Unknown column 'a.client_id' in 'where clause'
  • 1

En estos momentos en que se hace más posible la firma de los acuerdos para buscar la paz y reconciliación de los colombianos, los miembros del gobierno y los altos mandos han ordenado operativos militares en todo el país, arriesgando la vida de los soldados y amenazando la posibilidad de alcanzar la paz. Mientras unos pregonan e insisten en el arte de ahorrar vidas, los otros atizan la hoguera de la muerte.

Luis Carlos Villegas le cae como anillo al dedo a la alianza defensa- industria. Su nombramiento expresa los retos de esta época de vacas flacas, las dificultades financieras de la máquina de terror y refleja los negocios conjuntos entre ambos sectores con el propósito de resolver los problemas de acumulación capitalista. El nuevo ministro de defensa conoce los planes militaristas convertidos en oportunidad para el sector industrial que está de capa caída. Villegas mediará en las contradicciones entre los ricos y el Estado. Es posible que también en las tareas de la paz y evitar convertirse en el derrotado número 29.

A juzgar por los planes de desarrollo capitalista en Colombia, la Era del Pacífico no ha logrado opacar la Cuenca del Caribe. Impulsados por la consigna neoliberal de ¡Producir para afuera!, y en el marco de los ajustes espaciales en el norte colombiano, allí se construye una infraestructura multimodal de transporte con más y mejores salidas al mar, siendo las obras en ejecución más costosas del país.

Las FFMM tienen mucho que explicar sobre su papel en la violencia activada con el propósito de alistar el territorio del Cesar, La Guajira y el Magdalena para la explotación de carbón. Vasta con ojear sus archivos y con ello verificar la comunidad de intereses entre las multinacionales carboneras, el ejército y los paramilitares. A los indicadores exitosos del negocio del carbón, le antecedieron los indicadores de la criminalidad oficial. Generales y coroneles señalaron a las FARC como autoras de masacres e intentaron negar la presencia paramilitar. La historia ha desmontado estas mentiras pero aun falta mucho por esclarecer.

Barras, tortas, curvas y otras imágenes estadísticas son utilizadas por el gobierno en su exposición mediática para engañar los resultados desastrosos de su gestión, vistos desde una perspectiva popular. Los contrastes entre la realidad y los números del DANE son evidentes. Hay una frase lapidaria utilizada por todos los gobiernos sin excepción para acomodar la situación: “hemos avanzado pero aún falta mucho por hacer”. La experiencia de los dos últimos gobiernos ha demostrado que la mejor política para reducir la pobreza es cambiar la metodología de medición.

La población de los departamentos de Cesar, La Guajira y Magdalena sufren las consecuencias de la cadena del carbón, la cual incluye exploración, explotación y transporte del mineral hacia a los puertos en el Caribe. Esta nueva espacialidad capitalista, además de haberse  construido a sangre y fuego, golpea la naturaleza sin ninguna consideración. El ordenamiento territorial de la competitividad amenaza la vida.