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Amores y desamores entre los industriales y las FFMM.

Por: Jimy Ríos.
                                                                      
1. Luis Carlos Villegas le cae como anillo al dedo a la alianza defensa- industria. Su nombramiento expresa los retos de esta época de vacas flacas, las dificultades financieras de la máquina de terror y refleja los negocios conjuntos entre ambos sectores con el propósito de resolver los problemas de acumulación capitalista. El nuevo ministro de defensa conoce los planes militaristas convertidos en oportunidad para el sector industrial que está de capa caída. Villegas mediará en las contradicciones entre los ricos y el Estado. Es posible que también en las tareas de la paz y evitar convertirse en el derrotado número 29.

El ministro Villegas fue presidente de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI) durante 17 años y estuvo al frente de la negociación del TLC con los EEUU. Si bien en su expediente demuestra experiencia en otros cargos, éste de la ANDI resulta ajustado a las necesidades de la defensa del Estado colombiano. Él tiene que liderar  soluciones a tres cuestiones entre otras. En primer lugar están las dificultades presupuestarías del Estado lo cual incluye las FFMM; hay sectores que se resisten a reducir el pie de fuerza y el gasto en otros rubros pues hay mucho dinero en juego donde reina la corrupción. En segundo lugar, la ANDI lidera los cuestionamientos al impuesto de guerra en una muestra de que la oligarquía está en campaña en contra de nuevos tributos; Sarmiento Angulo, etiquetado como el colombiano más rico con 14 mil millones de dólares, dijo que “si en el posconflicto hay que sacar más plata pues mejor sigamos en conflicto”, y sonrió.  Y en tercer lugar, y a propósito de criminales, Villegas también tiene entre sus tareas, la agenda sobre las responsabilidades de los militares y empresarios en la represión contra los comunistas.

2. En el tema de la financiación de las FFMM se evidencian las contradicciones entre el Estado y la propiedad privada. Los capitalistas necesitan el guardián pero lo quieren barato y eficaz. A los empresarios se les prometió la victoria militar y no les cumplieron. De hecho, Juan Carlos Pinzón llegó en agosto de 2011 a dar el puntillazo final y hoy es el ministro de defensa derrotado número 28. Así puede entenderse el hecho de que los empresarios se muestren molestos en el debate sobre el financiamiento del Estado. Las expectativas de la expansión capitalista en el territorio colombiano no se cumplen, y por eso reclaman a las FFMM no haber ganado la guerra después de recibir más de 300 billones de pesos en los últimos 16 años. El escenario perfecto era más territorio, menos impuestos y más ganancias. Pero hoy tienen todo lo contrario: el Estado no controla el territorio a pesar de tener unas FFMM gigantes con uno de los presupuestos más altos de la Región, superando los 28 billones de pesos para 2015.  

Esa molestia la expresa el vocero de los industriales Bruce Mac Master, actual presidente de la ANDI y presidente del Consejo Gremial Nacional que reúne 21 gremios productores de buena parte PIB. En la polémica por la reforma tributaria, éste dirigente sostuvo que van “a pagar la totalidad de los impuestos, pero hay que ver cuál impuesto; no con el impuesto al patrimonio. Que nos lo cobren como impuesto de renta”. Dijo que la Reforma Tributaria propuesta por el gobierno, los "tenía definitivamente muy preocupados (…) para nosotros el impuesto al patrimonio, es un castigo al ahorro, un castigo a la inversión extrajera y local (…) en Colombia la tributación recae sobre unos pocos”, induciendo una vieja aspiración de que los colombianos de a pie paguen más impuestos. Antes de llegar a ese cargo, Mac Master era el jefe del Departamento Administrativo para la Prosperidad Social del sector Inclusión Social del Estado. Es decir, salió de una oficina del gobierno directamente a sentarse en la silla que dejó Villegas en el gremio de los industriales. De éste rifirrafe salió la Comisión de Expertos la cual recomendará los ajustes tributarios.  

3. Pero si por un lado no quieren más impuestos de guerra, por otro lado el gasto militar les ofrece a los industriales oportunidades de negocios; la industria militar a gran escala puede impulsar la reactivación de la su capacidad instalada parada en la crisis. El sector defensa se está transformando hacia convertirse en un gran jugador en la economía; Villegas lo encuentra “moderno”; ya no solo sirve de guardián de los intereses de los ricos, además la defensa puede tener un mayor peso económico y lanzarles un tanque de oxígeno. El sector defensa está en la mira de los industriales urgidos de alternativas en la crisis. Según el DANE, la industria presentó en el primer trimestre de 2015 un crecimiento negativo de -2.1%, ratificando las dificultades prolongadas por varios años. En negocios conjuntos, ambos sectores pueden aportar a las exportaciones, que en estos días se han sumado a las malas noticias económicas: en enero de 2015 las ventas al exterior cayeron hasta del 40%.

En esa vía, el general (RA) José Javier Pérez, Viceministro de Defensa y responsable del Grupo Social y Empresarial de la Defensa (GSED) comentó la reunión "con la Asociación Nacional de Industriales (ANDI) para crear un grupo especial entre sus empresas, que nos permita fortalecer la base industrial de defensa en la que participan más de 350 compañías que producen bienes y servicios para nuestro sector". Agregó que “estamos trabajando para concentrar toda esa capacidad para desarrollar realmente el Sector Defensa, en donde contamos con tecnología, mano de obra calificada y múltiples oportunidades de competir, no solo para producir bienes y servicios para Colombia, sino también para exportar". La exportación del terror, de armas, de partes y de productos acabados en la industria militar. Por esto decimos que el militarismo es una opción a la crisis capitalista. Ya en Colombia hay capital privado en la producción de armamento.

4. Por su parte, los industriales se sienten convocados por los planes del sector defensa del Estado colombiano y su incorporación en los planes del imperialismo. Ellos tienen una capacidad instalada quieta que en los escenarios guerreristas puede ser reactivada. El Comité 20/20 creado para la relación de la ANDI con el ministerio, entiende que el sector defensa “es uno de los grandes compradores de bienes y servicios… Por ello tanto la ANDI como el ministerio encuentran oportuno generar sinergia con las empresas afiliadas para mejorar los canales de comunicación e información que les permitan licitar y participar en los procesos de compras públicas que permanentemente realiza el ministerio. El objetivo de estos acercamientos es eliminar la intermediación entre la oferta y la demanda garantizando mejores precios y suministro de los productos con estándares de calidad.”
 
Las oportunidades de la industria capitalista están en la guerra. No tiene más. El aumento del gasto militar durante los últimos 16 años ha representado aportes importantes a la dinamización de la economía colombiana. En 1999 se presentaron cifras negativas de crecimiento hasta llegar al -4.2. A partir de ese contexto también comenzó el fortalecimiento de las FFMM al punto de ocupar 500 mil personas y una inmensa y costosa máquina de guerra. Además de ser utilizada en la represión contra el pueblo, el presupuesto de esta fuerza sirve para aportar soluciones temporales a la crisis capitalista, que termina pagando el mismo pueblo. La guerra interna y la participación en las mal llamadas “misiones de paz” en las alianzas internacionales con el imperialismo, favorecen el crecimiento económico del sector defensa y de paso puede remolcar la industria hacia aguas más tranquilas. Villegas llega en un momento en el cual la Transformación 2030 ya ha discutido la autosostenibilidad de las FFMM. Subrayamos autosostenibilidad en una época de dificultades financieras del Estado y en la cual se denuncia la privatización de la guerra, la privatización del sector defensa.
 

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