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Barras, tortas, curvas y otras imágenes estadísticas son utilizadas por el gobierno en su exposición mediática para engañar los resultados desastrosos de su gestión, vistos desde una perspectiva popular. Los contrastes entre la realidad y los números del DANE son evidentes. Hay una frase lapidaria utilizada por todos los gobiernos sin excepción para acomodar la situación: “hemos avanzado pero aún falta mucho por hacer”. La experiencia de los dos últimos gobiernos ha demostrado que la mejor política para reducir la pobreza es cambiar la metodología de medición.

La población de los departamentos de Cesar, La Guajira y Magdalena sufren las consecuencias de la cadena del carbón, la cual incluye exploración, explotación y transporte del mineral hacia a los puertos en el Caribe. Esta nueva espacialidad capitalista, además de haberse  construido a sangre y fuego, golpea la naturaleza sin ninguna consideración. El ordenamiento territorial de la competitividad amenaza la vida.

Luis Carlos Villegas le cae como anillo al dedo a la alianza defensa- industria. Su nombramiento expresa los retos de esta época de vacas flacas, las dificultades financieras de la máquina de terror y refleja los negocios conjuntos entre ambos sectores con el propósito de resolver los problemas de acumulación capitalista. El nuevo ministro de defensa conoce los planes militaristas convertidos en oportunidad para el sector industrial que está de capa caída. Villegas mediará en las contradicciones entre los ricos y el Estado. Es posible que también en las tareas de la paz y evitar convertirse en el derrotado número 29.

Todos pretenden mostrar unas fuerzas armadas neutrales cuando no lo son. Los militares dicen defender la Constitución Política y eso los ubica en el brazo armado del neoliberalismo. De aquí nace el reduccionismo según el cual, las FFMM son legítimas en tanto respetan la ley. Pero todo el régimen está infestado de ilegitimidad, incluyendo la misma hechura de la carta política, pasando por su articulado, hasta llegar al desarrollo legislativo de los derechos del capital en contravía de los Derechos Humanos. Esto es lo que defienden las FFMM y por eso chocan con el pueblo ejerciendo su derecho a la rebelión armada.

Las FFMM tienen mucho que explicar sobre su papel en la violencia activada con el propósito de alistar el territorio del Cesar, La Guajira y el Magdalena para la explotación de carbón. Vasta con ojear sus archivos y con ello verificar la comunidad de intereses entre las multinacionales carboneras, el ejército y los paramilitares. A los indicadores exitosos del negocio del carbón, le antecedieron los indicadores de la criminalidad oficial. Generales y coroneles señalaron a las FARC como autoras de masacres e intentaron negar la presencia paramilitar. La historia ha desmontado estas mentiras pero aun falta mucho por esclarecer.

En los archivos de la defensa del Estado se encuentran pruebas sobre procedimientos y responsables de la represión criminal contra los comunistas y otras políticas de degradación de la guerra. En las unidades e instalaciones militares y en sus locales clandestinos, se custodian documentos reservados cuyo contenido revela detalles de la aplicación cotidiana de la Doctrina de Seguridad Nacional.

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