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Estados Unidos es una nación que nace y se nutre de las cenizas del genocidio. Desde su concepción se ha alimentado de la savia de los pueblos del mundo. Su poder, su “riqueza” o su “progreso” son los del Drácula, sediento de sangre. Como los vampiros, el Imperio no puede vivir sin la sangre de sus víctimas. Su historia, corta y sangrienta, lo evidencia.

 Recorro lentamente el parque Gezi. Son las 10 de la noche y el ambiente es tenso. Miles de personas se preparan para lo peor, una nueva arremetida de la policía. Todos tienen cascos, mascaras, gafas y la expectativa de que algo grave va a suceder.
Estambul es la capital de Turquía, uno de los países más grandes del mundo (puesto 37) con 70 millones de habitantes y ubicado entre dos continentes: Europa y Asia. Conocido históricamente como el primer lugar de asentamientos humanos del mundo y con uno de los imperios más fuertes durante 6 siglos: el Imperio Otomano.

 El sueño Americano vendido por décadas en nuestro país, hizo que varias de nuestras familias humildes o de capa media, soñaran con que padres, hijos y nietos volaran a la gran manzana de New York, Texas o a las playas de los gusanos en Miami Beach. Estado Unidos de Norteamérica, sería el “futuro” de muchos que creían que sería muy fácil conseguir un trabajo, educación, casa y oportunidades. Los que coronaron (como se dice coloquialmente) o triunfaron, se dieron cuenta que no era un sueño. Es más una pesadilla o una tortura psicológica vivir en un país que no es tuyo y donde además,   te discriminan y maltratan, solo por ser suramericano o colombiano.

"El motor de la historia es la lucha de clases."
Carlos Marx

Antes del 2008 en Europa no se escuchaba hablar de la crisis económica, por el contrario, con el fortalecimiento de la Unión Europea se había consolidado la imagen de una gran potencia que podría competir sin temor contra Estados Unidos y China.  En cabeza de Alemania y Francia, se veía que los Estados de bienestar podrían sostener sus políticas públicas y hasta mejorar las condiciones de los más pobres (en este caso de la inmigración). Esta imagen era vendida efectivamente por los medios de comunicación y por las grandes élites europeas.