Desde entonces Xate Moudlkwexshe y cada uno de los padres y madres de origen habitaban en sus casas, nujués y sitios sagrados que son las montañas mismas de Guexá, y que igualmente son los lugares de pagamento, ofrenda y culto, de entre los cuales el más alto es la nujué de Nabudlwé.

Chundwa, que es el mismo Nabudlwé dijo que en adelante cada familia debería tener su jui, su casa, y que las familias deberían hacer sus pueblos, y cada pueblo debería tener su kankurwa, su pequeña nujué o templo, cuidada por todos y asistida cada una por un mamo. Cada entrada de cada kankurwa debía mirar hacia el camino por donde Bunkwakukwi traía el amanecer, más precisamente hacia el punto en que el Padre Mama hace la mitad de su bailotéo lateral cuando del kunkabu de Wiomu o de Taxwi, la culebra, salta con delicadeza hacia el kunkabu de Uti, el cangrejo, y de este vuelve con la misma marcha de los días hacia Taxwi en su ritual de seis y seis meses en que va marchando hacia el kunkabu de Uti, hasta completar su danza de 13 lunas.

Una vez estuvieron construidas las casas y kankurwas y una vez estuvieron habitadas por los padres de origen, Xate Kuchawituwounwa, que es el menor de todos los hermanitos de Xate Moudlkwexshe, y que es el padre de los pensamientos, habló ante sus demás hermanos para decir que en la tierra habían muchos pensamientos diferentes que no permitían que creadores ni los pueblos comieran juntos, sin discordia.