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EL ARTE DE AHORRAR VIDAS


Por: Sergio Rodríguez, Mayo 1 de 2016.


Efectivamente, con el cese al fuego unilateral de las FARC-EP, se han salvado muchas vidas de jóvenes humildes de familias pobres, que siendo soldados o guerrilleros se han enfrentado por más de 60 años, mientras las familias más ricas, se regocijan disfrutando en sus mansiones, los grandes negociados de la guerra. No cabe duda que el acuerdo de paz es el más sublime ejercicio del arte de evitar la muerte. El cese al fuego y de hostilidades de forma bilateral, que se espera con expectativa, debe acabar definitivamente hasta con la zozobra.


Y lo digo, porque en el futuro esos esfuerzos por perseguirse mutuamente para hacerse daño, se unirán para hacer el bien a los colombianos que sueñan una patria en paz, digna y soberana, donde sus ciudadanos disfruten de igualdad de oportunidades para acceder a los beneficios de una nación en paz con justicia social.


Por eso no será extraño que, en el futuro cercano, soldados y guerrilleros enarbolando las banderas de la reconciliación, se encuentren sumando fuerzas para construir escuelas, carreteras, puestos de salud, acueductos y otras obras para el desarrollo de las comunidades, donde los niños no vuelvan a morir de hambre, los enfermos no sufran los paseos de la muerte y los colombianos podamos vivir y morir de viejos en la tranquilidad de nuestros hogares.


Así, se queda sin piso las voces que pregonan que con los acuerdos, los soldados profesionales pierden su empleo y que por ello es mejor abogar por la guerra. La construcción de la paz necesita de mucha mano de obra, y los batallones de jóvenes, sean o no soldados, estarán ocupados ejerciendo una actividad digna: el arte de ahorrar vidas.


Ahora nos queda la tarea de vigilar que  los beneficios de la paz le lleguen a los más desfavorecidos, porque desde ya, los que siempre han estado en contra de la paz, porque se benefician de la guerra, están preparando fundaciones de paz, como los hijos de Uribe Vélez, para apropiarse de los recursos, con el pretexto de ayudar en la pedagogía de paz.


Al parecer, soldados y guerrilleros jamás han sido enemigos. Por el contrario,  han tenido un enemigo común que es el sistema que los ha obligado a enfrentarse. A los campesinos los obligó a alzarse en armas para defender sus derechos y a los jóvenes condenados al desempleo, que se ven obligados alistarse en el ejército, los ha obligado a proteger con sus vidas, las transnacionales que se roban las riquezas de los colombianos.

   
En estos momentos en que se hace más posible la firma de los acuerdos para buscar la paz y reconciliación de los colombianos, los miembros del gobierno y los altos mandos han ordenado operativos militares en todo el país, arriesgando la vida de los soldados y amenazando la posibilidad de alcanzar la paz. Mientras unos pregonan e insisten en el arte de ahorrar vidas, los otros atizan la hoguera de la muerte.
 

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