de Íngrid Betancourt era tan dramática, que se encontraba en similares condiciones que los niños desnutridos de Somalia.” Esta aseveración se la hizo a partir de una fotografía que las FARC-EP iban a entregar a los familiares de Íngrid y que fueron retenidas por el ejército, las mismas que sirvieron para montar la campaña mundial por su liberación debido al “maltrato” que las FARC le habían propinado y que se evidenciaba en las fotografías publicadas.

La revista Semana publicó un artículo el 29 de marzo de 2008 con el título: “Se apaga Ingrid”, en el que hacía hincapié de la dramática situación en la que se encontraba ella y que la estaría conduciendo a la muerte.  En dicho artículo se exaltaba a la política colombo-francesa como “un símbolo de la resistencia contra la barbarie”:

Íngrid Betancourt ha creado, con la universalidad de su lucha y la dignidad de su comportamiento, un símbolo de resistencia contra la barbarie. Desde su estado de indefensión, pero con poder infinito de encarnar 3.000 años de lucha del ser humano contra la inhumanidad, la voz de Íngrid es un grito desesperado por la libertad, la igualdad y la fraternidad, el mismo grito que 200 años atrás inspiró la Revolución francesa, y que hoy la inspira a ella a no rendirse y seguir luchando.

Apuntar hacia las fibras más sensibles de los seres humanos, era el objetivo de la campaña mediática-propagandística sobre la situación de Íngrid Betancourt.

Al final, como señala Jesús Santrich, se supo que Ingrid no era más que la “reina de la simulación”.

Poquísimos días después, quizás el tiempo que necesitó para sacarse algunas garrapatas, Ingrid se fue para Francia, lugar donde pasó por otro reconocimiento médico en el que tampoco se le detectaron problemas de salud.

¿Qué ocurrió entonces con su hepatitis, con su desnutrición, con su estado famélico de moribunda? ¿Aconteció una recuperación milagrosa acaso, ó sencillamente nunca “estuvo al borde de la muerte”?

Creo que es muchísima la gente que debe recordar las “descarnadas imágenes” de Ingrid y otros retenidos en manos de las FARC, “sin ánimos de vivir, diezmados en su salud y sin fuerzas siquiera para reprochar o exigir algo a sus captores y al gobierno”. Y muy frescas deben estar aún en la memoria porque, precisamente, era ese su propósito: el de la permanencia como retratos que pudieran suscitar una trama mediática de presión y de adversidad para la guerrilla, muy bien elaborada a partir del convencimiento absoluto en sus actores sobre que la insurgencia, por razón de sus propios principios y normas, así algunos prisioneros se condujeran de manera provocadora, nunca procedería contra ninguno, y que más bien en determinado momento vendría la libertad. De tal suerte que de entre los capturados no faltaron los que desataron ciertos comportamientos encaminados a manipular, o impactar conciencias y a generar conmiseración hacia los cautivos en la selva y rechazo hacia sus captores.

Ciertamente las condiciones de ninguna persona que esté privada de su libertad deben ser de regocijo para nadie; pero, sin duda no eran las de Ingrid, y sus compañeros de reclusión, circunstancias que tuvieran la adversidad que se pretendía propagandizar por parte del Estado Mayor de los contingentes mediáticos que contaron con las excelentes capacidades histriónicas de la reina del fingimiento (la reinne de la simulation).
 
En un artículo titulado “El infierno según Ingrid”, publicado por el periódico El País, que incluye una entrevista a Betancourt, ella responde a una pregunta sobre la foto que publicaron para desatar la campaña mediática sobre su salud:

En la carta de 2007 a su madre, usted se muestra abatida, desesperada, entregada. Por otra parte, todas las noticias sobre su salud eran muy malas. Aún tenemos en la memoria aquella foto en la que aparece delgada, demacrada y triste. ¿Qué ocurrió entre esa carta (y la foto) y su liberación para que se produjera en usted un cambio tan espectacular?

Es el resultado de una serie de milagros. Cuando escribo esa carta y se toma esa foto, yo estoy en una situación muy complicada física y psicológicamente. El aspecto físico siempre es la parte visible de nuestra alma. Cuando escribo esa carta estoy muy enferma del cuerpo, que ya no aguantaba más. Tenía incapacidad para comer. Vomitaba todo lo que comía y vomitaba sangre. Toda mi relación con el mundo era sangrienta. Tenía una debilidad muy grande que produjo en cascada enfermedades graves de tipo viral. A la enfermedad del cuerpo y a la tristeza infinita del alma llegó también la resignación de la muerte. No llegaba respuesta, sabía que me estaba apagando y me pareció que tenía que aceptar y preparar a mis niños y a mi mamá. Yo creo que esa carta fue prácticamente un testamento, quería decirles lo que yo les amaba.

Una vez más la mentira, el engaño, la simulación.

Lo cierto es que Ingrid ha quedado desenmascarada por su compañera Clara Rojas, que ha desmentido la supuesta conducta solidaria que habría tenido Ingrid durante su retención:

Clara Rojas, por ejemplo, negó que doña Ingrid Betancourt haya salvado la vida de su pequeño hijo Emmanuel en la selva y agregó que su actitud es “teatral”.

La señora Rojas expresó respecto al bombo que Ingrid se dio como la salvadora de Enmanuel que: “Número uno: eso no es verdad y, número dos, me parece como teatral la cosa”. Y puntualiza diciendo: “Tuvimos muy pocas oportunidades para compartir y no estuvo cuando pudo estar con él y conmigo”.

Clara Rojas puso en duda, además, las declaraciones del parlanchín ex senador Luis Eladio Pérez, también liberado en enero de 2008. Dice la señora Clara que “Pienso que lo que pasó, pasó, y lo que ellos están diciendo es falso de toda falsedad. Me duele en el alma, porque no tengo nada contra ellos”. Y razón debe tener la madre de Enmanuel en exasperarse ante tanto esputo que exuda la imaginación perversamente oportunista de la pareja en mención.

¿Dé que sirve lanzar a ese foso de los leones de la doble moral y la hipocresía que son los medios cada detalle oscuro de lo que fue la “convivencia” de algunos de los retenidos en la selva?
No obstante, tampoco sería justo que don Luis Eladio, al referirse a “La Reina del Fingimiento”, la persona más insolidaria que tuvo la selva, deje la última palabra en el punto en que él se muestra como el “salvador” de la “salvadora”. Ni él fue lo uno ni ella lo otro. Lo demás es pura fantasía tropical.

Con razón dice Jesús Santrich:

Huelga decir que bien escogida si está Ingrid, como símbolo, por la gran prensa; pero símbolo de los oligarcas, porque si algo hay que reconocer sin reticencia es que esto de lo de su condición aristocrática no se borró con las vicisitudes de la selva: “cada loro en su estaca”, parecía ser su concepción nodal. Los de su “categoría” viajan en primera clase y los demás en segunda, o simplemente no viajan. Y eso se nota cuando luego de varios intentos de fuga, al separarla, en agosto de 2007, de un grupo en el que permanecía con el también presuntuoso, fatuo parlanchín Dr. Luis Eladio y el gringo Marc Gonçalves -los que más o menos son de “su clase”-, la doña recibió como un degradante castigo el hecho de que le tocara mezclarse con un grupo de policías y soldados; es decir, con “la plebe”. No se puede olvidar que sobre aquel suceso escribió a su madre: “Me separaron de las personas con las cuales me entendía, con las cuales tenía afinidad y afecto, y me pusieron en un grupo humano muy difícil”. 

Íngrid Betancourt fue liberada por el ejército tras la denominada “Operación Jaque”, que constituyó otro engaño de los aparatos de propaganda del ejército colombiano, puesto que no se trató de una operación militar de inteligencia que habría burlado a la guerrilla, sino de la traición de dos comandantes guerrilleros que estuvieron a cargo de la custodia de los retenidos que las FARC-EP tenían hasta ese momento, entre los que se encontraban, además de Íngrid, los tres agentes de la CIA capturados el 13 de febrero de 2003, luego de que se produjo el derribo de un avioneta que realizaba tareas de espionaje.

Mientras los medios colombianos y del mundo hablaban de una operación militar y de inteligencia magistral contra las FARC, la realidad era totalmente distinta. Un cable de Wikileaks dio a conocer un cable diplomático de la embajada estadounidense, de fecha junio 24 de 2008, en el que se confirman las denuncias hechas por el periodista colombiano Fernando Guillen de que la “Operación Jaque” fue una “operación financiera, mas no de  carácter militar”, a través de la cual se compró dos comandantes guerrilleros para lograr la liberación de los retenidos.

El término “secuestrados” también ha sido utilizado por la propaganda militar colombiana y la gran industria mediática, para referirse a los prisioneros que la guerrilla ha hecho en los enfrentamientos armados que ha tenido con las fuerzas policiales y militares.

Al igual que hicieron con Íngrid Betancourt, falsimedia ha hablado de las condiciones “terribles e infrahumanas” en las que vivían los policías y militares prisioneros de las FARC-EP.

Por supuesto, sobre las condiciones miserables a las que están sometidos alrededor de 9.500 prisioneros políticos en las cárceles del Estado colombiano, entre los que se encuentran también combatientes guerrilleros de las FARC-EP, ni una palabra. De las brutales torturas a las que han sido sometidos los prisioneros políticos colombianos y los combatientes de las FARC-EP o del ELN capturados, no existen referencias en la gran industria mediática colombiana.

Por qué los “periodistas” que clamaban por la liberación de los retenidos en poder de las FARC-EP, hoy no dicen una palabra sobre la situación en la que viven los presos políticos en los diversos centros carcelarios de Colombia, donde hay hacinamiento, insalubridad y la constante violación de los Derechos Humanos de los detenidos. Por qué los mercenarios de micrófono, como Herbin Hoyos y Darío Arizmendi, no exigen que el Estado colombiano permita a una comisión internacional que observe las condiciones carcelarias en las que se encuentran miles de detenidos en Colombia. Por qué estos sicarios de la palabra no abogan por los familiares de estás víctimas del Estado represivo colombiano.

El abogado español Enrique Santiago ha denunciado la existencia de castigos inhumanos, crueles, degradantes, torturas:

La crueldad es norma en las prisiones donde no se aplican medidas de remisión de condena por trabajo, o donde se niega al interno la posibilidad de estudiar, conforme a programas para resocialización de las conductas. El sistema carcelario se convierte en un mero mecanismo punitivo, de castigo, que no busca sino la reducción hasta la servidumbre o la anulación de la persona del interno.

Tulio Murillo Ávila, combatiente de las FARC-EP, prisionero político y de guerra del Estado colombiano, ha hecho similares denuncias en una carta dirigida el 28 de agosto de 2012 al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y  a la UNASUR:

La deshumanización en los reclusorios es total, venimos desde hade varias décadas sufriendo no solo la tortura física, sicológica y el uso desmedido de la fuerza, sino el abandono total de sus obligaciones como estado para con la población reclusa de acuerdo a la Constitución Política Nacional y los mismos estándares y normas internacionales para asuntos carcelarios.

Es tal la dramática situación que se vive dentro de los penales en Colombia, que el hacinamiento en algunos pabellones de cárceles como la Modelo, la Picota, el Buen Pastor (para mujeres) en Bogotá, o Bellavista en Medellín y Villanueva en Cali, superan el 400% mientras que a nivel Nacional alcanza el 47%. Donde la poca infraestructura que hay, está obsoleta e inservible, porque estas arcaicas cárceles fueron construidas hace más de medio siglo, cuando la población reclusa no era tan numerosa, ni han sido mejoradas ni modernizadas las instalaciones de los servicios como duchas, el acueducto, los sanitarios no funcionan, pero tampoco amplían las pocas aulas de estudio, los talleres, las canchas para el deporte son dentro del mismo patio, las mismas que hoy están atestadas de seres sin espacios donde descansar, teniéndolas que utilizar para dormir tirados en el piso al igual que los pasillos y baños donde se turnan por horas y ni que hablar del servicio de salud porque no es regular sino inexistente.

En las pocas cárceles nuevas que hay, la mayoría no tienen agua potable, fueron hechas las celdas y los patios sin ventilación, algunas con temperaturas que promedian entre los 36 y 40 grados, otras con temperaturas extremadamente bajas que llegan a estar en determinados periodos del año por debajo de 2 y 4 grados y cuando somos trasladados para las de menor temperatura, nos despojan de todos los elementos y abrigos. Además los nuevos complejos carcelarios no tienen un área donde recibir el sol, pasando meses y años encerrados por lo que aumentan las enfermedades por la falta del sol.

Tulio Murillo Ávila “Alonso”, es vocero del Movimiento Nacional Carcelario. Por su militancia, por su actitud combativa y por las denuncias sobre la situación que viven los prisioneros en las cárceles colombianas, ha sido objeto de malos tratos y amenazas por parte de funcionarios del INPEC. De igual manera, su compañera Marinelly Hernández Orozco “Rubiela”, también guerrillera de las FARC-EP, prisionera política y de guerra declarada en ruptura con el Estado colombiano, ha sido objeto de acoso y malos tratos. Rubiela ha dicho: “Las cárceles en Colombia ya no tienen espacio para una persona más; están convirtiendo estos lugares en centros de concentración al estilo Nazi, violando los derechos, torturando, y como si fuera poco, condenando en la práctica a cadena perpetua a Prisioneros políticos y de guerra”. 

El 6 de abril de 2011, en la audiencia pública citada por el Juez Penal del Circuito Especializado de Quibdó, dentro del proceso No. 2010002000, Marinelly declaró: “No necesito ninguna defensa, pues no he cometido ningún delito, me declaro en ruptura con el Estado colombiano y sus leyes antipopulares e injustas, he sido una luchadora del pueblo.”

Marinelly ha vivido en carne propia la guerra sucia desatada por el Estado gansteril contra  el pueblo colombiano. Los paramilitares, en contubernio con el Ejército colombiano, asesinaron a su padre Héctor Alonso Hernández:

El Ejército colombiano, en unión con los paramilitares lo colgó vivo de sus manos introduciendo ganchos en sus extremidades como si fuera carne de carnicería, luego le chuzaron el estómago y todo su cuerpo con una navaja o cuchillo, después arrollaron sus labios como se les taja a los pescados, por último, le dieron un tiro de gracia en su cabeza; según medicina legal o quienes practicaron el levantamiento, a nuestro padre lo torturaron vivo. Mi papá tenía 70 años de edad…

Este sufrimiento causado a las y los luchadores sociales, a sus familias, no merece ser exaltado por la gran industria mediática.

Así como hay personas que pasaron sufrimientos por la retención de sus familiares por parte de las FARC-EP debido al conflicto que vive Colombia, también existen familias del lado de la insurgencia que sufren por la persecución de sus hijas e hijos, por las difíciles condiciones carcelarias en las que se encuentran aquellas y aquellos que han sido capturados o por el dolor que les ha provocado saber que han muerto en combate o que han sido asesinadas o asesinados.

El 26 de noviembre de 2011, el sargento Libio José Martínez Estrada, uno de los militares retenidos por las FARC-EP tras la toma de la base militar de Patascoy en 1997, murió en circunstancias en que el Ejército colombiano intentó un rescate militar de los prisioneros de la insurgencia que se encontraban en la zona del Caquetá.
Los medios colombianos publicaron de inmediato las palabras de su hijo Johan Steven Martínez que dijo:

Desde cualquier rincón donde se encuentren las personas que me están apoyando, gracias por esto. A las Farc, señores de las Farc, ustedes ayer 26 de noviembre me rompieron las alas, me rompieron los sueños, el anhelo de conocer a mi padre personalmente; de darnos ese abrazo tan anhelado que por 13 años, once meses y cinco días yo lo había esperado con mucha devoción, y rogándole mucho a ‘papito Dios’ para que mi padre pueda salir libre, para que las cadenas del secuestro se rompan para él; pero no esperaba que ustedes me lo mataran, que lo mandaran en un cajón. 

Nadie puede negar el profundo sufrimiento de un hijo ante la muerte de su padre y el dolor que eso significa. Pero los medios colombianos, que dieron voz a ese muchacho, parecen desconocer que existen también hijas e hijos de guerrilleros que han vivido el asesinato de sus padres y madres guerrilleros, así como también padres y madres de guerrilleras y guerrilleros que han vivido en carne propia la muerte de sus hijas e hijos o la muerte de compañeras o compañeros de vida en la guerrilla.

Las palabras de Johan Steven son dolorosas, pero la gran industria mediática en Colombia y el mundo las ha hecho públicas, mientras las otras voces han sido silenciadas, ocultadas.

Por qué el periódico El Tiempo o El Espectador no publican las palabras de una niña guerrillera a su madre cuando le dice:

Hoy 19 de enero, exactamente a las 19:15, sentada en la sala, por mis pensamientos pasan muchas cosas, y una de ellas es la persona más importante de toda mi vida, esa persona eres tú, madre. Cuando me siento sola y me da frío, tu cariño y tus alegrías me llenan de fuerza para salir adelante cada día, para pasar por encima y vencer los obstáculos.

Pero no es suficiente, mami. Este extraño gobierno me ha negado el derecho de ser libre para amarlos, desde el mismo día en que tú y papá me concedieron la vida. Tú no imaginas la agonía que se siente al ver cómo pasan los años sin saber de ti.

Hay momentos en que estallo en cólera con quien me regaña. Dicen que es por mi bien, porque todavía soy una muchacha que no sabe qué es la vida, a la que le falta mucho por vivir, por aprender de la crueldad de la guerra. Que lo hacen para que no me desvíe del camino, para que sea una mejor persona. Pero mi rebeldía me impide entender eso, pienso que es malo. Sin embargo, poco a poco aprendo que es por mi bien, porque quieren lo mejor del mundo para mí.

¿Sabes? me da tanta ira lo que dicen los medios. Qué saben ellos de humanidad y dolor. A mis escasos tres años vi asesinar a mi padre a manos de la policía, y mi abuelo a manos del paramilitarismo. Me negaron así la posibilidad de tener quién me guiara.

Mujeres dignas han sido asesinadas por los bombardeos criminales llevados cabo por las Fuerzas Armadas de Colombia contra campamentos guerrilleros de las FARC-EP. Esas víctimas no tienen importancia para los medios de comunicación de la familia Santodomingo, de los Ardila Lülle porque no defienden sus intereses o no son funcionales a los mismos.

En el mes de septiembre de 2009, Lucero Palmera, combatiente de las FARC-EP, compañera sentimental de Simón Trinidad, junto a su hija murió tras el bombardeo que se produjo contra un campamento del Frente 48 de la organización guerrillera:

Lucero Palmera logró traer del exterior a la hija que dieciocho años atrás tuvo con Simón Trinidad, en sus tiempos de la Serranía del Perijá. Se hallaba en el departamento del Putumayo, en el Bloque Sur de las FARC. No podía soportar la angustia de ver correr los años sin saber nada de la niña que se habían visto obligados a enviar fuera del país por el acoso enemigo. El implacable bombardeo de la fuerza aérea que despedazó su campamento aquella noche, segó la vida de madre e hija cuando dormían abrazadas de alegría por el reciente reencuentro. Las abuelas, que una y otra vez se habían hecho cargo del cuidado de su nieta, refugiadas también por causa de las persecuciones, lloraron solitarias la tragedia. Amores y dolores de mujeres de Colombia.

¿Por qué esos crímenes contra las mujeres del pueblo no son repudiados y si aclamados con entusiasmo por la industria mediática colombiana?

El Coronel Luis Mendieta, en una carta que envió a sus familiares cuando era prisionero de las FARC-EP, describía una situación terrible sobre su estado de salud, palabras de las que de inmediato se hicieron eco los medios colombianos. Sin embargo, en su propia carta se descubre que las “malvadas” FARC-EP, a diferencia de lo que sucede en los centros carcelarios manejados por el INPEC, proporcionaban atención médica a su prisionero.

Decía Mendieta:

Los diez continuamos ese peregrinar hasta que llegamos a un sitio donde permanecimos varios días y pude iniciar mi recuperación, ¿qué me pasó?, Pienso que algunos vasos sanguíneos de las piernas se afectaron, la sangre se irrigó por las piernas, estas tomaron un color oscuro, casi negro…temí lo peor, pero a Dios gracias me aplicaron una antitetánica, días después me aplicaron 10 inyecciones de penicilina de 5 millones de unidades y poco a poco fui iniciando mi recuperación.

El comandante Jesús Santrich dice al respecto:

Al pan, pan y al vino vino, señores. Mucho lloriqueo y farsa hay, a veces, de parte de quienes reciben el mejor trato posible en las condiciones del cautiverio. LAS FARC-EP NO TIENEN NI TENDRÁN en el desenvolvimiento de la resistencia y lucha de emancipación, el historial de crueldad que en cuanto al trato a prisioneros, pretenden establecer sus enemigos. Lo que sí existen son evidencias de la forma como se manipula información falsa para desprestigiar en este campo a la insurgencia.

Y concluye:

Pobre Coronel, pobre Mendieta, asesino de cuatro suelas, a quien, repito, en sus tiempos de super-policía lo llamaban “La última Lagrima”; sí, como a su camioneta, porque todo el que caía en sus manos debía llorar por última vez antes de ser asesinado y lanzado a un basurero, irremediablemente.

Esa es la calaña de gente que exaltan los medios al servicio del Estado mafioso colombiano: militares asesinos, torturadores, autores de falsos positivos o con estrechos lazos con el narcoparamilitarismo.

Mientras ponen en un pedestal a estos personajes, denigran a los revolucionarios que como Simón Trinidad, hoy soporta todo tipo de agresiones físicas y psicológicas en una cárcel de EEUU, donde, por medio un juicio espurio, lo condenaron a 60 años de prisión:

Extraditado a Estados Unidos por la administración narco-paramilitar de Álvaro Uribe Vélez, Simón Trinidad soporta condiciones de reclusión extremadamente duras, inhumanas, muy al estilo de “Guantánamo”. Su celda de 2 x 2 metros está aislada, con una bombilla encendida las 24 horas del día; no sabe cuándo es de día o de noche, sólo tiene derecho a una hora de sol cada quince días; no le permiten recibir correspondencia, leer periódicos, ni siquiera volver a estudiar el inglés.

Cuando es llevado a alguna diligencia judicial es encadenado de pies a cabeza y montan un operativo policial muy al estilo de Hollywood. Más aberrante que en su primer juicio no permitieron que una persona fuera testigo a favor de Simón, en tanto la Fiscalía llevó a 21 personas, algunas de ellas pagas. A pesar de ello Simón fue su propio testigo y desbarató con su testimonio las argucias montadas por la Fiscalía estadounidense y el gobierno de Uribe Vélez.

A diferencia de la moral de Mendieta, “el coronel de los lloriqueos”, Simón Trinidad, “El Hombre de Hierro”, a decir de Jorge Enrique Botero, resiste y continúa firme en el combate y defensa de la causa de la revolución colombiana. Al final de la intervención en el juicio que le siguieron Simón Trinidad gritó sin doblegarse: “¡Viva Manuel Marulanda!”, “¡Vivan las FARC, ejército del pueblo!”, “¡Viva Simón Bolívar, porque vive y su espada libertaria recorre América!”

Tres juicios enfrentó Simón Trinidad en Estados Unidos, uno de ellos por el cargo de narcotráfico, acusación vil e infundada que se hace contra las FARC-EP como parte de la guerra de baja intensidad contra la organización insurgente.

La industria mediática colombiana y mundial, al servicio del imperialismo yanqui y las oligarquías, repiten mil veces esta mentira contra las FARC-EP, sin prueba alguna, para transformarla en verdad.

Sin ningún sustento han afirmado que las FARC-EP constituyen hoy “uno de los mayores carteles de la droga en el mundo”.

La demostración de tanta mentira está en los juicios que se siguieron a Simón Trinidad por narcotráfico en Estados Unidos, anulados por falta de pruebas que comprueben esa imputación.

De acusado, Simón Trinidad pasó a acusar con pruebas contundentes a personajes como Álvaro Uribe, a quien las propias agencias de seguridad de EEUU lo vinculan con el cartel del extinto Pablo Escobar o a Ernesto Samper que recibió 6.5 millones de dólares del cartel de Cali para su campaña a la presidencia.

Los titulares que acusan a las FARC-EP de ser una organización narcotraficante, abundan: “Las FARC y el narcotráfico” (El Tiempo, 30 de noviembre de 2000), “Narcotráfico: factor de alianza entre terrorismo y bacrim” (El Tiempo, 29 de julio de 2012), “Las FARC controlan la mayor parte del negocio del narcotráfico en Colombia” (El Comercio de Ecuador, 16 de septiembre de 2012) “Las FARC son el mayor cartel de la droga” (El Comercio de Ecuador, 17 de septiembre de 2012), “Narcotráfico: negocio rentable para las FARC”, (VOA, Voz de América, 23 de octubre de 2012), “Las FARC obtienen hasta US$ 3.500 millones anuales del narcotráfico” (RIANOVOSTI, 24 de octubre 2012), “El narcotráfico consumo el matrimonio entre las Farc y las bacrim: FF.MM.” (Caracol Radio, 2 de noviembre de 2012), “Incautadas más de 3 toneladas de marihuana de las FARC” (El Espectador, 15 de enero de 2013), etc.

La gran industria mediática reproduce lo que los aparatos de seguridad colombianos dicen sobre las FARC-EP. No hay investigación seria que demuestre que hay esa relación entre las FARC-EP y el negocio del narcotráfico, basta con que el ejército, la policía colombiana o la DEA lo digan para asumirla como una verdad absoluta.

En ocasiones se filtran informaciones que desmientan sus acusaciones maliciosas como la noticia publicada el 2 de agosto de 1999 en el periódico El Tiempo con el titular “FARC no son narcotraficantes: DEA” en la que Donnie Marshall, funcionario en ese momento del Departamento Antidrogas de EEUU indica que no han podido llegar a la conclusión de que las FARC sean narcotraficantes. El propio Andrés Pastrana negó en esa época que las FARC fueran una organización narcoguerrillera.

El término de narcoguerrilla fue utilizado por primera vez por el embajador gringo en Colombia bajo el gobierno de Belisario Betancourt, Lewis Tambs. 

Más adelante, el general Barry McCaffrey, ex jefe del Comando Sur, lo volvería a utilizar en forma repetida. Esta calificación de las FARC-EP era necesaria para el imperialismo yanqui, en circunstancias en las cuales los EEUU exigían la aplicación del Plan Colombia al gobierno de Pastrana, como un instrumento de la guerra contra la insurgencia y de defensa de las compañías transnacionales.

La guerra sucia contra el pueblo colombiano ha sido financiada por ganaderos, latifundistas y empresarios estrechamente relacionados con el narcotráfico, con el objetivo de consolidar su poder político y económico.

La Fuerzas Armadas de Colombia y los narcoparamilitares tienen estrechas relaciones. En la década de los 80 del siglo pasado, los militares y policías colombianos mantuvieron fuertes lazos con narcotraficantes como Pablo Escobar, Rodríguez Gacha, Fabio Ochoa y Víctor Carranza, este último también explotador y traficante de esmeraldas.

Jesús Santrich y Jimy Ríos citan al profesor Renán Vega Cantor, quien expresa que,

Con los narcos se configura una estrecha alianza en la que participan los empresarios tradicionales, el capital financiero, los terratenientes, los ganaderos y los militares. Los narcos han sido imprescindibles porque han inyectado dinero para propiciar la acumulación de capital, no ya en el ámbito de la producción sino en la banca y las finanzas.

El narcotráfico, además, ha penetrado todas las instituciones al servicio del Estado colombiano, convertido de esta manera en un “narcoestado”. Carlos Medina Gallego dice que,

los fenómenos del narcotráfico y el paramilitarismo en los últimos 25 años fueron construyendo un modelo de Estado y sociedad de élites a través del cual fueron subordinando la democracia a sus intereses particulares, establecieron un plan para acceder al poder y permanecer en él con el contubernio de las elites y las clases políticas tradicionales hasta que institucionalizaron un modelo político mafioso en un Estado de “autoritarismo democrático”.

Pese a esta realidad, falsimedia sigue acusando a las FARC-EP de ser un cartel de la droga, cuando las evidencias demuestran que esta actividad delincuencial ha servido a los intereses de la oligarquía colombiana, mientras que militares y policías, confabulados con el narcoparamilitarismo, se han enriquecido, ingresando al mundo de los lujos y placeres de los ricos en Colombia.

En el “Diario de Chupeta”, del narcotraficante Juan Carlos Ramírez Abadía, este señala los millonarios desembolsos hechos a políticos y militares colombianos a cambio de favores. En la lista aparecen los nombres de 16 generales en retiro del Ejército y la Policía, tres almirantes, siete coroneles y dos capitanes de fragata. En su computador también se encontrados datos similares:

Decenas de miembros de la Fuerza Pública, fiscales, registradores y jueces estaban en las nóminas del capo. Treinta millones de pesos por ‘levantar’ un retén para pasar un cargamento de droga. “50 millones por cuadre con fiscal para tumbar proceso”. Seis millones mensuales por alertar sobre movimientos u operaciones. Setenta mil dólares por mover una corbeta. Quinientos dólares para los “regalos de Navidad a los amigos de inteligencia”.

Estas son algunas de las cifras que durante años pagó a decenas de funcionarios públicos por su colaboración. Expolicías, detectives del DAS, miembros de la Armada, el Ejército y el CTI estuvieron en la nómina de la organización de ‘Chupeta’.

Pese a estas evidencias, los mercenarios de la gran industria mediática siguen arremetiendo contra las FARC-EP.

En un editorial del Diario La Nación de Argentina, reproducido por la página Web de la presidencia de Colombia, con el titular “FARC: modelo de narcoterrorismo” se dice:

Desde su irrupción en el escenario político colombiano, las FARC vienen desafiando a un Estado democrático con métodos y objetivos propios de las mafias internacionales que trafican con drogas. El surgimiento del narcotráfico les dio la oportunidad de contar con grandes recursos económicos jamás soñados por una agrupación guerrillera, lo que las ha convertido en una poderosa máquina de guerra que terminó por despreciar toda forma de proselitismo ideológico. Sin espacio político alguno, estigmatizadas en el nivel internacional, incapaces de comprender el sentimiento mayoritario de los colombianos y recluidas en sus guaridas selváticas, las FARC son una agrupación en un proceso irreversible de degradación que está llegando a unos extremos de salvajismo y crueldad absolutamente inadmisibles, no solo para Colombia, sino para la humanidad entera. 

La Nación es un diario de la derecha argentina, ligado a los sectores más conservadores del país, el mismo que en 1976 festejaba el golpe militar fascista. En sus páginas han tenido presencia la Iglesia, las Fuerzas Armadas, los latifundistas y ganaderos argentinos. Junto con el Grupo el Clarín, son accionistas de Papel Prensa S.A., la empresa que ha monopolizado la producción de papel en la Argentina.

Los medios conservadores, liberales y fascistas en el mundo entero están al servicio de la oligarquía colombiana: Hoy de Ecuador, El Heraldo de Honduras, El Nuevo Herald de Estados Unidos, El Universal de Venezuela, El País de España, etc. Y por supuesto la SIP.

•    La deshonra de los líderes guerrilleros también forma parte de la estrategia propagandística para atacar a la insurgencia fariana.

Anne Morelli en su libro “Principios elementales de la propaganda de guerra”, explica que una de las técnicas propagandísticas es la de menoscabar la imagen de los líderes enemigos. “Para debilitar la causa del adversario hay que presentar a sus jefes como incapaces, haciendo dudar de su fiabilidad e integridad” , dice Morelli:

en la medida en que sea posible, hay que demonizar a este líder enemigo, presentarlo como un ser inmundo que hay que derribar, como el último de los dinosaurios, como un loco, un bárbaro, un criminal diabólico, un carnicero, un perturbador de la paz, un enemigo de la Humanidad, un monstruo…

Y es de ese monstruo del que vienen todos los males.

El fin de la guerra sería pues capturarlo y su derrota significaría la vuelta inmediata a la moral y a la civilización.

Esto es lo que precisamente han hecho la gran industria mediática colombiana y mundial y las Fuerzas Armadas colombianas, contra los Comandantes de las FARC-EP.

En la página Web de la Fundación Un Millón de Voces, formada por los organizadores de las marchas contra las FARC-EP, cercana al ex presidente narcoparamilitar Álvaro Uribe Vélez, admiradores del criminal George W. Bush y amigos de terroristas como Peña esclusa, un delincuente que pretendió atentar contra el gobierno del presidente Hugo Chávez con la colocación de explosivo C-4, se encuentra un artículo asqueroso de Eduardo Mackenzie titulado “‘Jojoy’, la muerte de un verdugo comunista” en el que dice:
Alias “Jojoy” era el jefe militar de las Farc. No era uno de los “históricos”, pero si uno de sus cuadros más despóticos, temibles y temidos.

Tras sus 35 años pasados dentro de las Farc (algunos aseguran que pasó más de  42 años en esa banda), él se había convertido en el terror de sus propios hombres. Ellos desconfiaban de él y muchos fueron víctimas de su desmesurada paranoia, en fusilamientos expeditivos dictados por su miedo a ser capturado o ultimado. 

Mackenzie es un acérrimo defensor de Uribe y de la política criminal de la seguridad democrática. Ha trabajado en la revista Semana, en El espectador y en Caracol. A través de sus escritos difamatorios ha lanzado ataques contra el presidente Hugo Chávez, contra Piedad Córdoba. Este declarado anticomunista, no tiene ningún empacho en negar que el Estado colombiano haya, conjuntamente con las fuerzas paramilitares, participado en el asesinato del dirigente comunista Manuel Cepeda Vargas, a quien califica de “agente subversivo violento”:

Cepeda Vargas era un senador, pero era, al mismo tiempo, un hombre violento. El quería imponer por la fuerza un escenario: la destrucción de la democracia y la conformación de una dictadura “proletaria” en Colombia. Era un partidario de la combinación de todas las formas de lucha, es decir de la guerra prolongada, abierta y clandestina, contra los colombianos. Fue un violento que marginó a los elementos de su propio partido que se apartaban de esa vía. El murió a manos de otros violentos. El no merece que le erijan monumentos, ni merece que sea mostrado como un “ejemplo” para los periodistas, como pretende su familia.

Así ensucia la memoria de un luchador social este mercenario de la palabra.

Contra el comandante Jorge Briceño se ha lanzado un brutal ataque para estigmatizarlo. Tras su asesinato los medios colombianos publicaron varias noticias y artículos con mensajes injuriosos, insultantes y ofensivos basados solo en opiniones, mas no en hechos reales.

La “industria mediática” en Colombia reproduce lo que el ejército le dice, aunque también añaden mucho excremento de su autoría.

“Cruel”, “frío”, “calculador”, “sanguinario” ha sido la forma en que los medios se han referido al Comandante Jorge Briceño, mientras descaradamente festejaban su muerte, producida tras un criminal bombardeo contra su campamento, el 22 de septiembre de 2012. En Twitter, el periódico El Tiempo preguntaba: “¿Cómo están celebrando en sus oficinas o donde se encuentren la muerte de Jojoy?”. Embriagados ante la muerte del comandante Jorge Briceño, se dieron a la tarea presentar una orgía de imágenes fotográficas, presentadas morbosamente, a través de las cuales querían asegurarse que el mundo entero conozca que el Mono Jojoy había muerto. Con anterioridad hicieron lo mismo con el cadáver del comandante Raúl Reyes.

El Espectador bombardeo con titulares de esta naturaleza: “‘Mono Jojoy’ siempre se opuso a la paz”, “‘Mono Jojoy’ creador de los campos de concentración de las FARC”, “La del Mono Jojoy, una vida dedicada al crimen”. Nótese como se hace hincapié en la calificación de los lugares donde estaban retenidos los prisioneros de las FARC-EP como “campos de concentración” para asimilarlos con los campos donde los nazis mantuvieron esclavizadas a millones de personas.

Otros medios, tanto en Colombia, como del mundo, continuaron sus ataques contra el Comandante Jojoy: “Muere en un bombardeo el jefe más sanguinario de las FARC” (El País, de España), “‘Mono Jojoy’: el sanguinario líder de las FARC que puso en jaque a Colombia” (El Comercio, de Perú), “‘Mono Jojoy’, un sanguinario escapista y símbolo del terror en Colombia” (El Tiempo, de Ecuador).

El bombardeo mediático contra el comandante Jorge Briceño ha sido igual de criminal que el que segó su vida y la de sus compañeras y compañeros guerrilleros. El Espectador reproducía las palabras del presidente Santos: “El ‘Mono Jojoy’ y sus secuaces sintieron el poder de bombas y cohetes”.

John Jairo Salinas, miembro de REDEPAZ Quindío, dijo acertadamente: “Con la muerte del Mono Jojoy daremos la bienvenida y bendeciremos los métodos sanguinarios del Estado, esos si son perfectos para los medios de comunicación que están al servicio de la clase política colombiana.”

Toda la maquinaria mediática y propagandística del imperialismo yanqui y la oligarquía colombiana lanzada para difamar a las y los militantes revolucionarios.

Con la muletilla de “narcotraficantes”, han acusado a varios comandantes guerrilleros como el Negro Acacio, Fabián Ramírez o Sonia. ¿Fuentes investigadas? Solo las relacionadas con los aparatos de seguridad del Estado colombiano, cuyos informes no son sometidos a verificación alguna y son convertidos en verdades absolutas.

El cobro de un impuesto a los narcos que actúan en las zonas donde la guerrilla tiene presencia, no es un secreto. Las propias FARC-EP han admitido esta práctica. Pero pretender convertir a las FARC-EP por esta actividad en un cartel de la droga dedicado al tráfico de estupefacientes es una rotunda equivocación.

Dice el comandante Timoleón Jiménez en Carta a Medófilo Medina:

Si hay un oficio ingrato y malquerido es ser agente del fisco. Crear un impuesto que grave a los compradores de pasta de coca significa cobrarlo. Sucede que quien envía sus emisarios a buscar la mercancía, palabra de uso en su jerga, es la mafia crecida a la sombra del Establecimiento. Se trata de personas que han adoptado una decisión en la vida, hacer la mayor cantidad de dinero, en el menor tiempo posible, al precio que sea. Para pasarla tan bien como los capitalistas esos que ven en el cine y la televisión. A quienes también les salvan capitales en tiempos de crisis económica. Tratar con gente así no es fácil. Sus emisarios siempre tendrán el oculto propósito de burlarnos. Con esa intención inventan todo tipo de artimañas. No quedaba otro remedio que salirles al paso con algunas medidas, como fijar sitios exclusivos de venta, entre otras.

Sobre gestiones de ese tipo es que nuestros enemigos han edificado la leyenda. En realidad nosotros cobrábamos un derecho a las mafias por entrar a comerciar en las áreas de nuestra influencia. Ese tipo de relación, que no es precisamente de buenos amigos, nos convierte en demonios. A otros, relacionados con propósitos mucho más reprochables, les va mejor en su carrera económica, política o militar. El gobierno de los Estados Unidos sí que sabe hacerlo, como se vio en el famoso escándalo Irán-Contras. El problema con nosotros tiene motivaciones muy distintas. La siembra y la recolección de la hoja de coca obedecen a situaciones suficientemente explicadas en este país. Lo demás es carreta, como dijo Alfonso. 

Las FARC-EP han planteado en varias oportunidades la necesidad de tratar con seriedad el tema de la droga y el negocio del narcotráfico. Para ello han propuesto que se legalice el consumo de droga o, en su defecto, que se lo despenalice. De igual manera han planteado una política de sustitución de cultivos, siempre y cuando se posibilite que el campesino pueda producir otros productos, lo cual además está relacionado con el problema de la tenencia de la tierra y los usos que de ella se haga. A esto las FARC-EP añaden la importancia que se debe dar a las políticas educativas en torno a este tema para evitar que la juventud caiga en el consumo de drogas, claro está, siempre que se dé una solución de los problemas sociales.

En marzo de 2000 el pleno del Estado Mayor Central de las FARC-EP planteó:

El narcotráfico es un fenómeno del capitalismo globalizado y de los gringos en primer lugar. No es el problema de las FARC. Nosotros rechazamos el narcotráfico. Pero como el gobierno norteamericano pretexta su criminal acción contra el pueblo colombiano en la existencia del narcotráfico lo exhortamos a legalizar el consumo de narcóticos. Así se suprimen de raíz las altas rentas producidas por la ilegalidad del este comercio, así se controla el consumo, se atienden clínicamente a los farmacodepedientes y liquidan definitivamente este cáncer. A grandes enfermedades grandes remedios.

Esto es lo que la industria mediática esquiva cuando habla del tema del narcotráfico.

Mientras se dedica a infamar a las y los revolucionarios, exalta la labor de militares y policías relacionados con el narcotráfico y el paramilitarismo, a los que presentan como “héroes de Colombia”, tal como lo han hecho con los generales Mario Montoya, Freddy Padilla, Mauricio Santoyo y Óscar Naranjo.

Los medios colombianos, que inventan un sinnúmero de historias sobre los comandantes guerrilleros, se hacen de los oídos sordos cuando son las y los propios combatientes de las FARC-EP, quienes desmienten las aseveraciones que hace falsimedia.

Ariel Ávila coordinador del Observatorio de Conflicto de la Fundación Nuevo Arco Iris, para manchar la imagen del Comandante Jorge Briceño ha asegurado que él “mandaba a la tropa en forma dura y rígida y que gustaba mucho del aguardiente”. Ariel Ávila es el mismo mentiroso que aseguró, sin prueba alguna, que las FARC-EP habrían fusilado al hermano del Mono Jojoy, el Comandante Grannobles.

Diógenes Alejandro Xenos, en un artículo titulado “Comandante Jorge Briceño: ¡No has muerto, estás en medio de la pólvora, de pie!” dice:

No han escatimado absolutamente nada para atacar la figura del comandante Jorge Briceño. Abundan editoriales, escritos donde se lo califica de terrorista, asesino, psicópata, inhumano, autoritario, estafador. Otros, embriagados de odio, repiten lo que los “neutrales” oficiales del ejército colombiano afirmaban del legendario guerrillero a quien lo inculpan de haber  tenido el “comportamiento de un narco, de haber sido bebedor de whisky y coñac y de tener una alimentación privilegiada, llena de gustos y caprichos”.
   
¡Cuánto excremento difunde la propaganda del imperialismo y la oligarquía contra la insurgencia revolucionaria colombiana!

Se escudan en su moral burguesa, hipócrita, pacata, para juzgar a otras y otros, ocultando lo que ellos hacen. Habría que preguntar a esos cretinos quiénes son los que están en los prostíbulos de lujo, quiénes derrochan dinero en bebida y drogas, quiénes despilfarran fortunas en el juego, quiénes se alimentan hasta el hartazgo en los grandes bufetes de sus palacetes.

Si el “Mono Jojoy” hubiese tomado un trago en alguna ocasión, comido algo delicioso o incluso poseído alguna cosa valiosa como quieren espectacularizar sus detractores con el supuesto hallazgo de un reloj Rolex, eso no afectaría, en ningún sentido, su condición de revolucionario. Al contrario, permite verlo en su dimensión humana, porque las y los seres humanos tienen derecho a satisfacer determinados deseos para convertirlos en placeres, siempre y cuando estos no se consigan por medio de la explotación del trabajo ajeno, del abuso e imposición de los poderosos frente a los débiles. 

El autor añade:

El “Mono Jojoy” si fue un hombre intransigente. No cedió un ápice en sus principios y en los de la organización revolucionaria de la cual fue su Comandante Militar. Que no tenía pelos en la lengua, también. Y que cuando mando a la Constitución y las leyes de Colombia al carajo, tuvo plena razón. ¿Acaso no luchan las FARC-EP contra el Estado oligárquico? Entonces ¿por qué tendrían que aceptar esa normativa jurídica? Para los poderosos, para la gente engañada por la maquinaria propagandística transmitida a través de falsimedia, las leyes son sagradas.  La ley, decía Marx, no es otra cosa que la expresión de la voluntad de la clase dominante y, a través de ella, los poderosos pretenden justificar legalmente su dominación. A esa “legalidad”, como marxista-leninista que fue, se enfrentó el Comandante Jorge Briceño.

Para deshonrarlo, lo acusan de haber cometido un sinnúmero de crímenes y de haber sido el responsable de diversas acciones militares que provocaron la muerte de varios soldados y policías. ¡Cuánta estupidez y pusilanimidad hay en quienes expresan esto!

La forma en que estructuran su discurso está diseñada para confundir. Cada palabra tiene la intencionalidad de falsear la realidad. Cuando el ejército criminal colombiano da de baja a los combatientes revolucionarios, hablan de guerrilleros muertos en combate. Incluso exaltan las cifras de caídos. Cuando la guerrilla da de baja a quienes los combaten, hablan de los asesinatos que los terroristas han causado a policías o militares. La deshumanización de la insurgencia es parte de la guerra sicológica que lleva adelanten los grupos de poder en Colombia para hacerles ver como bestias.

Jorge Briceño fue un gran estratega militar. Su genialidad en este campo permitió propinarle a la policía y al ejército colombiano duros golpes. Nunca abandonó a sus tropas, combatió junto a ellas, compartió cada  momento con sus camaradas, lo cual hizo que se ganara la admiración y el cariño de la guerrillerada. En su mente siempre estuvo, como lo estuvo en la mente de Manuel, la necesidad de lograr la liberación de las y los guerrilleros farianos presos. Lograr el canje era la solución. Pero para lograrlo había que dar un sacudón al Estado colombiano, a la sociedad misma, haciendo prisioneros a los peces gordos de la política de ese país. ¿No es legítimo eso? ¿No han sido esos políticos los responsables de lo que sucede en Colombia? ¿No forman parte de los grupos de poder que han sumido en la pobreza al pueblo colombiano?

En entrevista con Dax Toscano, Shirley Méndez, la compañera revolucionaria y sentimental del Mono Jojoy expresó que él era un “hombre carismático, de corazón noble” de quien “le impactó la franqueza, el humor, el arrojo, la lucidez para hacer y decir las cosas, la sencillez,  que se fue desatando en un enorme potencial político y militar que lo proyectó como una de las figuras cimeras de la guerra de guerrillas en Latinoamérica.” 

Dice Shirley que el Mono era:

un hombre estricto, pero dotado de una  ternura impresionante, un hombre que se jugaba todo por la igualdad, un hombre que sufría por la indiferencia de los poderosos hacia el pueblo. Era un ser excepcionalmente tierno, amable, dotado de los más lindos valores que pueda tener un ser humano. Duro sí, pero arropado de una ternura genial.  

Alexandra Nariño, conocida como Tanja, “la guerrillera holandesa de las FARC-EP”, en entrevista con Dax Toscano dijo del Mono Jojoy que él era  “transparente y muy cariñoso con sus tropas, con un gran amor por el pueblo colombiano”. 

En carta abierta al Comandante Jorge Briceño, escrita por una prisionera de guerra y política de las FARC-EP, la combatiente fariana recordaba al Mono Jojoy:

No te avergonzabas en reconocer  que te habías equivocado y menos de no saber algo. Recuerdo tus pocas horas de sueño 3 o 4 y las demás con vela leyendo y estudiando, como hacías levantar a los “intelectuales” así les decías en broma y con humor y con ellos debatías las guerras napoleónicas, las de Bolívar el genio, la primera o la segunda guerra mundial, lo mismo que un texto de economía, de política o de historia; táctica o estrategia, medicamentos, comida, munición o música para el festejo que quiere la guerrillerada: todo estaba en tus prioridades.

Tenías una personalidad verdaderamente arrolladora por la inteligencia tan viva, por los criterios, por el sentido de la justicia. Justicia en general reclamada por ti para el pueblo y justicia en práctica diaria. Tú no ordenabas sanciones, las ordenaban nuestras normas, nuestro reglamento, nuestro régimen disciplinario y en eso eras irreductible; nos formabas para cumplir a conciencia desde las órdenes más elementales hasta la de vencer al enemigo.

Hubo tiempo también para gozar en tus piscinas, en las fiestas, en algunos momentos de los cursos y los entrenamientos. Mandabas cerrar la quebrada hasta que se hiciera un enorme pozo y ahí nadábamos juntos, tú y la guerrillerada, la danta y hasta el tigrillo, de sentir tanta alegría, se lanzaba al agua. Adorábamos tus travesuras, éramos los niños que nunca fuimos, el régimen nos quitó la infancia a tantas generaciones.

Es sencillo amarte, admirarte, seguirte, aprender de ti, por esas condiciones humanas tan especiales, por ese esfuerzo de superación diario y constante que te hizo un Comandante guerrillero de dimensiones colosales, temido y odiado por el enemigo. Lo más trascendente y profundo, lo irreversible: nos pusiste en el camino de la gloria, de la victoria final.

Es por esa razón que quieren destruir tu ser, memoria y ejemplo; es por eso que el hoy presidente Santos, quien recibió con una cínica sonrisa la mano cercenada de Iván Ríos, mostrando con ello su catadura moral y ética, no resiste tu estatura, trata de enlodarte, quiere al precio de la mentira y la calumnia ponerte a su nivel. 

Esas palabras obtenidas de fuentes cercanas al comandante Jorge Briceño, difícilmente las reproducirá falsimedia, porque no son palabras de odio contra él.

3.3.2    La canalla mediática no tiene límites

Contra las FARC-EP el ataque mediático ha sido brutal. A la insurgencia se la ha acusado de los crímenes más crueles y repudiables, claro está, sin prueba alguna.

Las FARC-EP son presentadas como una organización inhumana, que recluta personas a la fuerza, fundamentalmente niños y jóvenes, que maltrata y utiliza a las mujeres, que realiza todo tipo de atentados contra el pueblo colombiano y personas inocentes.

Algunos casos demuestran este ensañamiento mediático y propagandístico contra las FARC-EP con el objetivo de crear en las personas una imagen negativa de la insurgencia:

    El 15 de mayo de 2000, dos delincuentes colocaron un collar bomba a la señora Elvia Cortés, exigiendo 15 millones de pesos para evitar su muerte. De inmediato, falsimedia acusó a las FARC-EP de ser responsable de dicho acto criminal, que resultó en el asesinato de dicha señora. Sin existir una investigación previa, los medios colombianos y del mundo, inculparon a la insurgencia fariana. 

El 17 de mayo de 2000, el periódico La nación de Argentina publicaba:

Elvia Cortez, una campesina que subsistía vendiendo sus cosechas en la plaza del mercado, dedicó las últimas siete horas de su vida a rezar y a pensar en su esposo y sus hijos, antes de que estallara el "collar de explosivos" que le colocaron guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El 16 de mayo de 2000, el periódico El Tiempo publicó una noticia con el titular “Barbarie de FARC en Simijaca”, en la que decía: “Elvia Cortés Gil murió ayer, a sus 55 años de edad, convertida en una bomba humana. Seis guerrilleros del frente 11 de las FARC le colocaron un collar de explosivos por negarse a pagar una extorsión de 15 millones de pesos”. 

Al final, la misma Fiscalía colombiana, negó que las FARC-EP hayan sido las responsables de dicho crimen. Sin embargo, los medios colombianos y la propaganda del ejército de ese país, ya desprestigiaron su imagen.

Las informaciones se construyen a partir de una sola fuente que, generalmente, son las Fuerzas Armadas colombianas.

José Antonio Gutiérrez dice:

El Estado siempre miente; el Ejército siempre hará propaganda favorable a sí mismo e intentará mentir sobre su adversario, la insurgencia. El problema no es ese, sino que el periodismo sea incapaz de contrastar fuentes, de investigar, de cuestionar, de ir más allá de las cifras oficiales. Que nos podamos limitar sencillamente a exigir al Estado ser una “fuente de información más fiable” es prueba de la bancarrota del periodismo colombiano.

Del “collar bomba”, ahora falsimedia ha pasado a hablar del “burro bomba”: “Farc torturan campesino que se negó a poner ‘burro bomba’” (El Espectador, 24 de febrero de 2012). ¿Fuente? El Ejército colombiano. “Campesino es torturado por las FARC tras rehusarse a poner burro bomba” (Revista Semana, 24 de febrero de 2012). ¿Fuente? El Ejército colombiano.

    Otra de las patrañas mediáticas contra las FARC-EP es la de que ésta organización insurgente realiza reclutamientos forzosos, principalmente de niños y jóvenes.

“FARC recluta a niñas como ‘esclavas sexuales de sus cabecillas’” (Radio Santa Fe, Bogotá, febrero 4 de 2008), “Impacta en Colombia denuncia policial sobre reclutamiento de menores por las FARC” (El Comercio de Ecuador, 26 de junio de 2012), “Farc recluta y asesina menores” (Diario del Huila, 30 de septiembre de 2012), “El Meta, donde más reclutan menores las FARC” (El Tiempo, 22 de noviembre de 2012). ¿Fuentes periodísticas? Por supuesto, la policía y el ejército colombiano.

Las mentiras más brutales se han dicho en torno a este tema. Los “sicarios de tinta y de micrófono” reproducen lo que los aparatos de seguridad del Estado colombiano les proporcionan como “información”. Jamás contrastan el material que les proporcionan con otras fuentes. Mucho menos se atreven meterse a la selva para investigar directamente de la fuente, ya sea por cobardía, miedo, pereza investigativa o porque son abiertamente serviles del orden establecido y de las órdenes que reciben de sus amos de la industria mediática.

Con sus mensajes sensibleros, pretenden engañar a la población sobre una supuesta preocupación “humanitaria” de los medios y del gobierno por la niñez y la juventud colombiana. Hablan de la violación de las FARC-EP del Derecho Internacional Humanitario al reclutar menores, pero dejan de lado la constante violación de los Derechos Humanos por parte del Estado colombiano que no da ninguna perspectiva de vida a la mayoría de niños y jóvenes que son obligados a prostituirse o a entrar en el mundo de las drogas.

Las FARC-EP es una organización político-militar cuyo accionar está normatizado por: un estatuto, un reglamento de régimen disciplinario y por las normas internas de comando.

En el Estatuto de la FARC-EP, en el capítulo V, artículo 9 se señala que dicha organización la componen combatientes que se unen conscientemente a la lucha armada. Pero previo al reclutamiento existe un proceso que implica charlas y reflexiones sobre lo que implica permanecer en la guerrilla, puesto que quien ingresa a las filas de las FARC-EP adquiere un compromiso de por vida. En este sentido, las tareas de concienciación política son fundamentales para quienes van a formar parte de las filas guerrilleras.

En una organización político-militar como las FARC-EP, sería absurdo y terriblemente peligroso para la misma, mantener por la fuerza a las personas que van a conformar sus filas, porque son precisamente ellas las que realizan las guardias, van al combate u otras actividades, que de no hacerlas voluntariamente, se las realizaría mal y, además, las personas siempre estarían buscando escapar de las filas guerrilleras, lo cual no permitiría mantener una estabilidad dentro de la organización.

El comandante Jesús Santrich, en entrevista sostenida con Dax Toscano señala:

En las FARC no hay reclutamiento obligatorio. Es más, nosotros tenemos unas normas de reclutamiento que quien las viole se hace acreedor a las medidas disciplinarias que para eso están definidas.

En las FARC está establecido el ingreso voluntario, y es que sería muy difícil mantener a alguien en filas, que está armado y todos los días porta su fusil de manera obligada. El que está aquí, si quiere se va.
Tú te das cuenta que a veces se producen algunas deserciones. Sería muy sencillo entonces si nosotros tuviéramos a nuestra gente militando de manera obligada. Primero que todo no sería una militancia. Sería como estar preso. Entonces no sería factible que tuviéramos un ejército revolucionario. Lo que nutre este ejército revolucionario es la voluntad combativa que tiene la gente y por eso se vincula a esta lucha.

No quiero decir con ello que en las FARC no haya menores de edad. Sí, los hay. Precisamente en mi unidad yo tengo una jovencita que puede tener unos 13 o 14 años y a su hermanito que debe tener unos 11 o 12 años. Sus padres fueron asesinados, y sus abuelos también, en una masacre paramilitar en alguno de los campos colombianos. Quedaron huérfanos. ¿A quién se los íbamos a entregar? ¿Al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar que a muchos de sus niños los entrega para que sean entrenados por la fuerza pública y luego infiltrados en las filas guerrilleras? No. Eso no puede ser. A los hijos de nuestro pueblo que queden abandonados, que han sido hijos de nuestra masa campesina y que nos apoya, nosotros mismos tenemos que buscar la forma de que sobrevivan y que tengan una formación que no sea la de la distorsión macabra que hace el Estado a través del ejército con este procedimiento como el que te acabo de indicar que hace el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. 

Sobre el reclutamiento de menores, en las FARC-EP, la edad mínima para ingresar a sus filas es de 15 años. En este sentido, las FARC-EP se acogen a los criterios establecidos por el Derecho Internacional Humanitario. Solamente en casos excepcionales, se da la existencia de menores de 15 años en sus filas.
 
El extinto comandante Iván Ríos, en entrevista con Juan Guillermo Ferro y Graciela Uribe Ramón expresó:

Hay casos especiales, uno no puede dejar botado al hijo de un guerrillero que entró, o al hijo de un campesino. Mataron la familia y el peladito quiere ingresar. Hay gente que está enraizada y encariñada totalmente con nosotros, entonces ¿qué hace uno, dónde deja tirado al peladito? Entonces la realidad de la guerra no se puede negar. “¡Ay qué pena, que reclutaron un niñito!”, dicen, “¡ese niñito no está consciente de lo que está haciendo y mire ese fusil cómo le queda de grande!”. Pero la realidad también nos está imponiendo otra cosa. Es que ellos también son agredidos, a ellos también les están matando los hermanos, el papá, la mamá, y los detienen y los persiguen. Es lo mismo que cuando que cuando a un niño no le dan estudio y le toca irse a trabajar a una mina, ¿cuántos casos hay en nuestro país así?, ¿se habrá investigado esto en serio? Y lo mismo en Bogotá, a esas niñas que están en la prostitución. Qué pecado que la misma mamá les diga: “déjese tocar de ese señor porque es el que nos da la panelita”. A los niños esa realidad se les impone. Por eso es que la gente se amaña aquí, los niños se amañan, porque aquí hay para ellos cariño, calor. Y nosotros no vamos a decir (…)

¿Qué hacemos con el niño al que le bombardean su casa? Se dan casos en que la familia conoce a la guerrilla hace muchos años, y se tiene que ir, y entonces los niños nos buscan a nosotros.

La más vil acusación que se hace cuando hablan de que las FARC-EP reclutan forzosamente a menores de edad, es la que hace referencia a que las niñas son convertidas en “esclavas sexuales” dentro de la guerrilla.

El periódico El País, de la ciudad de Cali, en la forma más burda, se hace eco de la campaña propagandística del Ejército colombiano sobre este tema: “Niñas que recluta la guerrilla se vuelven esclavas sexuales” (El País, 18 de noviembre de 2011) dice el titular de la noticia que reproduce las palabras del ministro guerrerista Juan Carlos Pinzón.

Todo forma parte de la campaña sucia que el Ejército de Colombia ha planificado con el nombre “Basta. Quiero ser libre”.

Mientras mienten sobre esta situación en la forma más vulgar, dejan de lado que es el sistema económico y social imperante en Colombia el que conduce a las niñas a prostituirse. En las carreteras del sur de Colombia, por ejemplo, las niñas venden su cuerpo por 2.5 dólares. En Medellín, niñas de 11 a 14 años, están inmersas en el mundo de la droga y la prostitución.

Paramilitares y militares son quienes han violado a niñas y niños en Colombia.

José Antonio Gutiérrez dice:

El día 14 de octubre de 2010, en el Municipio del Tame, Departamento de Arauca, tres niños, Jefferson Jhoan Torres Jaimes (de 6 años), Jimmy Ferney Torres Jaimes (de 9 años) y Jenny Narvey Torres Jaimes (de 14 años), fueron secuestrados en su finca por soldados de la Octava división del Ejército colombiano, mientras su padre José Álvaro Torres se encontraba en labores agrícolas. Luego del plagio, los niños sufrieron horrendas torturas, fueron violados (hay evidencia de semen y marcas de abuso sexual en sus cuerpos y ropas) y luego asesinados por degollamiento con armas blancas (machetes). Sus cuerpos, posteriormente fueron arrojados a una fosa común.
Hasta la fecha, se ha encontrado sangre en los morrales de siete de los sesenta soldados de esa unidad móvil, que se encuentran bajo investigación. O sea, estamos hablando de un crimen monstruoso, premeditado, organizado por estas bestias uniformadas que se creen omnipotentes gracias la política belicista del gobierno colombiano, alimentado generosamente por los dólares de Estados Unidos y con asistencia de Israel y de la Unión Europea entre otros. Bestias que arrebatan a un padre lo más precioso que tiene, sus hijos, para darse ellos unos cuantos minutos de sádico y enfermo placer. Hay que ser claros: estos crímenes ocurren en el contexto de una política de guerra sucia, en la cual el Estado colombiano ha dado rienda suelta a toda clase de atrocidades para lograr “éxitos militares” y ha naturalizado así toda clase de agresiones contra el pueblo.

Crímenes como este, por lo demás, no son excepcionales. En la misma zona, los vecinos denuncian que el día 2 de octubre, una niña de 13 años fue secuestrada por militares y luego abusada sexualmente. Podrá decirse en este caso la menor no fue asesinada, pero con la violación siempre se mata una parte de la humanidad de un ser humano, esa niña puede decirse que también ha sido asesinada pues jamás volverá a ser la misma. Donde quiera que se asienten las tropas del Ejército en las comunidades, se han registrado casos de violencia sexual, muchas veces contra menores de edad, de manera sistemática y generalizada.

Azalea Robles manifiesta:

Hay miles de niñas prostituidas, o esclavas en las casas de la oligarquía… Niñas campesinas sin futuro en un campo empobrecido por las fumigaciones, por la minería multinacional, y devastado por las masacres de paramilitares y militares; con hambre y miedo en los ojos, malviviendo en los cinturones de miseria de las grandes urbes, niñas servidas en bandeja para que la oligarquía las pueda utilizar… Niñas de 10, 12, 13 años trabajando de sirvientas en las casas de la clase media-alta y de la oligarquía, haciendo de todo: incluso servirle al “señor de la casa” para que pueda “desahogar su hombría”… El empobrecimiento crea una verdadera “cantera de niñas esclavas”: para poder echarlas a la mínima muestra de insumisión, o cuando queden embarazadas.

La injusticia social permite a los oligarcas alimentar permanentemente la cantera de esclavizables; y utilizan el terror para asesinar cualquier germen de emancipación que pueda llegar a privarlos de sus privilegios feudales. 

    Otra mentira esgrimida por la propaganda al servicio de la oligarquía colombiana y el imperialismo yanqui, es el trato “salvaje” que supuestamente se da a las mujeres en las filas de las FARC-EP.

Uno de los temas en los que más énfasis pone falsimedia, es que en las FARC las mujeres están obligadas a abortar.

Lo primero que hay que señalar es que las y los combatientes farianos reciben, como parte de su formación, charlas sobre educación sexual, en las que se abordan temas relacionados con la concepción y los métodos anticonceptivos. Las y los guerrilleros saben que el embarazo de una compañera es responsabilidad de la pareja, el mismo que se debe evitar por las circunstancias de la guerra. Lo segundo que se debe indicar es que el aborto no es obligatorio. Pero bajo las condiciones del conflicto, es difícil que una guerrillera que esté embarazada pueda realizar las actividades que dentro de la insurgencia se realizan y que más adelante pueda, cuando nazca su hija o hijo, vivir con ella o él dentro de la guerrilla, por lo que tendrá que entregarlo a un familiar o pariente cercano para que lo cuide.
   
Esa es la realidad, no la pintada por la campaña de difamación del ejército colombiano a través de operaciones propagandísticas como la denominada “Vuelve a ser mujer”.

Los testimonios de las guerrilleras, que no serán fuentes de información para falsimedia, demuestran el sinnúmero de patrañas tejidas alrededor de este tema.

En las FARC-EP el 40% de sus integrantes son mujeres. ¿Cuál es el porcentaje de mujeres en el Ejército colombiano? Nulo.

En las FARC-EP las mujeres realizan las mismas actividades que los hombres y viceversa. Las posturas machistas, propias de la sociedad patriarcal capitalista, no tienen cabida dentro de las filas revolucionarias.

En entrevista con Dick Emanuelsson, la guerrillera Susana Téllez, ante la pregunta si en las filas de las FARC-EP los comandantes explotan sexualmente a las mujeres, responde:

(…) esa es una de las tantas mentiras que a diario viven lanzando sobre nosotros desde los medios de comunicación. Yo creo que van a buscar y ya no van a encontrar qué decir de, nos tratan de narcoterroristas, de lo peor. Que las mujeres son maltratadas sexualmente, que son sirvientas de los guerrilleros, que somos. . .  ¡Mentira! Aquí si uno quiso estar con un compañero, está, si no, no. Aquí cada uno se forja su destino y cada uno se crea una meta. Si uno quiere ser alguien, lo logra. Aquí nadie tiene un mérito sino es por uno, no por una cara o un cuerpo bonito, aquí uno tiene que forjarse.

Esas son artimañas que se buscan los medios de comunicación para ponernos por el suelo y para que otra gente que vea como una opción a las FARC, no ingrese al movimiento.

Sandra Ramírez, compañera del comandante Manuel Marulanda, en entrevista con el periodista Dick Emanuelsson ha manifestado:

Desde que nosotros ingresamos a la guerrilla somos combatientes todos, tenemos igualdad en derechos y en deberes. Al tener esa igualdad de ser combatientes, tantos hombres como mujeres, compartimos todo. Si el hombre cocina la mujer también cocina, si el hombre paga guardia, la mujer también paga guardia, si la mujer es comandante, el hombre también es comandante, si la mujer es responsable tiene la responsabilidad de ser una jefe de comunicaciones, una jefe de sistema, los hombres también.

Toda la actividad diaria es compartida, colectiva, tanto hombres como mujeres participamos colectivamente entre todos.

Todo este desarrollo que ha tenido la guerrilla nos hace tener mecanismos para ir frenando, mostrando, que las mujeres también estamos en capacidad de hacer todo, que las mujeres somos responsables, que las mujeres podemos hacer las mismas cosas porque las mujeres vamos, también, a la línea de combate con el hombre. Hombro a hombro, si la mujer tiene que ir a transportar, el hombre también tiene que transportar, nuestras tareas son para todos.

Esta actividad hace que el machismo se vaya diluyendo, se vaya haciendo a un lado, que nos veamos desde otro punto, como hombres y mujeres, como personas que podemos hacer de todo.

Yo tengo 30 años de lucha y no he tenido quejas sobre compañeros en acoso sexual, esa es una mentira que se utiliza desde los medios de comunicación de que aquí las mujeres venimos y somos obligadas, que tenemos que estar con no sé quién. No, aquí la mujer es libre. Libre, libre de escoger su pareja, libre de decir, camaradas, yo quiero estudiar enfermería. Libres de decir, camaradas, yo quiero estudiar sistemas. Libre de decir, camaradas, yo quiero ser médica, libre de decir yo quiero distribuir víveres, y también a medida de su capacidad y de su actitud que vaya mostrando, se va ella especializando en eso.
Libre de decir, camaradas, yo quiero ser mando, o no quiero ser mando. En todo este sentido la mujer, por supuesto, que es libre.

Y libre porque no está atada a su marido, tiene la libertad de seguir su pareja o no seguirla, pero no estar amarrada y que esa compañera no pueda salir a cumplir una misión.

Va, cumple su misión y regresa a donde está su pareja. Igual el hombre si tiene que ir a cumplir una misión por supuesto que lo hace y luego ingresa a donde está su pareja.

En las FARC-EP las mujeres son fuerza medular, vital de la insurgencia fariana.

Mariana Páez, Lucero Palmera, Catherine Miller son ejemplo de combatientes revolucionarias que entregaron su vida por la construcción de la Nueva Colombia. Como ellas, miles de mujeres valientes combaten dentro de la insurgencia fariana contra el Estado gansteril colombiano. Ejemplo de ello son Alexandra Nariño, Camila Cienfuegos, Shirley Méndez, Marina Sánchez, Yira Castro, Carmenza Castillo, Marcela González, Patricia Cano, Sandra Ramírez, Marinely Hernández.

Shirley Méndez dice:

Las mujeres guerrilleras somos dignas, como  combatientes  somos  revolucionarias,  luchamos para ayudar a construir un país que le brinde a la mujer  derechos, libertad, igualdad; mujeres dispuestas a dar la vida misma por la causa que un día decidimos defender. Somos la esperanza de miles de mujeres que son víctimas de una sociedad capitalista, donde a la mujer la ven como un instrumento de comercialización. Porque como dijo el comandante Fidel Castro, “cuando en un pueblo pelean los hombres y pueden pelear las mujeres, ese pueblo es invencible”.

    El ocultamiento de la producción cultural de las FARC-EP por parte de falsimedia y los aparatos de propaganda de las Fuerzas Armadas de Colombia, tiene como objetivo fundamental el hacer ver que la guerrilla es una banda conformada por gente analfabeta, ignorante, cuyos únicos fines son la actividad criminal y delincuencial.

No obstante, los mismos medios colombianos han tenido que reconocer, de alguna manera, que en las FARC-EP también hay “intelectuales”. 
Más allá de lo que diga la gran industria mediática colombiana y mundial, en las FARC-EP hay una permanente preparación de las y los guerrilleros en diversos campos y, además, la producción de pensamiento, arte, cultura, música, poesía.

Frente a las producciones banales y alienantes realizadas por las industrias “culturales” al servicio de los grupos oligárquicos y del imperialismo yanqui, las mismas que embrutecen la mente de las y los jóvenes, las FARC-EP, a lo largo de estos 50 años, han realizado un sinnúmero de aportaciones en el campo del pensamiento crítico latinoamericano, de la música popular y revolucionaria, del arte con contenido social.

Mientras falsimedia exalta a Juanes y Shakira, músicos funcionales al orden establecido en Colombia, que jamás han hecho un pronunciamiento a favor de los presos políticos detenidos en las cárceles colombianas o para denunciar los crímenes del terrorismo de Estado, mientras la industria mediática colombiana se ha dedicado a la producción de narconovelas para exaltar la vida de los traquetos y al ejército colombiano, en las FARC-EP, las y los guerrilleros, relacionados directamente con el pueblo, realizan producciones con sentido y mensaje social, en defensa del pueblo y sus intereses, y, además, con mucha hermosura.

Juanes, Shakira, Fonseca son los exponentes artísticos de la burguesía colombiana. Cantan en los cuarteles del ejército colombiano, al que respaldan sin ningún cuestionamiento de su accionar criminal.

En las FARC-EP, el arte nace del sentir del pueblo. Así lo demuestran las canciones de Cristian Pérez, Lucas Iguarán, Julián Conrado o Jaime Nevado.

El canto combativo de Cristian Pérez llama a la insurrección popular revolucionaria: “El pueblo está organizando las asambleas populares, el nuevo gobierno avanza en los campos y las ciudades, se está dando el requisito pa’metele a la ofensiva, los de abajo no se dejan, ya no pueden los de arriba. Pa’ la ofensiva me voy mamá, porque no quiero quedarme atrás, pa’ la  ofensiva me voy a ir, porque no quiero verte sufrir”.

“Amor fariano es verdad, amor fariano es sincero” dice Lucas Iguarán que canta  “campesino, campesino, compañero, compañero, eres flor de los caminos, la vida de nuestro pueblo, eres el mejor amigo, compañero, compañero, eres la mejor montaña que ampara a los guerrilleros”.

Y las palabras de Julián Conrado estremecen cuando dice “encadenados con cadenas de terror nos quieren mantener los que se creen los amos. Esos canallas, miserables, desalmados, legalizaron el cultivo del rencor, con que cinismo fumigan el amor, con que cinismo fumigan el amor para que no vivamos como hermanos”, para de inmediato denunciar con firmeza que “lo más inhumano que existe es la explotación”.

Julián es un luchar social, un revolucionario que no es indiferente frente a esa realidad a la que el sistema capitalista ha sumido a la humanidad.

“Quisiera ver la tierra dando vueltas como un caramelo, mirar los niños con una sonrisa de sabor a miel, que no los conviertan en instrumentos que después de viejos no son más que basuras desechables, que cosa más cruel”, dice Julián y añade: “Hoy la vida y el amor no valen nada, lo que vale es el mugroso capital, cuantas conciencias se dejan comprar como cualquier mercancía en rebaja”. Pero seguro de que esta realidad no es eterna dice: “Menos mal que hay una luz que no se apaga, hermosa luz de la justicia popular, en esta horrible noche que no quiere cesar, mantiene una esperanza iluminada. Hermanos, hermanos, el nombre del nombre es hermanos, por qué no giramos alrededor del amor, la tierra tiene que girar alrededor del amor, no gira por el capital, pero mi pueblo va a triunfar, alrededor del amor”.

Contra la manipulación mediática y el papel servil de los mercenarios de tinta y de micrófono, Julián Conrado alza su voz: “Esto es para decirle señor periodista, respecto a lo que dicen sus noticias, esto es para decirle señor periodista, respecto a lo que dicen sus noticias, si levantarse contra la injusticia es terrorismo, yo soy terrorista, si levantarse contra la injusticia es terrorismo, yo soy terrorista”.

La música fariana es música de denuncia, para el combate, pero también dedicada a la construcción de la paz.

Dice Jaime Nevado: “Somos más los que estamos por la paz y la vida. Son pocos los que imponen la muerte y la perfidia. Vamos a desterrarlos de la faz de la tierra. Vamos a darle fin para siempre a esta guerra. Luego construiremos una Colombia Nueva. Con paz sobre la mesa, dignidad y conciencia. Donde empieza a brotar hay sonrisas de niños. Las deliciosas mieles que traerá el socialismo”.

La belleza del arte fariano se hace presente a través de la poesía. Jesús Santrich y Esteban Ramírez  son ejemplo de ello. 

Esteban cayó en combate, en las montañas del Cauca, el 5 de noviembre de 2012. Su poesía “Biografía” lo describe perfectamente:

Ecónomo radista/ Carpintero y leñador/ Ranchero malabarista/ Enamorado y soñador. Estudiante y estafeta/ Fugitivo profesor/ delirante anacoreta/ Futbolero y constructor. Andariego apasionado/ Palabrero y sembrador/ Costurero ensimismado/ Desafiante y retador. Hereje y visionario/ Nómada indescifrable/ Aguerrido panfletario, Inconforme, indoblegable. Político-militar/ Citadino y montañero/ Itinerante juglar/ Escalador y palafrenero. Comunista convencido/ Amante y compañero/ Colombiano comprometido/ orgullosamente: GUERRILLERO.

Jesús Santrich, intelectual, músico, compositor, poeta, revolucionario, guerrillero fariano.

En poesía dedicada a sus hijos, Santrich escribe:

He venido de un no sé dónde/ del rincón vigente de los rebeldes/ transitando la vida/ con el ansia eterna/ de atrapar al tiempo en su carrera.../ Me alienta la esperanza/ de alcanzar con los humildes/ el futuro fruto del fusil y el sueño;/ y en el sopor de mis cansancios/ y mis deseos,/ reflexiono un instante y manifiesto:/ que sé que pienso porque existo,/ que sé que lucho porque creo...,/ y que creo en lo que sueño,/ y que es mi sueño/ el mejor mañana...;/ pero cavilo sin prisa/ y me sorprende/ que es dicha certeza/ y más lo que colma mi esperanza/ en el todo pleno de las ilusiones/ que tejen mis pensamientos:/ existes tú como tierna concreción/ de mi presente...,/ compañero fiel de mi destino. 

La expresión artística fariana se plasma también en la pintura.

Inti Malewa conjuga en su obra la expresión de la rebeldía revolucionaria, la memoria histórica, la lucha de los pueblos que se levantan por su liberación, la militancia política, el accionar guerrillero, el trabajo de obreras, obreros, campesinas y campesinos colombianos, la pureza de la niñez, la vitalidad de la juventud y el amor a la naturaleza. “Inti Malewa significa lucha, vida, emancipación”, dice la pintora fariana. Ella rinde en sus obras un culto a la naturaleza, porque en ella se inspira. “Hay un profundo sentimiento de amor a la naturaleza y a la humanidad y ese sentimiento viene de mis convicciones marxistas leninistas, que me llevan a pensar que el ser humano no puede estar atado a esa explotación del hombre por el hombre, sino que en su momento debe volver a sus orígenes, para alcanzar su condición de libertad, para vivir con dignidad y con justicia”, dice Inti Malewa en una entrevista realizada por la Cadena Radial Bolivariana.

Tras la estela del libertador va Inti Maleywa, la artista insurgente llenando de colores, de alegría y esperanzas los senderos que transita la guerrilla. Juntando a Bolívar con Manuel Marulanda en su pintura, como juntos están en la historia de Colombia, transmite a su pueblo un mensaje de alerta y un grito de batalla. El Bolívar que muestra su arte insurgente es pensamiento vivo y acción revolucionaria; rodeado de pueblo en las comunas  entre estudiantes, campesinos e indígenas, animando al obrero, vuelve Bolívar espada en mano, convocando a los pueblos en unidad para el combate por la libertad. Nos recuerda Inti Maleywa en su pintura que Bolívar es el hombre de América.

Como parte de esta gran producción intelectual de las y los combatientes farianos, están cada uno de sus pensamientos, de sus ideas, de sus reflexiones y análisis críticos, revolucionarios sobre la realidad colombiana y mundial. Manuel Marulanda, Jacobo Arenas, Raúl Reyes, Iván Márquez, Jesús Santrich, Timoleón Jiménez despuntan por la originalidad de su pensamiento, en el que conjugan el bolivarianismo y el marxismo-leninismo.

Dice el comandante Iván Márquez:

La dispersión de pueblos hermanados por la naturaleza y el cielo no puede prolongarse indefinidamente en el tiempo. Latinoamérica y el Caribe, Nuestra América, la que habla castellano, indio, y lleva a África en sus venas, no puede esperar otros 300 años para abrazarse con su destino de Patria Grande, de potencia expansionista de libertad, igualdad, justicia social y paz.

Como el relámpago del Catatumbo que no se apaga, la voz de Bolívar sacude la conciencia y el letargo: “A nombre de Colombia os pido que permanezcáis unidos, para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la unión”.


Y añade:

El Libertador ya está aquí con sus botas de campaña, impaciente por entrarle a la batalla. Sólo hace falta reconocernos en él, en la potencia de su pensamiento y de su espada. Cuando decimos Bolívar somos todos, estamos diciendo unidad, fuerza huracanada, irresistible, victoria de los de abajo sobre los imperios.

Tenemos que juntar todas las luchas, los liderazgos político-sociales, coordinar los esfuerzos de pueblos y gobiernos revolucionarios, definir las líneas estratégicas de la nueva Campaña, conformar el Estado Mayor Bolivariano de los pueblos hermanos, para que conduzca la batalla por la definitiva independencia y el nuevo orden del futuro.

tomado de: http://anncol.eu/index.php/colombia/insurgencia/farc-ep/4573-oct-7-nuevo-libro-sobre-el-conflicto-colombiano-por-alexandra-villacis-y-dax-toscano

 

 

 

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